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martes, 6 de octubre de 2020

Sergio Pitol / El universo de Bruno Schulz




El universo de Bruno Schulz

Autor de dos trilogías fundamentales de la literatura mexicana contemporánea, la del Carnaval y la de la MemoriaSergio Pitol (Puebla, 18 de marzo de 1933-12 de abril de 2018, Xalapa) fue, además de traductor, diplomático y viajero, un incansable divulgador de las literaturas marginales europeas
/
POR SERGIO PITOL

Dentro del panorama de la literatura polaca de vanguardia, que se produjo en el periodo entre las dos grandes guerras, destacan tres figuras insólitas, totalmente diferentes entre sí, cuya obra comienza a valorarse debidamente apenas en los últimos años. Son ellos Ignacy Witkiewicz, Witold Gombrowicz y Bruno Schulz. La obra de estos tres “excéntricos”, colmada de aparentes juegos, parodias, caricaturas, exageraciones llevadas hasta la última instancia, nos ofrece la fuente más rica en ideas de todo ese periodo. Anticipándose en un cuarto de siglo a la literatura del absurdo francesa, inglesa y norteamericana, nos ofrece un pregusto del trágico sinsentido en el que el hombre real iba a verse sumergido pocos años más tarde. El terror ante un mundo que va a convertir al hombre en cosa y, como cosa, en algo incapaz de sentimientos, ajeno a las ideas, radicalmente negado a lo fantástico y a la poesía, y al intelectual —en el mejor de los casos— en un robot al servicio de esa cosa.

Sergio Pitol en La Habana


Sergio Pitol
Sergio Pitol

Sergio Pitol en La Habana

Este texto que publicamos hoy a manera de homenaje forma parte del volumen ʻMoleskine Sergio Pitolʼ, de próxima aparición en el catálogo Rialta.

jueves, 11 de julio de 2019

Bruno Schulz / Los pájaros




Bruno Schulz

LOS PÁJAROS

Traducción de Sergio Pitol

Llegaron los días de invierno, amarillos y sombríos. Un manto de nieve, raído, agujereado, tenue, cubría la tierra descolorida. La nieve no alcanzaba a ocultar del todo muchos tejados, y se podían ver, acá y allá, trozos negros o mohosos, chozas cubiertas de tablas, y las arcadas que ocultaban los espacios ahumados de los desvanes: negras y quemadas catedrales erizadas de cabrios, vigas y crucetas, pulmones oscuros de las borrascas invernales. Cada aurora descubría nuevas chimeneas, nuevos tubos brotados durante la noche, henchidos por el huracán nocturno, oscuros cañones de órganos diabólicos. Los deshollinadores no podían desembarazarse de las cornejas, que, cual hojas negras animadas de vida, poblaban por las noches las ramas de los árboles frente a la iglesia. Levantaban el vuelo, batían las alas, y acababan posándose cada una en su sitio, sobre su rama. Y al alba volaban en grandes bandadas —nubes de hollín, copos de azabache ondulantes y fantásticos—, turbando con su trémulo graznido la luz amarillenta del amanecer. Con el frío y el tedio, los días se volvieron duros como trozos de pan del año anterior. Se entraba en ellos con los cuchillos romos, sin apetito, con una somnolencia perezosa.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Darío Jaramillo Agudelo / Sergio Pitol, traductor


Sergio Pitol

Darío Jaramillo Agudelo
Sergio Pitol, traductor


1
Quien haya conocido a Sergio Pitol, pongamos por caso, en una feria del libro en cualquier parte del mundo, quien lo haya visto en algún encuentro de escritores, quien –metiéndonos en la máquina del tiempo– lo haya tratado como diplomático, sin profundizar demasiado en intenciones o en recovecos de su modo de ser, siempre dirá que Pitol es un hombre elegante, sobrio, atento, caballeroso, fina, finísimamente bien comportado. Dirá, en fin, que es un hombre centrado.

domingo, 15 de abril de 2018

Sergio Pitol / Los raros

Samuel Beckett


Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
LOS RAROS

También los raros. Los "raros", como los nombró Darío, o "excéntricos", como son ahora conocidos, aparecen en la literatura como una planta resplandeciente en las tierras baldías o un discurso provocador, disparatado y rebosante de alegría en medio de una cena desabrida y una conversación desganada. Los libros de los "raros" son imprescindibles, gracias a ellos, a su valentía de acometer retos difíciles que los escritores normales nunca se atreverían. Son los pocos autores que hacen de la escritura una celebración.

