Tijuana para los ucranianos: los migrantes “sofisticados”
Inés García RamosFotografía de Jeoffrey Guillemard
Esta es la crónica definitiva de los ucranianos que llegaron a Tijuana huyendo de la invasión rusa a su país. Una historia de “dos Tijuanas”, la que recibió a la gente de Ucrania, y la que maltrata a mexicanos, centroamericanos y africanos.
A cincuenta metros del muro entre México y Estados Unidos, una camioneta se detiene en la esquina de la unidad deportiva que sirve de albergue a miles de familias de ucranianos en Tijuana. A diferencia de las Range Rover, los autos híbridos o los lujosos Mercedes Benz que vienen desde California a dejar donaciones, de esta camioneta Honda bajan dos hombres, cargan un bote de basura y lo dejan sobre la banqueta. Un boquete que atraviesa el tambo por la mitad deja salir las piernas de una mujer. Tiene los tobillos atados con cinta adhesiva gris (no es la única huella de que fue torturada antes de que le quitaran la vida). Lleva calcetines rosas, skinny jeans y una blusa blanca con estampado de Darth Vader. Su cuerpo fue abandonado a unos pasos de una miniván roja con dos viniles en la ventanilla trasera, uno en inglés y otro en español: Jesus Christ paid for our sins / Jesucristo pagó por nuestros pecados.
