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El Premio Planeta no es mi playa
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Diario RED
18 de octubre de 2025
El hecho de que la editorial Planeta todavía no haya encontrado un solo novelista digno entre toda la parrilla de Antena 3 no significa que no deban seguir intentándolo
Hay mucha gente que está criticando el reciente Premio Planeta a Juan del Val sin haber leído siquiera la novela ganadora, atendiendo a fragmentos de libros del propio autor o a resúmenes de la trama. Mucho más capciosos son los argumentos de quienes señalan la alarmante tendencia de los jurados a premiar a presentadores y colaboradores de Antena 3 (Sonsoles Ónega, Vicente Vallés), como si el lastre de ser bustos parlantes o de pertenecer al mismo grupo mediático de la editorial los invalidara para ser grandes escritores. No es cierto: lo que les invalida es que escriben libros igual que leen noticias: de corrido, sin nervio y sin alma, historias recauchutadas con personajes de cartón y prosa de telediario. Sin embargo, el hecho de que la editorial Planeta todavía no haya encontrado un solo novelista digno entre toda la parrilla de Antena 3 no significa que no deban seguir intentándolo. Hay que arriesgarse, cualquier día podrían descubrir que Susanna Griso es la sucesora de Virginia Woolf, que Karlos Arguiñano es el bisnieto de Galdós o que Thomas Pynchon se oculta en la Galería del coleccionista.
Antes de que el Planeta lo ganaran los Juan del Val y las Sonsoles Ónega, hubo un tiempo cada vez más lejano en que el millonario y más prestigioso premio literario del mundo de habla hispana lo ganaban escritores de la talla de Ana María Matute, Torcuato Luca de Tena, Ramón J. Sender, Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán o Gonzalo Torrente Ballester.

Polémico en su faceta pública pero respetado en su entorno laboral, el escritor y tertuliano de ‘El hormiguero’ asegura estar preparado para afrontar las críticas
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El madrileño Juan del Val, ganador anoche del 74º Premio Planeta con la novela "Vera, una historia de amor', considera que en literatura, "comercial y calidad no son necesariamente opuestos". Aunque sus novelas anteriores tuvieron "una aceptación importante de ventas", para Juan del Val "ganar el Planeta excede a todo, es una oportunidad para que la gente conozca más mi forma de escribir, mis novelas y es un auténtico privilegio" Seguidamente el escritor ha hablado de las mujeres "me gustan y las conozco bien", y afrima que la protagonista comparte muchos aspectos de él mismo al igual que el resto de personajes. "Tienen sentimientos universales"
El colaborador estrella de 'El Hormiguero' se corona con el galardón literario mejor dotado del mundo y se lleva un millón de euros. Ángela Banzas queda finalista con un drama de tintes góticos ambientado en Galicia

La LXXIV edición del Premio Planeta de novela ha alcanzado una participación histórica de 1.320 obras originales, que compiten por un millón de euros que se llevará el ganador del certamen literario más importante del mundo en español.

Carlota Rubio
5 noviembre de 2024
La noche de la concesión del Premio Planeta, Beatriz Serrano, finalista, presentó a su protagonista como una niña solitaria que, en la Valencia de los noventa, “asesina a una compañera de clase que se mofa de ella por su situación de abandono familiar”. Entre murmullos peliculeros, algún periodista espetó que “rápidamente le dirán que se ahorre esto de la muerte en las entrevistas”. La campaña mediática empezaba allí para barrer cuántos más ejemplares mejor. Fuego en la garganta está bien elegida para lograrlo: ensanchará el rango generacional. Si la obra ganadora, Victoria, es una novela para el lector babyboomer tradicional del Planeta, Fuego en la garganta gustará a sus hijos (o más bien hijas), a quienes descubrieron el mundo a la vez que internet.
No es fácil resumirla porque cada una de sus tres partes trunca el tipo de novela que el lector pronostica. Sí que hay una niña fallecida al principio, pero no por el asesinato sanguinario que sus declaraciones dieron pie a imaginar. Blanca, la protagonista, tiene poderes sobrenaturales (ese fuego en la garganta) que hacen que sus sentimientos se manifiesten en enfermedad o bien milagro curativo para otros. Lo que en la primera parte parece anunciar un coming of age de una niña abandonada por su madre, en la última se convierte en un delirio de sectas, magia e internet que podrían haber escrito Los Javis. Y para acabar, final de cuento que valora la sencillez y la familia elegida.