Sergio Pitol / La abolición de las fronteras





Sergio Pitol
Foto: Especial

Sergio Pitol

 La abolición de fronteras

Dedicamos esta edición de El Cultural a Sergio Pitol (Puebla, 1933), un autor imprescindible que ha trascendido fronteras de maneras diversas. Desde su identidad cosmopolita y políglota, su destino de viajero y la riqueza de sus vertientes literarias —del cuento a la novela, del ensayo a la traducción—, el escritor, la obra, el personaje, motivan este recorrido que es también una celebración. Invitamos a tres lectores puntuales, cuyo conocimiento del Premio Cervantes 2005 incluye, además de la lectura y la amistad, el trabajo editorial —como en el caso de Mercedes Monmany—; la conversación y el trato personal —en el testimonio de Héctor Orestes Aguilar—; y de ningún modo menos importante, su vena como traductor y divulgador —en el ensayo de Héctor Iván Martínez— de autores clave que en buena parte circularon en nuestro idioma gracias a la pasión por la lectura y la escritura, y a la inestimable sabiduría literaria de Sergio Pitol, todo un clásico.
Por Mercedes Monmany
-4 noviembre, 2017



He tenido el inmenso placer de releer estos días uno de los libros preferidos de mi admirado y muy querido Sergio Pitol. Se trata de Pasión por la trama, el volumen de magníficos ensayos que tuve el honor de publicar en 1999 en Madrid, en la colección La Rama Dorada, de la editorial Huerga & Fierro. Una colección dedicada al ensayo literario que dirigía y sigo dirigiendo. Me emocionó entonces, pero ahora, releída, quizá aún más, esa pasión y devoción, ese amor infinito que Pitol declaraba por un género, la novela, que él ha sabido como pocos de su tiempo recrear, construir, reconstruir, disfrazar, mezclar y atravesar sin cesar de un humor tan sutil, tan desafiante, tan inteligente y tan de cortocircuito continuo como su querido Lubitsch, personaje subterráneo de varios de sus libros. Gógol, Chéjov, Schnitzler, Nabokov, Mutis, Tabucchi, Bulgákov, el polaco Kúsniewicz, James, Mann, Calvino, algunos de los autores que más he leído y devorado con pasión a lo largo de mi vida se daban cita en Pasión por la trama. También se daba cita, junto a ese panteón de ilustres indiscutibles en sus lenguas respectivas, una especie de hermanastro desvergonzado, un descubrimiento que me llegó precisamente a través de aquellos ensayos maravillosos y que ya nunca me abandonó: el descabellado autor irlandés Flann O’Brien. Un personaje estrambótico, lo mismo que todos sus inclasificables y a ratos incomprensibles relatos, que parecía surgido de los vericuetos y callejones más insensatos y geniales del Ulises de Joyce.

sábado, 14 de abril de 2018

Sergio Pitol / Una crónica de la felicidad

Sergio Pitol

Sergio Pitol

Una crónica de la felicidad

Un novelista, escribió, es alguien que oye voces a través de las voces y con ellas va trazando el mapa de su vida


ENRIQUE VILA-MATAS
12 ABR 2018 - 16:01 COT




Hay un momento en El mago de Viena en el que Pitol imagina a un autor a quien ser demolido por la crítica no le daría miedo. Con toda seguridad, dice Pitol, ese autor sería atacado por la extravagante factura de su novela y caracterizado como cultivador de la vanguardia cuando en realidad la idea misma de la vanguardia sería para él un anacronismo. Ese autor resistiría ofensas insensatas, insultos, pero lo que de verdad le aterrorizaría sería que su novela suscitara el entusiasmo de algún comentarista tonto y generoso que pretendiera descifrar los enigmas planteados a lo largo del texto y los interpretara como una adhesión vergonzante al mundo que él detesta; alguien que, por ejemplo, dijera que su novela se debería leer como “un réquiem severo y doloroso, un lamento desgarrado, la melancólica despedida al conjunto de valores que en el pasado había dado sentido a su vida…”. Algo así, concluía Pitol, le haría sentirse completamente hundido, le entristecería, le haría jugar con la idea del suicidio: se arrepentiría de sus pecados, abominaría de su vanidad, de su gusto por las paradojas, y le haría echarse en cara el no haber aclarado el equívoco sólo por lograr ciertos efectos en el texto, solo por no haber sabido renunciar al vano placer de las ambigüedades.

