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sábado, 11 de enero de 2025

Antonio Muñoz Molina / La ética de la prosa


El escritor irlandés Colm Tóibín, en Edimburgo en 2017. SIMONE PADOVANI



Ética de la prosa

De siglos de oscurantismo nos ha quedado una propensión a la palabrería irresponsable disfrazada de brillos literarios


Antonio Muñoz Molina

En el último número de la London Review of Books viene un largo ensayo de Colm Tóibín que corta el aliento. Está escrito en una prosa tan sobria como la de un informe, como la de uno de los informes médicos que Tóibín habrá leído a lo largo de los meses de la enfermedad que cuenta el ensayo. Un día, en medio de las tareas habituales de la vida, empezó a notar un dolor, poco más de una molestia, una hinchazón en un testículo. Era una incomodidad tan trivial que Tóibín la atribuyó al principio al roce de las llaves que llevaba en el bolsillo. Al poco tiempo se encontró con un diagnóstico de cáncer, y empezó un largo calvario de esperas angustiadas de análisis, estancias en el hospital, sesiones de quimioterapia. El dolor físico, la debilidad extrema alientan una desolación abismal, agravada sin duda por la soledad, porque Tóibín está en Dublín y su compañero en Los Ángeles. Con una lucidez que en ningún momento deriva hacia la autocompasión o el sentimentalismo, el enfermo da cuenta de sus síntomas y de los efectos devastadores de la medicación. Yo leía y me acordaba de una canción tenebrosa de Lou Reed en Magic and Loss, un disco tardío dedicado a la enfermedad y la muerte de un amigo: “To cure you they must kill you”. Para curarse o al menos para no perder toda esperanza, Tóibín ha de someterse a un tormento que ya es en sí mismo una completa agonía de inhumana duración, al dolor crudo que no parece posible seguir sufriendo un solo minuto más y a las diversas humillaciones que vuelven más amarga la enfermedad aunque no la hagan más grave, la pérdida del pelo, la del sentido del gusto, que vuelve de repente desagradable y ajeno cualquier alimento.

martes, 24 de septiembre de 2024

La nueva narrativa irlandesa: revoltosa y centrada en el yo

 

De izquierda a derecha, los escritores Colin Barrett en 2019, Maggie O'Farrell en 2023 y Audrey Magee en 2023.ANOUSH ABRAR


La nueva narrativa irlandesa: revoltosa y centrada en el yo

Los éxitos de Maggie O’Farrell y Sally Rooney se cuentan entre lo más impactante de lo ocurrido en la última década en lo que a literatura europea anglosajona se refiere. ¿Tiene la nueva tradición ‘irish’ algo en común con la experimentación formal del pasado?


Laura Fernández
6 de septiembre de 2024


Dice Maggie O’Farrell (Coleraine, Irlanda del Norte, 52 años) que, si tuviera que llevarse un libro a una isla desierta, un único libro, éste sería, sin duda, el Ulises de James Joyce. Publicado en 1922, vilipendiado y, sobre todo, amado y enaltecido desde entonces —su valor formal es tal que llegó a hacer pensar en el fin de la novela: para Ortega y Gasset su aparición dejaba claro que la novela había tocado techo, que había que abandonarla para crecer—, el Ulises de Joyce, como expuso brillantemente Sally Rooney (Castlebar, 33 años) en una conferencia impartida con motivo de su centenario, hace dos años, en el Abbey Theatre de Dublín, es tan mayúsculo que hasta en su malinterpretación es capaz de crear. ¿Qué crea exactamente? Posibilidades, caminos, literalmente, según Rooney, formas de estar en el mundo, o entenderlo. Alumbra. Su aparición marcó, en cualquier caso, tan profundamente a la literatura irlandesa que, a su alrededor, todo lo que importaba, desde Flann O’Brien hasta Samuel Beckett, pasó, en ese principio de otro siglo, el XX, por la ruptura, el absurdo, una experimentación formal deliciosamente desproporcionada, al margen de todo tipo de margen.

martes, 30 de julio de 2024

Colm Tóibín: “En lugar de vengarse, Edna O’Brien se puso a trabajar”

 

Edna O’Brien


Colm Tóibín: “En lugar de vengarse, se puso a trabajar”


29 de julio de 2024

Encima del pequeño armario del dormitorio de mis padres, a la derecha, había escondidos tres libros de bolsillo. Esto fue antes de que las draconianas leyes de censura fueran eliminadas de los códigos legales en Irlanda. Los tres libros eran novelas prohibidas: The Dark, de John McGahern ; Couples, de John Updike ; The Country Girls, de Edna O'Brien .

miércoles, 9 de agosto de 2023

Irlanda / Escritores varios

John Banville
Ilustración de T.A.

