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sábado, 22 de junio de 2024

Benjamín Prado / Consejos que matan

 



Consejos que matan

Si nadar en un mar de dudas fuera deporte olímpico, todos los grandes escritores de este mundo habrían ganado una medalla



Benjamín Prado
10 de marzo de 2014

Si nadar en un mar de dudas fuera deporte olímpico, todos los grandes escritores de este mundo habrían ganado una medalla, porque el verdadero talento es perfeccionista y nunca las tiene todas consigo. Por eso cuando un autor deja leer su manuscrito a alguien, la opinión que le den puede ser muy beneficiosa o muy dañina. Hay consejos que matan y afortunadamente también hay quien no los sigue: por ejemplo, Gabriel García Márquez cuando Guillermo de Torre, director literario de la editorial Losada, le mandó, tras leer su primera novela, La hojarasca, una nota en la que le recomendaba “que se olvidase de las novelas y se dedicara a la poesía”. No es el único: el premio Nobel francés André Guide rechazó En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, por aburrida; a George Orwell le devolvieron Rebelión en la granja argumentando que “es imposible vender historias de animales en Estados Unidos”, y a Rudyard Kipling, su obra más célebre, El libro de la selva, con esta nota: “Lo lamentamos, señor, pero usted, sencillamente, no sabe inglés”.

Mark Z. Danielewski / El toro que venía del infierno

 

Mark Z. Danielewski, tejiendo su próxima novela. 


El toro que venía del infierno

'La casa de hojas', de Mark Z. Danielewski ha sido comparada con el 'Ulises' de James Joyce y 'Rayuela', de Julio Cortázar, y a él con Herman Melville


Benjamín Prado
26 de mayo de 2014

Cuando hace 14 años publicó La casa de hojas, Mark Z. Danielewski no esperaba ni en sus mejores sueños que comparasen su novela con el Ulises de James Joyce y Rayuela, de Julio Cortázar, y a él con Herman Melville, cuando Stephen King definió su obra como “la Moby Dick de los libros de terror”. Los lectores españoles pueden comprobar si exageraba en sus 700 páginas, llenas de miedo y experimentos literarios, que se han traducido a otros 40 idiomas. Su historia es la de una pareja que se traslada a vivir a un bosque y al poco tiempo descubre en una de las paredes de su nueva casa una puerta que antes no estaba allí y va a dar a un corredor sombrío. Según pasan los días, ese túnel se hace más largo y profundo, da la impresión de ocupar mucho más espacio que el edificio que lo contiene y, lo peor de todo, empiezan a oírse en él los aullidos de algún ser siniestro que parece tener allí su guarida. El argumento, muy similar al de uno de los cuentos de fantasmas de M. R. James, en el que un cura excava en su iglesia una galería desde cuyo fondo se acerca a la superficie una bestia infernal, tiene lectores fanáticos que exhiben en la Red teorías sobre el sentido último del texto y tatuajes diabólicos relacionados con él.

Benjamín Prado / Las alimañas


monsters in art: Monsters in Art: H.R. Giger, Erotomechanics VII (Mia und Judith, first state), 1979, The Giger Museum, Gruyères, Switzerland.Monsters in Art: H.R. Giger, Erotomechanics VII (Mia und Judith, first state), 1979, The Giger Museum, Gruyères, Switzerland.


