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sábado, 24 de enero de 2015

Patsy Cline / Nuestra dama del perpetuo dolor


Patsy Cline, nuestra dama del perpetuo dolor

DIEGO A. MANRIQUE Madrid 3 FEB 2014 - 19:25 CET

Patsy Cline en un cartel de Travis Small.
Para simplificar: Patsy Cline (1932-1963) vendría a ser algo así como la Billie Holiday del country. Ciertamente, Patsy no sufrió una vida tan atormentada como la de la cantante de jazz pero también murió de forma prematura, en su caso al estrellarse la avioneta con la que volvía de una actuación.
Lo que unía a Patsy y Billie era su impávida manera de decir una canción. Ambas tenían el desamor como materia esencial de su repertorio: apenas encuentras canciones felices, con fines convencionalmente felices, en sus discos.
En el estudio, ambas tuvieron buena suerte con sus acompañantes. Patsy encontró la piedra filosofal en Nashville con el productor Owen Bradley, escultor del sonido countrypolitan: mínimo acompañamiento rítmico por parte de grandes instrumentistas, cuerdas discretas, los coros de los Jordanaires.
Pero el secreto estaba en su cancionero, con autores como Willie Nelson, Hank Cochran, Carl Perkins, Don Gibson o Mel Tillis. Para hacernos idea de su doliente personaje, aquí comparamos sus grandes éxitos con famosos temas de otras vocalistas country, también producidas por Bradley: Loretta Lynn, Brenda Lee, Kitty Wells.
Con el tiempo, Patsy Cline ha sido entronizada como icono gay. Por su dura biografía, su fatalismo básico, su fuerza íntima. Ayudaron los discos de homenaje, los documentales, la película biográfica Sweet dreams (con Jessica Lange como protagonista), varios musicales y hasta algún drama cinematográfico, como Doing time for Patsy Cline, donde se referencia su mito. Toda esa fascinación está vertebrada por unas canciones inoxidables.

PATSY CLINE Crazy
PATSY CLINE I fall to pieces
PATSY CLINE So wrong
PATSY CLINE Strange
PATSY CLINE Back in my baby’s arms
PATSY CLINE She’s got you
PATSY CLINE Faded love
PATSY CLINE Why can’t he be you
PATSY CLINE Sweet dreamsn (of you)
PATSY CLINE You’re stronger than me
PATSY CLINE Leavin’ on your mind
PATSY CLINE Walkin’ after midnight


EL PAÍS

La desdicha se llamaba Patsy Cline



La desdicha se llamaba Patsy Cline


Por  10 de febrero de 2014

PATSY CLINE coverstory1-1



































Cincuenta años después de su muerte, Patsy Cline conserva un raro magnetismo. Estamos ante una figura del country que, rara cosa, gusta a todos los públicos. En realidad, ella sólo grabó durante ocho años. Pero quedó inmortalizada como la voz más doliente de Nashville, la exploradora del desamor, de la soledad, del masoquismo emocional.

 Hace unos años, el semanario británico New Musical Express regalaba un disco, Hanging with The Strokes. Se trataba de un singular compacto donde el grupo neoyorquino presumía de debilidades e influencias. Incluía mucho rock afilado (Iggy Pop, Blondie, Johnny Thunders, The Velvet Underground), algo de reggae beligerante (Marley, Peter Tosh) y, aquí está la sorpresa, el country de Patsy Cline. En realidad, no debería llamarnos la atención. Hasta un ensoberbecido grupo de rock entonces en la cresta de la ola sabía reconocer la capacidad inigualable de Patsy Cline para destilar sentimientos de alta graduación, especialmente el desamor.


El mito de Patsy Cline -de verdadero nombre Virginia Patterson Hensley, virginiana de 1932- conserva fresca su potencia. Como ocurrió con muchas luminarias del rock, su vida pública fue intensa y breve, con demasiados accidentes. Grabó entre 1955 y 1963. Ese año, el 5 de marzo, tras un concierto benéfico en Kansas City, volvía a Nashville y su avión se estrelló. También murieron dos compañeros de bolo: Cowboy Copas y Hawkshaw Hawkins.
Hollywood no pudo resistirse a su desdichada biografía y en 1985 se estrenó Sweet dreams, una fantasiosa película con Jessica Lange como protagonista principal y Ed Harris como el marido indigno de la cantante. Sabiamente, no se hizo un intento de regrabar los éxitos, como ocurrió con Coal miner's daughter, donde Sissy Spacek mimetizaba a Loretta Lynn. Los responsables de Sweet dreams, comprendieron que no se podía alterar un texto sagrado: Jessica movía los labios mientras sonaba la difunta.
Los discos de Patsy no ocultan su fecha de grabación pero exhiben una elegancia ingenuamente sofisticada. Su productor, Owen Bradley, fue uno de los artífices de la urbanización del country. En su caso, lo que se llamó sonido countrypolitan presentaba a un lacónico grupo intrumental azucarado por 
Patsy cline compilation
arreglos de cuerda y las voces de los Jordanaires. Al frente, solía estar el piano de Floyd Cramer; a su alrededor, tres guitarras y, a veces, dos bajos (acústico y eléctrico). Bradley también fue decisivo por seleccionar, a partir de 1960, que es cuando comienzan sus éxitos, material de primera que, además, tenía resonancia emocional para Patsy Cline. 

