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domingo, 7 de septiembre de 2025

Cuba en chancletas


CUBA EN CHANCLETAS

La chancletización de Cuba no cayó del cielo ni fue un accidente cultural; fue un proceso de demolición social dirigido desde arriba y aplaudido desde abajo. Antes de 1959, claro que existían marginales, borrachos de solar, guapos de barrio y mujeres escandalosas. 

jueves, 5 de septiembre de 2024

Namibia sacrificará 723 ejemplares de elefantes, cebras y búfalos para alimentar a la población afectada por la sequía



Elefantes y jirafas junto a los restos de un elefante muerto en el Parque Nacional de Hwange, en Zimbabue el pasado mes de agosto.PHILIMON BULAWAYO

Namibia sacrificará 723 ejemplares de elefantes, cebras y búfalos para alimentar a la población afectada por la sequía

El Gobierno anuncia que la medida pretende también reducir los encuentros potencialmente peligrosos entre humanos y animales, que se acercan a las zonas habitadas en busca de pasto y agua


JOSÉ NARANJO
Dakar - 03 SEPT 2024 - 22:30

El Gobierno de Namibia hizo público el pasado 26 de agosto un plan para sacrificar 723 animales salvajes, entre ellos 300 cebras, 83 elefantes y 30 hipopótamos, cuya carne se destinará a alimentar a la población afectada por la fuerte sequía que sufre este país africano desde hace un año. Con esta medida se pretende también reducir el riesgo de encuentro potencialmente peligrosos entre humanos y animales, que se acercan a zonas habitadas en busca de pasto y agua, recursos que escasean por la falta de precipitaciones. “Con la severa situación de sequía en el país, se espera un incremento de los conflictos si no se interviene”, informó el Ministerio de Medio Ambiente en un comunicado.

Sudán lanza un SOS: 25 millones de personas están al borde de la hambruna


Una mujer cocina hojas recolectadas de árboles cercanos en un campamento de desplazados en Kadugli, Estado de Kordofán del Sur (Sudán), en junio.GUY PETERSON (

GUERRA EN SUDÁN


Sudán lanza un SOS: 25 millones de personas están al borde de la hambruna

La guerra, que dura ya 15 meses, y el escaso interés de la comunidad internacional, empujan al país africano a una situación desesperada. La escasez de las cosechas agrava la crisis


La hambruna como arma de guerra

Martín Caparrós / El Hambre / Crónica del gran fracaso humano



José Naranjo
Dakar, 30 de julio de 2924

La guerra que vive Sudán desde hace 15 meses y las enormes dificultades para la financiación y distribución de ayuda humanitaria han conducido a más de la mitad de la población, unos 25,6 millones de personas, a sufrir la peor crisis de hambre jamás registrada en este país, según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), el sistema internacional que mide el hambre en el mundo. Entre ellas, unos 755.000 sudaneses se enfrentan ya a la fase de catástrofe, con carencia extrema de alimentos, mientras que otros 8,5 millones se encuentran en la llamada situación de emergencia, con tasas muy elevadas de desnutrición aguda y mortalidad.

martes, 26 de marzo de 2024

La hambruna como arma de guerra

 


Famine in Gaza

Una mujer palestina, con sus hijas gemelas, que sufren desnutrición, el día 12 en un centro de salud en Rafah, en el sur de Gaza.MOHAMMED SALEM (REUTERS)

La hambruna como arma de guerra 

Solo una tregua inmediata y definitiva, que permita la llegada masiva de suministros, podría salvar a los gazatíes de la catástrofe


LLUÍS BASSETS

Gaza se hunde en un pozo de muerte, insalubridad y hambre, que afecta en particular a los más vulnerables. La hambruna ya ha empezado. En el cerco y la invasión se mezclan el horror visible de los asedios medievales con el sigilo de la guerra digital, en la que se calcula con precisión los objetivos de los bombardeos o se gradúan los suministros para incrementar la presión sobre Hamás. Solo una tregua inmediata y definitiva, que permita la llegada masiva de suministros, podría salvar a los gazatíes de la catástrofe.

domingo, 19 de julio de 2020

¿Tiene futuro la demanda contra el Estado por los muertos de Tasajera?

Tasajera
La tragedia de Tasajera deja  41 víctimas mortales. Decenas de heridos siguen en condiciones críticas por las quemaduras. 


¿Tiene futuro la demanda contra el Estado por los muertos de Tasajera?

Familias anuncian millonaria demanda por tragedia durante saqueo a camión volcado. Polémica. 