Las alimañas

Benjamín Prado
1 de julio de 1999

Un hombre golpea a su mujer y sus hijas con una silla, con el puño, les hace sangre y les rompe los huesos; otro apuñala a la suya e intenta tirarla por el balcón; un tercero encadena a su esposa durante dieciocho horas, la viola, la pega con una barra de hierro, prende fuego al colchón de la cama donde está amarrada y va a quemarla viva justo cuando aparece la policía; una pareja tortura a un niño hasta matarlo, lo hace durante meses, sin piedad ni límite, amparados en el silencio criminal de sus vecinos. Son sólo cuatro ejemplos recientes, pero la Fiscalía contra la Violencia Doméstica tiene registrados más de ochocientos casos en la ciudad, y en la mayor parte de ellos las víctimas han presentado ya tres o cuatro denuncias contra su agresor. Al leer eso, lo primero que se le ocurre a uno es la palabra impunidad. ¿Cómo se detiene esta marea roja? ¿Cómo se vence a ese ejército de verdugos formado por la escoria de la sociedad? Sabemos que la ley es lenta y los asesinos son implacables; que la burocracia no es un arma eficaz contra las alimañas, sino su aliado. ¿Por qué no se actúa contra esa gentuza con energía y rapidez desde el principio, desde el instante en que llega a la comisaría la primera queja, desde el momento en que se causa la primera herida? No debe de ser tan difícil identificar a uno de estos truhanes, reconocer lo que es, de un solo vistazo: las cosas limpias son diferentes unas de otras, pero toda la basura es más o menos igual. Tampoco debería de ser muy complicado darse cuenta de que quien cruza la línea de las palabras, por duras que sean, para pasar al lado de las palizas o los navajazos o las bofetadas ya nunca va a volver a esta parte, al mundo de los seres civilizados. La maldad no cicatriza, no tiene antídoto ni cara-B, no tiene, a lo mejor, ni camino de regreso. Si sabemos esas cosas, ¿por qué no se le encuentra una solución al drama?. Sin ninguna duda, esa solución tiene que estar relacionada con la velocidad, con una actitud más dinámica y un mayor compromiso por parte de los juzgados y las comisarías: estamos hartos de leer y escuchar que muchas de las mujeres asesinadas habían denunciado tres o cuatro o cinco veces al hombre que al final acabó con ellas; que el desalmado de turno tenía ya alguna condena y varios procesos en su contra, aunque incomprensiblemente seguía viviendo junto a su presa; que los niños salvajemente pateados o amordazados o quemados con cigarrillos llevaban meses de cautiverio, de suplicio. ¿Cómo es posible que suceda algo tan absurdo, que nadie se dé cuenta de que el horror es lo que ocurre cuando no se separa a los perseguidores de los perseguidos? Pero hay algo más: las autoridades necesitan llegar al siglo XXI y mucha gente tiene que salir del XV, tiene que dejar de tomarse a broma los síntomas previos de todas estas canalladas, dejar de pensar que, al fin y al cabo, tres o cuatro insultos o un par de zarandeos no son tan importantes, que es algo que siempre ha pasado en los matrimonios, entre padres e hijos. Sería mejor que los hombres de este planeta intentaran comprender qué siente alguien como la escritora norteamericana Anne Sexton para llegar a escribir un poema como éste, llamado Comprando a la puta



Eres un rosbif que he comprado

y te relleno con mi propia cebolla.

Eres una barca que he alquilado por horas

y te gobierno con mi barca hasta que encallas.

Eres un vaso que he pagado para hacerlo añicos

y me trago los pedazos con mi saliva.

Eres la parrilla ante la que caliento mis manos temblorosas,

asando la carne hasta que esté tierna.

Bajo el sujetador apestas igual que mi madre

y vomito en tus manos como una tragaperras

sus crueles monedas.


Sería mejor que los que ya están empezando a hartarse de este artículo, los que lo consideran demagógico u oportunista, se lo pensaran dos veces antes de emitir su veredicto. Sería mejor que nadie le quite importancia a unos hechos que a menudo no tienen ni la trascendencia general ni la cobertura periodística que merece un problema que, poco a poco, va dejando las ciudades llenas de sufrimiento y cadáveres. Negligencia y desinterés pueden llegar a ser unas palabras espantosas, unas palabras sin salida, las últimas que pasen como el filo de una cuchilla por la mente de una mujer o un niño malheridos, justo un segundo antes de que su corazón se pare.


EL PAÍS


sábado, 25 de mayo de 2024

Benjamín Prado revela quién es su escritor contemporáneo favorito




Benjamín Prado revela quién es su escritor contemporáneo favorito: "Todas sus novelas son una maravilla"

“Es absolutamente genial, con ese humor sutil que te hace reír a carcajadas sin darte cuenta”, señala Benjamín Prado, que acaba de presentar su nueva novela, El anillo del general.


Ana Trasobares

25 de mayo de 2024



El poeta y escritor Benjamín Prado (Madrid, 1961) acaba de regresar al mercado literario con un nueva novela, El anillo del general (Ed. Alfaguara), la séptima entrega de su ya famosa saga detectivesca, protagonizada por el profesor de instituto e investigador privado Juan Urbano. Esquire le entrevistó recientemente para que nos hablara de las nuevas andanzas de su personaje, pero también para que abordara otras cuestiones, entre ellas, sus gustos literarios como lector voraz y crítico de libros que es.