En la solidificación de una leyenda entran elementos intangibles...y extramusicales. En los cuarenta años pasados tras su muerte, los discos de Patsy Cline se han establecido como referencias esenciales en la comunidad lesbiana. De hecho, la vocalista k. d. lang, insistió e insistió hasta que consiguió que Bradley saliera de su retiro para hacer con ella Shadowland, en 1988. En el lesbian underground existe una identificación profunda con el repertorio de Patsy, curiosamente compuesto por hombres -Willie Nelson, Carl Perkins, Hank Cochran, Don Gibson- y casi siempre referido a una amarga situación: ella se dirige a su antiguo amante y confiesa que no puede vivir sin su presencia. Entre sus grandes éxitos sólo hay una canción que pueda considerarse alegre y no es ciertamente de lo mejor de su obra: en "Back in baby's arms!, sencillamente ha habido una reconciliación tras la ruptura. 
No, la mejor Patsy Cline es la impávida cronista de su propio corazón roto: "Tengo las fotos que me diste / están firmadas con amor, como el que me dabas / tengo tus discos, los que solíamos compartir / y suenan igual que cuando estabas aquí / la única diferencia, lo único nuevo es que ella te tiene" ("She's got you", 1961). Lo suyo es la confesión de las obsesiones que permanecen: "Él me lleva a los lugares que tú y yo solíamos ir / me dice una y otra vez que me ama / me da un amor que nunca recibí de ti / me ama, su amor es verdadero / ¿Por qué él no puede ser tú?" ("Why he can't be you!, 1962).
El de Patsy es un sufrimiento que se exhibe públicamente. "Salgo a pasear después de la medianoche / bajo la luz de la luna, como tú solías hacer / camino millas por la autopista / es mi forma de decirte que te amo / paseo después de la medianoche buscándote"("Walkin' after midnight", 1961). De tanta desolación surgió una belleza inoxidable, torch songs de Nashville fácilmente recuperables en antologías como 12 greatest hits, The Patsy Cline story, The ultimate collection o la cronológica The Patsy Cline collection. Para comparaciones, también son útiles los discos de directo. Pero no renuncien a la Experiencia Patsy Cline si (creen que) tienen los sentimientos bajo control. 


, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.


EL PAÍS

Patsy Cline / Crazy




Patsy Cline
CRAZY

Esta canción, cantada por la maravillosa Patsy Cline, era obra en realidad de un jovencito Willie Nelson que quería abrirse camino en el mundo del country. Al principio iba a titularla "Stupid" pero se decidió a cambiarle el título al ver que no era bien recibido por los productores encargados de buscar un voz para aquella joyita. Finalmente la canción llego a manos de Patsy Cline, que por entonces estaba en la espuma gracias a éxitos como "Walkin' after midnight" o "I fall to pieces" y consiguió hacer de ella uno de los grandes temas del country. Se grabó en una sola toma con el respaldo del grupo vocal de Elvis Presley. No fue una grabación fácil, después de un accidente de tráfico reciente, a Patsy Cline le costaba llegar a los agudos de la canción por el dolor, y en una primera instancia dejó incluso el estudio para reposar, dejando que se grabara sin ella la parte musical del tema. Tras dos días intentando evitarla y para nuestra suerte, se presentó con muletas en el estudio y dejó grabado este tema que para siempre iría unido ya a su nombre. Cuando lo estrenó ante el público, en el Grand Ole Opry, aun dolorida y con muletas, las ovaciones fueron interminables. Dos años después tuvo un nuevo accidente en un pequeño avión que le costó la vida. La canción se incluyó originalmente en su álbum "Patsy Cline Showcase" (1961).










Crazy

Crazy
Crazy for feeling so lonely
I'm crazy
Crazy for feeling so blue
I knew
You'd love me as long as you wanted
And then someday
You leave me for somebody new
Worry
Why do I let myself worry
Wondring
What in the world did I do
Crazy
For thinking that my love could hold you
I'm crazy for trying
I'm crazy for crying
I'm crazy for loving you
Crazy
For thinking that my love could hold you
I'm crazy for trying
I'm crazy for crying
I'm crazy for loving you


LOCA
Loca,
estoy loca por sentirme tan sola.
Estoy loca,
loca por sentirme tan triste.
Sabía que me amarías siempre
y cuando tú quisieras.
Y luego algún día
me dejarías por alguien nuevo.
¿Preocuparme?
¿Por qué me permito preocuparme?
Me pregunto ¿qué diablos he hecho?
¡Oh!, loca
por pensar que mi amor podría retenerte.
Estoy loca de intentarlo
y loca de llorar.
Y estoy loca por amarte a ti.


