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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Cómo Dostoievski influyó en Edvard Munch

Dostoievski

Cómo Dostoievski influyó en Edvard Munch

¿Alguna vez has tenido la impresión de que las sombrías imágenes de Munch son ilustraciones para las obras de Dostoievski? Resulta que esta corazonada esconde una verdad.


En abril la Galería Tretiakov de Moscú acoge la primera gran exposición del pintor noruego Edvard Munch, tras varios años de negociaciones con el Museo Munch de Oslo. Aunque en Rusia se conocen relativamente pocas obras suyas, la conexión del pintor con el país eslavo es mayor de lo que podría parecer a primera vista. Fiódor Dostoievski fue su ídolo y fuente de inspiración. De hecho, su cuadro más famoso, El grito, parece que está poseído por uno de los demonios de Dostoevski.

Dostoiveski / Diario de un escritor



Dostoievski

Cinco razones (inútiles) para odiarlo
En “Diario de un escritor” (Páginas de Espuma), Paul Viejo ha compilado por primera vez en castellano los diarios completos del autor de “Crimen y castigo”. Aquí, el mismo editor y traductor nos habla apasionadamente de un autor que fue a la cárcel por oponerse a los privilegios de la aristocracia y que defendió elevados conceptos éticos pero que no podía refrenar una pasión por el juego que le hacía estar siempre arruinado. Genio y figura. 

martes, 26 de noviembre de 2019

Dostoiveski / Un paseo por San Petersburgo

Museo de Dostoiveski
San Petersburgo


Un paseo por San Petersburgo de la mano de Dostoievski

ALISA ZAJÁROVA
22 de julio de 2013


Seguir las huellas de los protagonistas de la famosa novela 'Crimen y castigo' es una excelente forma de conocer el San Petersburgo sin galas que plasmó Dostoievski.




El número de casas en San Petersburgo donde Dostoievski vivió de alquiler en San Petersburgo llega a veinte. Las causas de las mudanzas eran materiales: el escritor siempre tuvo problemas de dinero. Fiódor Mijáilovich intentaba elegir pisos en las esquinas con balcón y vistas a alguna iglesia. Una de estas casas, en la travesía Kuznéchny 5/2, se convirtió en la Casa Museo del escritor. Las ventanas de esta casa dan a la catedral de Vladímir y uno de los lados del edificio a la calle que recibió su nombre en honor al escritor, cerca de la estación de metro Dostoyévskaya, junto a esta hay un monumento al escritor.

Dostoievski / Un estilo exento de toda finura


Fedor Dostoievski

Un estilo exento de toda finura

Juan Benet
28 de enero de 1981

Hace hoy exactamente cien años que fallecía en San Petersburgo (actual Leningrado) Fedor Mijailovich Dostoievski (1821-1881), una de las más grandes figuras de la novela universal de todos los tiempos. De familia cuyos orígenes, más o menos de aristocracia campesina, provenían de una doble estirpe rusa y polaca, el nombre de Dostoievski hijo de médico, perteneciente a la burguesía liberal de la época zarista -a cuyas primeras convulsiones asistió el escritor-, ha representado durante más de un siglo para todos los lectores del mundo del espíritu de la vieja Rusia prerrevolucionaria. La Unión Soviética, tras haber silenciado su nombre en los primeros tiempos, ya hace algunos años le rehabilitó y hoy cuenta entre sus clásicos.

lunes, 25 de noviembre de 2019

La profunda influencia de Dostoievski en cinco grandes escritores


Dostoievski
Fernando Vicente

La profunda influencia de Dostoievski en cinco grandes escritores

El escritor ruso del siglo XIX ha influido en autores como Nietzsche y Hemingway, además de la filosofía existencialista.
¿Qué puede ser más valioso para un escritor que el reconocimiento de alguien más famoso? Veamos lo que pasó con Fiódor Mijáilovich Dostoievski, uno de los autores de la literatura rusa más admirados del mundo.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Dostoievski / El profeta que desentrañó los secretos del alma humana



Dostoievski
El profeta 
que desentrañó 
los secretos del alma humana

El 11 de noviembre se celebra el 195º aniversario del nacimiento de Fiódor Dostoievski. El escritor austriaco Stefan Zweig consideró al maestro ruso "el mejor conocedor del alma humana de todos los tiempos". Sputnik repasa su vida, su estilo literario y su legado a través de los testimonios exclusivos de especialistas y admiradores.

