'La Puerta del Cielo', una novela sincrética y artrópoda de Ana Llurba
La escritora argentina residente en Barcelona publica en Editorial Aristas Martínez esta historia divina en la que hay una iglesia de cucarachas, un templo oscuro y húmedo y una Nave en busca de la salvación
Eduardo Almiñana
Valencia, 29 de octubre de 2018
Valencia, 29 de octubre de 2018
Gagarin es mi pastor, nada me falta. En sótanos ocultos me hace descansar, a la tierra húmeda del pozo me conduce, me perdona con su báculo y me lleva por caminos sinuosos haciendo honor a la piel. Aunque yazca en el más oscuro de los agujeros no temeré peligro alguno, porque tú, Gagarin, estás conmigo; tu traje y tu escafandra me inspiran confianza. Me has preparado un banquete de sobras ante los ojos de mis hermanas, has vertido agua purulenta sobre mi cabeza y has llenado mi cicatriz a rebosar. Tu promesa y tu luz me acompañan a lo largo de mis días, y en tu cosmos, oh Gagarin, por siempre viviré. Amén. Ignición. Ground control to Major Christ. Responda por favor. Hoy no va a ser una excepción: como cada día una plegaria terrícola mana de una esforzada garganta o de una mente asustada y quiere elevarse a los cielos en busca de respuestas, de clemencia, de piedad, de soluciones. ¿Qué hay exactamente en el cielo para que apuntemos allí con la mira telescópica de la fe humana? Sobre todo distancia con la suciedad de la corteza del planeta, la cubierta mohosa de un corazón ardiente que solo podemos conocer mediante estaciones de sismografía preparadas para cruzar ondas J. En el cielo hay esperanza y espacio: allí arriba quién sabe. Aquí abajo lo sabemos demasiado bien.

Ana Llurba