18 de julio 2020 , 01:13 p.m.
Este viernes, el alcalde de Puebloviejo (Magdalena), Fabián Obispo, reveló que los familiares de las víctimas de la explosión de un camión cisterna en el corregimiento de Tasajera, ocurrida durante el saqueo de decenas de pobladores al vehículo accidentado,  preparan una demanda contra el Estado y las autoridades encargadas de la vigilancia y supervisión de la vía.

domingo, 3 de mayo de 2020

Noticias del hambre / Un motín en una cárcel de Venezuela deja al menos 46 muertos

Masacre en la cárcel de Los Llanos
Guanare, Estado Portuguesa, Venezuela



NOTICIAS DEL HAMBRE

Un motín en una cárcel de Venezuela deja al menos 46 muertos



El Gobierno de Maduro asegura que se trató de un intento de fuga. Diputados de la región señalan que fue por falta de alimentos



1 de mayo de 2020



Una refriega de un motín de reclusos en una cárcel del occidente de Venezuela dejó al menos 46 muertos y algunos informes reportan hasta 50 heridos. La ministra de Servicio Penitenciario, Iris Varela, confirmó el hecho sin precisar el número de fallecidos. Aseguró en un medio local que se trató de un intentó de fuga de los reclusos de la llamada cárcel de Los Llanos, ubicada en la ciudad de Guanare, del Estado venezolano de Portuguesa.

Saqueos, protestas y colapso económico / La crisis del coronavirus se ceba con el interior de Venezuela

Nicolás Maduro

NOTICIAS DEL HAMBRE

Saqueos, protestas y colapso económico: la crisis del coronavirus se ceba con el interior de Venezuela

La recesión mundial y la caída de los precios del crudo en medio de la pandemia acorralan al país. Maduro endurece su política de controles de precios


Alonso Moleiro
Caracas, 26 de abril de 2020

La recesión internacional planteada con la pandemia, y el derrumbe de los precios petroleros que esta se trae al remolque, aumentan la gravedad de la ya muy delicada situación económica y social venezolana. El precio de la cesta de crudo es el más bajo en 20 años. La producción de petróleo, históricamente en los tres millones de barriles diarios, es de apenas 700.000. El bolívar ha sufrido una devaluación del 56% solo durante el mes de abril, agravando la hiperinflación que ya lleva tres años. Desde que Nicolás Maduro asumió el poder, en 2013, Venezuela ha registrado seis años seguidos de contracción que ha reducido el tamaño de su economía en un 70%. En la última semana, el costo de todos los bienes y servicios ha tenido un aumento espectacular. La casi total escasez de combustible está dificultando el transporte de alimentos en los poblados del interior del país, en muchos de los cuales, en consecuencia, se ha registrado airadas protestas.

viernes, 30 de enero de 2015

Martín Caparrós / El Hambre / Crónica del gran fracaso humano


‘El Hambre’, de Martín Caparrós, crónica del gran fracaso humano

Es la pobreza la que conduce al hambre, pero, cuidado, también la riqueza puede producirla


LEILA GUERRIERO
ANDRÉS ORTEGA
30 ENE 2015 - 11:21 COT






‘El Hambre’, de Martín Caparrós, crónica del gran fracaso humano

Todo esto para qué

Por Leila Guerriero

Lo dice —está escrito— en la página número 12: “Este libro es un fracaso (…) porque una exploración del mayor fracaso del género humano no podía sino fracasar (...) Y, aun así, es un fracaso que no me avergüenza”.
Los motivos por los cuales ese fracaso no produce vergüenza se encuentran tanto en la frase de Samuel Beckett que hace las veces de epígrafe como en las últimas páginas de El hambre, el libro en el que el argentino Martín Caparrós busca respuesta a una pregunta: por qué, en un mundo que dispone de comida para todos, se mueren 25.000 personas cada día por causas relacionadas con la falta de alimentos. El epígrafe de Beckett reza: “Intenta de nuevo, falla de nuevo, falla mejor”; la anteúltima página de El hambre dice: “Sería bueno separar la acción de los resultados de la acción. No hacer lo que quiero hacer por la posibilidad del resultado sino por la necesidad de la acción: porque no me soporto si no hago”. Así, un círculo que comienza con un periodista haciéndose preguntas, y sigue con ese mismo periodista preguntándose qué sentido tiene hacérselas (porque, después de todo, el libro no cambiará nada y quienes padecen hambre “no parecen tener muchas posibilidades de influir sobre los mecanismos que los hambrean”), termina con una respuesta salvaje y sincera: “Porque no me soporto si no hago”.