Óscar Segura, Miguel Ángel Julià, Manuel Regalado
11 de noviembre de 2016
El viento inclemente sobre el río Nevá apenas hace mella en el inexpresivo rostro del hombre. Camina con pasos firmes, cortos y rápidos en paralelo al río, sumido en cavilaciones indescifrables. Quizá su mayor preocupación sea hacer frente a las deudas contraídas en el juego. Si quiere revertir los estragos causados por su ludopatía, deberá entregar en el plazo estipulado la novela que ha moldeado en poco menos de un mes, dictada palabra por palabra a la taquígrafa Anna Grigórievna Snítkina, cuyas veloces manos han hecho cristalizar el milagro creativo.

Así confesaron su amor Tolstói, Dostoievski, Chéjov, Pushkin y Nabokov




Así confesaron su amor Lev Tolstói, Fiódor Dostoievski y Antón Chéjov

En la literatura rusa las historias de amor no suelen tener un final feliz. Aunque no fue siempre así con los autores. Echemos un vistazo a sus cartas de amor.
1. Alexánder Pushkin a su futura esposa, Natalia Goncharova. Marzo de 1830
“Hoy es el aniversario del día en que posé mis ojos en ti por primera vez; este día... en mi vida... Cuanto más lo pienso, más convencido estoy de que mi existencia no puede separarse de la tuya. Fui creado para amarte y seguirte. Todas mis otras preocupaciones son un completo malentendido y una locura”.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Marta Rebón / La cáscara y el grano


Dostoievski


La cáscara y el grano

Algunos políticos se bastan con la bandera, la familia, la religión y las fronteras para salir a la arena pública



Marta Rebón
23 de enero de 2019


Cualquier lector de Dostoievski sabe que debe echarse a temblar cuando la realidad empieza a parecerse a una de sus novelas. En la república de las letras, el ruso es el retratista de las ideologías: cómo nacen, nos gobiernan, se propagan y… ¿mueren? No, mutan en boca de una nueva generación. Porque echemos un vistazo a lo que pasa por ahí: en Estados Unidos encontramos funcionarios en jaque por el enroque de Trump con el muro; en Brasil, barra libre para las armas de fuego; en Hungría se prohíben los estudios de género en las universidades; en Polonia… ¿Seguimos?

Guerras literarias / Disputas entre grandes escritores rusos


Dostovieski


Guerras literarias: disputas entre grandes escritores rusos


Las disputas entre escritores son casi tan viejas como la propia literatura. Recordamos algunas de las mayores míticas enemistades de las letras rusas.


1. Dostoievski vs. Turguéniev
Fuente: Grigory Avoyan
Estos dos grandes escritores del siglo XIX tenían ideologías absolutamente distintas. Iván Turguéinev, autor de la novela Padres e hijos, era europeísta y un liberal convencido. Fiódor Dostoyevski era conservador y eslavófilo. En las novelas El idiota y Los demonios advertía que los liberales pervertirían a Rusia y la llevarían a su destrucción, y aconsejaba a los rusos conservar su propia vía y la fe ortodoxa.

sábado, 15 de junio de 2019

Sexo, drogas y juego / Los vicios de Tolstói, Dostoievski y otros escritores rusos





Sexo, drogas y juego: los vicios de Tolstói, Dostoievski y otros escritores rusos

Incluso los más grandes escritores de la literatura rusa tenían sus debilidades.