Prado nos habló largo y tendido de libros, de poesía, de autores consagrados –aquí, 12 de los escritores más famosos de la historia–, de otros por descubrir y de uno contemporáneo que ocupa un lugar especial en su biblioteca, su escritor favorito contemporáneo: Luis Landero. “Es un autor absolutamente genial. Todas sus novelas son una maravilla con ese humor sutil que te hace reír a carcajadas sin darte cuenta”, señala. Fue precisamente Luis Landero quien presentó el anterior libro de Benjamín Prado, Los dos reyes (2022). “¡Qué maravilla que este tipo al que admiro tanto se molestara en leer mi novela y viniera a presentarla. Imagino que le gustó porque si no, no habría ido. Me pareció una suerte enorme”, añade.

A Landero, autor de títulos imprescindibles como Juego de la edad tardía (1989)Hoy, Júpiter (2007)Absolución (2012) o las más recientes Lluvia fina (2019)Una historia ridícula (2022) o La última función (2024), se le conoce por ser el creador de un universo literario muy particular y también universal, a veces cercano al realismo mágico, en el que se reflexiona sobre el fracaso, la ilusión, la irrealidad, la felicidad o la insatisfacción del ser humano. Su prosa es exquisita y sus personajes, deliciosos. Él se considera un escritor inseguro, incluso un impostor, pero no para los demás. De hecho, el pacense es Premio Nacional de Narrativa y Premio Nacional de las Letras Españolas, entre otras muchas distinciones. 


ESQUIRE





domingo, 23 de julio de 2023

Lara Prescott / Los secretos que guardamos / Las tres viudas del doctor Zhivago


Las tres viudas del doctor Zhivago


La novela 'Los secretos que guardamos' evoca el drama de Borís Pasternak y de su gran amor, Olga Ivínskaya

Benjamín Prado
14 de marzo de 2020


En los tiempos del estalinismo, los habitantes de Moscú aprendían desde niños a contener la respiración al pasar ante las puertas del centro de detención y tortura de la Lubianka, “porque se decía que el Ministerio de Seguridad detectaba las ideas antisoviéticas.” También se rumoreaba que el edificio tenía veinte plantas bajo tierra, un túnel que lo conectaba con el Kremlin y un búnker antinuclear. Todo ello lo cuenta Lara Prescott en Los secretos que guardamos (Seix Barral), una novela sobre el poeta Boris Pasternak, su obra más famosa, El doctor Zhivago, y su musa y amante, Olga Ivinskaya, la mujer que inspiró el personaje de Lara en la narración que le puso en las manos el premio Nobel de literatura y a él al pie de los caballos, porque en aquel tiempo y en aquel país la gloria y el miedo eran la cara y la cruz de la misma moneda.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Almudena Grandes / Almudena y Luis, una historia de amor


Luis García Montero y Almudena Grandes retratados en la fiesta del 40 Aniversario de Tusquets en Barcelona, 2009.DANIEL MORDZINSKI



Almudena y Luis, una historia de amor

La relación entre el poeta y la novelista iniciada en 1992 y que ha durado hasta la muerte de la autora dejó un rastro de guiños y señales entrecruzadas en la literatura de los dos

BIOGRAFÍA


BERNA GONZÁLEZ HARBOUR
04 DIC 2021 - 22:29
Actualizado: 04 DIC 2021 - 23:30 COT

A primera vista y para un marciano que aterrizara ante una biblioteca cualquiera, son dos autores en la misma estantería, letra G, apenas separados por unos cuantos González o Gil: Luis García Montero y Almudena Grandes. Poca cosa entre un poeta y una novelista de un mismo tiempo, misma inicial y una literatura tan unida en sensibilidades como dispar en géneros. El extraterrestre en cuestión podría dejarlo ahí, pasar a la H, a la I, o pararse a leer. Encontraría entonces rastros luminosos, guiños cruzados de una relación entre dos autores que no solo se amaron, sino que se enriquecieron mutuamente en el plano creativo y que dejaron señales vibrantes para la historia de la literatura, tanto la que se escribe con mayúsculas como la que se forja en minúsculas. Si el aterrizaje del marciano se produjera en estos días, además, se encontraría con que ya no solo les separan esos cuantos intrusos en la estantería Billy, sino la dolorosa línea entre la vida y la muerte porque ella, la novelista, falleció el pasado 27 de noviembre de un cáncer a los 61 años.