ESCRITORES VARIOS

Un artículo interesante que fue publicado hace algún tiempo por Sur, que repasa los talentos irlandeses de todo tipo en el campo de la escritura:

Cuatro premios Nobel y algún que otro gran galardón literario (Man Booker, National Book Award), aunque al lado del otro parezcan pequeños, es una cosecha nada desdeñable para un país que ahora mismo está sumido en la crisis y que, hasta que conoció las bondades del crecimiento económico, mandaba a sus hijos a buscarse las 'alubias' muy lejos. Nacidos bajo soberanía británica o ya con la independencia, los grandes escritores irlandeses disfrutan de ventas millonarias (en lectores y por supuesto en euros) de novelas y poemas, unas novelas y unos poemas que permanecen en el recuerdo y en las estanterías. Del rosa al negro, los escritores irlandeses desmienten en la ficción el mito de la verde Irlanda y de la nostalgia por encima de todo que nos han transmitido el cine y hasta la música. Hay mucho más entre sus páginas, todos los géneros y realidades.

Irlanda / La tierra con mejores escritores por metro cuadrado

James Joyce

Irlanda 

La tierra con mejores escritores 

por metro cuadrado

Con la edición, por primera vez, de 'Deseo', de O'Flaherty, repasamos las grandes obras de Irlanda

¿Qué misterio hace que una isla medio despoblada en el confín de Europa posea la más alta concentración de escritores de talento del mundo?



¿Qué misterio hace que una isla medio despoblada en el confín de Europa posea la más alta concentración de escritores de talento del mundo? Quizás parte de la respuesta resida en su carácter insular: esto sería comprobable también en Islandia (en la que, por cierto, se asentaron monjes irlandeses antes de la llegada de los escandinavos) o en Cuba. Pero hay otros ingredientes que intervienen en la fórmula magistral de su literatura única.

miércoles, 10 de junio de 2020

150 años sin Dickens / 15 escritores opinan sobre su legado e influencia


'Dickens' Dream', cuadro inacabado del pintor Robert W. Buss (1804-1875).
'Dickens' Dream', cuadro inacabado del pintor Robert W. Buss (1804-1875). 

150 años sin Dickens: 

15 escritores opinan 

sobre su legado 

e influencia

Javier Marías, Jonathan Coe, Dave Eggers, Salman Rushdie, Margo Glantz, Junot Díaz y Colm Tóibín, entre otros, analizan el influjo del autor inglés, fallecido hace un siglo y medio, en su educación como lectores y su manera de escribir


Alex Vicente
9 de junio de 2020



Javier Marías

“Su realidad jamás es plana, porque no la ofrece en bruto, sino destilada”

Empecé a leer a Dickens en la infancia, tal vez me estrené con Historia de dos ciudades y seguí con Oliver Twist y David Copperfield (Cuento de Navidad siempre me aburrió). Nunca he dejado de frecuentarlo, y, ya adulto, conocí Casa desolada, acaso su mejor novela. Creo que si su obra pervive es por lo que perviven cuantas lo logran, desde Cervantes, Shakespeare y Sterne a Proust y Faulkner: era un extraordinario estilista, y sus textos, bajo su apariencia melodramática o humorística, contienen una profundidad que aún nos hace pensar y nos revela lo que ignorábamos que quizá intuíamos. Parecen entretenimiento y lo son; parecen historias adictivas mientras uno las lee, y lo son; parecen realistas y hasta costumbristas en ocasiones, y lo son, pero en escasa medida, porque la realidad que presentan es una realidad estilizada y rayana en lo inverosímil, como demuestran los propios nombres de sus personajes. Su realidad jamás es plana, porque no la ofrece en bruto, sino destilada.

domingo, 26 de abril de 2020

Volker Schlöndorff / Los fantasmas surgen de la arena



Volker Schlöndorff
LOS FANTASMAS SURGEN DE LA ARENA



El viernes 4 de agosto de 2017 se estrenó en las carteleras españolas "Regreso a Montauk", dirigida por Volker Schlöndorff y  protagonizada por Stellan Skarsgård, Nina Hoss y Susanne Wolff.

