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sábado, 30 de mayo de 2020

Cuatro autoras clásicas de novela negra que no deberían perderse

Muere P. D. James, la reina de la novela negra inglesa - Republica.com
P.D. James

Cuatro autoras clásicas de novela negra que no deberían perderse

Traemos cuatro libros que están en las librerías, de cuatro buenas escritoras, dos novelas y dos conjuntos de relatos, una manera ideal de zambullirse en sus crímenes y misterios

JUAN CARLOS GALINDO
28 MAY 2020 - 03:08 COT



Gene Tierney en 'Laura' de Otto Preminger (1944).
Gene Tierney en 'Laura' de Otto Preminger (1944).

El mercado editorial vive una continua reedición de clásicos que en el género que nos concierne incluye también recopilaciones, algún inédito, versiones más elegantes (la de Navona de La piedra lunar el clásico de Willkie Collins, sin ir más lejos)y una apuesta por autores que han pasado desapercibidos de manera injusta. Hoy traemos cuatro mujeres que han vivido una suerte dispar entre los lectores españoles, pero que nunca han disfrutado del éxito que merecen. Dos novelas inmensas y dos recopilaciones de relatos forman la selección. Todas se pueden encontrar en las librerías, así que elijan la que les pille más cerca y si pueden, vayan. Mientras, pasen y lean.
L.B. confidential: RELECTURA: «LAURA». (Vera Caspary)
Laura, Vera Caspary (Alianza, traducción de Pilar de Vicente). Laura, Laura, Laura. La fascinación que genera un personaje creado a principios de la década de los cuarenta del siglo pasado y que da veinte vueltas a muchos de las figuras femeninas de la ficción de hoy es inagotable. El argumento es de sobra conocido (quién y por qué han matado a Laura), así que centrémonos en las virtudes. Laura está muerta, cero destripes aquí, por lo que la vemos en los ojos de quienes la conocieron: esencialmente el insoportable Waldo Lydecker (su padrino en su camino de ascenso profesional y social) y Mark McPherson, el policía escocés rudo y letraherido, hecho a sí mismo, enganchado sin remedio a la figura de Laura. La conversación entre los dos al inicio del libro es magnífica, preludio de lo que nos espera en un libro que mezcla con habilidad distintos géneros y voces. Cuando el que habla es Shelby, el hombre amado por Laura, uno no entiende qué ha visto en ese pijo venido a menos, ese vago pretencioso, y eso no hace sino engrandecer el personaje. Hay un par de cosas que no se pueden contar y que si acceden por primera vez a esta ficción, si todavía no la han leído o no han visto el extraordinario filme de Otto Preminger, van a disfrutar a tope. Quienes sí lo hayan hecho, estarán esbozando ahora una sonrisa. Saben de qué hablo. Literatura de la buena.






Gloria Grahame y Humphrey Bogart en 'Un lugar solitario', de Nicolas Ray (1950).
Gloria Grahame y Humphrey Bogart en 'Un lugar solitario', de Nicolas Ray (1950).
Zenda recomienda: En un lugar solitario, de Dorothy B. Hughes - Zenda
En un lugar solitario, Dorothy B. Hugues (Gatopardo, traducción de Ramón de España). Es elogiable el gusto con el que esta editorial selecciona las pequeñas joyas que va recuperando para el lector en español. En este caso, un clásico mayúsculo. Los Ángeles, finales de los años cuarenta. Dos jóvenes con distintas aspiraciones en la vida se reencuentran tras haber combatido juntos en la II Guerra Mundial. Brub es policía, un tipo ordenado con una vida ordenada entregada a su mujer, Sylvia, y a perseguir al mal. Dix es un joven disoluto y es el mal. Un tipo aburrido que mata mujeres y decide acercarse a su amigo para recrearse. Escrita en 1947, en una época gloriosa de la novela negra, En un lugar solitario es una aproximación a la mente criminal poco vista hasta entonces, mucho más moderna y compleja que el 90% de los psicópatas que pueblan el género hoy. Pero el libro tiene, además, dos personajes femeninos excelsos y un final que proyecta la novela 80 años hacia delante. La autora se casó en 1932 y estuvo ocho años sin publicar nada. Más tarde aseguró que las obligaciones familiares le robaron la tranquilidad que necesitaba para escribir. Igual nos hemos perdido algún clásico más por el camino. Luego, si quieren, se pueden ver la película, dirigida por Nicolas Ray e interpretada por Humphrey Bogart y Gloria Grahame, ahí es nada, pero antes léanse este clásico. Imprescindible.
Ediciones Siruela




