La fabulosa vida de Carlos Falcó en imágenes: de su amor por Isabel Preysler a la pasión por sus viñedos
Su boda con Isabel Preysler fue un acontecimiento social que los convirtió en la pareja de moda en los ochenta. Su paternidad, sus viñas y su finca toledana, que gestionaba de cerca y con mimo, también ocuparon su vida.
Muere Carlos Falcó, marqués de Griñón, por coronavirus
Tenía 83 años, estaba ingresado en estado grave en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid
Madrid, 20 de marzo de 2020
Carlos Falcó murió este viernes, a los 83 años, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, donde estaba ingresado en estado grave, tras dar positivo en la prueba del coronavirus. El mundo del vino, del aceite y del sector del lujo pierde a uno de los mejores embajadores que ha tenido la marca España en los últimos años.
El marqués de Griñón, nacido en Sevilla en 1937, ingeniero agrónomo de profesión, tras graduarse en la Universidad de Lovaina (Bélgica), se paseó por medio mundo abriendo camino a otros bodegueros y vendiendo el vino que con su escudo elaboraba en la finca familiar Dominio de Valdepusa, en Malpica de Tajo (Toledo), explotación que también abrió a la elaboración de aceite, que comercializaba bajo el sello de Pagos de Familia Marqués de Griñón.
Carlos Falcó y Esther Dueña
Le gustaba el campo y recibir a los medios de comunicación allí, y se esmeraba en enseñar todos los avances que iba haciendo, como el jardín de plantas aromáticas que había plantado con 400 variedades de especies mediterráneas. Un capricho costoso de mantener, al que le ponía freno, según contaba, su hijo mayor, Manuel Falcó, codirector global de banca de inversión de Citi, que le ayudaba con las finanzas de la bodega, en la que durante años trabajó su segunda hija, Xandra, que después de tres lustros dejó la empresa familiar para dedicarse, entre otros asuntos, al Círculo Fortuny. Dicha asociación, creada en 2011, fue impulsada por Carlos Falcó, empeñado en englobar bajo un mismo paraguas a las marcas de excelencia españolas, como Loewe, Lladró o el Hotel Ritz.
Carlos Falcó reaparece tras conocerse que pasó una noche en el calabozo
GTRES
21 de mayo de 2019
Carlos Falcó se vio envuelto en un importante revuelo mediático a raíz de una tensa discusión con su pareja, Esther Doña, en un hotel de Madrid, que acabó con el marqués de Griñón detenido por la Policía y durmiendo en el calabozo. Tras mandar un comunicado conjunto presumiendo de su «solidez matrimonial», el noble ha reaparecido públicamente y SEMANA ha tenido acceso en primicia a las imágenes.
Carlos Falcó vuelve a escena
Días después de salir a la luz que el marqués de Griñón durmió en el calabozo tras una fuerte discusión con su mujer, ha dado un paso al frente y se ha dejado ver de nuevo después de este polémico suceso.
El marqués de Griñón cambia de registro por amor y vive su época de mayor exposición mediática desde que comparte su vida con Esther Doña, la exmodelo 42 años menor
Maite Nieto
Madrid, 29 de septiembre de 2017
Tiene una conversación interesante, 80 años de buena planta y una energía que agota a gente mucho más joven que él, según confesión de su propia hija Xandra Falcó, actual consejera delegada de la empresa Pagos de Familia Marqués de Griñón S.A. Por eso puede sorprender que cuando algunos llevan años retirados, el marqués de Griñón siga empeñado en “vivir a su manera, como siempre me ha gustado”. Lo dejó claro cuando se desvió del destino castrense al que le abocaba el apellido materno, Fernández de Córdoba, y buscó un cómplice en su abuelo Joaquín para estudiar Ingeniería Agrícola y volcarse en el campo. Los premios que reciben los vinos y aceites que llevan su firma han demostrado que no se equivocó.