El tono se aplana en relación con El descontento, su primera novela, que obtuvo éxito por su mordacidad al relatar el malestar laboral contemporáneo. Ahora es más distendida y afectada, como suelen serlo las novelas juveniles, aunque se va volviendo sobria y directa según avanzan los hechos. El punto de vista es el de Blanca, pero no solo. Una Serrano narradora, que ya ha vivido el Metoo y la crisis del 2008, se asoma de vez en cuando para reconocerse en el lector con complicidad. Ese reconocimiento es importante: son infalibles las cosquillas que se sienten cada vez que Blanca descubre El club de la lucha, Joy Division, los pantalones pitillo, La naranja mecánica o la primera edición de Operación Triunfo.
El lector habitual de estas páginas habrá descubierto conceptos como hangxiety o multimillonarios estadounidenses que parodian Succession gracias a Beatriz Serrano, periodista experta en tendencias y redes. Y como ya pasaba en la primera novela, Fuego en la garganta no se entiende sin internet. Blanca crece como muchos lo hicimos, desconectando el cable del teléfono para huir de la claustrofobia diaria en un internet incipiente y aún no dominado por oligarcas tecnológicos. En ese mundo de foros y anonimidad, las comunidades eran posibles y gracias a ello Blanca accede a personas y cultura que serán determinantes. Ahora todo eso lo hemos dejado atrás, y deslizamos Tiktok guiados por un algoritmo que no sabemos muy bien qué nos ofrecerá, pero que captura algo del tiempo, un poco como la novela de Serrano.



Hace tres años fue finalista y anoche se erigió como ganadora del Planeta con 'Victoria', una novela sobre el inicio de la Guerra Fría. "Las escritoras hemos irrumpido y vendemos muy bien", reivindica

La periodista publicó su primera novela hace sólo un año y ya se ha convertido en un pequeño fenómeno con más de 10 traducciones. Anoche, quedó finalista del Planeta: "¡Ojalá ver ahí a Alana Portero, a Sara Barquinero, a Sara Mesa!", reivindica
En la novela ganadora, la escritora madrileña regresa al escenario de Berlín, esta vez tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Desde allí, Victoria tendrá que trasladarse a los Estados Unidos para ejercer como espía para los soviéticos mientras se embarca en una historia de amor antes de regresar a su ciudad, donde será testigo de la construcción del muro que partió la ciudad y el mundo durante casi tres decenios. “No es una novela de periodistas, pero sí muestra la importancia del periodismo en uno de los derechos fundamentales de una sociedad civilizada: el derecho a la información veraz y contrastada”, dijo la premiada. Y citó a Edward R. Murrow: “Un país de ovejas engendra un gobierno de lobos”
Fuego en la garganta, la obra de la periodista de EL PAÍS Beatriz Serrano (quien fue premio Ondas al Mejor Podcast Conversacional en 2023 por Arsénico caviar, que realiza en Podium Podcast con Guillermo Alonso, y ha obtenido gran éxito con su novela El descontento), es una novela de iniciación ambientada en las últimas décadas. La protagonista, Blanca, que posee poderes sobrenaturales, se rebela contra el abandono que sufrió cuando era niña en un barrio valenciano. “Nunca me hubiera imaginado llegar aquí, casi parece un fallo en Matrix”, dijo Serrano. Luego ahondó en la historia del libro, inspirado en una cita de Chuck Palahniuk: “Si no os habéis dado cuenta todos mis libros tratan de una persona solitaria que trata de conectar con los demás”. La protagonista se hace fan de Charles Manson y de Joy Division, y asesina a una compañera de clase que se mofa de ella por su situación de abandono familiar. El público de la gala murmuró ante esta información.

