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domingo, 18 de enero de 2015

Lectores / Más madera

León Werth

¡Más madera! ¡Es la 'rentrée'!

JOAN DE SAGARRA 26 SEP 2002

'Je lis comme un automate. Je pense à cette fille qui avait toujours un livre à la main et qui, pour s'en excuser, disait: 'je lis pour m'abrutir', escribe Léon Werth en su diario el 1 de junio de 1942. Pocos días después, el 20, insiste: 'J'ignorais la manie de la lecture. Je lis maintenant, par fatigue, par paresse, pour donner à mon esprit une contennance. Pire: je lis comme on se ronge les ongles'.
¿Quién es o, mejor, quién fue Léon Werth? Ensayista, novelista, crítico de arte, gran reportero, analista político, cronista de los tribunales..., en pocas palabras: uno de los periodistas más inteligentes y brillantes de la Francia de la primera mitad del siglo XX. Pero no busquéis su nombre en los diccionarios y enciclopedias al uso (Larousse, Robert, Universalis...). No sale. Si alguno de mis colegas treintañeros o cuarentones y cincuentones de Le Monde, de Libé o del Nouvel Obs.tiene alguna noticia de Werth, seguro que ésta no va más allá de su amistad con Saint-Exupéry: Le Petit Prince está dedicado a él.

En los cincuenta, la 'rentrée' suponía la llegada a casa de mis padres de las novedades editoriales de París
Entre finales de julio de 1940 y el 26 de agosto de 1944, Werth escribe su diario, diario de un periodista, de un intelectual judío, que vive la guerra escondido en el Jura, en la Francia profunda, tomando nota de cuanto ocurre en aquel pueblo, de las noticias y los rumores que llegan a él y de los comentarios que éstos suscitan. Extraordinario documento de más de 700 páginas que Grasset edita en 1946 bajo el título Déposition.Pese a ser acogido por Lucien Febvre con un entusiasta artículo en Les Annales, el libro de Werth pasa por el París de Sartre y de la señora De Beauvoir sin pena ni gloria. El Saint-Germain-des-Prés de la inmediata posguerra no está, al parecer, para ese tipo de literatura (en 1992, Viviane Hamy reeditará Déposition y otras obras de Werth, sin demasiada fortuna). 'Je lis comme un automate... Je lis comme on se ronge les ongles'. Cuando Werth escribe esto en su diario tiene 62 años -más o menos mi edad- y aún le quedan 13 de vida (murió en 1955). Werth lee a Saint-Simon. Lee para matar el tiempo, como solemos decir: 'La solitude a fair que j'en suis au tome XXV de Saint-Simon. Le duc m'a pris par la main. Il m'a emmené à la cour. Il serait discourtois de le quitter brusquement'.