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lunes, 6 de octubre de 2025

Preguntando a los premios Nobel







NOVEDAD EDITORIAL

Preguntando a los premios Nobel

‘Planeta Nobel’, que edita Libros de Vanguardia, recoge entrevistas a treinta autores laureados por la Academia Sueca. Su autor recuerda aquí algunas anécdotas del proyecto, que se extiende ya por veinte años



XAVI AYÉN / KIM MANRESA (Fotos)

 

Hacer footing junto a Mario Vargas Llosa en el barrio limeño de Miraflores. Ayudar a la esposa de sir Vidia Naipaul a preparar un pastel de zanahoria en la cocina, mientras él vocifera en la habitación de al lado. Tomar el te en la cocina de Svetlana Alexiévich en Minsk. Charlar en la calle con una pandilla de sintecho amigos de Peter Handke en la localidad francesa de Chaville. Asistir a la fiesta de cumpleaños de Dario Fo en Roma, de tres días de duración. Ver a Annie Ernaux hablando con las prostitutas de la calle Robador. O a Jon Fosse entrando en su casa en los jardines reales de Oslo (que ocupa como artista oficial del reino noruego). Visitar junto a Nadine Gordimer la celda donde estuvo preso su amigo Nelson Mandela. Recorrer las calles de Tokio junto a Kenzaburo Oé buscando a toda prisa un emplazamiento para un acto pacifista para el que le denegaron por sorpresa la autorización en el hotel... Son muchos los recuerdos agradables o estimulantes de los veinte años que llevo, junto al fotógrafo Kim Manresa, persiguiendo por el mundo a los premios Nobel de Literatura (hemos cazado a treinta ya). Un trabajo que ahora recoge el volumenPlaneta Nobel, publicado por Libros de Vanguardia y que llega a librerías en los próximos días.

sábado, 27 de julio de 2024

Cristian Segura / Lecturas de un corresponsal de guerra en Ucrania


En la imagen, el periodista de EL PAÍS Cristian Segura, en Ucrania.

En la imagen, el periodista de EL PAÍS Cristian Segura, en Ucrania.ALBERT GARCIA

Lecturas de un corresponsal de guerra en Ucrania

Para un periodista que cubre el conflicto, es fundamental entrevistar a gente de toda condición, observar, hacer vida social y aprender la lengua, pero también lo es leer


Cristian Segura

15 de mayo de 2023



En Kiev y en Moscú hay dos piscinas municipales que tienen muchas cosas en común. Para empezar, se llaman igual, Olimpiski, porque se ubican en espacios que sirvieron de sedes deportivas de los Juegos Olímpicos de 1980 —en el caso de la piscina de Kiev, solo se trata de la proximidad al estadio de fútbol—. Las piscinas se encuentran en los distritos más céntricos de ambas capitales. Las vigilantes de los vestuarios y del acceso al agua son mujeres de edad avanzada, de cuerpo robusto como el tronco de un nogal y que sonríen a cuentagotas. Otra cosa en común es que dos periodistas catalanes han nadado regularmente en ellas: en la de Moscú, el corresponsal de TV3 Manel Alías; en la de Kiev, quien escribe estas líneas.

De Pushkin a Brodsky / La literatura que anticipó la invasión de Ucrania

 

Joseph Brodsky

Joseph Brodsky, en su apartamento de Nueva York en 1991.BERNARDO PÉREZ

LA OFENSIVA RUSA EN UCRANIA


De Pushkin a Brodsky: la literatura que anticipó la invasión de Ucrania

Marta Rebón escribe un ensayo en el que bucea en referentes de las letras para aportar contexto a la guerra de Putin



Cristian Segura
29 de junio de 2022

Sucedió en la primavera de 1992, pocos meses después de proclamarse la independencia de Ucrania. Joseph Brodsky, el premio Nobel de Literatura ruso exiliado en Estados Unidos, lanzó una pregunta que delataba el sentir ruso que alienta hoy la invasión de Ucrania. Brodsky participaba en un debate sobre poesía eslava en la Universidad Rutgers de Estados Unidos con el polaco Czeslaw Milosz y Oksana Zabuzhko. Cuando esta fue presentada como poeta ucrania, Brodsky preguntó en tono de burla: “¿Dónde está Ucrania?”. Zabuzhko, que se sentaba entre él y Milosz, respondió: “¿No lo ve? Está donde siempre, entre Polonia y Rusia”.