Caparrós ha dicho que este libro es un panfleto. Parece, más bien, el hondo surco que deja una convicción"
LEILA GUERRIERO

De modo que El hambre, además de una crónica/ensayo en torno al “mayor fracaso del género humano”, es una enorme reflexión acerca del oficio periodístico: por qué y para qué un periodista hace lo que hace; por qué y para qué cuenta, en este caso, la miseria: tanta miseria. Caparrós ha dicho que este libro es un panfleto. Parece, más bien, el hondo surco que deja una convicción. Comienza con una escena en la que una mujer, en un hospital de Níger, carga a su hijo a la espalda para llevarlo de regreso a casa. El chico está muerto: muerto por hambre.
El trabajo de Martín Caparrós consiste en hacer que, a lo largo de seiscientas páginas, esa escena importe. Para eso, acomete la proeza de sacar la frase “el flagelo del hambre” del lugar común, y la transforma en cientos de historias de personas concretas —que viven en Madagascar, en Argentina, en Estados Unidos, en India— para quienes el hambre lleva, adosados, parásitos que se alimentan de ella y que, a su vez, la alimentan: los roles sociales, las creencias religiosas. Caparrós es colosal en esos terrenos resbaladizos donde las cosas dejan de encajar en los moldes correctos como, por ejemplo, el momento en que un hombre decide sacar a su hija desnutrida del hospital asiático en el que está internada porque, según él, la nena está bien y, además, necesita que su mujer regrese a casa. De esa manera, una criatura que pudo salvarse es condenada a una muerte casi segura por su propio padre. Es en esos huecos vertiginosos, cuando se busca frenéticamente a quién calzarle la culpa, por donde el libro expulsa sus venenos más fuertes. Caparrós mira de cerca a la medicina occidental, a las religiones, a las ONG, a los Gobiernos, a las esposas, a los maridos, a sí mismo, hasta que no queda nada en pie. El libro se llama El hambrepero pudo llamarse, con toda justicia, “nadie sale vivo de aquí”.

No es una estadística

Por Andrés Ortega

El hambre no es una estadística. Como escribe Martín Caparrós, “el hambre no existe fuera de las personas que la sufren. El tema no es el hambre, son las personas”, y estas personas viven, malviven y mueren en su libro. El primero de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio que la cumbre de la ONU en 2000 se fijó para 2015 era erradicar la pobreza extrema y el hambre. Se ha avanzado, pero sólo en parte, y de forma muy desigual según los países y regiones. El hambre, que afectaba a un 24% de la población mundial en 1990 (año de referencia para los objetivos), se redujo al 15% en 2012, y debería llegar al 12% a finales de este año. En algo se ha mejorado, aunque a la vez la población aumente. De nuevo estadísticas de unas cuentas “siempre vagas”. Pero son cifras aún demasiado elevadas para “el mal que más personas sufren”, cuando los humanos disponemos de los instrumentos necesarios para eliminar el hambre de la faz de la tierra. Con vistas a los próximos objetivos, esta vez de desarrollo sostenible, para 2030, en las propuestas de Ban Ki-moon, vuelve esta vez como segundo elemento el terminar con el hambre y lograr seguridad alimentaria. Y como primero, acabar con la pobreza extrema —definida como vivir con menos de 1,25 dólares al día— en todas sus formas y en todos lugares.






También la riqueza puede producir hambre. Nuestra riqueza, de los países afluentes y sus normas de consumo"
ANDRÉS ORTEGA

Pues aparte de guerras o desastres naturales, es la pobreza la que conduce al hambre, y ésta a su vez a deterioros gravísimos de la salud. Pero cuidado, pues también la riqueza puede producir hambre. Nuestra riqueza, de los países afluentes y sus normas de consumo. Un ejemplo, la quinoa, llamada el “arroz de los incas”, es un alimento esencial para mucha gente en Perú y Bolivia, donde se cultiva. Mas al ponerse de moda en el mundo desarrollado, sus precios han subido, con lo que muchos de sus antiguos consumidores andinos ya no disponen del dinero suficiente para pagarla. Por otra parte, cada vez son más los que quieren comer carne como nosotros, lo que no será posible para todos. Y nosotros tendremos también que cambiar nuestros hábitos alimentarios, hacernos vegetarianos o comedores de insectos.
Todo está ligado en este mundo, cada vez más, y los equilibrios se pueden romper fácilmente. El hambre puede provocar revueltas populares, y está en buena parte detrás de las que hicieron erupción en Túnez y Egipto, por el aumento del precio del pan, y que dieron paso a las primaveras árabes. Y el hambre, llámese también en parte malnutrición, puede dejar en los niños secuelas para toda su vida. Hay tendencias que actúan a favor del hambre: la creciente y reciente financiación de la comida; la compra de terrenos agrícolas en países pobres por países ricos o sus empresas; los biocombustibles, etcétera.
Los hambrientos, que según Caparrós le sobran al capitalismo, ni siquiera se pueden desplazar a las regiones donde no hay hambre, pues no tienen la fuerza para ello, y la globalización ha erigido sus propios muros para evitarlo. No encuentran siquiera lo que Ban Ki-moon ha llamado “el camino a la dignidad”.


