Mostrando entradas con la etiqueta Paul Bowles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul Bowles. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de octubre de 2026

Una visita a Paul Bowles


Pintura de PAUL BOWLES
realizada por Annette Solyst
Estancia en Marruecos
Una visita a Paul Bowles

BIOGRAFÍA DE PAUL BOWLES

Annette Solyst
Diciembre de 1995

Si alguien está realmente interesado en Marruecos, tarde o temprano descubrirá a Paul Bowles. Para quienes nunca hayan oído hablar de Paul Bowles, aquí va un breve resumen: Nacido en Nueva York en 1910, empieza a escribir poesía y cuentos de niño. Se escapa a París en su primer año de universidad. / Regresa a París poco después y conoce a Gertrude Stein. / Estudia música con Aaron Copland. / Los dos visitan Marruecos juntos, por recomendación de Gertrude Stein. / Aventuras y desventuras en Tánger y Fez. / Empieza a componer música, en particular compone bandas sonoras para obras de teatro como "El zoo de cristal" de Tennessee Williams. / Se casa con Jane Auer. / Continúa componiendo música. / Viaja mucho y le gusta. / Se siente demasiado atado a Nueva York debido a la música y cambia de género. / Escribe "El cielo protector", que se publica en 1949 con cierto éxito. / Se muda a Tánger. / Tánger se convierte en su hogar y, que yo sepa, todavía vive allí.

sábado, 2 de agosto de 2025

Jane Bowles / La fascinante escritora que nació en “el lado equivocado”



Paul y Jane Bowles en Tánger fotografiados por Cecil Beaton CECIL BEATON

Jane Bowles, la fascinante escritora que nació en “el lado equivocado”, cautivó a Carmen Laforet y acabó sus días en una clínica de Málaga (donde está enterrada)


Se cumplen 25 años de la muerte de su marido Paul Bowles, escritor, compositor y una de las últimas figuras del Tánger internacional y cosmopolita.

BIOGRAFÍA DE JANE BOWLES

BIOGRAFÍA DE PAUL BOWLES

Eduardo Bravo
19 de noviembre de 2024

El 18 de noviembre de 1999 fue una jornada extraña para Tánger. Los habitantes de la antigua ciudad internacional se debatían entre celebrar el día la independencia del país o llorar a su vecino más famoso. Esa mañana, los responsables del Hospital Italiano habían confirmado el fallecimiento de Paul Bowles, aquejado desde hacía algunas semanas de graves problemas cardiorrespiratorios. Aunque el escritor había expresado su deseo de ser enterrado entre los perros y gatos del cementerio de animales de Tánger, su cadáver fue finalmente enviado al tanatorio Duque de Tobar, desde donde fue trasladado a España para ser incinerado, habida cuenta de que dicha práctica funeraria no está permitida en el país musulmán.

domingo, 27 de noviembre de 2022

Paul Bowles, el cronista de la huida

 


Paul BowlesFoto de BERNARDO PÉREZ

Paul Bowles, el cronista de la huida

BIOGRAFÍA

El autor de 'El cielo protector' hizo del desplazamiento y el desamor su materia literaria



Isidoro Merino
24 de abril de 2017


"Casi todas las noches suenan los tambores. Nunca me despiertan; los oigo y los incorporo a mi sueño como las llamadas nocturnas de los muecines. Aun cuando en el sueño esté Nueva York, el primer Allah akbari borra el telón de fondo para trasladar lo que sea a África del Norte, y el sueño sigue...". Viajero permanente, anfitrión en Tánger de William Burroughs y Jack Kerouac, personaje esquivo y mítico de la generación beat, el escritor y compositor Paul Bowles supo encarnar como nadie el "sueño de Tánger".

Paul Bowles bajo el cielo protector

 

Paul Bowles


Paul Bowles bajo el cielo protector

BIOGRAFÍA

En la primavera pasada, sonaba la música de Paul Bowles en el Instituto Municipal del Libro de Málaga durante unas jornadas consagradas a recordar a quien fuera su larga compañera, la también escritora Jane (Auer de soltera).



TONI MONTESINOS
22 de diciembre de 2010


Una exposición fotográfica, un retrato pintado por Barceló, una serie de conferencias –«El mundo de los Bowles»– y la reedición de varias de sus obras venían a celebrar la presencia de esta autora, que pasó sus últimos años en Málaga (de 1967 a 1973), donde está enterrada. Ahora, el recuerdo conmemorativo corresponde a su marido, Paul Bowles, el compositor y narrador neoyorquino que hizo de Tánger su hogar desde muy joven hasta su muerte en 1999 (sus restos no acompañaron a los de Jane, su mujer, sino que fueron trasladados a la ciudad de Nueva York, junto a los de sus padres).

Juan Goytisolo / Tánger, Burroughs y la ‘beat generation’


 

Tánger, Burroughs y la ‘beat generation’

La atracción de lo vedado es un ingrediente esencial del mito tangerino creado en por el cine y la literatura. El Estatuto Internacional de la ciudad brindaba a los creadores la posibilidad de una vida más libre y auténtica


Juan Goytisolo
4 de julio de 2014

En su excelente ensayo titulado Librerías,el novelista Jorge Carrión traza la historia de las que fueron un faro cultural en el siglo que dejamos atrás en las cinco partes del mundo. Como no podía ser menos en sus páginas figura en buen lugar la Librairie des Colonnes de Tánger con el círculo de escritores y artistas que la frecuentaron en la época de su Estatuto Internacional y los años subsiguientes a la independencia de Marruecos: el capítulo que le dedica da buena cuenta de la imantación que ejerció en ellos. Recuerdo que la primera vez que puse los pies en la ciudad me detuve a contemplar su escaparate con un incentivo muestrario de la mejor literatura en francés y en inglés pero también de algunas obras en castellano publicadas no en España sino fuera de ella: las de la editorial Ruedo Ibérico cuya difusión estaba prohibida en la Península.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Paul Bowles / Déjala que caiga / Geografía y hastío

 



Autorretrato de Paul Bowles.



Geografía y hastío

Déjala que caiga, de Paul Bowles

Pero éste no es un halago fácil o rebuscado de esos que encumbran la obra de escritores que se han vuelto leyendas —si es que las leyendas todavía tienen peso en una época como la actual—. Es más bien una forma de decir que su escritura no es para todos y, definitivamente, no para mí.




¿De dónde viene esta sensación de hastío? Irónicamente, de la que es aclamada como una de sus mejores obras: Déjala que caiga (Alfaguara, 1980). La novela está trazada de principio a fin por el tema central en la escritura del neoyorquino por nacimiento y tangerino por antonomasia: un personaje que se siente vacío con su vida cotidiana de pronto se da cuenta de que su existencia carece de sentido, por lo que se asume perdido y derrotado. A partir de este descubrimiento se entrega, con los brazos abiertos y los ojos cerrados, a una aventura que le da un giro abismal a las cosas.

Paul Bowles / La vida es algo peor




Paul Bowles
La vida es algo peor

El verano pasado fui por una semana a Tánger. ¿Mi propósito? Conversar un rato con Paul Bowles (New York, 1912-1999), un santo contemporáneo que recibe en el Immeuble Itesa, lugar donde vive el iluminado. Entre las gente que veo entrar a su casa están Helen Strauss, Eduardo Urculo y Bernardo Bertolucci, a quien no veía desde 1978, luego de una tremenda curda en el Harry´s Bar de Venecia.

Paul Bowles / La soledad es un estado perfecto

Paul Bowles
Foto de Dora Carringdon

Paul Bowles 
"La soledad no tiene sorpresa, 
es un estado perfecto"

Marcos Rosenzvaig
Página 12, 7 de marzo de 1999


Paul Bowles (1910-1999) nació en Nueva York. Hijo único de un odontólogo, siendo muy joven publicó algunos poemas en la revista literaria internacional "Transition" antes de viajar a Francia donde se relacionó con diversos literatos e intelectuales. Luego decidió dedicarse a la música, por lo que regresó a su ciudad natal para tomar clases de composición con el compositor Aaron Copland (1900-1990) durante los años '30. Como músico experimental, durante los siguientes veinte años escribió partituras para numerosos ballets y compuso la música de muchas películas y obras de teatro. Simultáneamente recorrió diversos países como Marruecos, México, Colombia, Guatemala y Costa Rica junto con la conocida dramaturga y novelista Jane Auer (1917-1973), con la que se había casado en 1938. En 1947 el matrimonió se instaló en Tánger, ciudad que se convertiría en el escenario de gran parte de sus novelas y relatos. La primera novela de Bowles, "The sheltering sky" (El cielo protector), se convirtió en un éxito de ventas y fue llevada al cine en 1991 por Bernardo Bertolucci (1941). A ésta le siguieron "Let it come down" (Déjala que caiga), "The spider's house" (La casa de la araña), "Up above the world" (La tierra caliente) y "Too far from home" (Muy lejos de casa). Entre sus varios volúmenes de relatos se destacan "The delicate prey" (Delicada presa), "The time of friendship" (El tiempo de la amistad), "The hours after noon" (Antes del amanecer) y "A distant episode" (Un episodio distante). Además de libros de poemas y traducciones de cuentos populares africanos, también publicó crónicas de viajes, memorias y una autobiografía. La obra de Bowles se revalorizó en la década de los '80, traduciéndose y publicándose en todo el mundo y en numerosos idiomas. En la edición del 7 de marzo de 1999 del diario "Página/12" apareció la siguiente entrevista realizada por Marcos Rosenzvaig en la casa de Paul Bowles en Tánger. Por entonces, el escritor contaba con ochentiocho años de edad y vivía en un viejo edificio descuidado cerca del centro de la ciudad, acompañado por una doméstica y un chofer, rodeado de libros desparramados por los dos únicos ambientes y cientos de cartas que ya no podía leer debido a su parcial ceguera. Poco después, un mes antes de cumplir los ochentinueve años, falleció en el Hospital Duque de Tovar de la ciudad marroquí. Su cuerpo fue trasladado a Estados Unidos para ser incinerado y sus cenizas reposan junto a sus padres cerca de Nueva York.

Matthew Sharpe / Contra Paul Bowles

Breviario

La falla de Paul Bowles


Matthew Sharpe

El Malpensante N° 41

Septiembre 16- Octubre 31 de 2002



Cuando le preguntaron cómo le gustaría pasar sus vacaciones de verano, el hijo de dieciséis años de Libby Holman, una amiga de Paul Bowles, respondió: “Quiero ir a África con Paul Bowles a que me corten la lengua”. El muchacho se refería al relato breve más famoso de Bowles, “Episodio lejano”, en el que un lingüista estadounidense viaja al Sahara con el propósito de aprender la lengua de cierta tribu nativa, sólo para descubrir que no puede hablarse lengua ninguna sin lengua en la boca. Bowles decía que había escrito este y otros relatos tras leer transcripciones de los mitos de los aborígenes norteamericanos y decidir que quería “inventar mis propios mitos, adoptando el punto de vista de la mente primitiva. La única manera que se me ocurrió de simular ese estado fue el viejo método surrealista de abandonar el control consciente y escribir cualesquiera palabras que salieran de la pluma”. En otras palabras, Bowles partió de la premisa de que la “mente civilizada” —es decir, la mente de Paul Bowles, hijo de un dentista de Queens— contenía, como una especie de substrato, la indiferenciada “mente primitiva”, cuyo punto de vista el hijo del odontólogo podía “adoptar”, cual si de un expósito se tratara, mediante un sospechoso truco de salón.

viernes, 25 de noviembre de 2022

En defensa de Paul Bowles ante las acusaciones de Mohammed Mrabet

 

Paul Bowles


En defensa de Paul Bowles ante las acusaciones de Mohammed Mrabet

  BIOGRAFÍA


Rodrigo Rey Rosa responde a Mohammed Mrabet, quien la semana pasada acusó a Paul Bowles en una presentación celebrada en Madrid de no pagarle "un franco" por sus libros conjuntos y le calificó de "hijo de la gran puta"

Rodrigo Rey Rosa
28 de noviembre de 2019

Como heredero literario de Paul Bowles me entristece leer las acusaciones de Mohammed Mrabet, que no tienen ningún fundamento, publicadas el viernes pasado en este diario.

Viví varios años en Marruecos, entre 1980 y 1994, y fui testigo de la amistad y la prolífica colaboración entre Mohammed Mrabet y Paul Bowles. Sé que Bowles estaba orgulloso de ser una especie de transmisor de historias y de música de Marruecos a Occidente. Como muchos sabrán, Bowles grabó y tradujo el trabajo de varios narradores marroquíes además de Mrabet, como Ahmed Yacoubi, Driss ben Hamed Charhadi, Choukri y Abdeslam Boulaich (Five Eyes, Black Sparrow Press, Santa Barbara, 1979), y es responsable de la colección de música tradicional marroquí Music of Morocco (The Library of Congress, 1959). Algunas narraciones de Bowles tienen el influjo de la tradición oral marroquí, pero decir que Bowles «robó» sus historias a Mrabet o a Choukri es incurrir en una difamación.

Mohamed Mrabet / "Paul Bowles fue un hijo de la gran puta. No me pagó ni un franco"

 

Paul Bowles y Mohamed Mrabet hacen ejercicio en los años 60. Shepard Sherbell CORBIS


Mohamed Mrabet: "Paul Bowles fue un hijo de la gran puta. No me pagó ni un franco"

BIOGRAFÍA DE PAUL BOWLES

Cabaret Voltaire recupera los 13 libros, incluido uno inédito, que publicó el escritor estadounidense con las historias que le relató el cuentacuentos marroquí


Manuel Llorente
Madrid, 22 de noviembre de 2019


«Conocí a Jane Bowles en una fiesta de americanos. Estaba sola, con un vaso en la mano, fumando y debajo de un árbol. Le pregunté por qué estaba sola y me dijo que su marido se había ido a Argelia a grabar música. 'Aquí las mujeres sólo hablan de jóvenes guapas, y los hombres de jóvenes guapos'. Le conté una historia y luego otra, y se rio. La ayudé a incorporarse porque estaba muy enferma. Bebía dos o tres litros de vino al día y fumaba cuatro o cinco paquetes de cigarros. Él [Paul Bowles] no se preocupaba por ella, la trataba como a un trapo de cocina».

Mohamed Chukri / La criatura de Bowles

Mohamed Chukri



La criatura de Bowles
Por Vicente Molina Foix
7 de noviembre de 2013



Mohamed Chukri sufrió destinos contradictorios; primero fue la sospechosa criatura literaria de Paul Bowles, y luego tuvo que arrastrar la abrumadora carga gloriosa de ser el mayor novelista contemporáneo de Marruecos, donde sus libros estaban prohibidos (en otros países islámicos su reputación era peor: el Irán de Jomeini, por ejemplo, le condenó a muerte ‘in absentia'). Este año se celebran los cuarenta años de la publicación de su libro de referencia internacional, ‘Le pain nu' (‘El pan desnudo'), que la editorial Cabaret Voltaire ha reeditado dándole un nuevo título más fiel, sugerido por Juan Goytisolo, ‘El pan a secas'. Y en su propio país, donde pasó de ser un marginado a una gloria nacional, el décimo aniversario de su muerte está siendo conmemorado con reediciones y largas páginas de evocación y estudio, como las que le dedica en su último número la excelente revista de información general ‘Tel Quel'.

Y Chukri desenmascaró el Tánger mítico de Bowles

Paul Bowles, en Tánger
Enero de 1989
Fotografía de Bernardo Pérez


Y Chukri desenmascaró el Tánger mítico de Bowles

Aparece en español la ácida crítica del escritor marroquí al autor de ‘El cielo protector’



“Cualquiera puede pasar aquí unas semanas y escribir un librito”. El escritor Mohamed Chukri (Beni Chiker, 1935-Rabat, 2003), autor de la frase, lamentaba la superficialidad con la que algunos literatos abordaron el retrato de Tánger. Y lo que es más grave: “El odio, el racismo y el desprecio con que se trata al humilde pueblo”. Las reflexiones forman parte de Paul Bowles, el recluso de Tánger, recuerdos recogidos en 1996 y que publica en español Cabaret Voltaire.




Virginia Woolf, Capote, Ginsberg, Kerouac, Gore Vidal, Tennessee Williams o Paul y Jane Bowles fueron algunos de los ilustres que hicieron parada y escribieron sobre el cuadrilátero vital de Chukri. “Defiendo mi clase, a los marginados y ejerzo mi venganza contra una época determinada, humillante y miserable”, se justificó una vez el autor de El pan desnudo, una de las autobiografías más crudas, por lo sincera, que se conocen.
La extraña pareja formada por los Bowles, instalada en la ciudad desde 1947, es el epicentro de un universo literario que Chukri retrata con ácida sinceridad. Al primero le conoce muy bien tras 25 años de trato. A él le dicta por las tardes, frase por frase, en español, las páginas que escribía por las mañanas de su autobiografía, entonces titulada Por un trozo de pan, y que Bowles traducía al inglés. Será un foco de tensión entre ambos.
Con descarnada naturalidad retrata al personaje, consumidor de kif para escribir, pero que en la calle solo fuma cigarrillos. Homosexual de discreción proverbial, “acordó con Jane no ocultarse nada”. Chukri lo trata de elitista y racista (“Le gustaba Marruecos, pero no los marroquíes”) y concluye que necesita aislarse del mundo.

Paul Bowles / El recluso de Tánger

 


Tánger


Bowles, el recluso de Tánger

BIOGRAFÍA 


Por Mohamed Chukri

Trd. de El Metni. Cabaret Voltaire, 2012. 324 pp., 19 e.


Luis Antonio DE VILLENA | Publicado el 30/11/2012 |

Mohamed Chukri (Nador, 1935-Rabat, 2003) fue un personaje más que curioso que escribió en árabe, pese a que por haber nacido en El Rif hablaba español y francés. Bohemio y un tanto escritor maldito del mundo islámico, Chukri -se lo veía bebiendo en los bares de Tánger muchas noches-mezclaba muy bien las dos tradiciones en que se formó, la islámica y la occidental, aprendida en el mítico Tánger Internacional, que es el tema de fondo, en más de un modo, de este libro de recuerdos y de reflexiones de Chukri sobre Paul Bowles (el último mito de esa perdida ciudad internacional, en la que murió) aunque también dedique un buen espacio al carácter, anécdotas y maldiciones que acompañaron la vida, a la postre trágica, de la mujer de Paul, Jane Bowles que (a quienes la conocieron) no sólo les parecía también una gran escritora, sino mucho más sugestiva que el siempre un tanto frígido Paul...

Mohamed Chukri / Pesadillas de Tánger


Los Bowles, Truman Capote y Sanz Soto, en Tánger. | Pepe Carletón
Los Bowles, Truman Capote y Sanz Soto, en Tánger. | Pepe Carletón
Mokamed Chukri
PESADILLAS DE TÁNGER
  • El libro es la crónica negra de la 'belle èpoque' marroquí.
  • Juan Goytisolo presenta la reedición de 'Paul Bowles, el recluso de Tánger'

  • BIOGRAFÍA DE PAUL BOWLES

  • Eva Díaz Pérez | Sevilla
    Actualizado miércoles 27/06/2012 10:05 horas
Mohamed Chukri conoció bien las entrañas sucias de Tánger. Las recorrió, se manchó con ellas, quedó enredado en sus laberintos traicioneros. Sin embargo, consiguió llegar como nadie hasta el alma de esta ciudad. Fue analfabeto hasta los 20 años, vivió la violencia en su familia, vagó entre delincuentes y miseria, pero la literatura logró salvarlo. Luego se convirtió en amigo de los escritores que crearon el sueño idealizado de Tánger: Paul Bowles, William Burroughs, Allen Ginsberg o Truman Capote. En cierto modo, su libro 'Paul Bowles, el recluso de Tánger' es un ajuste de cuentas -entre íntimo, fascinado y crítico- con ese Tánger mítico creado desde la mirada del extranjero. Él quiso aportar la mirada de quien se había criado en la realidad de sus charcos y sus casas heridas.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Patti Smith, lectora / Los libros que forjaron su obra poética y musical

Patti Smith , una vida repleta de libros
Patti Smith

Patti Smith, lectora: los libros que forjaron su obra poética y musical

Por +Radios - Data Entry
3 marzo, 2018



Mucha poesía corrió – y aún lo hace- por las venas de Patti Smith desde el Poetry Project, sus inicios en los primeros años de los ’70, hasta lo que fueron las dos grandes presentaciones en el CCK de Argentina. Millones de palabras desde aquellos encuentros que persisten en el imaginario en blanco y negro en la iglesia neoyorkina de St. Mark, hasta estos recitales vibrantes – uno a pura poesía, el otro, a pura música- que refulgieron en tonalidades lingüísticas.
Como en todo gran artista, existe un proceso previo. Una recolección de sensaciones, de pensamientos, que muchas veces provinieron del papel, de los libros. Entonces, cuáles fueron las obras que más la influyeron, según Patti Smith:
Antes de ser la «madrina del punk» fue una poeta. De hecho, entre 1972 y 1973, llegó a publicar cinco chapbooks poéticos -una especie de folleto tamaño bolsillo- y ya con el primero, Seventh Heaven, tuvo una idea que daría un giro su carrera. Fue en la ya mencionada St. Mark, en Greenwich Village, NY, cuando llevó a un guitarrista para que la acompañara.
Durante un recital de poesía del “Poetry Project” en St. Marks
Escritora, poeta, fotógrafa, música. Patti Smith es uno de esos extraño casos en que las diferentes manifestaciones del arte confluyen, se hacen carne y luego se expresan. En su libro autobiográfico Just Kids (2010), recuerda que aquel primer cruce con la literatura cambió para siempre su vida. La obra era Mujercitas (1868), de Louisa May Alcott. Cautivada por la voz de Jo, la joven que se obsesionaba por la escritura y que andaba por el mundo con una actitud ‘masculina’, con respecto a sus hermanas.
«Estaba completamente impresionada por el libro», escribió, «ella me dio el coraje de una nueva meta, y pronto estaba creando pequeñas historias y tejiendo hilados largos para mi hermano y mi hermana». Aquella sensación jamás desapareció: «Voy a leerlos todos, y las cosas que luego leí produjeron nuevos anhelos». Durante su primera presentación en Buenos Aires, agregó que en la pobreza de su hogar no había más juguetes que los libros y que su madre le enseñó a leer antes de que ingrese al colegio.
Sin embargo, es conocido que su primer gran flechazo lo tuvo con los simbolistas franceses Charles Baudelaire y especialmente con Arthur Rimbaud, quienes influyeron en su abordaje de la poesía, que luego también trasladaría a su faceta musical. Entre sus 40 libros favoritos, que fueron revelados en 2008, se encuentran: Una temporada en el infierno (1873) e Iluminaciones (1886), ambos de Rimbaud.
Rimbaud, uno de sus autores predilectos
La influencia del autor francés aparece rápido en su vida artística: ya en Piss Factory, un poema recitado que forma parte de su primer disco independiente, relata cómo los escritos de Rimbaud la liberaron del trabajo en una fábrica y la ayudaron a escapar a Nueva York.
Otro de los autores que marcó una huella profunda en su forma de entender el arte fue William Blake. Durante la charla de la que participó Infobae Cultura en el CCK, recordó aquel primer encuentro con el poeta y pintor inglés: «Estaba cautivada por ese lenguaje que no entendía. Parecía tan mágico, y si bien no llegaba a comprender muchas cosas, simplemente me transportó».
César Aira y Roberto Bolaño, esas pasiones latinoamericanas
Su devoción por el autor argentino César Aira tomó notoriedad cuando reseñó el libro de cuentos El cerebro musical (2005) para The New York Times. Entonces escribió: «El ojo cubista de Aira ve las cosas desde muchos ángulos al mismo tiempo».
Durante la charla en el CCK fue aún un poco más lejos: «César es un genio, todos los escritores nos rendimos ante él. Una mente tremenda, un talento musical, pictórico, matemático y con un gran sentido del humor. Bolaño lo amaba mucho y mi amigo Sam Shepard, antes de morir, no lo había leído, le presté un libro y se convirtió en un adicto, todos somos adictos a César. También leí mucho a Borges y estoy aprendiendo sobre otros escritores. El problema, a veces, tiene que ver con las traducciones. ¡Ave César!».
Patti Smith posa frente a un póster de Roberto Bolaño en noviembre de 2010, en Madrid (Domonique Faget)
Smith llegó a Aira gracias al escritor chileno Roberto Bolaño, quien le facilitó las lecturas de Un episodio en la vida del pintor viajero, La Villa y La costurera y el viento. Por supuesto, la palabra de Bolaño era sagrada, a fin de cuentas la cantante estadounidense considera a la novela 2666 como «la primera obra maestra literaria de este siglo». «Tiene todo, imaginación, poesía, un contenido de protesta contra los abusos que sufren las mujeres, historias que se entrelaza, amor. Y la escritura es maravillosa. Es un libro que ya leí 6 veces y me parece que está a la altura de Moby Dick y otras grandes obras», dijo.
De la poesía beatnik
Uno de sus poemas favoritos es Aullido (1956), de Allen Ginsberg, una de las obras fundamentales de la Generación Beat, que se encuentra seleccionada en su Top 40, junto a dos novelas beatniks, Los chicos salvajes (1971) de William S. Burroughs y Big Sur (1962), de Jack Kerouac.
La vida la pondría frente a Ginsberg, en noviembre de 1969, con 22 años, cuando aún ella no era reconocida: «Yo era una niña pequeña. Tenía un abrigo largo con una gorra, supongo que tenía una forma muy andrógina. Estaba en este autoservicio realmente hambrienta y no tenía siquiera cambio para comprar algo. Escuché su voz ofreciéndome ayuda. Cuando me di vuelta vi que era Allen Ginsberg. Él no me conocía, yo solo era una chica que trabajaba en una librería, que vivía en el Hotel Chelsea, pero yo sí sabía quién era él. No pude hablar, estaba en shock. Incluso cuando nos despedimos nunca esperé encontrarme con él otra vez, pero lo hice, terminé convirtiéndome en amiga de William Burroughs y de Gregory Corso, luego vi a Allen otra vez y leímos poesía juntos, y le recordé la historia. Nos reímos mucho». En aquel encuentro, Ginsberg lo confesaría que solo se animó a ayudarla porque la confundió con un muchacho.
Patti recita “Aullido”, con la figura de Ginsberg detrás
Para Patti Smith «hay dos tipos de obras maestras». Están las «obras clásicas monstruosas y divinas como Moby Dick o Cumbres borrascosas (de Emily Brontë) o Frankenstein«. En su Top 40, además de la obra máxima de Herman Melville, también incluyó su novela póstuma Billy Budd, marinero, como también una de otra hermana Brontë: Villette, de Charlotte.
El otro tipo de masterpiece, asegura, se produce cuando un escritor «parece infundir energía viviente en palabras a medida que el lector es hilvanado, luego se lo estruja para dejarlo colgando hasta que se seque».
Sus preferencias literarias son eclécticas. Incluyen desde obras de Herman Hesse como Viaje a Oriente (1932) a El juego de los abalorios (1943), El corazón de las tinieblas (1899), Joseph Conrad, o La letra escarlata (1850), de Nathaniel Hawthorne.
La poesía, lógicamente, también está presente en Canciones de inocencia y de experiencia (1789) de William Blake; Poeta en Nueva York (1940), de Federico García Lorca; Almas muertas (1842), ese gran poema épico en prosa de Nikolai Gogol, e incluso en novelas como La muerte de Virgilio (1945), de Hermann Broch, que narra las últimas 18 horas del poeta romano.
Los viajes también se hacen presentes en su selección con El cielo protector (1949), de Paul Bowles; The Oblivion Seekers (1975), de Isabelle Eberhardt, autora y exploradora suiza que se vestía como hombre para viajar libremente por el Norte de África, o Las mujeres del Cairo, perteneciente a Viajes a Oriente (1851), de Gérard de Nerval.