Nadie es perfecto y hasta las gente más brillante tiene que luchar contra sus debilidades. En las biografías de los más grandes poetas y escritores de Rusia vemos que ellos también son de carne y hueso. 

lunes, 25 de marzo de 2019

Vargas Llosa / Herederos de Necháiev


Mario Vargas Llosa

Biografía

Herederos de Necháiev

‘Los demonios’, obra maestra de Dostoievski, es mucho más que una diatriba contra la brutalidad política: se trata de una exploración de la intimidad humana, de todas las violencias que padecemos y cometemos


16 de febrero de 2019
Herederos de Necháiev
FERNANDO VICENTE

El asesinato del joven estudiante Ivanov, en noviembre de 1869, por una banda terrorista, causó una gran impresión en toda Rusia. Ivanov, que pertenecía al grupo, anunció a sus compañeros que había decidido apartarse de ellos. El jefe, Sergéi Necháiev, un discípulo del pensador anarquista Mijaíl Bakunin y autor de un folleto que circuló profusamente, El catecismo de un revolucionario, convenció a los miembros de la organización que había el peligro de que aquel los denunciara a la policía. Entonces lo ejecutaron. La policía zarista capturó muy pronto a la banda, menos a Necháiev, que había huido a Suiza; pero fue extraditado y murió en prisión en 1882.


Una de las buenas cosas que resultaron de ese crimen fue Los demonios, la novela de F. M. Dostoievski, que acabo de releer luego de muchos años, y que aquel escribió para mostrar su agrio rechazo de quienes, como la banda de Necháiev, creían que mediante la violencia podían resolver los problemas políticos y sociales, y, de una manera más general, buscaban fuera de Rusia, en la Europa culta, los modelos que a su juicio debía importar su país para convertirse en una sociedad moderna, próspera y democrática. Él era entonces, cuando hablaba de política, un “reaccionario”, muy en contra de quienes, como Herzen y Turguénev, sostenían que para salir del despotismo zarista y la barbarie social, Rusia debía “europeizarse”, volverse laica, romper con el oscurantismo religioso y optar por gobiernos elegidos en vez del anacronismo zarista. Estas habían sido las convicciones del Dostoievski joven, cuando era miembro del Círculo Petrashevski, de ideas socialistas, que en 1849 fue arrasado por la policía de Nikolai I, y él mismo condenado a ser ejecutado por fusilamiento. De hecho, fue víctima de un simulacro de ejecución y luego pasó cuatro años en Siberia. Lo ayudó a sobrevivir de aquella experiencia una conversión religiosa y una adhesión a las tradiciones populares y, se diría, un rechazo que lindaba con la xenofobia hacia toda aquella corriente intelectual “europeísta” que veía en los socialistas utópicos, como Saint-Simon, Fourier, Proudhon y Louis Blanc, las ideas y principios que podían salvar a Rusia del atraso y la injusticia en que estaba sumida.

lunes, 11 de junio de 2018

Amores y naufragios / Los tres mujeres de Dostoievski


Los tres amores de Dostoievski

Las relaciones amorosas de Fiódor Mijáilovich Dostoievski fueron un reflejo de sus novelas: complejas, cargadas de tensión y de temperamento. Se entregaba plenamente a las mujeres que amaba, aunque solo una de ellas fue capaz de llenar de paz y armonía el alma turbada del escritor.

Amores y naufragios / Las mujeres de grandes escritores rusos



AMORES Y NAUFRAGIOS
Las mujeres de grandes escritores rusos
Gueórgui Manàev
ENE. 27, 2014

Tras el genio de Tolstói, Dostoievski y Nabokov, parafraseando la famosa frase, se encontraba una mujer que actuó como esposa, escriba y agente literaria. Sofía Tolstói, Anna Dostoievski y Vera Nabokov fueron clave en el desarrollo de la obra de sus maridos.

jueves, 17 de mayo de 2018

‘El idiota’ cumple 150 años / 5 razones para leer este clásico de Dostoievski



‘El idiota’ cumple 150 años: 5 razones para leer este clásico de Dostoievski

Hace siglo y medio el escritor ruso acabó su icónica novela sobre un personaje similar a Cristo en una época difícil. Te proponemos que eches un vistazo a estas razones para leer esta maravillosa novela.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Dostoievski / 150 años de Crimen y castigo

Dostoievski

150 años de ‘Crimen y castigo’

La novela de Dostoievski sobre un estudiante de San Petersburgo que asesina a dos ancianas es un clásico universal, con gran influencia en multitud de obras. La novela sigue siendo una fuente de creación y de búsqueda.

