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| Patti Smith |
Patti Smith y Federico en la casa de Soleá
La cantaora e hija de Enrique Morente creció entre música, libros y poesía
Juan Cruz
18 de agosto de 2019

En verano conoció la poesía de Federico García Lorca. “Un mundo de metáforas y de colores, como la sensibilidad de los niños”. En aquella casa de artistas en la que mandaba el padre Enrique Morente, Soleá tenía 11 años. Siguieron resplandores de Miguel Hernández, de Rafael Alberti. “Poemas de amor, de desamor, de los marineros”. Y su padre. “Yo pensaba que todo lo que cantaba le había pasado”. A ella le han pasado algunas cosas de las que canta, “¡y otras han sido todavía peor...! Normalmente han sido desamores”. Cantando se alivia Soleá.
A Lorca (y a Morente) le siguió, en la librería de su adolescencia, On the Road, de Jack Kerouac. “La vida tan libre. Empecé a mirar las estrellas de otra manera después de leerlo. Esa vida tan rica de la generación beat”. Y por ahí un día apareció, también en la realidad, Patti Smith. Primero con sus diarios. Fue una aparición milagrosa. Patti, la tía Patti, allí, en persona, en el estudio de Enrique Morente.
