La escritora francesa recorre las grandes pasiones de su vida en una recopilación de textos publicada por la editorial El Cobre · Orson Welles, Jean-Paul Sartre y Billie Holiday, entre otros, desfilan por sus páginas
Alfredo Asensi
26 de enero de 2009
Vivió deprisa, con riesgo, literariamente. Una vida de excesos, libros, divorcios, viajes, alcohol e irreverencia. De sobredosis, contradicciones, fraudes fiscales. Era lúcida, burguesa, vertiginosa, distinta. Françoise Sagan, una de las más pasionales y brillantes escritoras francesas del siglo XX, regresa a la actualidad literaria con la publicación de Desde el recuerdo (El Cobre Ediciones), una recopilación de estampas autobiográficas por primera vez traducidas al español. Sagan, fallecida hace cinco años, relata en la obra sus encuentros con grandes mitos del siglo XX como Orson Welles, Billie Holiday o Jean-Paul Sartre. Con desprendimiento y cinismo, con sinceridad y entusiasmo, la autora de Buenos días, tristezarepasa algunas de las aficiones y adicciones a las que se entregó sin reservas, entre ellas el juego, la velocidad y la lectura.
Antes de morir, la cantante dejó una autobiografía en la que detalla lo duro que fue crecer como una mujer negra
ROCÍO AYUSO
Los Angeles, 2 de diciembre de 2018
La voz de Billie Holiday es inolvidable. Lo mismo ocurre con la vida de Lady Jazz. La cantante falleció en 1959 a los 44 años, víctima de una vida rota y adicta a las drogas. Pero tres años antes de su muerte dejó escrito uno de sus legados más poderosos, una autobiografía que titulaba Lady Sings the Blues. A través de este escrito, la intérprete detalla con sus propias palabras los abusos y vejaciones sufridas, sus problemas con la heroína y lo duro que fue crecer como mujer negra en un Estados Unidos racista y segregada. Como la dama del jazz dice en el libro: “Nadie entona la palabra hambre como yo o canta como yo la palabra amor”.
Cuatro canciones imprescindibles para recordar a Billie Holiday
Hoy se cumple un siglo del nacimiento de la mejor cantante de jazz de todos los tiempos. Homenajes y eventos se suceden en todo el mundo.
RITA ABUNDANCIA
07 ABR 2015 17:33
La música y la literatura rendirán su especial tributo a la maravillosa cantante de vida tortuosa. Para empezar, se espera la publicación de una nueva biografía, firmada por John Szwed y titulada Billie Holiday: The Musician and the Myth.
La cantante de jazz Cassandra Wilson saca este año un álbum titulado Coming Forth by Day, realizado con la colaboración del guitarrista Kevin Breit. En él, revisa algunas de las canciones más populares de Holiday, aunque las coloca en un plano musical algo distinto, con arreglos cercanos al rock. Cassandra actuará también este viernes en el teatro Apollo de Nueva York, en un concierto que tiene por título A Celebration of Billie Holiday; mientras Cécile McLorin Slavant ofrecerá, un día después, otro recital con la música de Holiday, en el Lincon Center neoyorquino.
I can't stand uncertainty Tell me now I've got to know Whether you want me to stay or go Love me or leave me Or let me be lonely You won't believe me I love you only I'd rather be lonely Then happy with somebody else You might find the nighttime The right time for kissing But nighttime is my time For just reminiscing Regretting Instead of forgetting with somebody else There'll be no one Unless that someone is you I intend to be independently blue I want your love But I don't want to borrow To have it today To give back tomorrow For your love is my love There's no love for nobody else (bridge) There'll be no one Unless that someone is you I intend to be independently blue I want your love But I don't want to borrow To have it today And to give back tomorrow For your love is my love There's no love for nobody else
Billie Holiday
ÁMAME O DÉJAME Gus Kahn / Walter Donaldson
Este suspenso me está matando No puedo soportar la incertidumbre Dime ahora, tengo que saber Si quieres que me quede o me vaya
Ámame o déjame, o déjame solo Tú no me creerás, te quiero sólo a tí Hubiera preferido estar solo y entonces ser feliz con alguien más
Tú puedes encontrar en la noche El momento adecuado para besar Pero la noche es mi tiempo Para solo recordar el pasado Arrepentiéndome en lugar de olvidar con otra persona
No habrá nadie a menos que ese alguien seas tú Tengo la intención de ser independientemente triste Quiero tu amor, pero no quiero pedirlo prestado Tenemos un hoy para volver mañana Para tu amor es mi amor No hay amor para nadie más.
I' m a fool to want you To want a love that can't be true A love that's there for others too I'm a fool to hold you Such a fool to hold you To seek a kiss not mine alone To share a kiss that devil has known Time and time again I said I'd leave you Time and time again I went away But then would come the time when I would need you And once again these words I had to say Take me back, I love you ...I need you I know its wrong, it must be wrong But right or wrong I can't get along... ...Without you...
Billie Holiday
SOY UNA TONTA POR QUERERTE
J. Wolf / Herron / Frank Sinatra
Soy una tonta por quererte Soy una tonta por quererte Por querer un amor que no puede ser verdad Un amor que está ahí para otras también.