Sergio Pitol / Has hecho girar la locura / Prólogo de Enrique Vila-Matas



Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
HAS HECHO GIRAR LA LOCURA
Prólogo de VILA-MATAS a Los mejores cuentos


27 de julio
        Sergio Pitol está durmiendo en estos momentos en su casa de Xalapa y acaba de caer en las  garras de uno de sus sueños más recurrentes y una vez más vuelve a verse andando con sus padres. Está caminando con ellos, van de excursión al campo. Todo en el sueño es idílico hasta que Sergio se pierde y entonces, como siempre, el entorno se le vuelve hostil, tenebroso. 
        Yo, que me encuentro en mi casa de Barcelona a miles de kilómetros de dónde está  mi amigo perdido en el sueño, me preocupo por si ese entorno puede  volvérsele aún más tenebroso y hostil y acabo imaginando que paseo por las tinieblas exteriores del sueño de Sergio y que desde ellas consigo verle. Una frágil frontera separa mi paisaje de tinieblas del suyo y comprendo de inmediato que cada uno tiene su propio paisaje y que ir de excursión por el entorno tenebroso de su sueño me ha llevado a descubrir que las afueras hostiles son la vida secreta que como escritor lleva mi amigo y maestro. Ahí no tengo nada que ver,  porque no quiero verme a mí mismo. Pero me veo y veo que soy yo  mismo que anda por su vida secreta. Marcho largo rato perdido por ella. Ensoñación y bruma. Hasta que le oigo decir al maestro: “Aún ahora me sorprende ver mi vida entera transformada en cuentos”. A diferencia de hace unos instantes, le siento en este momento muy cerca, a mi lado, pisando ya la débil frontera, como un oscuro hermano gemelo. 

Sergio Pitol / Una autobiografía soterrada




Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
UNA AUTOBIOGRAFÍA SOTERRADA
Por Leonor Anaya

   Como todos sabemos, Sergio Pitol es, quizás, el escritor mexicano que mayor tiempo ha estado viajando fuera del país. Salió por primera vez a Europa en 1961, cuando tenía 28 años de edad y, salvo por algunos breves regresos a México, logró prolongar ese viaje y se mantuvo en continuo movimiento durante otros 28 años. El escritor e hispanista holandés Cees Nooteboom, contemporáneo de Sergio Pitol y también gran viajero, se pregunta si la stabilitas loci –antigua ley que impide a los monjes cartujos abandonar sus monasterios una vez tomados los hábitos– será la norma humana habitual y su contrario, el homo viator, el que se mantiene en movimiento, la desviación correspondiente. Pero, al igual que cualquier par de extremos, es posible que la estabilidad y el movimiento se toquen ya que tanto el viajero como el monje pasan muchas horas solos y en silencio. El primero moviéndose en el cielo mientras se traslada en un avión y el segundo, inmóvil en su celda. Nuestro Sergio ha reconocido en una entrevista que seguramente sus lectores lo imaginarían como un escritor “enclaustrado en una móvil torre de marfil”,1 porque no se dejaba ver por estas tierras.

viernes, 13 de abril de 2018

Adiós al viaje literario de Sergio Pitol


Sergio Pitol


Adiós al viaje literario 

de Sergio Pitol

Jorge Carrión12 de abril de 2018
Sergio Pitol murió este jueves en su casa de Xalapa, México, a los 85 años. El viaje definitivo. A los 4 años se vio obligado a desplazarse por primera vez. Era 1937, los viejos todavía recordaban la Revolución Mexicana, llegaban exiliados republicanos desde España y a Sergio Pitol se le murió su padre, en su Puebla natal, y tuvo que emigrar a Veracruz. Al año siguiente se le ahogó la madre. Fue la abuela —como recordó en su discurso del Premio Cervantes de 2005— quien le contagió el gusto por la lectura y fueron los libros los que le contagiaron el gusto por la huida.

El arte de la fuga / Una mirada de Sergio Pitol ante el mundo

Sergio Pitol
Foto de Cristóbal Manuel

"El arte de la fuga"

Una mirada de Sergio Pitol ante el mundo

Victor H Concilión
Martes, 13 de mayo de 2014 

“un viaje puede presentar
una diferencia abismal:
es el equivalente objetivo
de la hiperactividad cerebral”
César Aira

¡Sí, también yo he tenido mi visión!

Con tan singular frase de Al faro, de Virginia Woolf, el escritor mexicano Sergio Pitol quedaba admirado ante las narrativas pintorescas de Venecia al tiempo que se revelaba su recorrido a través de las épocas dando cuenta de su existencia primera, de sus encuentros con el mundo personal y de escritor viajero. Surgía en la memoria del pasado el cúmulo deleitable del recuerdo. El presente se desvanecía y surgía la nostalgia, la inminente confesión.

La visión se mostraba como su más cercano arrebato para llevar a cabo el cometido. La revelación surgida a partir de la experiencia surtía en un efecto transgresor que reparaba la imagen única del pasado, ese camino funcional siempre cargado de enseñanzas.

Sergio Pitol / El desfile del amor / Reseña



Sergio Pitol

El desfile del amor


El desfile del amor –a la vez un fresco histórico, una trepidante investigación detectivesca, una divertidísima comedia de equívocos– confirma a Sergio Pitol como uno de los más notables y personales escritores latinoamericanos. México, 1942: este país acaba de declarar la guerra a Alemania, y su capital se ha visto invadida recientemente por la más insólita y colorida fauna: comunistas alemanes, republicanos españoles, Trotski y sus discípulos, Mimí sombrerera de señoras, reyes balcánicos, agentes de los más variados servicios secretos, opulentos financieros judíos. Mucho tiempo después, tras el hallazgo casual de unos documentos, un historiador interesado en tan apasionante contexto intenta esclarecer un confuso asesinato perpetrado entonces, cuando él tenía diez años, y la narración –que atraviesa los polos excéntricos de la sociedad mexicana, los medios de la alta política, la intelligentzia instalada, así como sus más extravagantes derivaciones– permite a Sergio Pitol no sólo pintar una rica y variada galería de personajes, sino también reflexionar sobre la imposibilidad de alcanzar la verdad. Como en una comedia de Tirso de Molina, nadie sabe a ciencia cierta quién es quién, las confusiones se suceden sin cesar y el resultado es este regocijante desfile, que por algo lleva el nombre de una de las más famosas comedias de Lubitsch. El desfile del amor obtuvo en su segunda convocatoria, en 1984, el Premio Herralde de Novela, otorgado por unanimidad por el siguiente jurado: Salvador Clotas, Juan Cueto, Luis Goytisolo, Esther Tusquets y el editor Jorge Herralde.

Sergio Pitol / Escribí con profundo placer cuatro libros






Sergio Pitol

ESCRIBÍ CON PROFUNDO PLACER CUATRO LIBROS

BIOGRAFÍA


"Escribí con profundo placer cuatro libros: El desfile del amor, Domar a la divina garza, El arte de la fuga y El viaje"

"Gracias a mis lecturas polacas y japonesas, leí de otra manera
a los clásicos españoles del siglo de Oro"

NURIA AZANCOT 
13/05/2011 


Seriamente enfermo, Sergio Pitol (Puebla, México, 1933) ha necesitado cinco años para reunir en Autobiografía soterrada (Anagrama) recuerdos, ficciones y una entrevista con su amigo Carlos Monsiváis. No faltan confesiones, viajes iniciáticos y reflexiones literarias con mucho de final de partida. O no, porque ese viejo mago que es Pitol siempre esconde una carta sorprendente.


NURIA AZANCOT | 13/05/2011 |  Edición impresa


Sergio Pitol. Por Gusi Bejer
Pregunta: ¿Qué supone esta “autobiografía soterrada” en el conjunto de su obra?
Respuesta: Cuando leo la totalidad de mi obra me doy cuenta de las relaciones que existen entre cada uno de los libros que he escrito en mi vida y en mi vida misma, desde la infancia hasta ahora. Autobiografía soterrada es el libro que de manera natural surgió en este momento, la mirada hacia el pasado desde mi presente.

jueves, 12 de abril de 2018

Muere Sergio Pitol a los 85 años



Muere el escritor mexicano Sergio Pitol a los 85 años


Ensayista y traductor, fue galardonado con el Premio Cervantes en 2005



Jorge Volpi calificó a Pitol como “uno de los mayores escritores de nuestra lengua” y recomendó dos obras “perfectas”, El desfile del amor y El arte de la fuga.



"Escribí con profundo placer cuatro libros: El desfile del amor, Domar a la divina garza, El arte de la fuga y El viaje

Sergio Pitol

LUIS PABLO BEAUREGARD
DAVID MARCIAL PÉREZ
México 12 ABR 2018 - 14:31 COT


Sergio Pitol solía decir en las entrevistas que ser un lector de tiempo completo le salvó la vida. La frase, que en boca de un escritor podría sonar a un lugar común, era verdad. Su infancia dickensiana –a los cinco años había perdido a su padre, su madre y su hermana menor- estuvo marcada por la enfermedad. Su salud quebrada por un paludismo lo mantuvo postrado en la cama por largas temporadas. Las fiebres le impidieron asistir a la escuela. Solo encontró una medicina eficaz: los libros.


“Leí todo lo que cayó en mis manos. Llegué a la adolescencia con una carga de lecturas bastante insoportable”, escribió en El arte de la fuga. Pitol creció en casa de su abuela en un ingenio azucarero de Córdoba (Veracruz) expuesto a las aventuras escritas por Julio Verne y Robert Louis Stevenson. Allí escuchó las historias que contaban las casi centenarias amistades de su abuela, que describían el México anterior a la Revolución. Desde ese entonces comenzó a viajar a través de la palabra.

viernes, 7 de abril de 2017

Sergio Pitol / La magia redentora de Juan Rulfo







La magia redentora de Juan Rulfo

En 1966, Sergio Pitol, que trabajaba como diplomático en Europa del Este, escribió el prólogo para la traducción polaca de 'Pedro Páramo'. Medio siglo después, aquella lectura ve la luz en español

SERGIO PITOL
BIOGRAFÍA
19 MAY 2016 - 10:20 COT



El escritor mexicano Juan Rulfo a su llegada al aeropuerto de Madrid Barajas en 1985. Bernardo Pérez

La novela Pedro Páramo, del joven autor Juan Rulfo, apenas a diez años de su aparición es considerada ya una obra clásica de la narrativa contemporánea mexicana y disfruta de un renombre que sobrepasa ampliamente las fronteras de los territorios de lengua española en América. Hoy día, apaciguados ya los ecos de las polémicas que suscitó su publicación, esta novela se considera un hito en la creación literaria de México, que finaliza el periodo de la literatura dedicada a la problemática del indigenismo e inaugura una nueva época. El mundo que nos presenta Juan Rulfo, cuya peculiaridad se debe al modo en que el propio autor lo moldea, es el mundo de un ser casi desconocido que vive al margen de la civilización, excluido de la sociedad moderna; un hombre a quien vemos a diario, pero del que únicamente sabemos lo que nos dicen los tratados sociológicos; un hombre cuyas costumbres y vida son investigadas y descritas por los antropólogos: el indio mexicano. En la literatura, este hombre aparece siempre ante nosotros como un personaje acartonado que actúa en la escenografía artificial llena de trucos de un folklore de paja, ya que se intentaba hacer de él un guía y un símbolo de una determinada problemática social o política todavía no abarcada por el universo. En las obras del primer periodo posrevolucionario, la vida cotidiana de este hombre, y el significado de ésta, estaban cancelados o falseados, ya que se intentaba hacerlos encajar dentro de un marco artificialmente realista. Y el mundo de Juan Rulfo, ese que el autor despliega ante nosotros en el volumen de cuentos El Llano en llamas y en la novela Pedro Páramo, se nos ofrece dotado de la realidad de la poesía. Rulfo no intenta entender o, menos aún, explicar la psicología de sus protagonistas; tan sólo la describe, recupera a hurtadillas algunos momentos fugitivos, atrapa fragmentos de diálogos, presenta todo este mundo sirviéndose de los elementos que solamente él conoce a fondo.

viernes, 6 de febrero de 2015

Sergio Pitol hospitalizado

Sergio Pitol
Hospitalizan al escritor mexicano Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
Por Eirinet Gómez

Martes 03 febrero de 2015 18:51

Xalapa, Ver. El novelista y ensayista mexicano Sergio Pitol debió ser internado en el hospital Los Ángeles, en la capital de Veracruz, debido a la complicación de un malestar intestinal que comenzó a aquejarle durante el fin de semana.

El director del IVEC, Rodolfo Mendoza, informó que después de recibir una primera atención médica durante el fin de semana, su estado de salud recayó durante la noche del lunes y debió ser internado en el nosocomio.

Debido a que en las primeras horas de su internamiento tuvo “un poco de sangrado intestinal”, se solicitó a la población en general que acudiera a donar sangre. El DIF estatal atendió esta petición y proporcionó las unidades necesarias para su atención.

“Fíjate que no tenía nada, eso es lo más raro, no tenía ningún padecimiento más allá del que pudiera tener cualquiera de nosotros…. La única enfermedad que tiene desde hace años es la enfermedad del habla”, dijo Rodolfo Mendoza, quien garantizó que el escritor recibe atención médica oportuna.

Se espera que hoy los médicos den un diagnóstico sobre el estado que guarda la salud del escritor y el pronóstico de su recuperación.

Además de ser reconocido con el Cervantes en 2005, el máximo galardón para escritores en lengua hispana, Pitol obtuvo en 1999 el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe, y en 2011 recibió la Condecoración Isabel la Católica en grado de Encomienda.

El narrador también ha sido representante cultural de México en las embajadas en Varsovia, Budapest, Moscú y París.

LA JORNADA


FICCIONES



miércoles, 4 de febrero de 2015

Sobre el secuestro de Sergio Pitol

Sergio Pitol

Tienen “secuestrado” a Sergio Pitol, 
dice su familia
BIOGRAFÍA
Por Eirinet Gómez
Miércoles 4 de febrero de 2015 

Xalapa, Ver. Sergio Pitol Demeneghi, escritor mexicano galardonado con el Premio Cervantes 2005, ha perdido la lucidez. En 2006 se le detectó una afasia primaria progresiva, que a la fecha le ha causado un deterioro múltiple en las funciones cognitivas y conductuales.

Su familia, los Pitol Rodríguez y Demeneghi Colina, inició en octubre del 2014, un juicio de interdicción, para obtener su tutela y poder cuidarlo. Reconocen en él un estado de vulnerabilidad física, económica y jurídica.

No obstante, la juez de Primera Instancia de lo Familiar, María Concepción Andrade López, negó la tutela del escritor a la familia. En su lugar, nombró tutora provisional a la procuradora de la Defensa del Menor del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en el estado, Adelina Trujillo Landa.

Inconformes, los familiares presentaron un amparo ante una instancia federal. Acusan a la juez de un “tendencioso” actuar en beneficio del DIF Estatal. Cuestionan que a pesar de que la ley privilegia a la familia de primer y hasta cuarto grado, les hayan negado el resguardo del escritor.

Ahora que el galardonado escritor debió ser internado por el estallamiento de una úlcera gástrica, la familia decidió hacer público el estado de vunerabilidad en que se encuentra Pitol. Así como las dificultades legales en que se encuentran.

Señalan al chofer del escritor, Guillermo Perdomo Mendoza, a Elizabeth Corral Peña, catedrática de la Universidad Veracruzana y a Rodolfo Mendoza, titular del Instituto Veracruzano de Cultura (IVEC), de integrar “una camarilla que tiene secuestrado a Sergio”.

Las familias Pitol Rodríguez y Demeneghi Colina han emprendido una batalla legal para tener la tutela de Sergio Pitol. Quieren prestarle las mejores atenciones médica y resguardar su patrimonio.

Sergio Pitol, la enfermedad

Pitol Demeneghi tuvo una salud física quebradiza, desde la infancia. Muy pequeño contrajo un paludismo al que le llamaban malaria consultiva, que por mucho tiempo lo incapacitó para ir a la escuela primaria, y mermó su salud para siempre.

En 2006, después de varias estancias fuera del país, la consolidación de su carrera como escritor y traductor, y de tener una vida adulta con una salud estable, Pitol comenzó a presentar fallas en la expresión verbal.

El diagnóstico fue afasia primaria progresiva no fluente, y lo emitió Mario López Gómez, neurólogo con una especialidad en neuropsiquiatría (cédula profesional 2555862 y cédula de especialidad 4255532).

El parte médico elaborado el 1 de septiembre del 2014 –al que tuvo acceso La Jornada y que hace un recuento de la detección, síntomas y avance de la enfermedad–, describe una enfermedad implacable con el escritor y traductor.

En 2009 Sergio Pitol perdió la capacidad de enunciar “frases de más de cinco palabras conexas”, y “la mayor parte del tiempo ni siquiera puede pronunciar una palabra adecuadamente”.

En aquellos días, el Premio Cervantes también presentaba palilalia, un trastorno del lenguaje que consiste en la repetición acelerada y cada vez más rápida de una palabra. Pitol solía repetir constantemente una misma palabra dicha por su interlocutor, unos minutos antes.

Para 2010, el autor de El Viaje experimentó problemas de comprensión del lenguaje. Y en 2011, fallas graves de memoria y de reconocimiento de objetos. Los primeros meses del 2014 tuvo episodios confusionales (delirium): “Se quiere salir de su casa, piensa que está en otro lugar y se angustia”.

Además, presentó “ideas delirantes relacionadas con la necesidad de traer mucho dinero para pagar deudas e ideas de pobrezas delirantes”.

López Gómez, el médico neurólogo, habló de un deterioro múltiple en las funciones cognitivas y conductuales, y advirtió de los riesgos que éstos significaban para el escritor en el ámbito de su integridad física, jurídica y económica.

“Recomiendo manejo con asistencia y cuidado personal constante (cuidador con conocimiento de enfermería). Considero necesario que se tomen medidas legales para contrarrestar la vulnerabilidad jurídica que pueda tener en este estado actual, y considero necesario que se hagan los procedimientos necesarios para determinar un custodio legal de bienes y dictaminar jurídicamente su estatus de discapacitado”, planteó el doctor.

“Sergio ha sido un hermano para nosotros”

Sergio Pitol Demeneghi es conocido en el mundo intelectual como un viajero. Nació el 18 de marzo de 1933, en Puebla. A partir de 1960, muy joven, vivió en varios países europeos, en Varsovia, Budapest y Moscú. Fue embajador de México en Checoslovaquia.

Huérfano de padre y madre antes de cumplir los cinco años, se preocupó por conservar sus lazos afectivos con su tío materno Agustín Demeneghi Buganza, su tutor en la infancia, y con los hijos de éste, a quienes consideró como hermanos.

“Sergio viajó mucho, pero nunca se distanció de nosotros”, dice, Luis Demeneghi Colina, uno de los primos del escritor. En entrevista con La Jornada, despliega una carpeta color negra con 250 cartas que Sergio Pitol escribió a su familia durante sus viajes por el mundo.

Las cartas familiares datan de 1962, y están fechadas en diferentes lugares, desde Belgrado hasta Pekín. La mayoría están escritas a mano, en letra cursiva, con lápiz o en lapicero azul. También, hay algunas a máquina. En ellas, Pitol deja constancia del cariño hacia la familia. Por ejemplo, a su tío Arturo Demeneghi dice considerarlo como un padre. Y de Luis Demeneghi se dice “su hermano mayor”.

De la correspondencia entre Pitol y su familia destaca un texto fechado en Pekín, en 1962, dirigido a Luis Demeneghi, que estudiaba economía en la UNAM. Pitol dice hablar en calidad “de hermano mayor tuyo que me siento” y le aconseja a su primo que estudiar y “mantener tu libertad de criterio sobre todas las cosas”.

En otra carta fechada en 1971, ante la noticia de la muerte de su abuela materna, Catalina Buganza, Pitol se dirige a ella cariñosamente como “la nonita”, y expresa sus condolencias a su tío Agustín Demeneghi.

“Muy querido tío, hay momentos como este en que uno se da cuenta de que las palabras no sirven para nada, que no logran expresar la auténtica intensidad de los sentimientos. Desde hace un rato, estoy tratando de ponerte unas líneas para comunicarte el profundo dolor que he experimentado ante la comunicación de la muerte de la nonita, pero me siento aun tan amputado emocionalmente por la noticia, que apenas puedo reunir unas líneas”.

Antes de las cartas, Luis Demeneghi mostró tres libros de Pitol: El arte de la fuga, El mago de Viena y Los mejores cuentos. En ellos, se observan dedicatorias de puño y letra de Pitol, donde refrenda su cariño.

El juicio de interdicción

En el expediente médico del escritor y traductor, destaca una consulta médica celebrada el 21 de octubre del 2009. Ese día, el neurólogo López Gómez, dibujó en una hoja una línea del tiempo sobre la enfermedad que padece Pitol, en una hoja en blanco.

Por un lado se pueden ver estimaciones de años y posibles síntomas. Por otro lado, los cuidados médicos y jurídicos que tiene que realizar la familia, para garantizar condiciones optimas de calidad de vida. En una parte de la hoja destaca la expresión “juicio de interdicción”, subrayada.

Luis Demeneghi relata que en esa consulta, el médico planteó un proceso degenerativo, que tarde o temprano derivaría en la necesidad de que un miembro de su familia asumiera la tutela de Pitol.

En octubre del 2014, después de una consulta con médicos cubanos, que confirmaron el marcado deterioro en la salud del escritor, las familias Pitol Rodríguez y Demeneghi Colina acordaron iniciar el proceso de interdicción.

El primo del escritor jamás imaginó que la juez de Primera Instancia de lo Familiar, María Concepción Andrade López, le negaría la tutela. Y mucho menos se imaginó que la favorecida sería Adelina Trujillo Landa, procuradora de la Defensa del Menor, del DIF estatal.

Para Luis Demeneghi es inconcebible que cuando hizo ver a la juez que Pitol necesitaría los cuidados de parte de enfermeros, haya nombrado a Nidia Vicent Ortega y Elizabeth Corral Peña, profesoras de literatura de la Universidad Veracruzana, como las cuidadoras del autor de El mago de Viena.

“La juez argumentó que Pitol me había rechazado como su tutor –claro, porque lo han envenenado en mi contra, le han dicho que me quiero quedar con su dinero–, y como no había ningún familiar más, cuando se desarrollaron las diligencias del juicio ni al momento de emitir el dictamen –versión que es falsa porque estaban ahí otros familiares de Sergio–, dejó a mi primo en manos de una camarilla”, dijo Demeneghi.

“Desde entonces no tenemos contacto con él. No se nos permite verlo, y cuando alguno de mis sobrinos habla a su casa para saber de Sergio, se les niega la información”, se queja.

Los familiares aseguran que hubo dolo en la decisión de la juez Andrade López: “Creemos que hay intereses muy poderosos para alejar a Sergio de su familia y quedarse con su nombre, sus bienes, su patrimonio y sus derechos de autor”.

Con el Premio Cervantes internado en el área de terapia intensiva, en el hospital Los Ángeles, debido al estallamiento de una úlcera gástrica, la familia se cuestiona: “¿Qué sigue para Sergio? ¿Que se recupere, pasen 15 días, y vuelva al hospital por descuido médico? Sergio está en el hospital porque no lo cuidan bien”.

Ahora la familia gestiona un amparo ante instancias federales, para revocar la tutela otorgada en favor de Adelina Trujillo. Se reconocen con derechos familiares para cuidarlo en este momento de su enfermedad, como herederos de sus derechos de autor. Y defienden la voluntad de Pitol, por entregar su biblioteca personal a la Universidad Veracruzana.

“Yo era la niña de sus ojos, y ahora no puedo verlo”

La evidencia fotográfica de la convivencia familiar entre Sergio Pitol y los Pitol Rodríguez y Demeneghi Colina, está resguardada en la computadora de Laura Demeneghi, su sobrina. En una carpeta, decenas de fotografías, muestran la convivencia del escritor con sus primos y sobrinos.

Destaca una imagen: el escritor abraza a su sobrina, a la altura de los hombros, y reposa su cabeza sobre la de ella. Están sonrientes. Hay otra foto, donde Pitol y Laura están juntos, y atrás de ellos, sobresale una pintura que su sobrina le regaló en su cumpleaños 81.

“A mí la que más me gusta es esta”, dice Laura y muestra la imagen de un Sergio Pitol que aplaude, mientras uno de los más pequeños de su familia rompe una piñata, en Cholula Puebla.

“Significa todo. Es que él se haya desplazado hasta Cholula, Puebla, para estar aquí. Tener la disposición de ir a una fiesta infantil y aplaudir mientras los niños rompen la piñata. Es un Pitol como poco lo menos visto”, dice Laura Demeneghi.

Sobre la relación que ella tenía con el escrito, recuerda: “No pasaba una semana sin que yo lo viera ¿Qué era yo para mi tío? Era la niña de sus ojos. Él y yo tenemos cosas en común, y ahora no puedo verlo”.

Para la familia Demeneghi Colina, el Premio Cervantes está secuestrado por “una camarilla” que tiene interés en apoderarse del nombre del escritor y sus bienes. Identifican, inicialmente a su chofer Guillermo Perdomo Mendoza y a Elizabeth Corral Peña, como los principales interesados en aislarlo de su familia.

Pero advierten que hasta el titular del Instituto Veracruzano de la cultura (IVEC), Rodolfo Mendoza, tiene un interés personal sobre el patrimonio del galardonado escritor. Aseguran que se toma atribuciones que no le corresponden sobre la vida y obras del escritor.

“¿Por qué sale a la prensa y habla de la enfermedad de mi tío cuando su familia ha guardado discreción? ¿Quién se cree él, que gestiona quién puede entrevistarse o no con mi tío?”, se cuestiona la sobrina de Pitol, una joven pintora.

Junto a su hija Laura, Luis Demeneghi asegura que emprenderán una férrea defensa jurídica por tener la tutela del escritor y prestarle los cuidados médicos que requiere.

“Han dicho que la familia se quiere quedar con el dinero de Sergio, que nos queremos aprovechar de él, que la familia lo quiere dañar, etc. De saliva es muy fácil difamar a la gente. Yo quisiera una sola prueba de que me he querido quedar con el dinero de Sergio. Si estamos interesados en Sergio es porque es parte de nuestra familia”, reitera Luis Demeneghi.