Mostrando entradas con la etiqueta Poetas alemanes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poetas alemanes. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de diciembre de 2022

Wolf Wondratschek / Última parada

 


Wolf Wondratschek

ÚLTIMA PARADA

Traducción de Robert Rivas


  Me quedé en la parada de buses

  y esperé;

  y cuando vino el bus me subí

  y esperé de nuevo.

  Delante mío una chica estaba franeleando con su tipo

  y porque no tenía otra cosa que hacer me quedé mirándola

  colgarse de su cuello y a veces

  mirando hacia atrás cómo yo la miraba.

  Me quedé en el bus,

  rockeando la calle con mis piernas

  y no pensando en absolutamente nada:

  en algún punto me bajé, me fui a casa

  y pensé

  "no hay nada que haga que un hombre se sienta más solo

  que la suave risa en la oreja de otro tipo."


Wolf Wondratschek / Halcones nocturnos

 


Nighthawks, 1942
Edward Hopper


Wolf Wondratschek
HALCONES NOCTURNOS
Siguiendo la pintura de Edward Hopper

Traducción de Robert Rivas


Es de noche
y la ciudad está desierta.
Los afortunados están en casa,
o más bien,
no queda nadie.

En la pintura de Hopper, quedan cuatro personas
el elenco habitual, como quien dice:
el hombre detrás del mostrador, dos hombres y una mujer.
Amantes del arte, pueden apedrearme
pero conozco esta situación bastante bien.

Dos hombres y una mujer
como si fuese puro azar.
Uno admira la composición de la pintura
pero lo que me atrapa es el placer erótico
del vacío completo.

No dicen una palabra, ¿y por qué habrían de hacerlo?
Los dos están fumando, pero no hay humo.
Apuesto a que ella le escribió una carta,
se diga lo que se diga, él ya no es el hombre
que leería las cartas de ella dos veces.

La radio está rota.
El aire acondicionado zumba.
Oigo gemir una sirena policial.
A dos cuadras de ahí en una entrada, un adicto gruñe
y se clava una aguja en la vena.
Así es como se ve la parte que no ves.

El otro hombre está solo
recordando a una mujer,
ella también usaba un vestido colorado.
Eso fue hace añares.
Le gusta saber que aún existen mujeres así
aunque él ya no esté interesado.

¿Qué puede haber habido
entre ellos, en aquel tiempo?
Apuesto a que él la deseaba.
Apuesto a que ella dijo no.

Con razón, amantes del arte,
este hombre les está dando la espalda.

viernes, 6 de febrero de 2015

Hölderlin / El poeta loco de Tubinga



Friedrich Hölderlin

El poeta loco de Tubinga

Una nueva biografía de Hölderlin narra con empatía sus amores, deshace tópicos, y recrea ambientes prerrománticos



    "Hölderlin war kein Narr" —Hölderlin no estaba loco—; así rezaba la pintada en trazos negros que durante años pudo leerse sobre la pared amarilla a la entrada de la célebre torre de Hölderlin, en Tubinga. En el bonito edificio semicircular rodeado de sauces, a la orilla del Neckar, el poeta pasó recluido la segunda mitad de su vida. La versión oficial dice que "perdió la razón" con 36 años; a partir de entonces se transformó en un anciano prematuro y, alejado de sus familiares, vivió de la caridad del ebanista Zimmer, un devoto lector del Hiperión, acaso el libro más hermoso de la literatura alemana. En la torre lo visitaban los escasos entusiastas que reconocieron su genialidad, y seguían confiando en ella. Hölderlin los agasajaba con pequeños poemas, simples, rotundos.
    Locura o no, lo cierto es que la vida trató mal al bueno de Hölderlin (1770-1843), quien se empeñó en ser solo poeta, en un tiempo en que esto era un suicidio. Dotado de singular talento artístico, fue además un idealista anticonvencional, un enamorado del amor y un amigo de la libertad cuando tanto el uno como la otra languidecían cargados de cadenas. Las circunstancias históricas adversas y su propio carácter precipitaron su destino.

    Era fogoso, iracundo, noble y sensible en extremo; justo las cualidades que atraen la desdicha
    Era fogoso, iracundo, noble y sensible en extremo; justo las cualidades que atraen la desdicha. Orgulloso de sí a la par que humilde, sentía una enorme confianza en su arte; sufrió en lo más profundo la incomprensión existencial y el acoso de su tiránica madre, pues ésta quería que renunciara a sus poemas, se casara y se contentase con ser un apacible párroco rural. Sí, quizás el joven Hölderlin tuvo la cabeza llena de pájaros. La Grecia clásica idealizada era su sueño; héroes, heroínas y filósofos, sus ejemplos a imitar; ¡y los ideales de la Revolución Francesa! Todo ello chocaba sobremanera en una Alemania casi feudal, sometida a déspotas e implicada en las guerras napoleónicas.
    Fogoso en política tanto como en amores, aquel muchachote fornido y rubio gustaba a las mujeres. La dulce Susette Gontard fue su musa y su último amor; ella le correspondió con creces, pero tenía marido e hijos. Los amantes se las ingeniaron para burlar las convenciones hasta que su pasión, tan corpórea como platónica, les trajo la desgracia.
    Helena Cortés narra de maravilla la vida de Hölderlin; con empatía relata sus amores, deshace tópicos, como el de la virginidad del poeta; verifica su enfermedad, recrea ambientes prerrománticos, cortesanos y políticos, y hasta osa añadir un toque de ficción consecuente donde callan los testimonios históricos. Ningún libro mejor que éste para entender las complejidades del alma del genial loco de Tubinga y admirar aún más sus obras.
    La vida en verso. Biografía poética de Friedrich Hölderlin. Helena Cortés Gabaudan. Hiperión. Madrid, 2014. 448 páginas. 22 euros



    viernes, 12 de septiembre de 2014

    Bertolt Brecht / La piel


    Bertolt Brecht
    LA PIEL

    La piel, de no rozarla con la piel,
    se va agrietando.
    Los labios, de no tocarlos con los labios,
    se van secando.
    Los ojos, de no cruzarlos con los ojos,
    se van cerrando.
    El cuerpo, de no sentirlo con el cuerpo,
    se va olvidando.
    El alma, de no entregarla con el alma,
    se va muriendo.


    Bertolt Brecht / Debilidades

    Bertolt Brecht
    DEBILIDADES

    Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens


    No tenías ninguna,
    yo sólo una,
    que amaba.



    Bertolt Brecht / La cuerda cortada


    Bertolt Brecht
    LA CUERDA CORTADA


    Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens

    La cuerda cortada puede volver a anudarse,
    vuelve a aguantar, pero
    está cortada.

    Quizá volvamos a tropezar, pero allí
    donde me abandonaste no
    volverás a encontrarme.




    Bertolt Brecht / Canción de la viuda enamorada



    Bertolt Brecht
    Canción de la viuda enamorada
    Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens

    Ay, ya sé, no debo reconocer
    que tiemblo cuando su mano me toca.
    Ay, qué me ha sucedido
    que rezo para que me seduzca.
    ¡Ay, ni cien caballos me arrastrarían al pecado!
    ¡Si al menos no me apeteciese tanto!

    Si me resisto tanto al amor
    sólo me he resistido realmente en el fondo
    porque sé que si estuviera ante él en camisón
    me dejaría hasta sin camisa.
    ¡Como que le van a importar a él mis reproches!
    ¡Si al menos no me apeteciese tanto!

    Dudo que valga tanto como yo
    y que para él sea amor de verdad.
    Cuando todos mis ahorros se hayan gastado,
    ¿tirará el cacharro a la basura?
    ¡Ay, ya sé por qué le opuse tanta resistencia!
    ¡Si al menos no me apeteciese tanto!

    Si tuviera dos dedos de sentido
    nunca le habría concedido lo que por desgracia me pidió,
    sino que le habría pegado una paliza
    en cuanto se me acercó demasiado, como hizo.
    ¡Ay, ojalá se fuera al infierno!
    (¡Si al menos no me apeteciese tanto!)

    Bertolt Brecht / Quien se queda en casa


    Bertold Brecht
    QUIEN SE QUEDA EN CASA
    Traducción de Juan Carlos Villavicencio

    Quien se queda en casa, cuando la lucha comienza 
    Y deja que otros peleen por su causa
    Deberá andarse con cuidado: ya que
    Quien no ha compartido la lucha
    Compartirá la derrota.
    No sólo la lucha evitará una vez
    Quien la lucha quiera evitar: ya que
    Estará peleando por la causa del enemigo
    Quien por su propia causa no haya luchado.



    Bertold Brecht
    WER ZU HAUSE BLEIBT

    Wer zu Hause bleibt, wenn der Kampf beginnt
    Und lässt andere kämpfen für seine Sache
    Der muss sich vorsehen: denn
    Wer den Kampf nicht geteilt hat
    Der wird teilen die Niederlage.
    Nicht einmal den Kampf vermeidet
    Wer den Kampf vermeiden will: denn
    Es wird kämpfen für die Sache des Feinds
    Wer für seine eigene Sache nicht gekämpft hat.





    lunes, 26 de junio de 2006

    Michael Krüger aboga por la pervivencia de las librerías tradicionales

     

    El editor y escritor Michael Krüger, el jueves en Barcelona.

    El editor y escritor Michael Krüger,  en Barcelona.CONSUELO BAUTISTA

    El editor Michael Krüger aboga por la pervivencia de las librerías tradicionales

    El editor y escritor defiende el precio único del libro porque la literatura "es un bien social"

    ISRAEL PUNZANO SIERRA
    Barcelona - 25 JUN 2006 

    El alemán Michael Krüger (1943) se conoce al dedillo el mundo editorial. Comenzó como librero en Londres. En 1968 entró como lector en la prestigiosa editorial muniquense Carl Hanser, de la que hoy es editor jefe. Descubrió a Elias Canetti, ha editado revistas culturales, es autor de poemarios y novelas... Krüger, que ha visitado Barcelona para participar en el master en edición de la Universidad Pompeu Fabra, analiza los problemas y retos a que se enfrenta el sector y muestra su convencimiento de que la desaparición de las librerías tradicionales es el gran problema del sector editorial.