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miércoles, 25 de diciembre de 2019

Los 25 mejores libros del siglo XXI / Kazuo Ishiguro / Nunca me abandones




Mauricio Montiel Figueiras
28 de febrero de 2006


Antes que nada, una confesión: he leído las seis novelas de Kazuo Ishiguro (1954), nacido en la renacida Nagasaki pero establecido en Inglaterra desde 1960, con la confianza de que es uno de los escritores contemporáneos que pasará la prueba del tiempo, el más temible e imparcial de los jueces. Junto con algunos de sus compañeros de generación (Martin Amis, Julian Barnes, Ian McEwan), el japonés confirma que el dream team británico registrado célebremente por la revista Granta ha venido a convertirse en una realidad empeñada en abrevar de una rica tradición para poder redefinir las letras inglesas. He leído Pálida luz en las colinas (1982), Un artista del mundo flotante (1986), Los restos del día (1989), Los inconsolables (1995), Cuando fuimos huérfanos (2000) y Nunca me abandones (2005) convencido de que el de Ishiguro es un proyecto anclado en dos vastos hemisferios: los laberintos y mecanismos de la memoria —sus narradores en primera persona suelen recordar por episodios que acaban por tejer el tapiz de un presente signado por el pasado— y la pérdida, asunto que roza lo metafísico y parece constituir el gran tema de la literatura moderna.

     "Ishiguro se distingue como uno de los más elocuentes poetas de la pérdida", dice Joyce Carol Oates, y las evidencias son irrefutables: Etsuko, una japonesa cincuentona instalada en Inglaterra, examina su vida marcada por el suicidio de Keiko, su hija mayor (Pálida luz en las colinas); Masuji Ono, un anciano pintor, intenta explicar(se) por qué renunció a las enseñanzas de sus maestros para retratar el imperio militar que se esfumaría luego de la Segunda Guerra Mundial (Un artista del mundo flotante); Stevens, mayordomo que continúa una estirpe de servidumbre, viaja durante una semana por la campiña británica en busca no sólo de un sentido para su malograda existencia sino de la mujer que no pudo ni quiso retener (Los restos del día); Ryder, pianista reconocido, llega a una ciudad europea sin nombre y nota que su identidad se ha disuelto en el personaje público en que se ha transformado (Los inconsolables); Christopher Banks, detective, regresa a su natal Shanghái en la era del conflicto sinojaponés para investigar la desaparición de sus padres y toparse con el ideal femenino, que deja huir emulando a Stevens (Cuando fuimos huérfanos).








     Si Pálida luz en las colinas, Un artista del mundo flotante y Los restos del día integran un tríptico velado sobre las heridas legadas por la Segunda Guerra Mundial y su difícil proceso de cicatrización, Cuando fuimos huérfanos y Nunca me abandones componen un díptico sobre la orfandad y el exilio más psíquico que físico. En todas, no obstante, impera una prosa diáfana y pulida que hechiza igual que el opio traficado en el Shanghái de los años treinta. En todas prevalece una noción precisada así: "Es muy importante sentirse nostálgico. Cuando nos sentimos nostálgicos, recordamos. Al crecer descubrimos un mundo mejor que éste. Recordamos y deseamos que volviera ese mundo mejor."



En mi memoria, la vida en Hailsham se divide en dos grandes épocas bien diferenciadas [...] Los primeros años [...] tienden a desdibujarse y a superponerse en una especie de edad de oro, y cuando pienso en ellos, incluso en las cosas que no fueron tan buenas, no puedo evitar sentir como una fulguración dentro. Pero los últimos años los siento de una forma diferente. No es que fueran exactamente infelices —tengo multitud de recuerdos muy caros de aquel tiempo—, pero fueron mucho más serios, y, en determinados aspectos, más sombríos.
Kazuo Ishiguro
Sciammarella



Quien habla es Kathy H., la voz que lleva la batuta narrativa en Nunca me abandones y que podría decir, junto con la Etsuko de Pálida luz en las colinas: "Sé que no se puede confiar del todo en los recuerdos. A menudo las circunstancias en que los rememoramos los tiñen de matices diferentes." El espacio al que alude (Hailsham) es una mezcla de falansterio e internado arcádico que fusiona —aunque suene increíble— la rigidez victoriana y cierta laxitud hippie y cuyo nombre resulta, desde el principio, una advertencia simbólica: Viva la copia.