Pero el gran cambio actual del marqués se ha producido en su vida privada. Hace menos de dos años, una cata de vinos en Málaga puso en su camino a Esther Doña, 42 años más joven que él, exmodelo, dos maridos anteriores y algún que otro negocio fracasado, y el galán que se enamoró de Jeannine Girod (madre de Manuel y Xandra); Isabel Preysler (madre de Tamara) y Fátima de la Cierva (madre de Duarte y Aldara), no se paró a pensar en edad ni condición. Ese tipo de cosas, según él, tienen importancia solo para el aceite y el vino. Carlos Falcó volvió a sacar la vertiente atrevida de la que ha hecho bandera en sus negocios, se lanzó a whatsappear sin cuartel con ella durante un largo viaje por América y apostó por una relación que no pocos miraron con recelo. El 22 de julio se casaron por lo civil ante dos amigos como únicos testigos y justo dos meses después celebraron una fiesta por todo lo alto en su propia finca El Rincón, y él accedió a ser portada de ¡Hola!, la revista del corazón por excelencia.
Carlos Falcó y Esther Doña
La novedad no es tanto la edad de la novia como el cambio de registro en la trayectoria habitualmente discreta de Carlos Falcó, que siempre ha rehuido la exposición pública salvo cuando se ha tratado de hablar de su actividad empresarial. Hace solo dos años, en una entrevista realizada para este periódico en su finca de Malpica de Tajo, en Toledo, él mismo calificó de “horrible” la presión mediática que acompañó su matrimonio con Isabel Preysler. Ahora esa reserva parece haber quedado en un segundo plano. Y también sorprende que la unión familiar de la que siempre ha presumido, a pesar de sus separaciones matrimoniales, parece haber chocado con esta boda. La ceremonia civil sorprendió a todos sus hijos, que según diversas fuentes se enteraron de ella por la prensa. Y la fiesta posterior, a la que asistieron alrededor de 150 personas, no contó con la presencia de sus tres hijos mayores: Manuel, Xandra y Tamara.
Sobre su nueva situación familiar, Falcó solo accede a contestar “que la buena vida es hacer lo que te gusta”. A él le gusta el campo y eso es "condición fundamental" en sus relaciones. "A Esther le encanta también", afirma sobre su nueva esposa. “Antes muchas noches me quedaba en Madrid a dormir en un hotel y ahora no lo hago casi nunca porque ella también prefiere amanecer en El Rincón. Además viajamos mucho aprovechando la multitud de eventos a los que asisto por mi trabajo”. Punto y final. El revuelo mediático le sigue incomodando y se nota. Prefiere hablar de proyectos, cifras y logros empresariales. Aunque la nueva marquesa de Griñón puede tener otros planes, a la vista de su presencia en revistas y eventos de moda.
El marqués de Griñón prefiere continuar charlando de la pasión que le llevó a aplicar en sus viñedos sistemas innovadores cuando casi nadie apostaba por ello en España y de la extracción antioxidativa que caracteriza esos aceites que tantas alegrías le están dando en los últimos años. “Nuestro Oleum Artis es el único que lleva cinco años consecutivos recibiendo la máxima puntuación de la guía Flos Olei”, dice orgulloso Falcó respecto a la publicación en la que Marco Oreggia, el gurú del sector, analiza más de mil aceites de oliva virgen extra de todo el mundo.
Carlos Falcó, Esther Doña y Duarte Falcó, hijo del marqués de Griñón, durante la presentacion del libro " La Buena Vida"
Desde hace seis años también mima otro proyecto: el Círculo Español del Lujo Fortuny, del que es presidente. Una asociación que ya cuenta con 61 miembros y que nació para crear un foro español de marcas de prestigio y promover el marco para su desarrollo. “Estoy muy dedicado al Círculo Fortuny”, afirma Carlos Falcó, “y además tengo una magnífica noticia: a partir de 2018 presidiremos Equia (asociación del lujo europeo) y la idea es organizar en Madrid la cumbre de la excelencia europea el año próximo”. Entre sus actividades tampoco olvida el Palacio de El Rincón, situado en la localidad de Aldea del Fresno, a 55 kilómetros de Madrid, donde vive en la actualidad y que explota para realizar bodas y todo tipo de eventos. “Desde que Tamara”, dice refiriéndose a la hija que tuvo con Isabel Preysler, “se dedica más a su moda, de este tema se encarga la empresa Alma Blanca. Es otra forma de mantener el tejado”, dice con cierta guasa refiriéndose a la costumbre de abrir al público edificios históricos privados para poder mantenerlos.
Carlos Falcó sigue viviendo como siempre: a su manera. Aunque el amor pueda estar inclinándole a hacer concesiones que creyó no tener que volver a repetir.