Richard Medhurst
29 de junio de 2020
Un anciano descubre a una niña diminuta en el interior de un brillante tallo de bambú. Cuando crece, los pretendientes acuden a pedirle su mano, e incluso el emperador se enamora de ella. Pero Kaguya no es realmente de este mundo, y pronto deberá dejarlo atrás.
La princesa resplandeciente
Había una vez, hace mucho tiempo, un anciano cortador de bambú. Un buen día, cuando estaba en el bosque realizando su trabajo diario, notó que una de las plantas de bambú brillaba. Al dar un paso adelante para observarla más de cerca, descubrió una niña diminuta dentro del tallo hueco. Al anciano sin hijos le pareció que estaba destinada a ser su hija, así que se la llevó a casa para criarla junto con su esposa.