lunes, 20 de julio de 2020

Lamentan amigos y escritores la muerte de Juan Marsé

Cinco personajes que encontraron a Juan Marsé
Juan Marsé

Lamentan amigos y escritores la muerte de Juan Marsé


CIUDAD DE MÉXICO
19 de julio de 2020
La muerte del escritor español Juan Marsé a los 87 años, ha generado entre escritores, instituciones culturales, autoridades y lectores una gran cantidad de comentarios en los que lamentan la muerte del Premio Cervantes 2008 y Premio Juan Rulfo en 1997, y autor de obras como "La muchacha de las bragas de oro", "Últimas tardes con Teresa" y "El embrujo de Shangai".
El poeta Luis García Montero escribió en Twitter: "Tristeza honda por la muerte de Juan Marsé. Los recuerdos, la admiración, los libros, no consuelan de la pérdida del amigo. Muerte, muerta seas, muerta y malandante".
Por su parte, el escritor y académico de la lengua, Arturo Pérez Reverte escribió en la misma red social: "Se apagó la vida de un guerrero. Ha muerto Juan Marsé, el último de nuestros clásicos, luchador honesto y solitario, ninguneado durante décadas por el nacionalismo local. Adiós a un maestro y un amigo. Como homenaje, mi prólogo a ‘Últimas tardes con Teresa’".
El escritor Benjamín Prado, quien fuera su amigo, también dijo: "Una de las noticias más tristes que podría sufrir y que tanto temía: la muerte de mi amigo Juan Marsé. Hablaba con él casi todas las semanas, lo iba a ver a su casa siempre que pasaba por Barcelona y jamás he dejado de considerarlo mi maestro absoluto. Un día demoledor."
Jorge Carrión, también escritor, escribió: "Ha muerto Juan Marsé, uno de los mejores escritores en español del siglo XX. Experimental y realista, formó parte con Juan Goytisolo del Boom, que por desgracia se limitó como marca a la literatura latinoamericana. Mis favoritas: Últimas tardes con Teresa y Si te dicen que caí."
Escritores mexicanos como Antonio Ortuño y Héctor Orestes Aguilar, también lamentaron la muerte del escritor barcelonés. Ortuño señaló: “Murió Juan Marsé. ‘Últimas tardes con Teresa’ y ‘Si te dicen que caí’ están entre las novelas más entrañables que he leído. Si los escritores fueran como equipos de futbol, yo tendría una camiseta de Juan Marsé para ponerme los días de escritura, como quien va a un partido”.
El escritor, ensayista y traductor Héctor Orestes Aguilar, dijo: "Lamento en el alma la muerte de Juan Marsé. Creo que hay pocas novelas tan... míticas para mi generación y la anterior a la mía como "Si te dicen que caí".
Instituciones como el Instituto Cervantes también lamentaron la muerte del narrador y escribieron: "«Procura tener una buena historia que contar, y procura contarla bien, es decir, esmerándote en el lenguaje». Adiós a Juan Marsé. El autor depositó en 2009 en la #CajadelasLetras del @InstCervantes un legado que no desveló, si bien bromeó «contiene el secreto de la escalibada»" y colgaron un video de aquella ceremonia.



sábado, 4 de enero de 2020

Una guerra de 46 años para adueñarse de Franz Kafka




Una guerra de 46 años para adueñarse de Franz Kafka


La batalla por los derechos de la obra del genio checo, convertida en asunto de Estado entre Alemania e Israel, arrancó en 1973 y se prolongó hasta el pasado mayo.

Benjamín Prado
4 de enero de 2020


La inmortalidad es convertirse en un adjetivo. En unos tiempos donde se tiende a lo homologable, las actitudes quijotescas tienen poco margen de maniobra, pero la cantidad de situaciones dantescas o kafkianas que se producen en un mundo en el que se multiplican las guerras, el terrorismo, las diásporas y la burocracia les garantiza a los autores de la Divina comedia y El proceso una vigencia innegable. Carlos Gardel cada día canta mejor, y ellos dos también.