martes, 27 de enero de 2015

Martín Caparrós / El Hambre / Siete verdades




Siete verdades sobre el hambre que descubrimos leyendo a Caparrós

En el futuro la lucha contra el hambre será un círculo virtuoso de equidad y sostenibilidad

GONZALO FANJUL

Madrid 27 ENE 2015 - 07:37 COT

Durante mucho tiempo el hambre fue un problema de distribución. Producíamos (todavía hoy) alimentos más que suficientes para satisfacer al conjunto del planeta, pero la injusta distribución de los recursos de producción y consumo condenaba al hambre a uno de cada cinco, seis o siete seres humanos (ha cambiado el tamaño de los países a los que les va mejor, no la miseria de aquellos a los que siempre les fue mal). La mayor parte de quienes se acuestan cada noche sin saber qué comerán al día siguiente son familias campesinas a las que se les han negado los recursos más básicos para producir sus propios alimentos.

Hoy el hambre sigue siendo un problema de distribución, pero además nos hemos establecido con una rapidez escalofriante en la era de la escasez. Nuestro planeta alcanzó a principios de la pasada década el límite de su tierra cultivable disponible. El número de hectáreas per cápita ha disminuido de 1,4 a 0,7 en los últimos 50 años. La estrechez de los stocks globales y la locura de los mercados energético y financiero provocaron en 2007-08 un repunte histórico del precio de los alimentos que desencadenó a su vez una carrera global por la tierra disponible. Solo en África subsahariana se compró en 2009 tanta tierra como en los 22 años anteriores. Nada diferente de un cataclismo nuclear evitará que alcancemos en 2050 los 9.000 millones de habitantes: somos más y más prósperos, lo que multiplica la huella ecológica de nuestro consumo en forma de uso de agua, tierra, grano y emisiones de CO2.
Así que en el futuro la lucha contra el hambre será cada vez más un círculo virtuoso de equidad y sostenibilidad. Se diluyen las fronteras entre la justicia social y el ecologismo, porque ya no será posible alcanzar la una sin el otro. La vulnerabilidad, mucho más que la renta, definirán el riesgo de ser alcanzados por el hambre. La vulnerabilidad de dedicar el 70% de los ingresos de una familia a la compra de alimentos, como ocurre en un Níger castigado por la subida de precios. La vulnerabilidad de reducir al mínimo el consumo de carne, pescado y vegetales, como ocurre con las familias de Chicago atrapadas por el desempleo y el subempleo.
De alguna manera envidiable, Martín Caparrós ha logrado captar en El Hambre (editorial Anagrama) la delicada complejidad de estos factores imbricados. El lector terminará este libro con la perplejidad de haber encontrado un hilo conductor entre los hambrientos de Níger y los de Chicago. Un reportaje periodístico en 500 páginas que nos permite asomarnos a la realidad de siete países profundamente diferenciados entre sí, y sin embargo comunes en su vulnerabilidad frente a los alimentos.
Hoy el hambre de siempre no está de moda. Bastante tenemos en casa como para preocuparnos por los problemas ajenos. Pero ha irrumpido en nuestra realidad el hambre del futuro. La malnutrición se extiende como una condena sobre decenas de miles de niños españoles en una etapa crítica de su desarrollo. Los intereses creados han puesto freno a las energías renovables sobre las que tendremos que construir el nuevo modelo de producción de alimentos. La crisis ha evaporado las frágiles redes de solidaridad que nos recordaban que existe un universo diferente a 14 km de nuestras costas.
Lo urgente nos ha hecho imbéciles, además de inmorales. Por eso se agradece El Hambre. No todo el mundo ha dejado el sentido común en el cajón de la mesilla de noche.
Gonzalo Fanjul es fundador de la Fundación porCausa.