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Graham Green
Ilustración de Triunfo Arciniegas |
El mes más cruel
El País
5 de abril de 1991
"ABRIL ES el mes más cruel". El célebre verso del poeta anglosajón T. S. Eliot viene a resumir la impresión que en el mundo de la cultura literaria europea han dejado las muertes sucesivas de dos de los escritores que con su obra y su testimonio han ayudado a formar la conciencia crítica del continente, los dos desde perspectivas diferentes, uno con el arma del pesimismo, Max Frisch, y el otro, Graham Greene, con el convencimiento de que no está todo perdido porque queda la fe. Ninguno de los dos mereció, sin embargo, el galardón más importante que se da en este mundo a aquellos que son capaces de trasladar con palabras la emoción de una época. Max Frisch y Graham Greene fallecieron desposeídos del Premio Nobel, y acaso ha sido esa cicatería de la cultura oficial la que ha engrandecido aún más el sentido de la independencia con que crearon su obra.
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Marx Frisch, 1967
Ilustración de Otto Dix |
Los de estos escritores muertos en abril fueron libros en los que se reflejaba la perplejidad ante la miseria humana, en un universo donde los adelantos técnicos y económicos iban siempre por delante de la compasión y de la solidaridad. Tanto Frisch como Greene fueron personajes comprometidos con su tiempo, y los dos combatieron a favor de la libertad cuando el continente se partió en dos y conoció el centro de la barbarie. El escepticismo de ambos nunca fue consecuencia del abandono de los principios por los que lucharon como europeos: su literatura consolidó también una manera de ser que es hija del repudio de aquella barbarie, y en todas sus obras se puede rastrear el desprecio común por los tiranos. El humor -la paradoja de Max Frisch, el distanciamiento de Greene- era, por otra parte, consecuencia de su conocimiento de la cultura, y ésta fue siempre reflejo de una sensibilidad europea.