El mayordomo de la reina
William Tallon fue durante cinco décadas el confidente de la madre de Isabel II. De día era el perfecto mayordomo. De noche abría el palacio para sus amantes
Ocho años después de su muerte, emergen sus secretos en un libro
La reina madre junto a William Tallon en 2001. / TIM GRAHAM (GETTY)
Dominar la fórmula exacta de la bebida favorita de la reina madre de Inglaterra, una décima parte de Dubonnet y el resto, pura ginebra, acabó convirtiendo a William Tallon en una figura indispensable en palacio. Más que un simple mayordomo, el gran confidente y amigo de la progenitora de Isabel IIa lo largo de medio siglo, se llevó a la tumba algunos secretos que ahora emergen en una biografía publicada ocho años después de su muerte para irritación de los Windsor. Y no se trata sólo de confirmar las sospechadas querencias etílicas de la dama, o de su retrato al borde de la demencia durante las dos últimas décadas de su vida, sino de los detalles sobre su estrecha relación con un sirviente de orígenes humildes al que siempre concedió carta blanca. Aquel que le acompañaba en todas sus comparecencias públicas, y entretenía sus veladas contándole chismes o ejerciendo de pareja de baile, pero que con la complicidad de la noche abría las estancias reales para sí mismo y una colección de amantes masculinos que jalonaron su vida privada.