La gala del Planeta, bajo la majestuosa bóveda de la Sala Oval, ha estado este año presidida por los Reyes de España, recibidos con una ovación y los teléfonos al viento, para la foto. “Esta no es una edición cualquiera“, dijo el Rey, con respecto a su presencia y en referencia al 75º aniversario, y tuvo un recuerdo para el escritor chileno Antonio Skármeta, fallecido este mismo día, que ganó el Planeta en 2003 con El baile de la Victoria. “No pocos premios Planeta han resistido al crítico más duro, que es el tiempo”, ha añadido Felipe VI, al que el público le ha aplaudido en pie.
También acudieron el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el ministro de Transporte, Óscar Puente; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; otras autoridades, y, como es habitual, buena parte de la burguesía catalana y personalidades de la cultura (en un porcentaje no demasiado elevado). Y una muy nutrida tropa de periodistas al fondo de la sala, cerca del gran órgano alemán de la compañía E. F. Walcker, inaugurado en 1929. Un total de unos 1.100 invitados se repartieron en mesas redondas de 10 comensales. Un cuarteto de cuerda ha recibido al público en un espacio rodeado, en las gradas da la sala Oval, de miles de velas de titilante llama naranja y una iluminación del azul del grupo Planeta. En el menú, vichyssoise de pera asada con tartar de gamba roja y tomate y, de segundo, lubina a la catalana, vino tinto Semon 1962 y blanco Miranda d’Espiells. Como otros años, se escenificó una eliminatoria de los 10 nominados y se celebró una quiniela entre los comensales.
Este año se han presentado al premio 1.070 novelas. Entre las 10 finalistas, según explicó el escritor y jurado Juan Eslava Galán en la rueda de prensa del lunes, se encontraban la novela negra, la novela de formación, lo romántico tradicional o las nuevas tecnologías. En esos cientos de páginas se daban el asesinato de una cajera de supermercado, infancias marcadas por la ortopedia, personajes con poderes que hablan en chats de internet, traficantes de esclavos, edificios que explotan, plantaciones de marihuana o amputaciones de miembros. “Esto último es un poco gore”, observó Eslava Galán. Se aprecia en esta hornada la fuerte presencia del feminismo y las comunicaciones digitales, (a base de chats, emails, whatsapps), que toman relevancia en la literatura contemporánea. “Una de las características del Planeta es que se presenta gente concordada con la sociedad actual, y eso se refleja en las novelas”, añadió el escritor.

Esta edición es especial porque el grupo Planeta cumple 75 años, desde la fundación de una pequeña editorial en 1949 por José Manuel Lara Hernández y la publicación de su primera novela, Mientras la ciudad duerme, de Frank Yerby, que se ambienta en el Nueva Orleans previo a la Guerra de Secesión estadounidense. En el tiempo transcurrido han publicado unos 135.000 títulos y vendido unos 1.000 millones de ejemplares, según informó el presidente del grupo, José Creuheras, en la rueda de prensa. A los dos años de la fundación, se creó el premio Planeta. “Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: descubrir nuevos lectores y fomentar la creación literaria”, afirmó el presidente.
Desde aquella pequeña editorial, Planeta ha pasado por varias fases, ha incorporado sellos literarios y cadenas de librerías (como La Casa del Libro), ha vendido fascículos coleccionables, se ha adentrado en el mundo del cómic, ha producido cine y se ha diversificados en otros sectores como la educación o la comunicación, donde posee canales como Antena 3 y La Sexta o periódicos como La Razón.
La novedad del premio en esta edición también sucede en el jurado. Tras el fallecimiento de dos miembros, Rosa Regásy Fernando Delgado, a los que se rindió homenaje, se unieron dos nuevos jurados: la escritora Luz Gabás, ganadora del Planeta en 2022, y la académica Eva Giner, rectora de la Universidad Internacional de Valencia. Dijo Creuheras que el aumento del número de mujeres no se debe a criterios de cuota femenina: “Simplemente queríamos, como siempre, incorporar a escritores y académicos, y son las mejores que hemos encontrado”. En el plantel siguen Carmen Posadas (que lleva 25 años participando), Juan Eslava Galán o Pere Gimferrer, que no pudo comparecer por problemas de salud. “Se está recuperando muy bien, pero es la prudencia lo que le ha hecho permanecer en casa”, explicó Creuheras.


La periodista, presentadora de televisión y escritora Sonsoles Ónega (Madrid, 45 años) ha ganado el Premio Planeta 2023 con la obra Las hijas de la criada. El finalista en esta 72ª edición es Alfonso Goizueta Alfaro con el texto La sangre del padre. El galardón se ha anunciado la noche de este domingo durante una cena de gala en la sala Oval del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), en Barcelona, a la que asistieron más de un millar de invitados. El premio Planeta está dotado con un millón de euros para la obra ganadora (más que el premio Nobel) y 200.000 para la finalista.