Stalingrado y “el carácter inquebrantable del pueblo ruso”

Batalla de Stalingrado
Los soldados rusos toman posiciones durante la batalla de Stalingrado.STF

Stalingrado y “el carácter inquebrantable del pueblo ruso”

Vladímir Putin sigue cultivando el mito de la Gran Guerra Patriótica para justificar la invasión de Ucrania


José Andrés Rojo

2 de febrero de 2023


En algún momento de su monumental novela Stalingrado, Vasili Grossman se refiere al motor que impulsaba a buena parte de quienes se batían a muerte con las fuerzas nazis que invadieron la Unión Soviética en 1941: “Una idea tan sencilla como ‘quiero que las personas trabajadoras vivan libres, felices y prósperas en una sociedad justa y emancipada’ fue la razón fundamental que guio las extraordinarias vidas de muchos revolucionarios y pensadores”. Los desmanes y el terror de Stalin eran tan notorios que nadie podía llamarse a engaño, pero la voluntad de frenar al enemigo se impuso y, con el tiempo, la Unión Soviética fue una de las grandes potencias vencedoras en la que allí se conoce como la Gran Guerra Patriótica. Vladímir Putin lleva tiempo intentando aprovechar aquella gesta para alimentar su relato ultranacionalista, y el último paso podría ser el de volver a nombrar Stalingrado a Volvogrado.

martes, 6 de abril de 2021

Vargas Llosa / La historia omitida

 

Chernóbil


Mario Vargas Llosa

BIOGRAFÍA

La historia omitida

Nadie sabe, o, mejor dicho, todos saben, lo que pasó en la central de Chernóbil, pero no se puede ni se debe decir por una razón muy sencilla: porque todos somos culpables a la vez, por acción o por falta de acción

17 de octubre de 2020


FERNANDO VICENTE

Ver la bella Taormina sin turistas es tristísimo. Las casas aparecen colgadas de los cerros como a punto de descolgarse sobre un mar nublado; los hoteles, los bares, los restaurantes y las tiendas lloran de pena con sus dueños y empleados cruzados de brazos en las puertas, esperando a los imposibles clientes que los salven de la ruina. Pero en medio de esta desolación está esa fuerza de la naturaleza, Antonella Ferrara, que ha hecho posible este milagro: que el festival literario Taobuk se celebre un año más, y con Svetlana Alexiévich, la periodista bielorrusa que ganó el Premio Nobel de Literatura, como invitada de honor. La ceremonia tendrá lugar en el bellísimo teatro griego (que es, en realidad, romano), como siempre.

jueves, 7 de mayo de 2020

Svetlana Aleksiévich / “En Bielorrusia vivimos una situación del estilo de Chernóbil”





La escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, en Moscú en junio de 2017.
La escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, en Moscú en junio de 2017.SEFA KARACAN/GETTY IMAGES
SVETLANA ALEKSIÉVICH

“En Bielorrusia vivimos una situación del estilo de Chernóbil”

La escritora Svetlana Aleksiévich denuncia que Lukashenko minimiza el peligro del coronavirus y pone en riesgo a la población


Pilar Bonet
Moscú, 6 de mayo de 2020

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, menosprecia la propagación del coronavirus en su país y frente a este líder desafiante se encuentra una “sociedad asustada, enferma e incapaz de oponerse” cuando la mandan a la calle a festejar desafiando el peligro. Así lo opina desde Minsk la escritora Svetlana Aleksiévich, premio Nobel de Literatura de 2015. Algo parecido sucedió en 1986 tras el accidente de la central nuclear de Chernóbil, afirma la gran cronista de aquella tragedia en una entrevista por Skype con EL PAÍS.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Los 25 mejores libros del siglo XXI / Svetlana Alexievich / El fin del «Homo sovieticus»


Svetlana Alexievich
El fin del "homo sovieticus"
Traducción de Jorge Ferrer.
Acantilado, Barcelona, 2015.
656 páginas, 25€

Juan Avilés
29 de enero de 2016

«Según la teoría de la evolución de Darwin, no son los más fuertes los que sobreviven, sino los que mejor se adaptan al medio en el que viven. Son los mediocres los que sobreviven y perpetúan la especie». La primera parte de esta cínica observación, que forma parte del amplio coro de testimonios recogidos por Svetlana Aleksiévich (Stanislav, Ucrania, 1948), recientemente galardonada con el Premio Nobel de Literatura, es rigurosamente cierta, la segunda depende del contexto: no todos los entornos sociales premian la mediocridad.