Una, o dos, de relatos

No duermas más, P.D. James (Siruela, traducción de Raquel García). Seis historias recogidas bajo el lema, la frase más bien, que aterrorizó a Macbeth, seis maldades la mayoría contadas en primera persona y con un esquema que funciona siempre: el narrador echa la vista atrás para recordar la historia y, sin nada escabroso o necesariamente violento pero con giros siempre acertados y divertidos para el lector, ofrecer una solución. El cumpleaños del señor Millcroft, por ejemplo, es una excelente muestra de la capacidad de James para crear personajes que son muy parecidos a nosotros, es decir, preparados para el rencor y las pequeñas maldades. La niña que adoraba los cementerios es de los pocos no escritos en primera persona y tiene algo inquietante, casi sucio, y uno de los mejores finales. En Una residencia muy deseable juega con eso de “cuidado con lo que deseas no vaya a hacerse realidad”. Pero el que mejor resume toda la capacidad de James para rematar un cuento con todas las piezas en su sitio es El asesinato de Papa Noel, en el que también utiliza esas referencias al género y a los escritores que tanto le gustan. Muy acertada selección, muy divertidos textos y, si no han leído a P.D. James, quizás la mejor manera de acercarse a la autora británica.
Una pizca de locura - RENDELL, RUTH: MENOSCUARTO EDICIONES ...
Una pizca de locura, Ruth Rendell (Menoscuarto ediciones, traducción de Susana Carral). Dice Sophie Hannah en el prólogo de esta edición: “En el universo de Rendell lo raro es absolutamente habitual. No existe un Nosotros(buenos) y un Ellos (malos). En su ficción no adecenta a   la gente. Comprende que la mayoría de la gente real es más rara de lo que la mayor parte de las novelas permite que sean sus protagonistas”. Además de las novelas que le llevaron a vender más de 20 millones de ejemplares en todo el mundo, Rendell escribió siete libros de relatos. Los que aparecen en esta edición no fueron publicados nunca de esta manera. En ellos se ve el control que esta señora tenía sobre el género. Buena prueba de ello es el cuento que da título al libro, un relato en primera persona que va por un camino claro, en apariencia. Pero la autora se ha guardado una sorpresa ¡para la última línea! ¡y funciona! Eso es manejar los resortes. Hay mucho hombre matando, o intentándolo, o directamente fracasando, y mucha ironía sobre el oficio de escritor y el género que la convirtió en una escritora tan popular. Y, de regalo, un último relato sobre una familia que sabe que el mundo se ha acabado y se limitan a esperar que les llegue la hora. No es negro, pero en él Rendell vuelve a mostrar su capacidad para generar intranquilidad.

viernes, 8 de enero de 2016

Secuelas / Con o sin permiso

Jean Rhys
Ilustración de Triunfo Arciniegas

Secuelas

CON O SIN PERMISO

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO 25 JUL 2012 - 00:23 CET


Elizabeth Costello, protagonista de la ficción homónima de Coetzee (2003), había escrito en su juventud una novela con el punto de vista de la gribaltareña Molly Bloom, la infiel Penélope del Ulises joyceano. John Stoppard centró en dos personajes secundarios de Hamlet su drama existencial Rosencrantz y Guildenstern han muerto (1966), en el que —justicia poética— el irresoluto príncipe de Dinamarca juega un papel muy marginal. Alonso Fernández de Avellaneda aprovechó el éxito apabullante de la primera parte del Quijote para continuar a su modo envidioso las aventuras del hidalgo, lo que obligó a su legítimo autor a modificar en la segunda parte el itinerario de su criatura inmortal.
Ancho mar de los Sargazos (1966), de Jean Rhys, es una precuela de Jane Eyre en la que se nos relata la existencia caribeña de quien, posteriormente, acabaría loca y casada con el señor Rochester (la verdad, no sé qué es peor). Alexandra Ripley logró cierta fama (y se hizo millonaria) gracias a Scarlett (1991), la insufrible secuela (autorizada) de Lo que el viento se llevó. Elizabeth Bennet, la sensata e independiente protagonista de Orgullo y prejuicio, ha reaparecido en numerosas narraciones posteriores; en algunas de las más recientes se ha mostrado como lesbiana, caníbal, asesina o zombi. Incluso la muy conservadora P. D. James la ha vuelto a resucitar, junto al resto de los personajes de la más célebre novela de Austen, para su thriller La muerte llega a Pemberley. James Bond, otro personaje muy secuelado (por Kingsely Amis, John Gardner, Sebastian Faulks o Jeffrey Deaver, entre otros,) volverá pronto de la mano de William Boyd, quien considera "una oportunidad magnífica" el ofrecimiento de los derechohabientes de Ian Fleming para que escriba una nueva aventura del mejor agente del MI6. No me extraña: hay mucha pasta de por medio y, además, Bond, un de los grandes iconos de la cultura popular, sigue siendo un personaje fascinante.