Encuentro con Paul Bowles en Tánger, 1997, donde el escritor neoyorkino pasó los últimos años de su vida
«Conocí a Bowles de manera fortuita. En el verano de 1967, poco después de salir de casa y viajar a la ciudad de Nueva York, pasé junto a una gran caja de libros tirados, que se derramaban en la calle. Varios estaban esparcidos por la acera, y una revista estaba abierta ante mis pies. Me incliné para mirar, cuando una fotografía me llamó la atención: Paul Frederic Bowles. Nunca había oído hablar de él, pero me di cuenta de que compartíamos el mismo cumpleaños, el treinta de diciembre. Creyendo que era un signo, deshice la página y luego busqué sus libros, el primero fue El cielo protector. Leí todo lo que escribió, así como sus traducciones, y me introdujo en el trabajo de Mohammed Mrabet e Isabelle Eberhardt«.
El francés Albert Camus fue elegido con sus títulos La muerte feliz (1971) y El primer hombre (1994), mientras que el estadounidense J.D. Salinger también aparece por partida doble, con Levantad, carpinteros, la viga del tejado (1963) y Franny y Zooey (1961).
Albert Camus, a lo Bogart
Con respecto a Camus, recordó una anécdota familiar que revela su pasión por el autor de El extranjero (1942): «Tenía una fotografía de Albert Camus, que colgaba junto al interruptor de la luz. Era una toma clásica de Camus con un pesado abrigo con un cigarrillo entre los labios, como un joven Bogart, en un marco de arcilla hecho por mi hijo, Jackson… Mi hijo, al verlo todos los días, tuvo la idea de que Camus era un tío que vivió muy lejos. Yo lo miraba de vez en cuando mientras escribía».
La gran mayoría de los títulos que integran su biblioteca de cabecera son novelas: El proceso (1969) de Brion Gysin, la primera novela del pintor y autor, amigo de Burroughs, que lo introdujo en la técnica de «cut-up»; El Libro de Caín (1960), la obra de Alexander Trocchi, que fue censurada en el Reino Unido; Bajo el volcán (1947), publicación semi autobiográfica de Malcolm Lowry; La gran borrachera (1938), la única novela que publicó René Daumal, el escritor francés que integraba el grupo surrealista Le Grand Jeu, que se enfrentaba a André Breton, quien también se encuentra en la selección con su autobiografía Nadja (1928).
Entre las obras filosóficas y los ensayos se encuentran Wittgenstein’s Poker, de David Edmonds y John Eidinow, Contra la interpretación, de Susan Sontag, y El libro de los pasajes, la obra inacabada de Walter Benjamin.
También se encuentran Coriolano (1609), una de las últimas tragedias William Shakespeare; Diario de un ladrón (1949), de Jean Genet; El honor perdido de Katharina Blum, de Heinrich Böll; El maestro y Margarita (1967) de Mijaíl Bulgákov, considerada como una de las novelas más importantes del siglo XX de la antigua URSS; Un amor de Swann de Marcel Proust; Las olas de Virginia Woolf; Libro del desasosiego (1984) del portugués Fernando Pessoa y el cuento El príncipe feliz (1888), de Oscar Wilde.
Pero no todo son clásicos. Existen en su selección algunas joyas como El bebedor de vino de palma, del nigeriano Amos Tutuola o Hielo (1967), de la franco-inglesa Anna Kavan, e incluso publicaciones matemáticas como La divina proporción, de H.E. Huntley. Además, en su selección incluye al autor de terror H.P. Lovecraft y al alemán W.G. Sebald, aunque asegura que de ellos podría elegir cualquier título al azar.
En su biografía, afirma que Sebald «ve, no con los ojos, y sin embargo, él ve. Él reconoce las voces dentro del silencio, la historia dentro del espacio negativo. Evoca a ancestros que no son antepasados, con tal precisión que los hilos dorados de una manga bordada son tan familiares como sus propios pantalones polvorientos».