Crazy 
by Willie Nelson



Patsy Cline / La Billie Holiday del country

Patsy Cline

Patsy Cline

La Billie Holiday del 'country'


Patsy Cline mantiene su magnetismo después de cuarenta años de su muerte en un accidente de aviación. Un raro caso de artista country que gusta a todos los públicos. Es la voz más doliente de Nashville -sólo grabó durante ocho años, entre 1955 y 1963- que expresa sentimientos como el desamor.
Hace unas semanas, el semanario británico New Musical Expressregalaba un disco, Hanging with The Srokes. Se trataba de un singular compacto donde el imberbe grupo neoyorquino presumía de debilidades e influencias. Incluía mucho rock afilado (Iggy Pop, Blondie, Johnny Thunders, The Velvet Underground), algo de reggae beligerante (Marley, Peter Tosh) y, aquí está la sorpresa, el country de Patsy Cline. En realidad, no debería llamarnos la atención. Hasta un ensoberbecido grupo de rock en la cresta de la ola sabe reconocer la capacidad inigualable de Patsy Cline para destilar sentimientos, especialmente el desamor.
El mito de Patsy Cline -de verdadero nombre Virginia Patterson Hensley, virginiana de 1932- conserva fresca su potencia. Como ocurrió con muchas luminarias del rock, su vida pública fue intensa y breve; grabó sólo durante ocho años, entre 1955 y 1963. Ese año, el 5 de marzo, tras un concierto en Kansas City, volvía a Nashville y su avión se estrelló. Hollywood no pudo resistirse a su desdichada biografía y en 1985 se estrenó Sweet dreams, una apreciable película con Jessica Lange como protagonista principal y Ed Harris como el marido indigno de la cantante. Sabiamente, no se hizo un intento de regrabar los éxitos, como ocurrió con Coal miner's daughter, donde Sissy Spacek mimetizaba a Loretta Lynn. Los responsables de Sweet dreams, comprendieron que no se podía alterar un texto sagrado: Jessica movía los labios mientras sonaba la difunta.

Los discos de Patsy no ocultan su fecha de grabación pero exhiben una elegancia ingenuamente sofisticada. Su productor, Owen Bradley, fue uno de los artífices de la urbanización del country. En su caso, lo que se llamó sonido countrypolitan presentaba a un lacónico grupo intrumental azucarado por arreglos de cuerda y las voces de los Jordanaires. Al frente, solía estar el piano de Floyd Cramer; a su alrededor, tres guitarras y, a veces, dos bajos (acústico y eléctrico). Bradley también fue decisivo por seleccionar, a partir de 1960, que es cuando comienzan sus éxitos, material de primera que, además, tenía resonancia emocional para Patsy Cline.

En la formación de una leyenda entran elementos intangibles y extramusicales. En los cuarenta años pasados tras su muerte, los discos de Patsy Cline se han establecido como referencias esenciales en la comunidad lesbiana. De hecho, la vocalista k. d. lang, insistió e insistió hasta que consiguió que Bradley saliera de su retiro para hacer con ella Shadowland, en 1988. En el lesbian underground existe una identificación profunda con el repertorio de Patsy, curiosamente compuesto por hombres -Willie Nelson, Carl Perkins, Hank Cochran, Don Gibson- y casi siempre referido a una amarga situación: ella se dirige a su antiguo amante y confiesa que no puede vivir sin su presencia. Entre sus grandes éxitos sólo hay una canción que pueda considerarse alegre y no es ciertamente de lo mejor de su obra: en Back in baby's arms, sencillamente ha habido una reconciliación tras la ruptura.

No, la mejor Patsy Cline es la impávida cronista de su propio corazón roto: "Tengo las fotos que me diste / están firmadas con amor, como el que me dabas / tengo tus discos, los que solíamos compartir / y suenan igual que cuando estabas aquí / la única diferencia, lo único nuevo es que ella te tiene" (She's got you, 1961). Lo suyo es la confesión de las obsesiones que permanecen: "Él me lleva a los lugares que tú y yo solíamos ir / me dice una y otra vez que me ama / me da un amor que nunca recibí de ti / me ama, su amor es verdadero / ¿Por qué él no puede ser tú?" (Why he can't be you, 1962). El de Patsy es un sufrimiento que se exhibe públicamente. "Salgo a pasear después de la medianoche / bajo la luz de la luna, como tú solías hacer / camino millas por la autopista / es mi forma de decirte que te amo / paseo después de la medianoche buscándote" (Walkin' after midnight, 1961). De tanta desolación surgió una belleza inoxidable, torch songs de Nashville fácilmente recuperables en antologías como 12 greatest hits, The Patsy Cline story, The ultimate collection o la cronológica The Patsy Cline collection.