Svetlana Alexiévich / Réquiem soviético




Svetlana Alexiévich

Svetlana Alexiévich
Réquiem soviético

La obra de Alexiévich es una revancha del periodismo para explicar lo que fue silenciado durante siete décadas


LLUÍS BASSETS
9 de diciembre de 2015





Réquiem soviético

Hay muchos periodistas en la nómina del Nobel de Literatura, aunque ninguno hasta ahora galardonado estrictamente por su obra periodística. Formalmente, tampoco es el caso de Svetlana Alexiévich, distinguida por la Academia Sueca por “su obra polifónica, un monumento al sufrimiento y al coraje de nuestro tiempo”; aunque, si nos acercamos a sus narraciones, no encontramos ficción, poesía o literatura dramática, los géneros usualmente valorados como literatura, sino unos relatos casi siempre en primera persona de millares de desconocidos ciudadanos rusos y de las antiguas repúblicas soviéticas, gente común que explica sus propias vidas, emociones, experiencias e ideas.

Svetlana Alexiévich / El totalitarismo afecta a los verdugos y a las víctimas

Svetlana Alexiévich

Svetlana Alexiévich

“El totalitarismo afecta a los verdugos y a las víctimas”

La autora bielorrusa, Nobel de Literatura, ataca el "poder totalitario" en una rueda de prensa

  • La bielorrusa Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura
Svetlana Alexievich, Premio Nobel de Literatura 2015
Svetlana Alexievich, durante la rueda de prensa de hoy en Minsk. / MAXIM MALINOVSKY (AFP)
Svetlana Alexiévich (Ivano-Frankivsk, Ucrania, 1948), ganadora del Nobel de Literatura, cree que “los seres traumatizados” que trata en sus obras son “la experiencia más dura” del socialismo en la URSS. Así lo dijo ayer la escritora y periodista bielorrusa en su primera rueda de prensa tras comunicarse el galardón. La Academia Sueca reconoce sus “escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo”. Radiante y desbordada, Alexiévich advirtió de que las huellas de la URSS se van a seguir sintiendo “durante mucho tiempo” en los territorios que formaron aquel país. “El totalitarismo afecta a los verdugos y a las víctimas. Seguimos viviendo el trauma de aquel periodo, todos estamos anclados a la experiencia soviética”, afirmó. “Escribo sobre el hombre rojo, sobre la utopía que duró más de setenta años y los más de 20 años que estamos necesitando para salir de ella”, agregó.

Svetlana Alexievich / Premio Nobel de Literatura 2015

Svetlana Alexievich


PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2015

La bielorrusa Svetlana Alexievich

Escritora y periodista, ha sido elegida por la Academia Sueca


PILAR BONET 
Minsk 8 OCT 2015 - 14:31 CEST

La escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, de 67 años, es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015. El dictamen de la Academia sueca destaca "sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo". Escritora y periodista, ha retratado en lengua rusa la realidad y el drama de gran parte de la población de la antigua URSS, así como de los sufrimientos de Chernóbil, la guerra de Afganistán y los conflictos del presente. Es muy crítica con el Gobierno bielorruso.
Nacida en Ucrania, hija de un militar soviético, de origen bielorruso. Cuando su padre se retiró del Ejército, la familia se estableció en Bielorrusia y allí ella estudió periodismo en la Universidad de Minsk y trabajó en distintos medios de comunicación. Se dio a conocer conLa guerra no tiene rostro de mujer, una obra que finalizó en 1983 pero que, por cuestionar clichés sobre el heroísmo soviético y por su crudeza, solo llegó a ser publicada dos años más tarde gracias al proceso de reformas conocido por la perestroika. El estreno de la versión teatral de aquella crónica descarnada en el teatro de la Taganka de Moscú, en 1985, marcó un hito en la apertura iniciada por el dirigente soviético Mijaíl Gorbachov.

domingo, 7 de julio de 2019

Chernóbyl / Cómo narrar lo que no se puede narrar

Chernóbyl: cómo narrar lo que no se puede narrar

¿Cómo interpretan las víctimas de Chernóbil su experiencia si no hay mito, episodio histórico o novela que se le parezca?