     Rodeados por un bosque donde palpitan resabios góticos que remiten a La aldea (M. Night Shyamalan, 2004), reducidos sus apellidos a iniciales kafkianas (Peter B., Susie K.) que subrayan su carencia de padres y su incapacidad de procrear, fomentadas sus dotes artísticas por profesoras o guardianas que confían en Madame, la mujer belga o francesa que un par de veces al año acude al instituto para elegir los trabajos que exhibirá en un misterioso sitio llamado la Galería, los pupilos de Hailsham maduran en su orbe autosuficiente ("No teníamos sino nociones muy vagas del mundo exterior, y de lo que en él podía ser posible o imposible") en medio de una limpidez bucólica; limpidez que, sin embargo, devela poco a poco una penumbra agazapada, un núcleo oculto: "Se percibía en el aire como un barrunto de que alguien estaba callando algo." Fiel a las tácticas de Henry James, la incertidumbre termina por exponer su reverso en forma de un hallazgo insólito: los pupilos de Hailsham son protegidos con celo porque su misión no es otra que ser cuidadores (como Kathy) o donantes de órganos (como Tommy y Ruth, sus amigos entrañables). Y aún más: el colegio es la punta de lanza de un movimiento que propone un sistema de clonación bañado paradójicamente por el fulgor humanista. El estímulo de las aptitudes artísticas en los clones, admite la decana de las maestras, se vincula a un interés espiritual: "Pensábamos que [los trabajos] nos permitirían ver su alma. O, para decirlo de un modo más sutil, demostrar que tenían alma [...] Demostramos al mundo que si los alumnos crecían en un medio humano y cultivado, podían llegar a ser tan sensibles e inteligentes como los seres humanos normales. Antes de eso, los clones [...] no tenían otra finalidad que la de abastecer a la ciencia médica."



     Gracias a esta revelación, y pese a ubicarse a finales de la década de 1990, Nunca me abandones se aparta de los rumbos por los que había vagado —la Bildungsroman, la iniciación sexual— para ingresar en los dominios de la fábula futurista, género pródigo en resonancias que ha sido explorado de Aldous Huxley (Un mundo feliz) a Michel Houellebecq (La posibilidad de una isla) pasando por Michael Bay, cuyo filme La isla guarda sospechosas corres pondencias con la novela de Ishiguro. Parientes de los replicantes de Blade Runner, de Wong Kar-wai, las copias educadas en Hailsham deben asumir su desamparo tecnológico: la clonación como principal suministro de huérfanos estériles diseñados para prolongar la existencia de los "posibles", es decir, de las personas que les han servido de modelo. Ansiosos por encajar en un orbe al que pertenecen sólo como utopía científica, los clones se aferran a las escasas señas de identidad que rescataron de su Arcadia juvenil: ahí está, por ejemplo, el casete que incluye "Nunca me abandones", la balada favorita de Kathy H. que se vuelve un réquiem por el tiempo irremisiblemente perdido. (El álbum ficticio en que figura la balada, Canciones para después del crepúsculo, se graba en 1956, año en que se desarrolla Los restos del día.) Extraviado en Hailsham, el casete reaparece en Norfolk, el lugar "adonde iban a parar todas las cosas perdidas del país" y en el que ocurre el triste desenlace de la novela. Una tarde ventosa, al cabo de la muerte de Ruth y Tommy, Kathy H. se detiene junto a un alambrado y unos árboles llenos de detritos: "Pensé en todos aquellos desperdicios, en los plásticos que se agitaban entre las ramas, en la interminable ristra de materias extrañas enganchadas entre los alambres de la valla, y entrecerré los ojos e imaginé que era el punto donde todas las cosas que había ido perdiendo desde la infancia habían arribado con el viento." La nostalgia es muy importante, insinúa Kazuo Ishiguro, aunque seamos clones con los días contados. 

LETRAS LIBRES




RETRATOS AJENOS

FICCIONES

Never Let Me Go by Kazuo Ishiguro / Clone alone
Top 10 opening scenes in books
Kazuo Ishiguro / Vargas Llosa / Uma crítica de grande delicadeza


RIMBAUD
Biographie / Kazuo Ishiguro
Kazuo Ishiguro / Citation / Mes livres
La dignité selon M.Stevens / « Les vestiges du jour » de Kazuo Ishiguro

DANTE
Kazuo Ishiguro / «Il Nobel a me? Ho pensato fosse una bufala»


LOS 25 MEJORES LIBROS DEL SIGLO XXI




Kazuo Ishiguro / Obras completas / Tapas


Kazuo Ishiguro
OBRAS COMPLETAS
Tapas















Los restos del día / La obra maestra del Premio Nobel de Literatura

Los restos del día

La obra maestra del Premio Nobel de Literatura

Kazuo Ishiguro publicó Los restos del día en 1989. Fue su tercera novela, pero se convirtió en la obra que lo catapultó definitivamente al primer plano de la literatura mundial. Una obra profundamente británica escrita, irónicamente, por un novelista que no nació en Reino Unido.

