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domingo, 20 de abril de 2025

Mi libro favorito de Vargas Llosa: una selección de escritores chilenos

 



Mi libro favorito de Mario Vargas Llosa: una selección de escritores chilenos

Seis autores nacionales eligen su título predilecto del Premio Nobel peruano, fallecido el pasado 13 de abril. Su prolífica creación alcanzó las 20 novelas, un libro de cuentos, una decena de obras de teatro, un texto de memorias y más. Alberto Fuguet, Montserrat Martorell, Pablo Simonetti, Patricia Stambuk, Carlos Franz y Carolina Brown recomiendan su imprescindible de la pluma de Vargas Llosa.

martes, 15 de agosto de 2023

Alessandro Baricco / Alta costura literaria


Alessandro Baricco

Alessandro Baricco: alta costura literaria

Carlos Franz

Con un trozo de seda se puede seducir a una mujer; o estrangular a un hombre. Seda, de Alessandro Baricco es suave y tensa como su título. La acción ocurre en la séptima década del siglo XIX: «Flaubert estaba escribiendo Salammbô, la luz eléctrica era todavía una hipótesis». Su protagonista es Hervé Joncour, un francés del midi cuya profesión «traslucía un vago aire femenino»: es traficante de huevos de gusano de seda. Después que una peste infecta los huevos europeos Hervé viaja a medio oriente en su búsqueda, y luego hasta Japón. Viaja por tierra. En el imperio del sol naciente, que recién se abría a extranjeros, nuestro traficante de huevos conoce -tan poco que quizá sería más propio decir que «intuye»- a una muchacha. Sólo se miran; jamás se hablan. Apenas posan los labios en el mismo borde de la misma taza. Lo más lejos que llegará Hervé es a hacerle el amor a una «delegada» que la misteriosa amante sin nombre le envía. Sin embargo, esto bastará para que el traficante vuelva a cruzar medio mundo cuatro veces, cada vez menos por los huevos y más por la muchacha cuyos ojos «no tienen sesgo oriental». Para remate nuestro héroe, como buen viajante de comercio, tiene una mujer esperándolo en Lavilledieu: la dulce, suave, y no menos silenciosa, Hélène. Del otro lado, en el Japón consumido por la guerra civil, hay un marido poderoso, el dueño de los huevos, el impasible Hara Kei. Con tamaños obstáculos, el lector nunca tiene ocasión de sospechar que este amor platónico y transhemisférico -en tiempos cuando la vuelta al mundo más rápida y fantástica duraba al menos «80 días»- será fácil. Hasta que conocemos a una prostituta japonesa, en Nîmes, que traduce cartas...

martes, 2 de mayo de 2017

Miguel de Cervantes y William Shakespeare / Destinos dispares






Ilustración de Babelia

Miguel y William

Los maestros mayores de la lengua española e inglesa tuvieron destinos dispares

CARLOS FRANZ
23 ABR 2016 - 17:00 COT


En 1616, hace cuatro siglos, fallecieron casi al mismo tiempo Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Los británicos llevan un lustro preparando grandes conmemoraciones shakespearianas. En cambio, los españoles pasaron años desatendiendo este aniversario cervantino y desde hace meses se culpan unos a otros por las insuficiencias del programa conmemorativo. Esta incuria sólo la superan nuestros Gobiernos hispanoamericanos que, desde México hasta Santiago, han desdeñado esta fecha (pese a que Cervantes le pertenece menos a España que al idioma y este es de todos).

sábado, 30 de abril de 2016

Vargas Llosa / El amor, la pintura y el volcán


Mario Vargas Llosa

EL AMOR, LA PINTURA Y EL VOLCÁN

El escritor chileno Carlos Franz evoca en su novela 'Si te vieras con mis ojos' el sueño de exotismo y aventura que América Latina despertó en los europeos

El País, 30 de abril de 2016

El escritor chileno Carlos Franz acaba de ganar en Lima el premio Bienal de Novela que lleva mi nombre con una ficción histórica —Si te vieras con mis ojos— en la que aparecen Charles Darwin, el pintor Johann Moritz Rugendas, el barón de Humboldt y una bella dama de ojos verdes y pasiones indómitas llamada Carmen, que, al parecer, está inspirada también en una persona que existió. Se trata de una historia de amor y de aventuras, en la que el paisaje juega un papel principal y también la pintura, pues Rugendas, el protagonista, vive para pintar, amar y viajar, tres cosas que conforman una misma vocación en su existencia.
Ilustración de Fernando Vicente
La entraña de esta historia es romántica por la efervescente sucesión de episodios y la truculencia de algunos de ellos —hasta un terremoto que sacude las entrañas del Aconcagua—, pero su construcción es muy moderna, por los saltos temporales entre el pasado y el futuro con que transcurre, y el audaz punto de vista en que está narrada —la segunda persona del singular—, lo que introduce una ambigüedad en una historia, pues el lector nunca sabe a ciencia cierta si es un monólogo en el que el personaje principal se cuenta a sí mismo o si un narrador omnisciente y apodíctico va ordenando a través de imperativos las ocurrencias de la historia. Esta inestable perspectiva nimba el relato de una delicada atmósfera, algo así como las veladuras que le sirven a Rugendas para sutilizar esas pinturas con que ha ido documentando sus interminables vagabundeos por el continente americano y con las que, desde que llegó a Valparaíso y conoció a Carmen, quiere dejar constancia de su amor.