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jueves, 24 de diciembre de 2015

Giuseppe Ungaretti / El puerto sepultado





Giuseppe Ungaretti
El puerto sepultado

Versión de Marcos Rico Domínguez




Aquí llega el poeta
y luego vuelve a la luz
con sus cantos
y los dispersa

De esta poesía
me queda
esa nada
de inagotable secreto




Tomas Tranströmer / Pájaros matinales


Tomas Tranströmer
BIOGRAFÍA
Pájaros matinales
Traducción de Francisco Javier Uriz

Despierto el coche
que tiene el parabrisas cubierto de polen.
Me coloco las gafas de sol.
El canto de los pájaros se oscurece.
Mientras otro hombre compra un diario
en la estación de tren
cerca de un gran vagón de carga
que está completamente rojo de herrumbre
y centellea al sol.
No hay vacíos por aquí.
Cruza el calor de primavera un corredor frío
por el que alguien apurado llega
y cuenta que se lo ha calumniado
hasta en la Dirección.
Por una trastienda del paisaje
llega la urraca
negra y blanca. Pájaro agorero.
Y el mirlo que se mueve en todas direcciones
hasta que todo es un dibujo al carbón,
salvo la ropa blanca en la cuerda de tender:
un coro de Palestrina.
No hay vacíos por aquí.
Fantástico sentir cómo el poema crece
mientras voy encogiéndome.
Crece, ocupa mi lugar.
Me desplaza.
Me arroja del nido.
El poema está listo.




Robert Frost / Una parada en el bosque en una tarde nevada


Robert Frost
UNA PARADA EN EL BOSQUE 
EN UNA TARDE NEVADA



Creo saber de quién es este bosque
el dueño vive en el pueblo, sin embargo;
no va a enterarse de que me detuve acá
a mirar su bosque lleno de nieve.
Mi caballito debe creer que es raro
parar sin que haya una granja cerca,
entre el bosque y el lago congelado,
la noche más oscura del año;
hace sonar el arnés al sacudirse
para preguntar si hubo algún error.
El otro único sonido que hay es el barrer
del viento suave y los copos como plumas.
El bosque es encantador, oscuro y profundo,
pero yo tengo promesas que cumplir,
y kilómetros por recorrer antes de dormir,
y kilómetros por recorrer antes de dormir.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Silvia Tomasa Rivera / Por amor a Lía

Fotografía de Simon Richardson
Silvia Tomasa Rivera
BIOGRAFÍA
POR AMOR A LÍA

La primera vez
que la vi,
le dibujé una cama
sobre la hierba suave
y dormí junto a ella.
A su lado había un ángel
Con una jarra de vino 
derramándose.

Todo fue inevitable,
nos quedamos colgados
del destino divino.


¿ Qué sucedió después?
Esto es la tierra, Lía.
Y este soy yo.

***

Te prometo,

porque así me lo dicta 
el corazón
que este amor
no será desposeído.

Tendrá la fuerza en mí
y habitará contigo
esa casa en el campo
de los sueños.

Lo juro con la garganta
hecha pedazos, 
desde la turbiedad
de mis ideas.

Lo prometo y lo juro
con el odio
que únicamente a mí
me pertenece.

***

Lía miraba al fondo
de mis ojos
y decía comprenderme.

Yo la amé,
la amo todavía
con la pureza
del primer dolor.

Lía, perdida en mí,
me devuelve
su palabra de amor
entre las rocas.

¿Por qué aquí,
frente al mar de la duda?
¿Por qué no eligió hacerlo
en aquel bar
sobre el acantilado?

A qué le teme.

***

Lía perdóname.
Enciérrame en ti,
escóndeme
como un pañuelo
entre la naftalina.
¿Todavía existe
la naftalina?

Me acuerdo de mi madre,
tú me la recuerdas
con tus ojos profundos.
Estoy perdido, Lía,
háblame de ti,
de tu infancia
llena de peces.
Tengo sed,
háblame del mar.

Cuéntame de los caminos
boscosos
de tu tierra,
del pan de los domingos,
del café,
de la caña,
de las orquídeas que penden
de los árboles.

Háblame, Lía,
mi niña amada.
Aún estoy aquí,
soy un guerrero
entre la muchedumbre,

un hombre solo.
Voy de la selva al mar,
del mar hasta el concreto
y estoy confuso.

Mejor ya no me hables,
el recorrido es largo;
estoy avasallado, Lía.
Este país no tiene fin
ni principios.

Tengo miedo,
siento que me van a matar,
la incertidumbre no sabe
de conciencia.

Hay que darle al Estado,
al país, al orígen
violento de la estática,
una vuelta de tuerca.

Voy camino a la Fe,
ese bar al final de la calle
donde una noche
me sentí Dios
en medio de los hombres.
Ahí te espero.




BIOGRAFÍA DE SILVIA TOMASA RIVERA

NOVENARIO POÉTICO 2010

Mark Strand / Los restos


Mark Strand
BIOGRAFÍA
Los restos
Traducción de Sandra Toro



The Remains by Mark Strand

Me vacío de los nombres de los otros. Vacío mis bolsillos.
Vacío mis zapatos y los dejo al lado del camino.
De noche atraso los relojes;
abro el álbum familiar y me miro de chico.

¿De qué puede servir? Las horas hicieron su trabajo.
Digo mi nombre. Digo adiós.
Las palabras se van con el viento una tras otra.
Amo a mi mujer pero la mando fuera.

Mis padres van de su trono
a las habitaciones lácteas de las nubes. ¿Cómo puedo cantar?
El tiempo me dice lo que soy. Cambio y soy el mismo.

Cesare Pavese / Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Catrina a la venta
Ciudad de México
22 de noviembre de 2015
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Cesare Pavese

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos...

Versión de Carles José i Solsora






Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.





domingo, 20 de diciembre de 2015

Irene Gruss / Mientras tanto



Irene Gruss
MIENTRAS TANTO


Yo estuve lavando ropa
mientras mucha gente
desapareció
no porque sí
se escondió
sufrió
hubo golpes
y
ahora no están
no porque sí
y mientras pasaban
sirenas y disparos, ruido seco
yo estuve lavando ropa,
acunando,
cantaba,
y la persiana a oscuras.



jueves, 17 de diciembre de 2015

Katherine Mansfield / Malade



Katherine Mansfield
BIOGRAFÍA

El hombre de la habitación de al lado
padece mi mismo mal.
De noche, cuando me despierto, lo oigo dar vueltas.
Después él tose
y toso yo.
Se hace un silencio, y toso. Y él vuelve a toser.
Así, un rato largo.
Hasta que siento que somos como dos gallos
llamándose en un falso amanecer.