Nunca se ha sabido quién era exactamente Franz Kafka, nada raro en alguien que se definió a sí mismo como “un jinete que cabalga a la vez sobre dos caballos”. Sabemos que era un genio que no se lo creía y por eso le pidió a su amigo Max Brod que destruyera todos sus manuscritos; y lo consideramos un adivino que pronosticó en sus obras el Holocausto, que padecerían siete miembros de su familia asesinados en los campos de exterminio nazis, entre ellos sus tres hermanas, Elli, Valli y Ottla. Ahora, sin embargo, la pregunta sobre el autor de La metamorfosis no es cómo era, sino de quién es, suponiendo que alguien o algo pueda ser patrimonio de la humanidad y a la vez tener un dueño.
El investigador Benjamin Balint cuenta en El último proceso de Kafka (Ariel) cómo tras su muerte, en 1924, el legado del genio de Praga pasó a manos del propio Brod, que era su albacea; y después de fallecer este en Tel Aviv, en 1968, a las de su secretaria Esther Hoffe; y cuando ella faltó, a las de su hija Eva. Para entonces, los papeles del creador de El castillo no eran ya un asunto de familia, sino una cuestión de Estado que desencadenó una batalla judicial entre Alemania e Israel —donde fue demandada Esther, en 1973— que ha durado más de 40 años. Quienes peleaban por los documentos de Kafka, que era checo, judío y escribía en el idioma de Goethe, eran la Biblioteca Nacional de Jerusalén y el Archivo de Literatura de Marbach, la ciudad donde nació el poeta, dramaturgo y filósofo Friedrich Schiller. El combate incluía a Brod, un autor menor pero fértil, que publicó casi 100 libros entre novelas, poesía, ensayos, dramas y biografías, y que coprotagoniza esta historia porque fue él quien percibió el valor de Franz Kafka desde que este le leyó sus primeros textos, gracias a su buen ojo “para reconocer lo extraño, lo sublime y lo maravilloso en todas sus formas”, como dijo de él su amigo Stefan Zweig.
La guerra llegó hasta 2016, cuando ganó la tesis religiosa a la lingüística y un tribunal suizo mandó entregar a la Biblioteca Nacional de Jerusalén el tesoro, que estaba depositado en Zúrich. El último cabo suelto de la intriga se ha atado en mayo de 2019, cuando la Oficina Federal de Investigación Criminal alemana le dio al embajador israelí 5.000 hojas autógrafas de Max Brod que habían sido robadas de la casa de los Hoffe en Tel Aviv.
Franz Kafka
by Mathieu Laca

El material será accesible cuando se acabe de digitalizar. Y la cuestión que ha vuelto a poner sobre la mesa esta trama casi policiaca es: ¿los bienes culturales deben estar en manos privadas? En España estuvimos muchos años sin unas obras completas de Valle-Inclán porque sus herederos no se ponían de acuerdo para editarlas; no se publicaron hasta muy tarde los Sonetos del amor oscuro, de Lorca, o las cartas de Pedro Salinas a Katherine Whitmore a causa de las objeciones morales de sus descendientes; y siguen inéditos los versos del hermoso Amor en vilo, de Rafael Alberti, porque así lo quieren los propietarios de sus derechos. “Solo merece la pena leer los libros que te hieren”, decía Kafka. Todos los suyos son de esa clase.

EL PAÍS


viernes, 16 de agosto de 2019

De Keith Richards a Gabo / Por qué los bares (y la cerveza) son una fuente inagotable de inspiración

De Keith Richards a Gabo: por qué los bares (y la cerveza) son una fuente inagotable de inspiración

Benjamín Prado y Joaquín Sabina son los protagonistas de '1906 Historias detrás de una cerveza', una serie de conversaciones sobre música, literatura o poesía alrededor de una cerveza 1906


29 de enero de 2019

"Íbamos para todo lo que necesitábamos. Cuando teníamos sed, claro, y cuando teníamos hambre, y cuando estábamos muertos de cansancio. Íbamos cuando estábamos contentos, a celebrar, y cuándo estábamos tristes, a quedarnos callados... Íbamos, sobre todo, cuando queríamos que nos encontraran". No existe una oda mayor a los bares que la que plasmó el escritor J. R. Moehringuer en El bar de las grandes esperanzas. Ni tampoco un resumen mejor de nuestro amor por las barras desgastadas y las cervezas frías. Porque en ellos todos hemos encontrado un hogar y, sobre todo, un lugar de encuentros y confidencias. ¿Acaso se os ocurre un escenario mejor?

martes, 5 de febrero de 2019

Elvira Sastre / Libros que cambian la vida



 ELVIRA SASTRE

Libros que cambian vidas



La poeta Elvira Sastre, cuyo libro más reciente es La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (Visor) recomienda entre sus libros favoritos mucha poesía y también alguna novela. Este día 21 de abril participará, además, en La Noche de los Libros de Madrid.
















Entre los poemarios recomendados, Ecuador: Poesía 1986-2001 y otros poemas, de Benjamín Prado, porque “fue el primer poeta contemporáneo que leí, y cuando su libro cayó en mis manos supe que no sólo quería leer poesía, sino que también quería escribirla. Despertó un instinto que jamás se ha dormido”. Prado como revulsión poética. Le sigue la poesía de Ida Vilariño, “una poeta uruguaya cuya poesía, calmada pero resistente, es al mismo tiempo oscura y llena de luz. Me gusta la precisión de sus palabras, el cierre exacto de los poemas que llevan su firma”, afirma Sastre.

sábado, 15 de octubre de 2016

Bob Dylan / Un poeta con banda

Bob Dylan

Un poeta con banda

Este artículo lo estoy escribiendo yo y eso significa que el premio Nobel a Bob Dylan lo celebramos por igual los aficionados a su música y los amantes de la literatura


Benjamín Prado
13 de octubre de 2016





Empecemos por una obviedad: este artículo lo estoy escribiendo yo y eso significa que el premio Nobel a Bob Dylan lo celebramos por igual los aficionados a su música y los amantes de la literatura. Lo mires por donde lo mires, el autor de Knockin’ on Heaven’s Door es un poeta con banda, fue un cantautor que empezó su carrera en el café Wha? de Nueva York porque allí era donde iban a beber Jack Kerouac y Allen Ginsberg y un rockero que le puso a su guitarra el nombre de Rimbaud. Sus primeras grabaciones, las de la época de las marchas sobre Washington y la canción protesta, que cristalizan en su caso en discos memorables como The Freewheelin’ y The Times They Are A-Changing, muestran una influencia notable de las novelas de John Steinbeck, y en especial de Las uvas de la ira; las siguientes, las de los años eléctricos, los que van de Bringing it All back home y Highway 61 Revisited a Blonde on Blonde, tienen mucho que ver con el mundo del poeta visionario William Blake. Y recordemos que lo mismo que para algunos de nosotros sus discos fueron el kilómetro cero de nuestra escritura, para él todo empezó en un libro: Rumbo a la gloria, la autobiografía de su ídolo juvenil, el trovador rojo Woody Guthrie.

Hay canciones que apuntan a los pies y canciones que apuntan a la cabeza, como las de Dylan. La cantidad inaudita de libros que se publican cada año con el propósito de analizarlas, buscar sus claves e interpretar los significados ocultos que puedan esconder, demuestran la fascinación y el misterio que llevan provocando a lo largo de casi cinco décadas en quienes las oyen, las leen o ambas cosas. Dylan es un intelectual, alguien que no da respuestas sino que propaga dudas, hace pensar, busca con sus textos una explicación a eso que llamamos estar vivo. En una entrevista le preguntaron si era feliz y contestó que eso nunca había estado entre sus prioridades. En otra, el periodista quiso saber por qué nunca paraba de dar conciertos e ir de un lado a otro, haciendo buena aquella frase de Bono, el líder de U2, según la cual todos los lugares del planeta, por remotos que fuesen, se parecían en que tarde o temprano Dylan iría una noche a tocar allí, y el genio huraño sólo respondió: “¿Qué hay en casa?”.

jueves, 6 de octubre de 2016

Benjamín Prado / El inagotable vicio de publicar una vez muerto

El inagotable vicio de publicar 

una vez muerto

El libro póstumo tiene de su parte la nostalgia de los lectores, que no nos resignamos a dejar de esperar una nueva obra


BENJAMÍN PRADO
16 JUN 2014 - 17:00 COT

En el mundo de la literatura, el más allá está a la vuelta de la esquina y por eso muchos autores siguen escribiendo después de muertos, cuando sus familias, sus albaceas o sus editores empiezan a desenterrar obras inéditas o perdidas con las que aprovechar el tirón publicitario de las necrológicas. El libro póstumo tiene de su parte la nostalgia de los lectores, que no nos resignamos a dejar de esperar una nueva obra de nuestros autores favoritos, y eso hace que sea muy fácil imaginar los ríos de tinta que recorrerían el mundo si apareciesen, como por arte de magia, el manuscrito de La cordillera, de Juan Rulfo, la novela en la que trabajó durante diez años el autor de Pedro Páramo y que supuestamente destruyó por no estar satisfecho; o, por ejemplo, la famosa maleta llena de originales que la primera mujer de Ernest Hemingway perdió en una estación de tren en Francia.