La premisa se centra en el escritor Max Zorn, que regresa a Nueva York para la promoción de su última novela. Allí le espera su joven esposa Clara, quien lleva unos meses trabajando en la ciudad neoyorkina. Por otro lado, el libro cuenta una historia de amor que ocurrió en esta misma ciudad hace 17 años. Max vuelve a ver a Rebecca, la mujer de la que se enamoró entonces. Ella, reticente al principio, le invitará a acompañarla a Montauk, al final de Long Island, donde vivieron su romance: un lugar donde solo quedan el mítico faro, el cielo y una playa interminable.

Su director Volker Schlöndorff, responsable de haber dirigido la estimable "Diplomacia", nos habla largo y tendido sobre su interesante última película, a través de una entrevista proporcionada por Golem.


El regreso a Montauk / Tráiler en español

"Ella fue mi gran oportunidad, la que importaba."

"Cuando estoy en esta ciudad, las esquinas de todas las calle me recuerdan a ella."


Volker Schlöndorff

"Regreso a Montauk" tuvo un largo periodo de gestación.

Así es. Hace unos cinco o seis años, RainerKölmel me propuso por primera vez hacer una película basada en Montauk, de Max Frisch. Si hubiera sido posible adaptar la novela, hace mucho que lo hubiera hecho. Max y yo habíamos hablado de ello cuando trabajábamos en la adaptación de El viajero, a partir de su novela Homo Faber, y ambos estábamos de acuerdo: demasiado autobiográfica, demasiado próxima a un ensayo. No es un relato cinematográfico. Sin embargo, unos años después pensé: "¿Y si solo usamos la trama?" Un escritor llega a Nueva York para promocionar su nueva novela. Durante su estancia se cruza con personas del pasado y del presente, dando pie a una historia bastante sencilla que transcurre durante una semana, sin mensaje, como la novela de Max Frisch. Este fue el punto de partida.




Pasarán varios años antes de que quede satisfecho con el guion.

Max Frisch dijo: "Basta con echar una mirada atrás para tener la sensación de que la vida de cada uno es una novela". Necesitaba que me ayudara un escritor para este guion y recurrí a Colm Tóibín, al que conozco desde hace varios años. Después de las primeras conversaciones, Colm escribió un primer tratamiento todavía muy próximo a Max Frisch. El proyecto nos rondó - puede que no me crea - cinco años. Nos reuníamos los dos en Nueva York, en Berlín, y escribíamos "a cuatro manos", probábamos los diálogos a gritos. Con el tiempo, acabamos decidiendo, gracias a una sugerencia de Peer von Matt, el albacea de Max Frisch, que nos alejaríamos completamente de la obra del autor para que "Regreso a Montauk" se convirtiese en un trabajo independiente. Y a medida que se independizaba, se hacía más personal. Acabamos por crear el doble retrato de un escritor porque tanto Colm Tóibín como yo integramos experiencias que habíamos vivido.

Regreso a Montauk / Melodrama euroamericano



Susanne Wolf y Stellan Skarsgard


REGRESO A MONTAUK

Melodrama euroamericano


Carlos Rodríguez Martínez de Carneros
26 de octubre de 2017
La nostalgia en un reencuentro con un amor perdido constituye el leitmotiv de la última película de Volker Schlöndorff, Regreso a Montauk. Basada en la novela titulada Montauk, de Max Frisch (1975), la película adapta el tono autobiográfico literario de una forma que hace reflexionar sobre el mismo aspecto autobiográfico que el director quiso impregnar en su obra. Y es que a ratos la maquinaria con la que se mueve el ritmo del filme parece estar estructurada como si de un diario audiovisual de Volker Schlöndorff se tratara. La premisa argumental remite al segundo episodio que dirigió Richard Linklater en su trilogía amorosa europea, Antes del atardecer (2004). Los diversos subtextos que rodean la cinta alemana y el fuego lento que incrementa la tensión sexual entre los personajes principales tampoco son muy diferentes de la relación que establecían Jesse y Celine nueve años después de su primer encuentro en Viena. También puede recordar al Woody Allen de Interiores (1978) por su melodrama europeo profundamente americanizado.

