Escribir también es una forma de regresar al hogar. Diego Zúñigaentendió esto a una edad temprana, sobre los doce años, cuando su familia abandonó su Iquique natal para instalarse en Santiago. En aquel momento no reparó en la importancia que esta mudanza habría de tener en su formación, pero al empezar a escribir, al empezar a escribir en serio, se dio cuenta de que todos sus libros estaban ambientados en el norte de Chile. Diego Zúñiga cree, en consecuencia, que su despertar literario está vinculado al viaje, al abandono del paraíso y al anhelo del regreso, a la vuelta a casa a través del relato ficticio. Por resumir, a la conversión de nuestra infancia en territorio mítico.
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En 327 cuadernos, película documental de Andrés Di Tella sobre los famosos y en gran medida ya célebres diarios de Ricardo Piglia(publicados en varios volúmenes bajo el título Los diarios de Emilio Renzi), el escritor argentino comenta que él nació en Adrogué, ciudad sureña del Gran Buenos Aires, pero que sus padres se mudaron a Mar del Plata cuando él tenía dieciséis años, y que fue precisamente durante aquella mudanza cuando comprendió que la única forma de mantener el vínculo con el lugar que estaba abandonando sería a través de la literatura.