Sergio del Molino
6 de junio de 2019

Estoy tan obsesionado con Chernobyl que acabo de ver una foto de una ciudad en tono sepia con una niebla marronácea cubriendo los edificios y he pensado que era un fotograma de la serie. Qué va: era una perspectiva de Madrid y su boina un día de mucha contaminación. Por lo que percibo, esto le pasa a más gente, y las razones de esa fascinación no están tanto en la calidad (soberbia e inapelable) de la serie, sino en la propia catástrofe.


Lo explica Svetlana Alexiévich en su Voces de Chernóbil (una de las obras en las que Craig Mazin se ha basado para escribir la ficción de HBO): la explosión nuclear desafía nuestra capacidad de narrar. Alexiévich tardó una década en decidirse a escribir la primera versión de su obra porque no quería regurgitar otro libro sobre Chernóbil. De esos había muchos y era relativamente fácil hacerlos: recopilar información, construir una cronología y ordenar lo que se sabe en un relato. Nada que cualquier periodista con oficio no supiera hacer.

martes, 11 de junio de 2019

Svetlana Alexiévich / La voz de Chernóbil

Svetlana Alexiévich, en el despacho de su dacha en Silichy (Bielorrusia).
Svetlana Alexiévich, en el despacho de su dacha en Silichy (Bielorrusia). PILAR BONET

Svetlana Alexiévich, la voz de Chernóbil

Dos días en Bielorrusia con Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura, que recuerda el reto que supuso escribir el libro que ha inspirado la exitosa serie de televisión sobre la central nuclear


Pilar Bonet
8 de junio de 2019

Chernóbil ha irrumpido de nuevo en la vida de Svetlana Alexiévich, la escritora bielorrusa que plasmó el drama del accidente ocurrido en la central nuclear ucraniana en abril de 1986 (Voces de Chernóbil. Crónica del futuro, publicada por primera vez, en ruso, en 1997). Más de 33 años después de la catástrofe, la miniserie de la productora HBO Chernobyl ha acercado el suceso y su contexto sociopolítico a millones de espectadores. Para la mayoría, especialmente para los jóvenes, Chernóbil forma parte de la historia; pero para Alexiévich y los exciudadanos de la URSS residentes por entonces en Ucrania, Bielorrusia y Rusia, es aún vida.

domingo, 31 de enero de 2016

Svetlana Alexiévich / La guerra no tiene rostro de mujer / Reseña

imagen descriptiva

El método Alexiévich
Por EDMUNDO PAZ SOLDÁN
Puede que algún día la bielorrusa Svetlana Alexiévich, reciente ganadora del premio Nobel de literatura, se quede sin ningún habitante de los países de la extinta Unión Soviética por entrevistar, simplemente porque ya los entrevistó a todos. Exagero, por supuesto, pero solo así se da uno idea de la magnitud de su proyecto. Su primer libro,La guerra no tiene rostro de mujer (recién publicado en español por Debate), supuso más de quinientas entrevistas; a eso se suman los cientos de entrevistas para Voces de Chernóbil (Debolsillo), y, por supuesto, las que sirvieron de base para sus libros sobre la guerra de Afganistán y sobre el hombre post-soviético.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Los 10 mejores libros de 2015


Los 10 mejores libros de 2015


Diarios, ensayo, poesía y narrativa logran los primeros puestos en la votación de los críticos y colaboradores de Babelia. 'Los diarios de Emilio Renzi', de Piglia, libro del año


BABELIA
18 DIC 2015 - 18:05 COT









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De izquierda a derecha: Ricardo Piglia, Marta Sanz, Jaime Gil de Biedma, Svetlana Alexiévich, Michel Houellebecq e Inger Christensen; delante, Ian McEwan, Élisabeth Roudinesco, Sara Mesa y Chantal Maillard. ILUSTRACIONES DE FERNANDO VICENTE

Babelia ha preguntado a una cincuentena de críticos y colaboradores cuáles son los mejores libros de 2015. Cada miembro de este jurado, formado por 24 hombres y 22 mujeres de España y América Latina, ha elegido sus mejores cinco opciones, a las que han adjudicado 5, 4, 3, 2 y 1 punto. La lista refleja un escenario variado de autores de distintos orígenes y de géneros. Destaca el reconocimiento de las memorias y diarios, así como del ensayo, un papel menor que otros años para la narrativa, y un espacio para la poesía. A continuación, los libros má puntuados. 









