| Stieg Larsson Foto de David Lagerlof |
La peor novela: el testamento
Las herencias de escritores derivan en ocasiones en disputas judiciales a la altura de un ‘thriller’
El reparto de las fortunas de Cela y Larsson sigue en cuestión
TEREIXA CONSTENLA Madrid 13 AGO 2012 - 21:58 CET
Cela entre su segunda esposa, Marina Castaño, y su hijo.
Bastaría fijarse en las miradas de estas cuatro personas para escribir una novela.
Fotografía de/ LUIS MAGÁN
Las herencias dan grandes tramas literarias, pero los escritores suelen ser pésimos redactores de testamento. A menudo es su peor novela. O no, o tal vez sea la más perfecta, si pensamos que es la única ocasión en que de verdad los personajes cobran vida propia y forjan capítulos durante años. Si el autor no la deja escrita puede desatarse una batalla a la altura de sus tramas: caso Stieg Larsson. En otras lo que establece con letra clara ante notario contraría a personas con expectativas: caso Mario Benedetti.