En agosto de 1865 Guerásim Chistov, hijo de un comerciante y cismático religioso, fue acusado del asesinato con premeditación de dos ancianas, una lavandera y una cocinera, con el objetivo de robar a la dueña de la casa. Todo el apartamento estaba revuelto y varias joyas de oro habían sido extraídas de un baúl de hierro. Las víctimas habían sido asesinadas con la misma arma: un hacha.
Muchos críticos opinan que esta crónica real sirvió de argumento para la novela de Fiódor Dostoievski Crimen y castigo.

Novel con numerosas adaptaciones

Herman Hesse dijo que en Crimen y castigo” el autor logró plasmar la imagen de toda una época histórica, y Albert Camus reconocía que las novelas de Dostoievski habían sacudido verdaderamente su alma y habían estado presentes en toda su obra literaria.
La novela influyó significativamente en el teatro: en toda Europa comenzaron a crearse adaptaciones y una de las más aclamadas fue la obra de Paul Ginisty representada en el Teatro del Odeón de París en 1888.
Se ha adaptado al cine decenas de veces: la primera película se rodó todavía en el Imperio ruso en 1909. Se considera que la adaptación más acertada fue el drama del director soviético Lev Kulidzhánov (1969).
El argumento de la novela tiene ecos también en muchas obras cinematográficas contemporáneas: en particular, Woody Allen es conocido por el gran amor que profesa a la obra de Dostoievski. Los paralelismos con Crimen y castigo son muy obvios en las películas Match Point (2005) y Hombre irracional (2015).
El famoso escritor ruso autor de novelas de detectives Borís Akunin tiene una novela titulada F.M.(Fiódor Mijáilovich). Akunin adapta el crimen de Raskólnikov al género detectivesco y convierte al detective Porfiri Petróvich en el protagonista principal.
En 2016 en Moscú se representó el musical Crimen y castigo y en Londres la novela se reinterpretó como ópera rock.

Una novela inspirada por los trabajos forzados

Dostoievski pasó cuatro años en un campo de trabajos forzados siberiano (desde 1850 hasta 1854) por la difusión de la carta prohibida del crítico y publicista Vissarión Belinski. En su novela Recuerdos de la casa de los muertos describe las terribles circunstancias de esta época, que influyó enormemente en el escritor: Dostoievski sufrió en su piel la aguda “enfermedad” de su época (pobreza general, aumento del crimen, alcoholismo) y quiso reflejar todo ello en su obra.
Pero algo impedía siempre al escritor emprender esta antigua idea literaria: Dostoievski sufría constantemente dificultades económicas y, para sobrevivir, se veía obligado a escribir a toda prisa por muy poco dinero y con contratos leoninos. Finalmente, en 1865 el escritor propuso a Andréi Krayevski, entonces editor de una influyente revista literaria titulada Anales de la Patria, publicar una novela corta que trataría del “informe psicológico de un delincuente”.Imperceptiblemente se convirtió en una obra larga. Dostoievski dejó de lado el resto de su trabajo literario y pasó todo el año 1866 escribiendo la novela, cuyos capítulos se iban publicando en Anales de la Patria. Según reconoció el propio Dostoievski, trabajó en la novela “como un preso de un campo de trabajos forzados, sin apenas salir a la calle y sin relacionarse con la gente”.
En el año de su publicación, 1866, Crimen y castigo se convirtió en la obra más comentada en la comunidad literaria rusa.
En total se conservan tres cuadernos de notas con borradores y anotaciones de “Crimen y castigo”, se trata, en esencia, de tres redacciones manuscritas de la novela.
Rodión Raskólnikov, protagonista de la novela 'Crimen y Castigo'. Foto: kinopoisk.ru
Rodión Raskólnikov, protagonista de la novela 'Crimen y Castigo'.Los cuadernos de notas muestran claramente el tiempo que pasó Dostoievski buscando la respuesta a la pregunta principal de la novela: ¿por qué comete Raskólnikov el asesinato? ¿Por qué se produce este cisma (el apellido Raskólnikov procede de la palabra rusa “raskol” que significa “cisma”) en el alma del protagonista? En cada una de las versiones manuscritas había una interpretación distinta: en la primera, el personaje asesina a un ser despreciable para hacer el bien con su dinero.
En la segunda redacción, Raskólnikov se mueve todavía más por ideales humanísticos: liberar al mundo de la vieja codiciosa y mezquina por el bien de los humillados y los ofendidos. Pero esta idea paradójica del asesinato por amor a los demás se convierte en un deseo de poder.
En la tercera versión Dostoievski lleva este pensamiento hasta su culminación: “la idea de Napoleón”, saber si tiene derecho moral o no a asesinar, persigue a Raskólnikov.
Dostoievski estuvo siempre muy perturbado acerca de su final. En uno de los manuscritos incluso aparece una anotación sobre un supuesto suicidio de Raskólnikov.