Los años de formación de un artista adolescente son narrados en estos diarios donde Emilio Renzi cuenta al detalle su educación formal y sentimental, transitando por una Argentina idílica, artística y política. En una escena inicial se cuenta una anécdota en la que Renzi conversa con Jorge Luis Borges y ante un comentario Borges lo descubre como escritor. Renzi (más que un alter egode Piglia, un reflejo) va transformándose en aquello que Borges ha descubierto en él. Entre el asombro y el descubrimiento, Emilio Renzi es el mejor Piglia, el lúcido, el de la palabra precisa y la anécdota de largas consecuencias. Iván Thays









2 Farándula. Marta Sanz. Anagrama
Es el mundo de la farándula, pero es también el otro lado de la medalla, oculto a la mirada exterior, el que recorre la novela de Marta Sanz que lleva ese nombre. Espectáculo inquietante de una sociedad de consumo que lame varias heridas, la precariedad del empleo, la vulnerabilidad física, o la soledad del mundo globalizado en la lógica del mercado y el éxito individual. La autora nos muestra las grietas por las cuales se escapa el gas tóxico del desarraigo que domina el mundo del espectáculo, como si la superficie lisa de la imagen fuese también la risa sardónica de otra realidad que se yergue contra la falsedad de bienestar, contra la “sociedad del espectáculo”, esmaltada por la publicidad. Una ética de la novela realista que construye a partir de estas vidas tan brillantes como fatuas. Patricia de Souza









3 Diarios (1956-1985). Jaime Gil de Biedma. Edición de Andreu Jaume. Lumen
Coincidiendo con la reedición de las Memorias de Carlos Barral, uno de sus grandes “compañeros de viaje”, se publican los diarios completos del poeta de la llamada Escuela de Barcelona que más huella ha dejado. Hasta ahora sólo habíamos podido leer Retrato del artista en 1956. Ahora se le suman Diario de moralidades. 1956-1965, Diario de 1978 y Diario de 1985. Reunidos, constituyen ante todo la biografía moral, amén de intelectual, del poeta que en el fondo quería ser poema, del despertar de la vocación literaria a la amenaza de la muerte, encarnada en la enfermedad del siglo XX, el sida. M. Ángeles Cabré









4 La guerra no tiene rostro de mujerSvetlana Alexiévich. Traducción de Yulia Doblovolskaia y Zahara García González. Debate
La utilización de la buena literatura para hacer periodismo no es nueva. Lo es que a alguien le concedan el Nobel por ello. Lo hizo García Márquez, que se sentía periodista antes que nada. Hace poco coincidieron Gabo desde América Latina y Kapuscinski desde la vieja Europa, y ambos confluyeron. Una síntesis es la bielorrusa Alexiévich. De ella se han traducido al castellano una crónica sobre Chernóbil, la historia de los millones de mujeres que combatieron en el Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de la URSS en la vida de los verdugos y las víctimas. El mínimo común es el fracaso de la transformación del hombre antiguo en el Homo economicus. Con sólo una grabadora y una pluma, Alexiévich escribe novelas corales, de no ficción, sobre seres traumatizados por situaciones excepcionales a los que da voz y que cuentan la parte no heroica de sus vidas. Joaquín Estefanía









Sumisión. Michel Houellebecq. Traducción de Joan Riambau. Anagrama
Distopía cercana. Un profesor de la Sorbona se enfrenta al cambio. Entre la acción y la reflexión, narra la rendición que lleva a la conversión de Francia al islam. ¿Cómo? Francia 2022. El Frente Nacional va a ganar las presidenciales. Para evitarlo se une la izquierda a un partido musulmán. Vencen, nihilismo convertido en mandato. La civilización es dominio de lo salvaje, mientras que el desprecio al otro, a la mujer, es sumisión. No hay juicio, sí perfecto juego de la tensión narrativa para iluminar la tempestad. ¿Cómo? “… una especie de duda generalizada, la sensación de que no había nada de qué alarmarse”. Esther Bendahan









6 Eso. Inger Christensen. Traducción de Francisco J. Uriz. Sexto Piso
(Según sus editores) una cosmogonía, pero también un ejercicio de crítica política, una reflexión aguda y dolorosa acerca del empleo, una celebración de todo lo que existe. En un año con libros notables de Esperanza López Parada, Carlos Pardo y Rafael Espejo (por mencionar sólo españoles), Eso, de Inger Christensen, destaca por permitir acceder a su lector al lugar “donde idioma y mundo se tocan fructifican de- / forman o sea lo que sea lo que se hacen mutuamente”, que es el lugar del que proviene toda la poesía de relevancia; también (y particularmente) la que resiste intentos como éste de explicarla.Patricio Pron









