Mostrando entradas con la etiqueta Pierre Assouline. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pierre Assouline. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de noviembre de 2021

La ‘rentrée’ literaria: pasión por las historias, espejo de Francia

Amèlie Nothomb

 

La ‘rentrée’ literaria: pasión por las historias, espejo de Francia

Las relaciones felices o traumáticas y abusivas entre padres e hijas son una de las tendencias en el inicio del curso que ha traído 521 novelas a las librerías francesas


MARC BASSETS
París - 

Pasan las pandemias, los gobiernos y las modas en Francia, pero hay una institución inamovible, fiel a la cita anual: la rentrée, el inicio del curso literario.

Goncourt / El premio que descubrió un nuevo continente literario



Los miembros de la Academia Goncourt Robert Sabatier, Hervé Bazin, Françoise Mallet-Jorris, Armand Lanoux y Michel Tournier, en 1975 en la villa que da nombre al premio.


El premio que descubrió un nuevo continente literario

El galardón más prestigioso de las letras francesas, el Goncourt, marcó un hito con ‘A la sombra de las muchachas en flor’, obra que propulsó a Proust y a Gallimard


Marc Bassets
4 de octubre de 2019

No siempre el talento y el esfuerzo bastan para fabricar un clásico. A veces un buen premio en el momento adecuado ayuda.

Es el caso de Marcel Proust. Hace un siglo, el 10 de diciembre de 1919, A la sombra de las muchachas en flor, segundo volumen del ciclo novelesco En busca del tiempo perdidorecibió el Goncourt. La elección, que desató una polémica virulenta, propulsó a Proust a la condición de clásico vivo. Consagró al Goncourt como el premio de los premios, estatus que todavía ostenta. Y colocó a Gallimard como el sello de calidad que en las décadas siguientes contribuiría como ninguna otra en Francia a confeccionar el canon.

sábado, 19 de septiembre de 2020

El premio que descubrió un nuevo continente literario



Los miembros de la Academia Goncourt Robert Sabatier, Hervé Bazin, Françoise Mallet-Jorris, Armand Lanoux y Michel Tournier, en 1975 en la villa que da nombre al premio.Ampliar foto
Los miembros de la Academia Goncourt Robert Sabatier, Hervé Bazin, Françoise Mallet-Jorris, Armand Lanoux y Michel Tournier, en 1975 en la villa que da nombre al premio. AFP / GETTY IMAGES

El premio que descubrió un nuevo continente literario

El galardón más prestigioso de las letras francesas, el Goncourt, marcó un hito con ‘A la sombra de las muchachas en flor’, obra que propulsó a Proust y a Gallimard


MARC BASSETS
4 de octubre de 2019

No siempre el talento y el esfuerzo bastan para fabricar un clásico. A veces un buen premio en el momento adecuado ayuda.
Es el caso de Marcel Proust. Hace un siglo, el 10 de diciembre de 1919, A la sombra de las muchachas en flor, segundo volumen del ciclo novelesco En busca del tiempo perdido, recibió el Goncourt. La elección, que desató una polémica virulenta, propulsó a Proust a la condición de clásico vivo. Consagró al Goncourt como el premio de los premios, estatus que todavía ostenta. Y colocó a Gallimard como el sello de calidad que en las décadas siguientes contribuiría como ninguna otra en Francia a confeccionar el canon.

viernes, 9 de enero de 2015

Henri Cartier-Bresson / Pierre Assouline / Entrevista




Henri Cartier-Bresson
Por Pierre Assouline
Traducción de Zoraida J. Valcárcel

Entrevista realizada por Pierre Assouline, en París, para La Nación. 
La Nación, 9 de agosto de 1998.



Para muchos, es el fotógrafo más importante de este siglo, el hombre que enseñó a sus contemporáneos a mirar a través de una cámara. El 22 de agosto de este mes: cumple 90 años. En uno de los escasos reportajes que concedió, habló de los autores que ama, de la televisión que detesta, y de algunos de los artistas que más contaron en su vida, así como de su experiencia en el cine bajo las órdenes del gran Jean Renoir. Desde hace mucho, Cartier-Bresson prefiere no referirse a la fotografía, porque la considera una etapa superada de su vida: en cambio, le encante reflexionar sobre el dibujo, una actividad que aún practica y que fue la base de su obra admirable.




Este caballero de pañuelo a lo pirata no es agresivo; es un hombre indignado. A los 90 años, todavía se mantiene en permanente rebeldía porque nunca faltan motivos para indignarse. Con su discreción habitual, más que señales de su paso por la tierra, prefiere dejar huellas. No le hablen de su obra. Quiere ser artesano más que artista. Fanático por el dibujo desde siempre, dibujante compulsivo desde hace veinte años, sigue sacando fotos en su mente. Esto nos dice que Henri Cartier-Bresson –de él se trata– es, ante todo, un poeta. El nuestro ha sido el siglo de la imagen. En sus postrimerías, ella pierde su alma al amenazarnos con hacerse virtual. Eso sería un horror incalificable, cuyas consecuencias aún no podemos medir. Cartier-Bresson siempre será un compositor admirable. Sonidos, signos, palabras... ¿qué importa el medio? En él, todo es pura búsqueda del equilibrio y la armonía. Rechaza cifras y fechas para deleitarse mejor con la sección áurea. El resto –técnica, luz, preparación– es mera literatura para aficionados a la fotografía.