sábado, 25 de abril de 2015

Los escritores y sus enfermedades / Cuando el genio literario emerge del sufrimiento

James Joyce

LOS ESCRITORES Y SUS ENFERMEDADES

Cuando el genio literario 
emerge del sufrimiento

¿Dónde anida el genio literario? ¿Qué trama singular les da a algunos la posibilidad de descubrir mundos ocultos detrás del mero pragmatismo de la palabra?
A fines del siglo XIX, el controvertido médico y antropólogo italiano Cesare Lombroso, padre de la criminología, encontró una respuesta tentativa a esta pregunta. En Genio e follia (Genio y locura, Brigola, Milán, 1872 y 1882), planteó que el don artístico es una forma de desequilibrio mental. Para sustentar su hipótesis, se dedicó a coleccionar lo que llamó "arte psiquiátrico" (escritos, dibujos y pinturas realizados por pacientes encerrados en hospitales mentales) y vinculó la creatividad con la esquizofrenia, por el alto índice de pacientes que plasmaban su tormentosa existencia en una obra artística.
El insidioso vínculo que parece tenderse entre las mentes creativas y la enfermedad es un tópico que reaparece insistentemente cuando se trata de explicar esa cualidad inasible que poseen ciertas personas de ir más allá de la realidad aparente y ver fractales donde la mayoría de los demás apenas percibimos ángulos rectos. "El arte transforma en novedoso lo cotidiano, en original lo repetitivo y ordinario -dice el doctor Facundo Manes, presidente de la Fundación Ineco y director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. La obra de arte permite interpretar con nuevas claves lo conocido y construir nuevos sentidos colectivos. Y es el genio artístico el que tiene la capacidad de generar aquello extraordinario que la sociedad percibe y admira como maravilloso."

viernes, 24 de octubre de 2014

Diez libros que muy pocos han logrado terminar


Diez libros que muy pocos han logrado terminar

El escritor Nick Hornby anima a quemar los libros excesivamente complicados o que se leen por puro postureo. He aquí una lista de tomos que cargan con el estigma (injusto a menudo) de ser inacabables.


El novelista británico Nick Hornby animaba en el pasado festival literario de Cheltenham a quemar en una fogata los libros complicados. A no perseverar con esa novela que se instala en la mesita de noche como un parásito porque su lector es incapaz de leerla pero no quiere admitir su derrota. “Cada vez que seguimos leyendo sin ganas reforzamos la idea de que leer es una obligación y ver la tele es un placer”, afirmaba, en un elogio de la lectura como actividad hedonista.
Al hilo de su participación, muchos foros discutieron qué títulos son los más indigestos, una versión más del eterno debate de si se leen obras complicadas para poder decir que se han leído más que por el placer de leerlas. Algunos llevan esta idea demasiado lejos. El novelista británico Kingsley Amis dijo en sus años de madurez que a partir de entonces, con poco tiempo de vida por delante, sólo leería “novelas que empiezan con la frase: ‘Se escuchó un disparo’”. Quizás el padre de Martin Amis exagerara (las memorias de su hijo, donde tanto lo ataca, tienen casi 500 páginas), pero son muchos los que opinan que “la vida es demasiado corta para leer libros demasiado largos”. He aquí una lista de tomos que cargan con el estigma (injusto a menudo) de ser inacabables.

Ilustración de Pablo Gallo

1.- El arco iris de la gravedad, de Thomas Pynchon


Esta y otras novelas del autor más misterioso de la literatura estadounidense ha alcanzado para muchos el estatus de literatura ilegible
En el capítulo Girl in the Big Ten de la temporada 13 de Los Simpsons, la pequeña Lisa se quiere hacer pasar por una estudiante de instituto. En una escena fisga en la taquilla de una estudiante y descubre este novelón. La conversación que mantienen las dos se desarrolla así: “¿Estás leyéndote El arco iris de la gravedad?”, le pregunta la pequeña Simpson. “Bueno, lo estoy releyendo”, contesta la estudiante. Esta broma, y el hecho de que aparezca en esta serie, resumen hasta qué punto esta y otras novelas del autor más misterioso de la literatura estadounidense ha alcanzado el estatus de literatura ilegible. No para todos, claro. Es famoso el profesor George Lavine, que anuló sus clases para encerrarse durante tres largos meses de 1973 con el único objetivo de engullirla. Cuando salió de su reclusión afirmó que Pynchon era lo mejor que le había pasado a las letras estadounidenses del siglo XX.

viernes, 17 de octubre de 2014

José María Guelbenzu / La frescura de los clásicos



La frescura de los clásicos

Por José María Guelbenzu

Nuevas ediciones de Humphry Clinker, Bel Ami, Humillados y ofendidos, Caballería Roja, Banderas Negras... muestran la hondura extraordinaria de los relatos de Smollett, Maupassant, Dostoievski, Bábel, Strindberg y otros autores.


En el XVIII inglés, junto a Fielding, Defoe y el excéntrico y genial Sterne, brilló con luz propia -y lo sigue haciendo todavía- el escocés Tobias Smollett. Fue autor de varias novelas en las que mostró la cara sórdida de una picaresca donde su carácter pesimista se luce a fondo realzando la fealdad y brutalidad del mundo; con una sola excepción: la que representa su muy divertida novela La expedición de Humphry Clinker, una novela epistolar donde relata el viaje por la Inglaterra del rey Jorge III, el rey loco, de un caballero misántropo y atacado de gota como corresponde a su dignidad de tal, el señor Matthew Bramble; un viaje en el que lo acompañan sus sobrinos, su hermana solterona y un tal Humphry Clinker, un mozo de cuadra abandonado al nacer que se les incorpora como criado. La trama es simple, pero lo que convierte a esta obra en una delicia es tanto el cuadro de costumbres y peripecias que retrata como las voces de los diversos miembros del grupo que van contando y complementando desde sus diversos puntos de vista el fascinante transcurso del viaje, todo ello expuesto con un humor excelente para regocijo del lector.

jueves, 21 de septiembre de 2000

El gran danés / Encuentro con Kierkegaard


El gran danés

Encuentro con Kierkegaard


El Diario de Kierkegaard, el Diario de un escritor de Dostoievski y el Diario íntimo de Unamuno muestran las etapas de la renuncia a la razón y la búsqueda dolorosa de las vías de la interioridad.

JORGE USCATESCU
21 SEP 1979

Uno de los encuentros espirituales más ricos de nuestro siglo es su encuentro con Kierkegaard. El primer europeo que lo hizo fue Unamuno, un español henchido de españolidad, con todas sus contradicciones, entre ellas no la menor la de su antieuropeísmo. La obra de Kierkegaard, estudiada e interpretada apasionadamente en nuestro siglo, posee una extraordinaria riqueza expresiva y problemática, y en cuanto tal ha sido natural que se haya buscado su presencia en Ibsen, Strindberg, Dostoievski, Unamuno o Pirandello, escritores profundos de la condición existencial. Se ha hablado a veces de una fraternidad ontológica entre Kierkegaard y estos escritores. Para Unamuno, del cual se sabe que había leído, aprendiendo para ello el danés, una buena parte de la obra de Kierkegaard, se trataba explícitamente de un «hermano». Alguna vez el gran escritor español se refiere así al danés: el «hermano Kierkegaard», y le dedica un estudio comparativo con lbsen.La obra de Unamuno, literaria y de pensamiento, se ha prestado muchas veces durante los últimos tiempos a la explicitación de esta «hermandad». Sin embargo, creemos que en el problema específico de la interioridad debemos buscar los rasgos esenciales y de alguna manera nuevos de esta proximidad. El texto del Diario íntimo de Unamuno y una crítica textual comparativa de los escritos de Unamuno y Kierkegaard, que desplieguen los temas de la interioridad existencial y religiosa están acaso destinados a ofrecernos una perspectiva nueva en esta materia ya largamente explorada bajo aspectos diversos, pero con resultados por lo menos discutibles.
La vía de Kierkegaard hacia la interioridad y los problemas de la dialéctica existencial es más compleja, desde el punto de vista intelectual, que la de Unamuno. Se trata, ante todo, de su admiración constante por Sócrates. Hay, después, su admiración por Spinoza, Kant y Hegel y, sobre todo, la ruptura de Kierkegaard con Hegel, el gran maestro formador de su espíritu filosófico. Hay, por fin, su encuentro, en la vía del pensamiento, con Job, con Abraham, sobre las huellas de Pascal, y sobre todo su encuentro con Cristo, encuentro doloroso y ardiente. En este punto Unamuno y Kierkegaard se encuentran. La crisis religiosa de Unamuno, en 1897, cuyos rasgos son evidentes en su Diario íntimo,descubrimiento bastante reciente de los estudios unamunianos, constituye la prueba. Tensión religiosa, melancolía, miedo y temblor, angustia de la muerte, son algunos de los términos de este encuentro significativo. Según Chestov, Dostoievski es el doble de Kierkegaard. Unamuno llama él mismo a Kierkegaard su «hermano». Los tres -Kierkegaard, Dostoievski, Unamuno- abandonan la filosofía especulativa por el «pensamiento particular». El Diario de Kierkegaard, el Diario de un escritor de Dostoievski y el Diario íntimo de Unamuno muestran las etapas de la renuncia a la razón y la búsqueda dolorosa de las vías de la interioridad.
La permanencia estética acompaña el espíritu de Kierkegaard en el «tiempo» de la estética, como en el «tiempo» de la ética, y el «tiempo» de la religión. Esta permanencia acompaña su existencia en todas sus tempestades, en la «noche eterna» de la vida de Kierkegaard, su «melancolía», sus «desgracias», su dialéctica interior entre vida y arte, la transfiguración de su personalidad en la «genialidad sensual» de Mozart, el mito de Don Juan y del «seductor», la atracción de la feminidad y la tentación del deseo, la virtuosidad poética. Antes que Cristo está Fausto, Don Juan, Ahasverus, Agamenón, Jefté, los que ocupan el campo del interés y de la virtuosidad intelectual de Kierkegaard. El carácter inmediato de la estética supera una fase inicial y se constituye en polo permanente, elemento primordial de ambivalencias sucesivas. La vida moral y la vida religiosa se desenvuelven como expresión existencial de una interioridad secreta, sobre el fondo de lo bello, lo armonioso, lo artístico y lo poético. Kierkegaard puede abandonar a Hegel para entregarse a Job, puede suspender la ética para entregarse filosóficamente a lo absurdo, para renunciar metafísicamente a la ontología del deber, para alcanzar la verdad religiosa. Pero él no renunciará nunca a la carga estética del problema. Unamuno exalta a veces el amor «salvaje» de Kierkegaard y de su discípulo lbsen por la verdad «sentida» y no «concebida» lógicamente y, sobre todo, la «religiosidad» del filósofo danés. Pero, al mismo tiempo, Unamuno percibe el valor poético de la tensión existencial, la expresión de la interioridad secreta, en Kierkegaard y en lbsen. En su ensayo Ibsen y Kierkegaard, Unamuno establece una dramática comparación entre la existencia de lbsen y la de su maestro Kierkegaard. Mientras la vida de Kierkegaard es poema dramático de la soledad heroica, la vida de Ibsen es un poema dramático de una poderosa independencia. Los personajes de los dramas de Ibsen son almas soberbias y robustas que se atrincheran en su soledad como en un refugio, allende el mar muerto de las muchedumbres y allende el dominio estúpido de la carne y la rutina.
El conflicto formal entre la ética y la estética, que es en el fondo la motivación de la angustia existencial en la búsqueda de la verdad religiosa, es un conflicto que, desde el punto de vista de la creatividad, obtiene una solución poética o, si se quiere, estética. El abandono de la racionalidad y la reflexión, a favor de la interioridad emocional en términos de desesperación, se traduce en la búsqueda de un absoluto estético, búsqueda de un mismo infinito de una personalidad finita. Los estadios del pensamiento kierkegaardiano no corresponden en el fondo a la propedéutica formal que él mismo propone en la forma de una alternativa, que otra cosa no es, sino una manifestación de la tensión interior secreta de su propia personalidad. En realidad, su alternativa es al mismo tiempo una permanencia ética y una permanencia religiosa. «Temor y temblor», con sus sucesivas «suspensiones» y «repeticiones». La idea de suspensión, y sobre todo la «suspensión de la ética», no es otra cosa que una de las manifestaciones de la tensión kegaard se realiza en la necesidad de «suspensión» y de interiores.
La naturaleza estética de Kierkegaard se realiza en la necesidad de «suspensión» y de «superación», en esa forma personal y emocional de la Aufhebung y sobre todo en su constante necesidad de hablar, de revelar su interioridad oculta. El «cambio» del ser realizado, el «retraimiento» conseguido, el «repliegue», la conclusión permanece así: «Es preciso hablar. » Este es el sentido de su Diario, de su obra póstuma. Punto de vista explicable de su obra. El mundo imaginario que se encuentra entre su «melancolía» y su «yo» es el que Kierkegaard quiere colocar, en definitiva, al servicio de su experiencia religiosa. El esfuerzo estético es al mismo tiempo la defensa permanente de la interioridad secreta de Kierkegaard. Esta interioridad secreta constituye el lado dramático de su existencia: «¡Oh, esta forma de desnudarse, si me atrevo a decirlo, me es tan dura, tan dura! Como si mi interioridad fuese demasiado verdadera para que yo pudiera hablar de ella. Y, sin embargo, es quizá un deber hacia Dios; y este secreto de mi interioridad es quizá algo que Dios por conveniencia me ha permitido conservar hasta que yo llegue a ser bastante fortificado para poder salir al claro día. Mi infancia desventurada, mis tristezas sin fin, la miseria de mi vida personal hasta el día que me hice escritor, todo esto ha contribuido a desarrollar en mí esta interioridad secreta. Puedo afirmar literalmente que nunca en mi vida, nunca he hablado a un solo hombre como hacen de costumbre dos seres humanos que se encuentran... Mi interioridad siempre la he guardado para mí, incluso al hablar en un plano más confidencial. Y confidencialmente yo nunca he podido hablar. »
La interioridad secreta es para Kierkegaard una forma de tensión existencial, el tormento del silencio de expresión -este silencio que el gran danés describe, «como un Guadalquivir», en una curiosa confusión de este río español con el Guadiana, que se pierde un buen trecho bajo tierra-, que se traduce en la necesidad de «hablar». Pero hablar, no «confidencialmente», sino «estéticamente», en tanto en cuanto escritor a veces amante del secreto, empleando seudónimos, buscando siempre nuevas formas estéticas de camufiaje de su personalidad. Quiere ser siempre, «poeta». Al margen de Diván occidental y oriental, de Goethe, él marca: «Yo protesto cuando puedo contra los que me toman por un profeta. Yo quiero ser sólo un poeta.» Un poeta que se ha lanzado en el absurdo. En la dialéctica de lo extraordinario y lo absurdo, fuente permanente de su religiosidad, de su melancolía, de su angustia. Poeta y dialéctico de lo extraordinario y lo absurdo. ¿Pero qué es lo absurdo? «Lo absurdo es, como se ve, algo muy simple. » Para un ser racional, inteligente, reflexivo, es actuar en el espíritu de la «disproporción entre acción y reflexión», «actuar en la fe y confiando en Dios». Cuando un escritor como Kierkegaard se declara a sí mismo un «escritor al servicio de la religión» es, sin duda, el elemento estetizante, el que se opone a todos los demás. Por todo ello, no debe extrafiar el éxito de Kierkegaard en el siglo XX, edad típicamente alejandrina de la cultura europea.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de septiembre de 1979