viernes, 2 de mayo de 2014

P.D. James / La muerte llega a Pemberley

P.D. James
según David Levine


P. D. James lleva el asesinato en la continuación de ‘Orgullo y Prejuicio’, de Jane Austen


La nueva novela de la escritora británica se adapta al estilo de Austen

El resultado de 'La muerte llega a Pemberley' es una mezcla muy interesante

ROSA MORA Barcelona 8 MAY 2012 - 18:43 CET




P. D. James, la gran dama del crimen británica, cumplirá 92 años el próximo agosto. La última novela protagonizada por su detective poeta, el comandante Adam Dalgliesh, Muerte en la clínica privada, apareció en 2008 (en España el año siguiente). Desde entonces, nada. Excepto el ensayo Todo lo que sé sobre novela negra. Ahora, nos obsequia con una novela insólita y genial, La muerte llega a Pemberley (Bruguera), en la que retoma Orgullo y prejuicio en el punto en que la acabó Jane Austen.
“Debo una disculpa a la sombra de Jane Austen por implicar a su querida Elizabeth en la trama de una investigación por asesinato”, afirma la escritora en una nota introductoria. Estamos en Pemberley en 1803. Hace seis años que Elizabeth Bennet y Darcy se casaron. Tienen dos hijos y preparan el baile de otoño. La felicidad es absoluta. Pero el día antes de la fiesta, se presenta, sin ser invitada, Lydia, la díscola hermana menor de Elizabeth, la que se fugó (en Orgullo y Prejuicio) cuando tenía 16 años con el apuesto teniente George Wickham. Histérica, llora y grita que han asesinado a su marido en el bosque de Pemberley.
Elizabeth y Darcy sienten que un peligro inexorable amenaza su vida y su hacienda. Afloran todos los secretos, vuelven las dudas. James es una maestra en mostrar cómo un asesinato perturba las vidas del entorno de la víctima.
La escritora se adapta perfectamente al estilo y lenguaje de Austen, a su ironía, a su sabia descripción de cotidianeidad de una burguesía agraria y añade su pasión por el misterio y por el suspense y sus agudas observaciones. El resultado es una mezcla muy interesante.

P.D. James / Manual de instrucciones



P.D. James: su manual de instrucciones

Con noventa años de vida y cincuenta de trayectoria literaria, esta gran dama británica se ha decidido a revelar “Todo lo que sé sobre novela negra” (Ediciones B), obra en la que se incluye este capítulo sobre sus propios inicios y las decisiones que debe afrontar todo escritor de género criminal
Texto: P.D. James

Cuando me puse manos a la obra, a mediados de la década de los cincuenta, con mi primera novela, no se me pasó por la cabeza comenzar con una historia que no fuera de detectives. Las novelas de misterio eran las que más me gustaba leer para relajarme y tenía la sensación de que si lograba escribir una y escribirla bien, habría posibilidades de que alguna editorial la aceptara. No me apetecía escribir una primera novela autobiográfica sobre mi experiencia en traumas infantiles, la guerra o la enfermedad de mi marido, aunque con el tiempo he acabado pensando que la mayoría de la ficción es autobiográfica y parte de lo autobiográfico. Siempre me ha fascinado el aspecto estructural de la novela y la narrativa de misterio presentaba una serie de problemas técnicos relativos, sobre todo, a la construcción de una trama que fuera verosímil y emocionante, en un entor- no que resultara real a los lectores, y con personajes que fueran hombres y mujeres creíbles que afrontan el trauma de una investigación policial por asesinato. Así, el relato detectivesco me pareció un aprendizaje ideal para alguien que se embarcaba en la escritura sin grandes esperanzas de hacer fortuna pero con la ilusión de llegar a convertirme algún día en una novelista buena y seria.