Yo soy una tonta por aguantarte Como por abrazarte Por buscar un beso que no es sólo mío Por compartir un beso que el Diablo ha conocido.
Una y otra vez dije que te dejaría Una y otra vez me fui Pero luego llega el momento en que te necesito Y una vez más debo decir estas palabras.
Tómame, te amo ... Te necesito Yo sé que está mal, debe estar mal Pero bien o mal no puedo continuar
Sin ti
Nota:
"I´m a fool to want you" pertenece al último álbum de Billie Holiday, Lady in satin.
All of me Why not take all of me Can't you see I'm no good without you Take my lips I want to lose them Take my arms I'll never use them Your goodbye left me with eyes that cry How can I go on dear, without you You took the part that once was my heart So why not take all of me
Sonya Jach, Polonia
Billie Holiday
TODO DE MÍ
Todo de mí. ¿Por qué no tomas todo de mí? Puedes ver que no soy buena sin ti. Toma mis labios. Los quiero perder. Toma mis brazos. Nunca los usaré. Tu adiós me dejó sin ojos para llorar. ¿Cómo puedo seguir sin ti, querido? Tomaste la parte que una vez fue mi corazón. ¿Por qué no tomas todo de mí?
Nota:
"Your goodbye left me with eyes that cry" traduce literalmente como "Tu adiós me dejó con ojos que lloran", pero no huele a español. Traducir el verso como "Tu adiós me dejó los ojos en llanto" o "Tu adiós me dejó los ojos llorosos" no es elegante. En cambio, me parece que al traducir el verso como "Tu adiós me dejó sin ojos para llorar" se recalca la intensidad del sufrimiento. A esta pobre mujer ya no le quedan ojos para tanto llanto.
Blood on the leaves and blood at the root Black bodies swinging in the southern breeze Strange fruit hanging from the poplar trees
Pastoral scene of the gallant south The bulging eyes and the twisted mouth Scent of magnolias, sweet and fresh Then the sudden smell of burning flesh
Here is fruit for the crows to pluck For the rain to gather, for the wind to suck For the sun to rot, for the trees to drop Here is a strange and bitter crop
"De los árboles del sur cuelga una fruta extraña.
Sangre en las hojas, y sangre en la raíz.
Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña.
Extraña fruta cuelga de los álamos.
Escena pastoral del valiente sur.
Los ojos saltones y la boca retorcida.
Aroma de las magnolias, dulce y fresco.
Y el repentino olor a carne quemada.
Aquí está la fruta para que la arranquen los cuervos.
Para que la lluvia la tome, para que el viento la aspire,
para que el sol la pudra, para que los árboles lo dejen caer.
Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de una de las cantantes más influyentes y emotivas de la historia del jazz
ALBERTO OJEDA | 07/04/2015
La suerte colocó una cruz sobre la frente de Billie Holiday el día de su nacimiento, justo hace 100 años, el de abril de 1915, en Filadelfia (Pensilvania). Su madre contaba 13 años y su padre, con tan sólo dos primaveras más, no tardaría en abandonarlas. La vocalista marcaría la historia del jazz con su timbre de trompeta en sordina pero entonces sólo era una bebé que gimoteaba entre tanto desamparo.
El desamor, la fatiga, la desolación, la soledad, la mala fortuna de caer siempre en la casilla equivocada del juego. Billie Holiday (1915-1959) cantaba con el único estilo personal que podía emanar de su pecho. Cada canción que escogía era un himno a ella misma.
Víctima de una madre que no sabía tener a una hija a su cuidado, violada por un vecino a los 11 años, prostituta a los 13 (junto a su madre) hasta que la policía cerró el burdel… Holiday inició su carrera artística en los bares del Harlem neoyorquino. En 1931, descubierta por el productor y cazatalentos John Hammond, su fama comenzó a crecer y no la abandonó hasta la muerte. Cantaba como lo haría un instrumento de jazz con cuerdas vocales: Improvisaba en cada actuación. Hacia cambios constantes en las canciones, que nunca interpretaba igual dos veces.
Billie Holiday, la trágica dama del blues, nunca supo a quién o a qué entregarse para no sufrir.
Billie Holiday: mito y realidad de una dama del jazz
La conmemoración sirve para reivindicar sus aportes creativos
DIEGO MANRIQUE
Madrid, 7 de abril de 2015
Cuenta John Hammond, su descubridor, que la joven Billie Holidayera una mujerona: en 1933 “pesaba casi cien kilos y era increíblemente hermosa”. En 1959, cuando falleció, con 44 años, había quedado reducida a una ruina, “una pequeña y grotesca caricatura de sí misma”, según un periodista del New York Times.
En esos 25 años, Billie patinó y fue atropellada por la vida. Lo contó en su autobiografía,Lady sings the blues, a la que la editorial Tusquets añadió una apostilla prudente: Fábula.Efectivamente, Billie era una gran fabulista y sabía que necesitaba dar pena, a fin de recuperar la ansiada tarjeta para actuar en los clubes neoyorquinos (su retirada era el castigo más doloroso para los jazzmenatrapados con drogas). Su amanuense, William Dufty, tenía claro su objetivo: un libro explosivo. Y lo logró, aunque la editorial metió tijera, por miedo a las demandas de personajes como Orson Welles o Tallulah Bankhead.
