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martes, 12 de enero de 2016

La importancia de llamarse David Bowie



La importancia de llamarse 

David Bowie

La editorial Taschen edita un libro sobre la figura del artista británico fermentada a través del objetivo de Mick Rock, quien pasó un año pegado a él

MARÍA BALLESTEROS 15 SEP 2015 - 20:29 CEST

Foto: Mick Rock
La androginia, la teatralidad y la reinvención son tres de las características que han acompañado a David Bowie (Brixton, 1947) desde su primer disco homónimo en 1967. Cinco años más tarde de su debut discográfico, en 1972, Bowie sorprendió al mundo con The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from mars. Un LP en el que la creación del personaje de Ziggy Stardust se erigía como uno de los tótems del glam rock, la bisexualidad o la androginia y pasaba a formar parte destacada de la masiva cultura pop. Para dar testimonio gráfico de la relevancia que estaba adquiriendo el alter ego de David Bowie el fotógrafo Mick Rock (Londres, 1948) consiguió adentrarse en el círculo privado del artista entre 1972 y 1973. Fruto de esa relación quedan las instantáneas que la editorial Taschen ha decidido sacar a la luz en The rise of David Bowie.Un libro con portada holográfica de 310 páginas –y tirada de 1772 ejemplares firmados por Bowie y Rock– en el que los retratos sobre el escenario se mezclan con instantáneas en el camerino, imágenes promocionales, portadas de discos, capturas de vídeos y momentos íntimos.
David Bowie
Fotografía de Mick Rock

La huella de Ziggy Stardust
Han pasado ya 43 años desde que David Bowie se inventó a Ziggy Stardust. Este personaje parecía la excusa perfecta para crear un vodevil en el que se intercalasen la ambigüedad de género, orientación sexual y hacer que la línea que separa la realidad de la fantasía se estrechase tanto que algunas veces llegara a desaparecer. Su corte de pelo asimétrico y la tonalidad caoba con el que lo lucía, su maquillaje teatratral, sus complementos folklóricos y su vestimenta tragicómica hicieron de Stardust un personaje tan memorable que los trajes de esta época, y los del resto de su carrera, fueron expuestos en 2013 en museo londinense de Victoria & Albert bajo el título David Bowie, Crossing the border. Ha sido inspiración de portadas de revistas de moda como fue el caso de Vogue París y Vogue Reino Unido en las cuales Kate Moss interpretaba a Ziggy Stardust. Ha conseguido que su imagen sirva para customizar muñecos Lego, dibujos animados (como hizo la revista Rolling Stone con Homer Simpson) o ser elleitmotiv de las piezas de Bansky. En España, Elena Anaya se metió en la piel de Stardust para la pieza promocional de la pasada edición de la edición número 19 de la Muestra Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona.

David Bowie / Con Ziggy Stardust llegó la ambigüedad

David Bowie
Fotografía de Mick Rock


David Bowie

Con él llegó la ambigüedad

El 40º aniversario del disco 'Ziggy Stardust', de David Bowie, lo es también de la irrupción de la lúdica indefinición sexual en el rock

Se suele encuadrar The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars -tal es su título completo- en la categoría de discos conceptuales. Pero cuesta considerarlo un triunfo de la narrativa musical: se necesitaron las acotaciones de David Bowie para entender lo que pretendía contar en aquel elepé, publicado el 6 de junio de 1972.
Resumiendo: a la Tierra le quedan cinco años de vida. Aparece un redentor, tal vez la encarnación de un alienígena. Ziggy Stardust canta y practica un evangelio de omnisexualidad e intoxicación. Malentendido por sus seguidores, estos matan al supuesto salvador (se habla de Suicidio de rock 'n' roll). Ya, ya: improbables los grandes conciertos en ese mundo apocalíptico que carece de electricidad. Al año siguiente, en conversación con William Burroughs, Bowie había espesado el argumento: Ziggy es despedazado por los infinitos, seres que se mueven a través de los agujeros negros y que resultan ser los hombres de las estrellas. "Difícil de escenificar", respondería un Burroughs poco impresionado.