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miércoles, 21 de febrero de 2018

Denise Levertov / La vida alrededor de nosotros



Denise Levertov
LA VIDA A NUESTRO ALREDEDOR
Versión de Sandra Toro






Para David Mitchell y David Hass

El álamo y el roble, toda la noche
despiertos. Y con
todos los climas de todos los días del año.
Hay una conciencia
indefinida.
El crepúsculo de ayer, casi finales
de agosto, duró, variando lentamente,
hasta el amanecer. Los sonidos del hombre
se silenciaron detrás de las cortinas.
Ningún ser humano vio la noche en este jardín
deslizando su azul en la mañana.
Sólo los árboles ciegos,
sin neuronas, la vivieron
y la conocieron por completo.


Denise Levertov
Poems 1968-1972
New Directions Publishing Corporation, 1987




domingo, 17 de diciembre de 2017

Denise Levertov / El secreto


Denise Levertov
EL SECRETO



Dos niñas descubren
el secreto de la vida
en un repentino verso de
poesía.

Yo que no conozco el
secreto escribí
el verso. Ellas
me dijeron
(a través de un tercero)

que lo habían encontrado
pero no qué era
ni siquiera
qué verso era. Sin duda

ahora, más de una semana
después, han olvidado
el secreto,
el verso, el nombre del
poema. Las amo

por encontrar lo que no
puedo encontrar,
y por amarme
por el verso que escribí,

y por olvidarlo
y así
mil veces, hasta que la muerte
las encuentre, puedan

descubrirlo otra vez, en otros
versos
en otros
hechos. Y por

querer conocerlo,
por

asumir que hay
tal secreto, sí,
por eso
sobre todo."






sábado, 31 de diciembre de 2016

Denise Levertov / Hablándole a la pena



Denise Levertov
Hablándole a la pena
Traducción de Sandra Toro




Ah, Pena, no debería tratarte
como a un perro sin dueño
que viene hasta mi puerta
por un mendrugo, o un hueso pelado.
Debería confiar en tí.

Debería convencerte
de que entres en mi casa y darte
tu propio rincón,
una alfombra raída donde echarte,
tu propio plato de agua.

Crees que no sé que has estado viviendo
bajo mi portal.
Anhelas que tu lugar definitivo esté listo
antes que llegue el invierno. Necesitas
tu nombre,
tu collar y medalla. Necesitas tener
el derecho de espantar a los intrusos,
para considerar tuya
a mi casa
y a mí tu persona
y a tí misma
mi perro.








jueves, 26 de marzo de 2015

Denise Levertov / La queja de Adán


Denise Levertov
LA QUEJA DE ADÁN

Traducción de Sandra Toro



Adam´s complaint by Denise Levertov
Hay quienes,
no importa qué les des,
también quieren la luna.

El pan,
la sal,
la carne blanca y la roja,
y todavía tienen hambre.

La cama matrimonial
y la cuna,
y siguen con los brazos vacíos.

Les das la tierra,
su propia tierra bajo los pies,
y se lanzan al camino.

Y el agua: cava el pozo más hondo,
nunca será suficiente
para beber en él la luna.



Denise Levertov / No tener...



Denise Levertov
NO TENER...
Versión en castellano de Sandra Toro






No tener sino ser.
El corazón negro de la amapola,
Oh estar ahí como una semilla.

Convertirme en la bienamada.
Cuando el mundo se acabe, ingresar
en la última nota de su música.




Denise Levertov / Pisadas



Denise Levertov

PISADAS

Versión de Sandra Toro


The Footprints by Denise Levertov

Alguien atravesó este campo anoche:

el día revela

una perspectiva de cuevas color lavanda
cruzando la nieve.                          Alguien

se internó en el bosque negro.


Denise Levertov
Poems 1968-1972
New Directions Publishing Corporation, 1987




Denise Levertov / Salmo acerca del castillo





Denise Levertov

SALMO 
ACERCA DEL CASTILLO 
Traducción de Sandra Toro




Déjame estar en el lugar del castillo.
Deja que el castillo esté en mí.
Deja que se alce sólido desde el círculo del foso.
Deja que las aguas del foso reflejen el plumaje verde de los patos, que los caparazones de las tortugas acuáticas rompan la superficie o se vean a través de las profundidades ondulantes.
Deja que a su vera se detengan los jinetes, y un perro siempre alerta a la orilla del sueño.
Deja que esté oscuro el espacio bajo el primer piso, que el agua lama los pilares de piedra, y el limo verde vivo destelle sobre ellos; deja que allí se guarde un bote.
Deja que las cariátides del segundo piso sean osos sostenidos por rayos que sean dragones.
Deja que seamos cuatro arqueros sobre el parapeto del salón central, oteando los cuatro horizontes. Y que, adentro, el príncipe esté en su hogar. Deja que se siente pensativo, en paz, con todas las ventanas abiertas a las logias.
Deja que arriba se siente la joven reina, al fresco, con su hijo en brazos; deja que mire con gozo el gran círculo, las sombras de los peregrinos, el trabajo del sol y el juego del viento. Déjala ir y venir. Deja que las columnas sostengan al techo, y que los pisos sostengan a las columnas, seamos el espacio oscuro bajo el piso más bajo, deja que el castillo se alce sólido desde el foso, deja que el foso sea un círculo y el agua piélago, deja que los guardias lo guarden, seamos tierra vasta a su alrededor, deja que el campo donde se emplaza esté dentro de mí, déjame estar donde esté.

Denise Levertov
"Psalm Concerning A Castle (Broadside)" 



Denise Levertov / Libación

El Dorado
Foto de Triunfo Arciniegas

Denise Levertov
LIBACIÓN
Traducción de Sandra Toro



Levantando los vasos, con una sonrisa
nos deseamos no suerte
sino felicidad. Después de media vida con
y sin suerte
sabemos que es necesario más que eso.
No importa si tomamos
jugo de tomate en vez de vino o whisky--
Sabemos lo que queremos decir,
y el jugo rojo de esos frutos virtuosos
es algo que apreciamos los dos.
Te recuerdo maravillado, como ante un milagro,
al verlos en las enredaderas robustas
del invernadero de mis tíos
¡listos para arrancar y comer con el desayuno!
Teníamos veintitrés años y un hambre insaciable...

Entonces coincidimos en los tomates- ¿y en la felicidad?
Sí, en eso también: queremos decir, crecer, ramificarse;
dar hojas, capullos, frutos; y el olor punzante
                                                                   de los sueños.
Queremos decir, conocer a alguien tanto
no, más, de lo que nos conocimos nosotros.
Y que nos conozcan. Nos deseamos
la suerte de no necesitar suerte. Echo
entonces, un poco de sal y de pimienta
en mi jugo, con el gesto antiguo;
¿Y qué habría de malo
en derramar medio vaso
para los dioses?
Sonreímos.
Después de estos meses de dolor empezamos
a admitir que nuestras vidas nuevas comenzaron.


Denise Levertov
The Freeing of the Dust
New Directions Publishing, 1975