Esa Billie trágica deLady sings the blues, edulcorada por Hollywood en la película homónima, es la que ha permanecido. Insatisfecha con ese retrato, una fan llamada Linda Kuehl inició en los sesenta el trabajo de base para una biografía rigurosa. Realizó unas 150 entrevistas a quienes convivieron con ella: músicos, amantes, novios, agentes de narcóticos, aficionados. El resultado era menos romántico que el libro de Dufty: educada en las leyes de la prostitución, Billie asumía que debía pagar por amor al chulo de turno. Era una yonqui atípica: después de grandes festines, aguantaba largas temporadas de abstención.
Billie Holiday: Strange Fruit
Billie Holiday: The Man I Love
Por la crudeza de la narración o por la carencia de experiencia profesional de Linda Kuehl, su proyecto de libro fue rechazado; al poco, se suicidó. Años después, la escritora Julia Blackburn descubrió su archivo y comprobó que aquello era oro puro: entrevistadora persistente, Kuehl consiguió que se sincerasen hasta los tipos que desempeñaron papeles más miserables en el hundimiento de Holiday. Blackburn recuperó el material para un libro coral, aquí traducido como Con Billie (Global Rhythm, 2006).
En su educación musical figuran Bessie Smith o Ethel Waters
Con todo, la verdad está en los discos. Nacida el 7 de abril de 1915, en Filadelfia (Pennsylvania), Eleanora Fagan era una criatura de ciudad. Se educó musicalmente escuchando a Louis Armstrong, Bessie Smith o Ethel Waters, artistas que —curioso— también sufrieron infancias miserables. Quizás la principal señal distintiva resida en que Elenora estuvo internada en instituciones católicas. Lejos de los éxtasis emocionales de las iglesias baptistas, interiorizó la moderación expresiva y la dicción nítida. Por lo menos, frente al micrófono.
Era menor cuando se rebautizó: el nombre venía de una actriz, Billie Dove; el apellido, de su supuesto padre, el guitarrista Clarence Holiday. Fue afortunada: pilló el final del llamado renacimiento de Harlem, sembrado de locales donde los músicos improvisaban y acogían a novatos. Su estilo ya estaba formado cuando coincidió con John Hammond.
Billie Holiday: My man
En una época donde las vocalistas eran conocidas como “canarios” y estaban subordinadas al lucimiento colectivo de las orquestas, Billie funcionaba como una instrumentista: era una jazzwoman. Su sonido, insistía, se parecía al de la trompeta de Armstrong o el saxo de Lester Young. Fraseaba como ellos y se permitía iguales libertades con la melodía y el ritmo. De ahí que muchos consideren el pináculo de su carrera las grabaciones hechas con el pianista Teddy Wilson y su Orquesta (en total, ocho músicos) durante la segunda mitad de los años treinta.
Su imagen de mujer atormentada dictaba el tono de algunas de sus grabaciones
Billie prefería las formaciones pequeñas: sus experiencias con las big bands de Count Basie y Artie Shaw resultaron infelices, por su temperamento y por las indignidades de la segregación racial. Decidió que debía usar los recursos actorales: siempre soñó con hacer cine. Los aplicó cuando grabó Strange fruit en 1939, descarnada denuncia de los linchamientos de negros en los estados sureños. Y los acentuó tras conocer a Mabel Mercer, artista británica que recitaba más que cantaba.
En los años cuarenta, Billie entró en un bucle: su imagen de Mujer Atormentada dictaba el tono de sus grabaciones, que reforzaban el estereotipo de la solitaria, la incomprendida, la maltratada. Eso se tradujo en interpretaciones ralentizadas, donde exprimía el contenido emocional de las letras. Parecía vulnerable, el poeta Philip Larkin, tradicionalista en cuestiones de jazz, describió sus discos como “calcinados y abrasadores”.
Billie Holiday: God bless the child
Podía haber seguido repitiendo la fórmula y nadie rechistaría. Sin embargo, en la neblina de su caos, intuía que su creatividad todavía no se había agotado. Fichó con el promotor Norman Granz, que supo sacarla de su letargo, enfrentándola con material fresco y juntándola con solistas de primera. En el estudio, podía entrar tarde, con una afinación insegura, consciente de sus recursos deteriorados. Pero en segundos se recuperaba y volvía a surgir la magia, ese metal doliente que ahora imitan cantantes de mucha técnica y, ay, pocas vivencias.
DISCOGRAFÍA SELECTA
Billie Holiday (cuyo nombre real era Eleanora Fagan) nació el 7 de abril de 1915 en Philadelphia. En 1930 debutó en los clubs de Harlem y fue descubierta por John Hammond. Con su nombre artístico, un homenaje a la actriz Billie Dove, la cantante se convirtió en una de las estrellas del jazz, hasta su muerte en 1959. A lo largo de su carrera dejó varios algunos álbumes clave para el género. A continuación, una selección: