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domingo, 3 de mayo de 2026

Piedad Bonnet / “Con frecuencia, la vida le recuerda a uno que es dulce y agria al mismo tiempo”


Piedad Bonnett

Piedad Bonnett

 “Con frecuencia, la vida le recuerda a uno que es dulce y agria al mismo tiempo”

La escritora colombiana Piedad Bonnett habla de la parosnia, una enfermedad que le atrofió el gusto

 "Piedad Bonnett es una persona excepcional, a quien le pasan cosas excepcionales. Gracias a su talento y a un trabajo incansable se ha convertido en una de las escritoras más importantes de habla hispana en la actualidad, de lo que dan fe varios reconocimientos internacionales, entre los que sobresale el Premio Reina Sofía que recibió hace unos años.

sábado, 28 de febrero de 2026

Jorge Cadavid / Herbarium / Prólogo de Piedad Bonett



Jorge Cadavid
BIOGRAFÍA
HeRBARIUM


Prólogo de Piedad Bonett


Ya el título del nuevo libro de Jorge Cadavid, Herbarium, da cuenta de la naturaleza de su aventura: un bello, un perfecto simulacro. Así como un herbario es una colección de plantas secas que intenta describir un ámbito natural, el libro de Jorge quiere ser un personal inventario del mundo —incompleto, como todos los inventarios— a través de poemas que hablan de hongos, de líquenes, de polen, de helechos, de todo aquello que José Celestino Mutis —a quien está dedicado el libro— supo mirar con ojo de verdadero científico. ¿Por qué simulacro? Porque —en ejercicio muy contemporáneo— valiéndose de una palabra que pareciera remitir al lector a la precisión del lenguaje científico, el poeta explora lo más hondo y sutil de lo humano, en gesto que permite un desplazamiento simbólico de un campo semántico a otro, y de lo llano, lo descriptivo, lo prosaico del catálogo, a lo sutilmente poético. Como un maestro, en el sentido más literal de la palabra, el autor recoge las lecciones de la naturaleza. No aquellas obvias, trajinadas, manoseadas en los más pobres manuales escolares, sino las más secretas y más hondas, a veces, paradójicamente, por estar a nivel de la superficie.

lunes, 21 de abril de 2025

Piedad Bennett / Petro, el estilo es el hombre


Piedad Bonnett
PETRO, EL ESTILO ES EL HOMBRE

“¿QUÉ PENSARÍA USTED SI LEE EL SIGUIENTE TRINO —DEL QUE SOLO REPRODUZCO UNOS POCOS APARTES— ESCRITO POR ALGUIEN QUE YA PASÓ POR UNA UNIVERSIDAD?

 “Ya sabía. La biblia dice que no desearás a la mujer de tu prójimo, en Colombia se olvida muchas veces, pero no los hombres de armas; porque sabemos que si pasé eso, se incumple, y no por los ataques de celos armados, sea de hombres o mujeres; donde pueda desapercer, como militar tonto: sino porque, demuestras que eres desleal, y un militar no puede ser desleal, porque si lo fuera con su compañero de armas, traicionaría, no sólo a él, sino a su mujer amada, a su corazón, la parte más amada de su ser. (...), y porque te puede enseriar como oficial del M19, el oficial de Bolivia, que solo acostarís a una mujer, ya no solo por el placer que produces, porque no sabes seducir, como el caballero y porque no eres guerrero milenario, y no sabes defender el hogar, los hijos, la cueva, después de la cacería...”

lunes, 3 de junio de 2024

Piedad Bonnett / Canción

 

Piedad Bonnett


Piedad Bonnett

CANCIÓN


Nunca fue tan hermosa la mentira

como en tu boca, en medio

de pequeñas verdades banales

que eran todo

tu mundo que yo amaba,

mentira desprendida

sin afanes, cayendo

como lluvia

sobre la oscura tierra desolada.

Nunca tan dulce fue la mentirosa

palabra enamorada apenas dicha,

ni tan altos los sueños

ni tan fiero

el fuego esplendoroso que sembrara.

Nunca, tampoco,

tanto dolor se amotinó de golpe,

ni tan herida estuvo la esperanza.



Piedad Bonnett, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

 


La poeta colombiana Piedad Bonnett, retratada ante la Residencia de Estudiantes en Madrid.
Foto de Rodrigo Joménez

La colombiana Piedad Bonnett, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Para el jurado, “su poesía muestra una trayectoria sólida y orgánica, con gran coherencia en su obra poética”


El País, 3 de junio de 2024

La escritora colombiana Piedad Bonnett(Amalfi, 73 años) ha sido galardonada con el XXXIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, concedido por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional conjuntamente, según han anunciado los organizadores del galardón. El objetivo del Reina Sofía es reconocer el conjunto de la obra de un autor vivo que, por su valor literario, constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de España e Iberoamérica.

Bonnett toma el relevo de Gioconda Belli.Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes, la escritora colombiana ha publicado ocho libros de poemas y varias antologías, además de obras de teatro, varias novelas y un libro testimonio sobre la muerte de su hijo, Lo que no tiene nombre. Con El hilo de los días ganó el premio Nacional de Poesía en Colombia en 1994; el premio Casa de América en 2011 con Explicaciones no pedidas, además de otros galardones como el Víctor Sandoval, el José Lezama Lima o el premio Generación del 27, gracias a su libro Los habitados.

La gerente de Patrimonio Nacional, María Dolores Menéndez, ha anunciado el fallo del jurado y ha destacado que Bonnett es “una voz actual de referencia en la poesía iberoamericana con un trato elaborado del lenguaje que le permite acercarse a la experiencia vital con profundidad y belleza y a responder con humanidad a la tragedia de la vida. Su poesía es luminosa, aun cuando trata temas arduos, como el desamor, la guerra, la pérdida o el duelo”. Para el jurado, ”su poesía muestra una trayectoria sólida y orgánica, con gran coherencia en su obra poética”.

En una entrevista con EL PAÍS, la poeta explicaba que le llevó a escribir poesía “saber del milagro de otros”. Y explicaba: “En clase utilizaba un verso de Miguel Hernández: ‘Porque la pena tizna cuando estalla’. La ruptura de la lógica nos estremece. Muchas veces un poema es una pregunta. He tenido tendencia a decir la verdad sin pararme a pensar que pudiera de pronto molestarle a alguien. Me he tenido que moderar. Veía una verdad y necesitaba decirla”. Y sobre la sinceridad de su obra, apuntaba: “Si algo traigo de mi crianza es ese valor ético, jamás he impostado. ¿Usar la literatura para mentir? ¿Para qué? El que engaña es el primero que se engaña”.


EL PAÍS


miércoles, 9 de septiembre de 2020

Piedad Bonnett/ “Escribir desde las tripas es algo femenino”





Piedad Bonnett
Foto de CARLOS SPOTTORNO

Piedad Bonnett: “Escribir desde las tripas es algo femenino”


La escritora colombiana transita en su literatura los matices del dolor, de lo estremecedor, para tratar de digerir la vida. Con la honestidad como brújula, habla de sus propias heridas y las de su país, golpeado por el narcotráfico e inmerso en un pedregoso proceso de paz con la guerrilla tras décadas de violencia.

Anatxu Zabalbeascoa
8 de enero de 2019


Hija, nieta y hermana de maestros, la escritora colombiana Piedad Bonnett (1951) nació en Amalfi, un lugar “hermoso, aislado y relativamente ilustrado, a ocho horas a caballo de Medellín, donde se podía llegar montando o en avioneta”. Prolífica y polifacética —ha escrito poesía, novela y teatro—, había dejado ver su impotencia y el temor a la muerte de su hijo en algunos de sus versos —“No tengo cuerda ni red para salvarte. Ni siquiera tengo orilla certera”— del poemario Las herencias (2008). Narró su suicidio en Lo que no tiene nombre (2013). Trató de ponerse en la piel de otros inadaptados en el poemario Los habitados(2017) y ahora ha colocado al protagonista de su última novela, Donde nadie me espera, contra todo: sus miedos y un país hostil en una huida desesperada. “Poeta por encima de cualquier cosa”, la suya es una literatura para digerir la vida que indagaba en lo incómodo o en el descubrimiento de la modernidad hasta que el suicidio de Daniel le dio la vuelta a todo. Esta entrevista, en el hotel Palace de Madrid poco antes de que Bonnett se reúna con el jurado del Premio Loewe de Poesía, dura algo más de dos horas.

martes, 8 de septiembre de 2020

¿Qué está leyendo Piedad Bonnett?



¿Qué está leyendo Piedad Bonnett?

La autora colombiana elige libros sobre la soledad y la locura al presentar su nueva novela sobre un joven que busca su lugar en el mundo

BERNA GONZÁLEZ HARBOUR
28 MAY 2019 - 02:41 COT

Es inevitable leer Donde nadie me espere (Alfaguara), la nueva novela de Piedad Bonnett como un regreso al hijo perdido cuya muerte narró con una hermosura dolorosa en Lo que no tiene nombre (2013). Esta vez, la poeta colombiana se sumerge en las profundidades de la locura, la angustia y la soledad a partir de un protagonista de 31 años que busca su improbable lugar en el mundo. Bonnett ha sido la invitada de ¿Qué estás leyendo?, el programa de EL PAÍS el que los autores recomiendan sus lecturas.

domingo, 9 de junio de 2019

Piedad Bonnett / Cuestión de estadísticas


Piedad Bonnett
Biografía
CUESTIÓN DE ESTADÍSTICAS

Fueron veintidós, dice la crónica.
Diecisiete varones, tres mujeres,
dos niños de miradas aleladas,
sesenta y tres disparos, cuatro credos,
tres maldiciones hondas, apagadas,
cuarenta y cuatro pies con sus zapatos,
cuarenta y cuatro manos desarmadas,
un solo miedo, un odio que crepita,
y un millar de silencios extendiendo
sus vendas sobre el alma mutilada.





viernes, 31 de mayo de 2019

Piedad Bonnett / Tres poemas

Beautiful Things
Daria Endresen

Piedad Bonnett
Biografía
TRES POEMAS

Conversación con Claudia
Dice Claudia que las tardes sombrías en que amenaza lluvia
nos tranquilizan. Todo en ellas es neutro, no hay lugar
para el desasosiego entre sus faldas grises.
Es cierto, Claudia.
En las tardes nubladas la vida pasa afuera con abierto desgano,
y el pitazo del tren
no levanta un polvero de nostalgias.
Resistimos la música de Schumann
sin que se desafine el corazón,
y el libro
que leemos
no nos hace llorar de forma intempestiva.
Las tardes frías
no nos asustan
como esta tarde de tirante cielo
en que el mundo parece detenido,
en que vibra la atmósfera con lucidez de vértigo,
en que todo es ajeno,
es inasible,
y el amor es de otros,
para otros es el cielo,
y se oye arder el fuego de sequía.
Habrá una tarde innumerable, Claudia,
libre de tedio y libre de tortura. Sin memoria, sin duelos, sin deseos.
Será brumosa y gris, sin sobresaltos.
Como raíces
beberemos el agua de la tierra,
ajenas a la luz que hoy nos lastima.

Música de fondo

Hay penas que terminan
avergonzándonos:
zonza, desprestigiada, monocorde
como el zumbido
del moscardón contra el cristal o como
una vieja tía que se instala en casa
y teje y teje mascullando,
así
esa pena que no se fue nunca
y que mancha de tizne las mañanas.
En el cine, en la ducha, en el mercado,
en medio de la tarde o de la noche
dice la pena idénticas palabras
                  sin aspavientos
                  sin coloraturas,
                  sorda,
                  monotemática,
                  invencible.
De vez en cuando, sin embargo, el fiero
alacrán escondido se despierta,
salta
sobre mi corazón.
Su mordedura
vuelve a hacerlo sangrar.
Por el dolor
                    deduzco que no he muerto.

Algo hermoso termina
                       Todos los días del mundo
                    algo hermoso termina.

                    Jaroslav Seifert
Duélete:
como a una vieja estrella fatigada
te ha dejado la luz. Y la criatura
que iluminabas
                   (y que iluminaba
tus ojos ciegos a las nimias cosas
del mundo)
ha vuelto a ser mortal.
Todo recobra
su densidad, su peso, su volumen,
ese pobre equilibrio que sostiene
tu nuevo invierno. Alégrate.
Tus vísceras ahora son otra vez tus vísceras
y no crudo alimento de zozobras.
Ya no eres ese dios ebrio e incierto
que te fue dado ser. Muerde
el hueso que te dan,
llega a su médula,
recoge las migajas que deja la memoria.






sábado, 11 de noviembre de 2017

Piedad Bonnet / Sal sobre la herida



Piedad Bonnet
Biografía
SAL SOBRE LA HERIDA

Basta con mirar fijamente la cicatriz,
sus imperfectas costuras,
para que la herida empiece a abrirse
y a contar sus historias.

Cuida la sal de tus ojos.


DE OTROS MUNDOS






Piedad Bonnett / A lo lejos




Piedad Bonnett
Biografía
A LO LEJOS


No insistas. Alguien allá a lo lejos está matando el sueño.

Alguien destaza el corazón del tiempo.

Alguien allá a lo lejos acaba con él mismo.


DE OTROS MUNDOS






sábado, 13 de junio de 2015

Darío Jaramillo, Piedad Bonnett y William Ospina / País de novela

Darío Jaramillo Agudelo´
Bogotá, 2012
Fotografía de Triunfo Arciniegas 

Darío Jaramillo, Piedad Bonnett, William Ospina
WINSTON MANRIQUE SABOGAL 24 NOV 2007


Los escritores William Ospina, Darío Jaramillo y Piedad Bonnett reflexionan sobre el sino trágico que acecha a Colombia y cómo su literatura refleja esa realidad. Recuerdan un país con varios hitos literarios, una diáspora de buenos autores y una gente que enfrenta y desdramatiza con humor su vorágine de tiempo, felicidad y penas.
Allá donde el día y la noche llegan siempre a la misma hora y las cuatro estaciones conviven a la vez, la paz no se amaña. Allá donde un dolor empuja al otro y sus gentes se empeñan en decir que es el mejor vividero del mundo, queda Colombia.
Ese país que no todos saben situar en el mapa pero que sí saben que existe porque ha sido pintado por el resto del mundo con frases hechas e hiperbólicas que lo sitúan un segundo en el paraíso y al siguiente en el infierno: lo muestran como el país donde se habla el mejor español y lo imaginan envuelto en el aroma del café más suave del mundo, pero también como la tierra de donde salen los mayores alijos de cocaína y que sirve de escondite a los narcotraficantes más buscados; la tierra del Nobel de Literatura más popular y global y que confunden con el territorio mítico de Macondo, pero también donde conviven la guerrilla más antigua del mundo y los paramilitares dueños de medio país, pero que aparcan odios a la hora de cuidar cultivos del narcotráfico; el único lugar donde la gente llena varios días un estadio para escuchar poesía, cualquier recinto donde hablen escritores y artistas, o desbordan durante una semana las calles con un festival de teatro. Fieles a uno de sus conjuros humorísticos: "El país se derrumba y nosotros de rumba".

William Ospina: "Es muy difícil escribir sobre el presente. Colombia siempre se demora en llegar al presente"

Jaramillo: "Creo que no hay que hablar de la poesía colombiana, se debe hablar de la poesía en castellano"

Darío Jaramillo: "Hay una circularidad del tiempo primitiva. Éste es un territorio que no se acaba de ocupar"

Bonnett: "La diáspora de escritores es muy interesante y con sus libros están mostrando nuevas sensibilidades"

Piedad Bonnett: "¡El vértigo! Los colombianos vivimos en el vértigo de que una cosa desplaza a la otra, y a la otra"

Darío Jaramillo: "El nuestro es un vértigo sin pasado. No tenemos a qué agarrarnos a la hora de la ventisca"
Una suerte de enigma en un tiempo circular.
Y en esa Colombia de brumosa realidad se abren paso las voces de tres de sus escritores más relevantes: William Ospina, Darío Jaramillo y Piedad Bonnett. Los tres son poetas y narradores con el país en la cabeza. Ahora están en la otoñal Bogotá, en el barrio colonial de La Candelaria, despidiendo el día y recibiendo la noche en el patio del complejo cultural conocido como La manzana cultural, mientras tratan de descifrar ese collar de alegrías y penas que se repite desde los mismos albores del país en tiempos de la Conquista y que ha rastreado con versos y prosas una sucesión de autores y obras que fueron pioneras en el nuevo mundo (El carnero), servido de guía para la novela en la recién estrenada Latinoamérica del XIX (Manuela),avanzado en el modernismo con la poesía de José Asunción Silva, dado dos de los hitos de la literatura latinoamericana (María, en lo romántico, y La vorágine, en el realismo), más el hito mundial de Cien años de soledad; mientras una generación de escritores repartidos por el mundo tratan de no dejarse intimidar por ese pasado, que aún es presente.
PREGUNTA. Si hoy se escribiera la gran novela de la Colombia del siglo XXI, ¿qué elementos debería tener esa obra para que un ciudadano de Pekín, por ejemplo, pudiera conocer y entender el país?

domingo, 7 de junio de 2015

Nueve libros sobre el duelo




Nueve libros sobre el duelo

Una selección de títulos hijos de un género al que nadie querría dedicarse

LEILA GUERRIERO 16 AGO 2014 - 00:05 CEST


'La muerte y las máscaras' (1897), óleo de James Ensor.
Tiempo de vida (Anagrama, 2010): el español Marcos Giralt Torrente escribió acerca de un tema universal —la muerte del padre—, repasando la compleja relación que mantuvo con el suyo hasta el día de su fallecimiento.
Lo que no tiene nombre (Alfaguara, 2013): luego del suicidio de su hijo, la colombiana Piedad Bonnett escribió este libro en el que narra su propio duelo, y la vida y la muerte de ese joven con vocación de artista plástico.
La hora violeta (Random House, 2013): Pablo, el hijo del escritor español Sergio del Molino, falleció a los dos años por causa de una leucemia. Del Molino cuenta su vida como padre en un libro que funciona como una larga carta al hijo muerto.
Di su nombre (Sexto Piso, 2011): el estadounidense Francisco Goldman perdió a su esposa, Aura Estrada, cuando una ola le quebró el cuello en la costa mexicana. La vida de Goldman devino un infierno, y este libro da cuenta de ese tiempo transcurrido en completa oscuridad.  
Canción de tumba (Random House, 2011): a los pies de la cama en la que agonizaba su madre, el mexicano Julián Herbert comenzó a llevar esta suerte de diario que repasa los pliegues más difíciles de la relación entre ambos.
Mi libro enterrado (Mansalva, 2013): el argentino Mauro Libertella escribió este, su primer libro, después del fallecimiento de su padre, el prestigioso escritor Héctor Libertella, preguntándose cómo se puede escribir a la sombra de un padre genial.
Mi abuela, Marta Rivas González (Ediciones Universidad Diego Portales 2013): su abuela fue, para el chileno Rafael Gumucio, un personaje clave. Aquí cuenta su vida y su muerte, y la magnética influencia que ejercía sobre él.
El año del pensamiento mágico (Global Rythm, 2005) y Noches azules (Random House, 2011): la noche en que regresaban de visitar a la hija de ambos, que permanecía en coma en un hospital, el marido de la estadounidense Joan Didion cayó muerto a sus espaldas. Dos años después, su hija también murió. Estos dos libros funcionan en desquiciado espejo y cuentan esas experiencias.



Leila Guerriero / Erase una vez el fin
Eliane Brum / Nuestro mundo muere antes que nosotros
Joan Didion / El año del pensamiento mágico
Joan Didion / La experiencia del dolor fue obsesiva para mí
Joan Didion / El año del pensamiento mágico / Entre dos muertes
Joan Didion / El año del pensamiento mágico / Precaria cordura




Leila Guerriero / Érase una vez el fin


Ilustración de Fernando Vicente
Érase una vez el fin

El poder de la literatura se erige frente al dolor de la ausencia

Repasamos grandes libros escritos después del desgarro

LEILA GUERRIERO 16 AGO 2014 - 00:06 CEST

Escritos dos meses después, o dos años más tarde, o al pie de la cama donde yace la carne querida. Amparados en la piedad de las elipsis, o repletos de detalles drenados al recuerdo. Bajo la forma de diarios, de epístolas, de canciones de cuna con ardiente error de paralaje. Erizados de esquirlas de un incendio que no cesa. Hijos de un género al que nadie querría dedicarse. Libros. Libros que cuentan el fin (la muerte del padre, el tormento del hijo, la agonía tapizada de metotrexato) y que, para contar el fin, deben empezar por el principio. Y, para empezar por el principio, hay que recordar.
Y recordar duele.
“Tu hijo ha muerto y debes empacar una maleta para viajar hasta donde te espera su cadáver. Y lo haces. Alguien te ayuda, dice un pantalón negro, dice es mejor meter los zapatos en una bolsa”, escribe la colombiana Piedad Bonnett en Lo que no tiene nombre (Alfaguara).
“Me sigo preguntando cómo se escribe eso”, dice Piedad Bonnett desde su casa en Bogotá. “Por momentos me digo: ‘¿Qué ser humano soy yo, que soy capaz de eso?’. Cuando tuve la idea de escribir este libro me escandalicé, me aterroricé. ¿Cómo puede ser que a los dos meses de la muerte de Dani yo estuviera pensando en escribir esto?”.

sábado, 6 de junio de 2015

Piedad Bonnett / Dos poemas

Fix You
Daria Endresen
Piedad Bonnett
DOS POEMAS

Las cicatrices 
No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.

Lugares
Hay lugares
en donde  todo lo que exitosamente nos habita
pareciera adensarse, ganar peso.
Nuestra carne es más viva, los oídos
creen oír cantar en el oscuro fondo.
Crece un bosque feliz en nuestro adentro
cargado de raíces. Nos amamos.

Hay lugares, en cambio, en los que  alumbran
como piedras de sangre los fracasos.
Y somos, de repente,
ínfimos,
grises,
torpes.
Ballenas que se asfixian en la playa

o un paisaje
en que lucimos tristes como cardos.
Feos junto a los bellos. O cobardes
junto a los audaces.

Expuestos.
Sin sabernos. Y  jurando
nuestro desconocido nombre en vano.  

Piedad Bonnett
Explicaciones no pedidas
XI Premio Casa de América de Poesía Americana
Visor Libros, Madrid, 2011



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