viernes, 26 de abril de 2019

Antonio Muñoz Molina / Ética de la prosa

Colm Tóibín


Ética de la prosa

De siglos de oscurantismo nos ha quedado una propensión a la palabrería irresponsable disfrazada de brillos literarios



Antonio Muñoz Molina
26 de abril de 2019

Primo Levi
Ilustración de T.A.
En el último número de la London Review of Books viene un largo ensayo de Colm Tóibín que corta el aliento. Está escrito en una prosa tan sobria como la de un informe, como la de uno de los informes médicos que Tóibín habrá leído a lo largo de los meses de la enfermedad que cuenta el ensayo. Un día, en medio de las tareas habituales de la vida, empezó a notar un dolor, poco más de una molestia, una hinchazón en un testículo. Era una incomodidad tan trivial que Tóibín la atribuyó al principio al roce de las llaves que llevaba en el bolsillo. Al poco tiempo se encontró con un diagnóstico de cáncer, y empezó un largo calvario de esperas angustiadas de análisis, estancias en el hospital, sesiones de quimioterapia. El dolor físico, la debilidad extrema alientan una desolación abismal, agravada sin duda por la soledad, porque Tóibín está en Dublín y su compañero en Los Ángeles. Con una lucidez que en ningún momento deriva hacia la autocompasión o el sentimentalismo, el enfermo da cuenta de sus síntomas y de los efectos devastadores de la medicación. Yo leía y me acordaba de una canción tenebrosa de Lou Reed en Magic and Loss, un disco tardío dedicado a la enfermedad y la muerte de un amigo: “To cure you they must kill you”. Para curarse o al menos para no perder toda esperanza, Tóibín ha de someterse a un tormento que ya es en sí mismo una completa agonía de inhumana duración, al dolor crudo que no parece posible seguir sufriendo un solo minuto más y a las diversas humillaciones que vuelven más amarga la enfermedad aunque no la hagan más grave, la pérdida del pelo, la del sentido del gusto, que vuelve de repente desagradable y ajeno cualquier alimento.

miércoles, 25 de julio de 2018

El nuevo ‘boom’ de las letras irlandesas / El fenómeno Sally Rooney


El nuevo ‘boom’ de las letras irlandesas

El fenómeno Sally Rooney llega a España como avanzadilla de una nueva hornada de escritores que despuntan por su talento y su crudeza tras los estragos de la crisis


Barcelona 24 JUL 2018 - 14:41 COT



La escritora Sally Rooney.
La escritora Sally Rooney.  EL PAÍS

Hay una nueva generación de escritores recorriendo las calles de Dublín y no se parece a nada que la haya antecedido. Lo único que les une es que, por primera vez, no tienen que irse a ninguna parte para publicar. Si en los 90, Colm Tóibín y otros de su talla, como Roddy Doyle, tenían que cruzar el charco y plantarse en Londres para, después de vérselas con el sinfín de autores autóctonos, lograr publicar; en el mundo después de la crisis, no sólo no tienen que subirse a ningún ferry, sino que tampoco tienen que adecuarse a nada y pueden ser tan valientes como su literatura se lo pida. Ellos, se diría, siempre han estado ahí, y lo han estado todo el tiempo, sólo que hasta que no estalló la crisis y los enormes sellos empezaron a despedir a editores que decidieron que no tenían nada que perder y que iban a montar sus propios sellos y, también, sus propias revistas, para echar mano de todo aquello que no se estaba publicando, nadie les había escuchado.

domingo, 14 de febrero de 2016

Colm Tóibín / “Si fuera pintor, dejaría algo en blanco”

Colm Tóibín
Poster de T.A.

Colm Tóibín

“Si fuera pintor, dejaría algo en blanco”

El escritor irlandés publica 'Nora Webster', inspirada en la fortaleza de su madre tras morir su padre. Con Babelia recorre los escenarios reales sobre los que ha levantado su literatura








El niño que jugaba en un castillo del siglo XVI, en medio de un pueblo irlandés, aún sueña con ser un gran poeta. A cambio, lo que la vida le ha dado a Colm Tóibín es el prestigio de ser uno de los novelistas y críticos literarios más relevantes del siglo XXI. Aunque ahora, dice, ha escrito “una novela que es como una poesía del silencio y de la pena”. Él, que siempre habla con un tono alegre, todavía guarda tristezas que no terminan de irse. Aparecen en Nora Webster (Lumen), una recreación de años esenciales de su adolescencia con los que abre un nuevo horizonte en su narrativa.

