Haruki Murakami
Los gatos antropófagos
Traducción de Lourdes Porta
En el periódico que compré en el puerto había un artículo sobre una anciana devorada por sus tres gatos. El suceso había ocurrido en una pequeña ciudad de las afueras de Atenas. La fallecida tenía setenta años y llevaba una vida solitaria. Vivía sola con sus tres gatos en un apartamento de una sola habitación. Pero un día, de repente, tuvo un ataque cardiaco, o algo por el estilo, cayó de bruces sobre el sofá y falleció. Se desconoce cuánto tiempo transcurrió entre el momento del desmayo y la hora de la muerte. Pero, por lo visto, no llegó a recobrar el conocimiento. La anciana no tenía ningún amigo o familiar que la visitara con asiduidad, así que tardaron en torno a una semana en descubrir su cadáver.
Tanto la puerta como la ventana estaban cerradas a cal y canto, así que, al morir su dueña, los gatos quedaron encerrados en la habitación sin poder salir. Dentro no había nada de comer. En el frigorífico probablemente debía de haber comida, pero los gatos, por desgracia, son incapaces de abrir la puerta de una nevera. Así pues, los tres gatos, acuciados por un hambre atroz, acabaron devorando la carne de su dueña muerta.