Juan Paulo Iglesias
12 Oct 2017 11:08 am

“Cada vez parece más probable que haga una excursión que desde hace unos días me ronda por la cabeza”. Así comienza Los restos del día, la que para muchos es considerada la obra maestra del escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro y ganador del Premio Nobel de Literatura. No hay certezas en esa afirmación porque Stevens, el viejo mayordomo, protagonista y narrador de la novela nunca las ha tenido. Ha pasado su vida encerrado en una mansión victoriana al servicio de otros y por primera vez tiene la posibilidad de tomar unos días de descanso. Y el viaje terminará convirtiéndose en una travesía de descubrimiento y transformando a la novela de Ishiguro en una suerte de road movie, pero sin adolescentes en busca de su destino sino de un viejo sirviente que parece esforzarse a toda costa por ocultar sus sentimientos y no reconocerse a sí mismo.

Ishiguro y los abandonados del mundo







Kazuo Ishiguro lee su discurso el jueves en Estocolmo.
Kazuo Ishiguro lee su discurso el jueves en Estocolmo.  AFP

Ishiguro y los abandonados del mundo

El Nobel de Literatura baja a los infiernos de este mundo con la elegancia de quien se va de picnic


José Andrés Rojo
9 de diciembre de 2017

A Kazuo Ishiguro le toca hoy recibir el Premio Nobel de Literatura de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia. En su discurso de aceptación esta semana ha tratado, entre otros asuntos, de Marcel Proust y de los nacionalismos tribales, y ha contado un poco su historia personal. Nació en Nagasaki en 1954 y se trasladó al Reino Unido en 1960. Le ocurrió lo que les ocurrió a muchos jóvenes de su generación, que quiso ser antes que nada estrella de rock. Iba con una mochila y una guitarra, llevaba también una máquina de escribir portátil. Un día abandonó la música, y se pasó a la literatura.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Kazuo Ishiguro / “Soy un autor cansado que pertenece a una generación cansada”

Kazuo Ishiguro



Kazuo Ishiguro

“Soy un autor cansado que pertenece a una generación cansada”

El premio Nobel de Literatura pronuncia su discurso de aceptación en Estocolmo


JESÚS RUIZ MANTILLA
8 DIC 2017 - 14:54 COT


Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1953) ha sido siempre un escritor atento a las revelaciones. “Estas no llegan envueltas en fanfarrias, son pequeños instantes que descubren a menudo cosas que van en contra de nuestros propios deseos, pero hay que reconocerlas al aparecer porque si no se te escurren entre las manos”, aseguró este jueves en la lectura de su discurso de aceptación ante la academia sueca, previa a la entrega del Premio Nobel, que recibirá el próximo domingo.

Kazuo Ishiguro / El escritor de la “mejor novela del siglo”


Kazuo Ishiguro
Ilustraciòn de David Levine

Kazuo Ishiguro, el escritor de la “mejor novela del siglo”

Uno de los libros más famosos del autor, que nació en Japón pero escribe en inglés, es Nunca me abandones. La editorial Anagrama ha publicado sus títulos en español
Kazuo Ishiguro no es un desconocido en Venezuela. Tiene sus lectores entusiastas. Por eso, cuando la Academia Sueca anunció que el escritor británico, de origen japonés, recibió el Premio Nobel de Literatura, no hubo mayores discusiones al respecto, como ocurrió el año pasado con Bob Dylan o en 2015 con Svetlana Alexievich, de quien muchos críticos, libreros y asiduos lectores nunca habían escuchado hablar antes.

domingo, 8 de octubre de 2017

Kazuo Ishiguro / De la lista ‘Granta’ al olimpo sueco



Kazuo Ishiguro

De la lista ‘Granta’ al olimpo sueco

Compañero de la generación de Amis, McEwan y Rushdie, Ishiguro es el primero en lograr el premio Nobel de Literatura



VALERIE MILES
Barcelona 5 OCT 2017 - 17:48 COT







Portada de la revista 'Granta' del número con los mejores novelistas británicos.
Portada de la revista 'Granta' del número con los mejores novelistas británicos.