Colm Tóibín / Nuevas maneras de matar a tu madre / Reseña

Colm Tóibin

La gloria literaria gracias a los demonios familiares y a los secretos íntimos

Colm Tóibín retrata en 'Nuevas maneras de matar a tu madre' las tortuosas relaciones de parentesco de 20 grandes autores

Austen, James, Mann, Yeats, Beckett, Williams, Borges, Cheever...

El lado oscuro y los secretos íntimos que han servido para hacer grande a grandes escritores que ayudan a comprender mejor sus obras



Thomas Mann, su esposa Katia y su hija Erika. / GETTY / AP
Cada escritor tiene un campo en cuyas tierras ha enterrado sus secretos más oscuros y preciados que no cesan de refulgir en las noches como guacas, como enterramientos indígenas que ellos saquean a su antojo. La gran literatura suele estar enraizada en crímenes artísticos, estar levantada sobre desdichas propias y ajenas.

Colm Tóibín / The Testament of Mary


Virgen de la Anunciación
Antonella de Mesina 

EL EVANGELIO SEGÚN LA VIRGEN

El final de una madre

Colm Tóibín publica el monólogo teatral ‘The Testament of Mary’

El escritor imagina una historia alternativa y pagana para la madre de Cristo tras la crucifixión


Si bien todos coincidimos en que Colm Tóibín es uno de los mejores escritores vivos, solo quienes lean su último libro se percatarán de que, además, es un soberbio poeta. O dramaturgo, porque este reciente monólogo de María, la madre de Jesús de Nazaret, está pensado para ser representado en un teatro. Me refiero, claro está, a The Testament of Mary, recién aparecido inglés y posiblemente ya en trance de traducción al español. No sé si los traductores optarán por traducir testament por Testamento a la manera bíblica (como en Antiguo Testamento), o por Evangelio, que es el sentido más cabal: el Evangelio de María, o según María.

lunes, 23 de julio de 2012

Colm Tóibín / Secretos de Hemingway


Ernest Hemingway
Fotografía de Helen Pierce Breaker


Colm Tóibín
SECRETOS DE HEMINGWAY
El País, 16/07/2011
El autor de El viejo y el mar dedicó su vida literaria a la búsqueda de la emoción a través de una prosa aparentemente sencilla. "Quería escribir como pintaba Cézanne", escribió el Nobel estadounidense. En el cincuentenario de su muerte, se reeditan sus obras.