La ley del menor. Ian McEwan. Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama
¿Qué sucede cuando el código moral de un individuo se opone al de su sociedad? ¿De qué manera podemos defender a una persona de sus propias acciones perniciosas? ¿Cómo saber cuándo un adolescente es responsable de sus actos? ¿Cuál es la función de nuestras leyes y cómo diferenciarla de la de nuestras normas éticas individuales? En éste, su último libro, Ian McEwan destila estas vastas preguntas en novela ejemplar para nuestro preocupante siglo. La ley del menor es a la vez la crónica de un conflicto familiar y una lúcida exploración del rol de la justicia en nuestra sociedad. Una vez más, McEwan confirma su posición como el mejor y más ambicioso novelista de su generación. Alberto Manguel









8 Freud. En su tiempo y en el nuestroÉlisabeth Roudinesco. Traducción de Horacio Pons. Debate
Sigmund Freud, el padre de la interpretación de la conducta humana y para quien el psicoanálisis era el único compromiso político posible, fue víctima de un mal uso de su propia medicina. Su biógrafo oficial y uno de sus discípulos más brillantes y fieles, Ernest Jones, lo interpretó demasiado ensimismado y apegado a las drogas. Otros, como Peter Gay, no tuvieron acceso a los archivos freudianos conservados en la Biblioteca de Washington, abiertos en 2010, año en que Élisa­beth Roudinesco comienza su investigación para escribir el retrato social, intelectual y científico de un hombre cuya complejidad fue paralela a los clásicos, cuyas lecturas le enseñaron la humanidad indispensable para descender a los infiernos de la conciencia. Ángela Molina









9 Cicatriz. Sara Mesa. Anagrama
Cicatriz es una novela distinta. Está escrita en presente, un presente seco que la dota de una veladura de frialdad. Es la historia perversa de una obsesión doble, la de un hombre que accede a la vida de una mujer a través de Internet y la de una mujer que se deja atraer por la curiosidad. Es la irrupción a distancia del azar en una vida insatisfecha donde la irrealidad consentida destruye aún más que la realidad. Es una suerte de negativo de la vida en pareja y del fetichismo consumista. La narración se apoya sobre todo en detalles implacables. Una verdadera revelación.José María Guelbenzu











10 La mujer de pie. Chantal Maillard. Galaxia Gutenberg


Todo empieza con una imagen que a todos nos puede resultar familiar: la del ser querido, tumbado en la quietud de una cama enferma, y en el minuto exacto que antecede a la oscuridad. Chantal Maillard rememora la escena de la muerte de su madre en las primeras páginas de La mujer de pie —ese libro que es a veces ensayo, a veces poema, a veces diario— no para lamentarse, ni para dolerse, sino para preguntarse qué es el duelo y cuántas heridas harían falta para derribar a este cuerpo nuestro al que ella, a pesar de todo, ha aprendido a mantener en pie. Luna Miguel

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Del 11 al 20

11. La niña perdida.Elena Ferrante. Traducción de Celia Filipetto Isicato. Lumen.
12. La habitación de Nona. Cristina Fernández Cubas. Tusquets.
13. La familia Karnowsky. Israel Yehoshua Singer. Traducción de Rhoda Henelde y Jacob Abecasís. Acantilado.
14. En movimiento. Una vida. Oliver Sacks. Traducción de Damià Alou. Anagrama.
15. Cynthia Ozick. Cuentos reunidos. Traducción de Eugenia Vásquez Nacarino. Lumen.
16. La muerte juega a los dados. Clara Obligado. Páginas de Espuma.
17. Tierra negra / El Holocausto como historia y advertencia. Timothy Snyder. Traducción de Paula Aguiriano, Inés Clavero, Irene Oliva y David Paradela. Galaxia Gutenberg.
18. Por las fronteras de Europa / Un viaje por la narrativa de los siglos XX y XXI. Mercedes Monmany. Galaxia Gutenberg.
19. Aquí. Richard McGuire. Traducción de Esther Cruz. Salamandra.
20. Virginia Woolf. La vida por escrito. Irene Chikiar Bauer. Taurus.