Kazuo Ishiguro tiene el honor de ser el primer escritor en alzarse con el Nobel entre los de la primera y ya célebre lista de la revista Granta de los mejores jóvenes narradores británicos. Fue en 1983, cuando este contaba 29 años. Compartió lista con Shiva Naipaul, el hermano pequeño del Nobel de Trinidad y Tobago, V. S. Naipaul. Shiva desgraciadamente murió prematuramente en 1985, justo cuando su prestigio estaba en alza.

Kazuo Ishiguro / Ni autor ni autoridad


Kazuo Ishiguro

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2017
kazuo ishiguro

Ni autor ni autoridad

Es importante que la Academia Sueca haya valorado la extraña y espinosa forma en que los 'grandes temas' se articulan en la obra de Ishiguro, ajena a la latosa orfebrería léxica y a la sentencia viril


LUIS MAGRINYÀ
7 OCT 2017 - 08:08 COT






Kazuo Ishiguro, el jueves 5 de octubre en Londres, durante la rueda de prensa celebrada horas después de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura.
Kazuo Ishiguro, el jueves 5 de octubre en Londres, durante la rueda de prensa celebrada horas después de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura. AFP

A lo largo del siglo XIX, el género novelístico fue estableciendo una alianza entre autor y autoridad que, ya propiciada por la etimología, pasó por las previsibles fases de confianza, engreimiento, escepticismo y burla sin acabar de renunciar nunca, es curioso, a eso que ahora ya tópicamente llamamos «el control férreo del narrador». De hecho, tales fases no fueron tanto sucesivas como simultáneas, porque los novelistas, conscientes de tener el «control», se permitían alternar, hasta en una misma obra, el crédito con el descrédito, la satisfacción con la frustración, la bravuconada con el ridículo. Como nada se les escapaba, aunque de hecho se les escapara, podían hacer ambiciosas enormidades como Balzac o Zola, Tolstói o Dostoievski, payasadas como Thackeray o Dickens (y Dostoievski también), o ser delicadísimos como Turguénev... o delicadamente crueles como Flaubert.

Kazuo Ishiguro / Ish para los amigos

Fiesta de los 30 años de Anagrama en Londres en el jardín de la casa de Christopher y Koukla MacLehose en 1999. Desde la izquierda, Jimmy Burns, Martin Amis, Julian Barnes, Graham Swift, Laurence Worfolk, David Lodge, Russell Lucas, Pankaj Mishra y Hanif Kureishi. Agachados, Kazuo Ishiguro, Jorge Herralde y Vikran Seth.

Kazuo Ishiguro

Ish para los amigos

¡Qué inesperada y enorme alegría! El premio distingue a un autor apartado de los circuitos literarios, que nos pilla con sus obras a contrapié


JORGE HERRALDE
5 OCT 2017 - 16:55 COT



¡Qué inesperada y enorme alegría! El premio a un escritor tan singular, tan apartado de los circuitos literarios de modas y tendencias, que había tardado siete años en publicar su última novela, El gigante enterrado, acogida con una admiración algo estupefacta: de nuevo Ishiguro, cambiando de registro, nos había pillado a contrapié.

Kazuo Ishiguro / Aire fresco en la novela inglesa

Kazuo Ishiguro
Foto de Alastair Grant


Kazuo Ishiguro

Aire fresco en la novela inglesa

Ishiguro es un representante genuino de ese conjunto riquísimo de escritores en inglés que, procedentes de mundos lejanos, desarrollan sus carreras artísticas en Reino Unido



Fernando Galván
5 de octubre de 2017

El debut de Kazuo Ishiguro fue Pálida luz de las colinas(1982), novela corta que contaba la vida en Inglaterra de una mujer japonesa de mediana edad, Etsuko, y cómo se enfrentaba a los recuerdos de su juventud en Japón y al crecimiento de sus hijas, Keiko y Niki, en Inglaterra. La evocación de su pasado japonés y el impacto emocional que significa para Etsuko afrontar las dificultades y el fracaso de la adaptación de Keiko a su nuevo país constituyen aspectos fundamentales de la nueva narrativa británica de las últimas cuatro décadas.