En un fragmento eliminado de su relato El gran río de los dos corazones, Ernest Hemingway escribía a propósito de su alter ego: "Quería escribir como pintaba Cézanne. Cézanne empezaba por emplear todos los trucos. Luego lo descomponía todo y construía la obra de verdad. Era un infierno... Quería... escribir sobre el campo de forma que quedase plasmado como había conseguido Cézanne con su pintura... Le parecía casi un deber sagrado". En su remembranza de sus primeros años en París, París era una fiesta, Hemingway escribió también sobre la influencia que había tenido en él el pintor francés cuando estaba aprendiendo su oficio: "Estaba aprendiendo de la pintura de Cézanne algo que hacía que escribir simples frases verdaderas no fuera suficiente, ni mucho menos, para dar a los relatos las dimensiones que yo quería darles. No sabía expresarme lo bastante bien como para explicárselo a nadie. Además, era un secreto".
La idea de que, al escribir prosa, lo que se deja fuera es más importante que lo que se incluye inspiró de forma esencial el método de Hemingway
El secreto estaba en las pinceladas de Cézanne, cada una abierta y de textura visible, con repeticiones y variaciones sutiles, cada una llena de algo parecido a la emoción, pero una emoción profundamente controlada. Cada pincelada trataba de captar la mirada y retenerla y, al mismo tiempo, construir una obra más amplia, en la que había riqueza y densidad, pero también mucho de misterioso y oculto. Eso es lo que Hemingway quería hacer con sus frases. Después de contemplar la obra de Cézanne por primera vez en Chicago, luego en los museos de París y en casa de su amiga Gertrude Stein, lo que deseaba era seguir el ejemplo de esta última y escribir frases y párrafos a primera vista simples, llenos de repeticiones y variaciones extrañas, cargados de una especie de electricidad oculta, llenos de una emoción que el lector no podía encontrar en las propias palabras, porque parecía vivir en el espacio entre ellas o en los repentinos finales de algunos párrafos determinados.
Así, en París era una fiesta, Hemingway pudo escribir: "Pero París era una ciudad muy antigua y nosotros éramos jóvenes y nada era fácil, ni siquiera la pobreza, ni el dinero repentino, ni la luz de la luna, ni el bien y el mal, ni la respiración de la persona que yacía junto a ti bajo la luna". En esa frase consigue manifestar muy poco pero sugerir mucho; en el original inglés, de las 41 palabras, 27 son monosílabas. Eso hace que el lector se sienta cómodo, como si se estuviera diciendo algo sencillo. Sin embargo, está claro, por la puntuación y las variaciones de la redacción, que nada era fácil, sino que era, en gran parte, ambiguo y casi doloroso. En vez de decirlo, Hemingway logra ofrecer la impresión, alivia al lector con la dicción pero luego le sacude con los cambios de tono y significado dentro de cada oración.
La teoría es dejar que el escritor sienta y plasme ese sentimiento en la prosa, lo entierre en los espacios en blanco entre las palabras o entre los párrafos. Así el lector lo siente con más intensidad, porque no le llega como mera información, sino como algo mucho más poderoso. Le llega como ritmo, y le llega con tanta sutileza que la imaginación del lector se dedica por completo a capturarlo con toda su incertidumbre y su peculiaridad. Es decir, tiene un efecto más próximo al de la música, aunque las palabras conservan su significado. Contrapone la estabilidad de significado al misterio del sonido silencioso.
Esta idea de que, al escribir prosa, lo que se deja fuera es más importante que lo que se incluye inspiró de forma esencial el método de Hemingway como novelista y autor de relatos, hasta tal punto que algunas de sus obras posteriores parecen parodias de ese método, o una elaboración demasiado abierta del sistema que había desarrollado. Ahora bien, en sus mejores ejemplos, el sistema podía obrar milagros.
Hace unos años, cuando trabajaba en la biblioteca de la Universidad de Virginia, encontré un guión cinematográfico de la primera novela de Hemingway, Fiesta, escrito por un guionista profesional al que odiaba. En los márgenes hay insultos escritos por el novelista, al que indignó especialmente que el guionista tratase de insinuar que Jake, el protagonista de la novela, era impotente debido a causas psicológicas. Hemingway explicó de manera enfática que a Jake le habían disparado en los testículos durante la guerra, un suceso que, según escribió, él había visto producirse en varias ocasiones.
Sin embargo, en el propio texto de la novela no lo deja claro. Aunque está implícito, también nos deja margen para creer que Jake tiene algún problema psicosexual que le hace impotente. Tal vez ocurrió en la guerra, se sugiere, pero quizá fue psicológico.
La novela transcurre en el tiempo presente. Nos ofrece pistas e insinuaciones sobre hechos del pasado, sobre quién es Jake y de dónde viene. Pero la mayor parte de su pasado se queda fuera, lo cual otorga profundidad a las acciones actuales. Tampoco hay una descripción de Jake, y eso significa que leer el libro es un intenso acto de imaginación, de llenar las lagunas, que queda reflejado en la propia prosa. La redacción, a primera vista, es sencilla, con cortas frases afirmativas. Hemingway quería conseguir en su obra lo que había conseguido Cézanne en sus cuadros, algo denso, que atrajera la mirada y la imaginación, empleando un método que parece dejar muchas cosas fuera y una técnica que parece abierta y sencilla, pero con un resultado que puede contener no sólo una impresión, sino una cantidad infinita de emoción.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. Colm Tóibín (Enniscorthy, Wexford, 1955) ha publicado recientemente en España la novela Brooklyn (Lumen y Amsterdam). The Empty Family (Viking / Scribner, 2010 / 2011. 288 páginas) es su último libro. www.colmtoibin.com.