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martes, 27 de enero de 2026

'Despedidas' / El canto de cisne de Julian Barnes

 


EL LIBRO DE LA SEMANA 

'Despedidas', el canto de cisne de Julian Barnes

En esta última novela de uno de los grandes autores británicos hallamos un perfecto destilado de sus grandes temas: la fragilidad de la memoria, el envejecimiento y la conciencia de la finitud, el amor, el deseo, la pérdida y la identidad


Marta Rebón
26 de enero de 2026


"Dos cosas que mencionar en este punto", se apresura a decir Julian Barnes (Leicester, 1946) al principio de su última novela. Antes ha hecho una incursión en los recuerdos autobiográficos involuntarios a partir del artículo de una revista médica y ha confesado una filia personal (y literaria): el interés por "lo morboso y extremo". El artículo habla de un paciente cuya lesión en el tálamo posterior izquierdo le provoca reacciones memorísticas en cadena: al probar una tarta, se le acumulan en cascada los recuerdos de todas las que ha tomado en su vida, una suerte de magdalena de Proust multiplicada. 

domingo, 28 de julio de 2024

Marta Rebón y las claves para desentrañar la “pulsión fratricida” de Putin

 


Marta Rebón, en la coctelería Dr. Stravinsky de Barcelona.
Marta Rebón, en la coctelería Dr. Stravinsky de Barcelona.VICENS GIMÉNEZ


Marta Rebón y las claves para desentrañar la “pulsión fratricida” de Putin

Fascinada desde niña por los grandes autores rusos, en su ensayo ‘El complejo de Caín’, la traductora y escritora Marta Rebón rebusca en este legado para conocer a “un déspota sin escrúpulos como Putin”


MIQUEL ECHARRI
13 SEPT 2022 - 22:40 COT

Marta Rebón (Barcelona, 45 años) le duele Rusia. No la de Chéjov ni la de los escritores disidentes a los que ella lleva traduciendo desde hace más de 15 años, sino la de Vladímir Putin y su “autocracia cínica”. De ese dolor ha nacido El complejo de Caín, una crónica de las relaciones de pésima vecindad entre ucranios y rusos vistas desde el observatorio privilegiado de la literatura. En la obra de Mijaíl ­Bulgákov, Svetlana Aleksiévich, Isaak Bábel, Liudmila Ulítskaya o Vasili Grossman, algunos de ellos ucranios que escribieron en ruso, Rebón ha intentado encontrar claves para entender la “pulsión fratricida” que está en los orígenes de la actual guerra.

sábado, 27 de julio de 2024

Cristian Segura / Lecturas de un corresponsal de guerra en Ucrania


En la imagen, el periodista de EL PAÍS Cristian Segura, en Ucrania.

En la imagen, el periodista de EL PAÍS Cristian Segura, en Ucrania.ALBERT GARCIA

Lecturas de un corresponsal de guerra en Ucrania

Para un periodista que cubre el conflicto, es fundamental entrevistar a gente de toda condición, observar, hacer vida social y aprender la lengua, pero también lo es leer


Cristian Segura

15 de mayo de 2023



En Kiev y en Moscú hay dos piscinas municipales que tienen muchas cosas en común. Para empezar, se llaman igual, Olimpiski, porque se ubican en espacios que sirvieron de sedes deportivas de los Juegos Olímpicos de 1980 —en el caso de la piscina de Kiev, solo se trata de la proximidad al estadio de fútbol—. Las piscinas se encuentran en los distritos más céntricos de ambas capitales. Las vigilantes de los vestuarios y del acceso al agua son mujeres de edad avanzada, de cuerpo robusto como el tronco de un nogal y que sonríen a cuentagotas. Otra cosa en común es que dos periodistas catalanes han nadado regularmente en ellas: en la de Moscú, el corresponsal de TV3 Manel Alías; en la de Kiev, quien escribe estas líneas.

De Pushkin a Brodsky / La literatura que anticipó la invasión de Ucrania

 

Joseph Brodsky

Joseph Brodsky, en su apartamento de Nueva York en 1991.BERNARDO PÉREZ

LA OFENSIVA RUSA EN UCRANIA


De Pushkin a Brodsky: la literatura que anticipó la invasión de Ucrania

Marta Rebón escribe un ensayo en el que bucea en referentes de las letras para aportar contexto a la guerra de Putin



Cristian Segura
29 de junio de 2022

Sucedió en la primavera de 1992, pocos meses después de proclamarse la independencia de Ucrania. Joseph Brodsky, el premio Nobel de Literatura ruso exiliado en Estados Unidos, lanzó una pregunta que delataba el sentir ruso que alienta hoy la invasión de Ucrania. Brodsky participaba en un debate sobre poesía eslava en la Universidad Rutgers de Estados Unidos con el polaco Czeslaw Milosz y Oksana Zabuzhko. Cuando esta fue presentada como poeta ucrania, Brodsky preguntó en tono de burla: “¿Dónde está Ucrania?”. Zabuzhko, que se sentaba entre él y Milosz, respondió: “¿No lo ve? Está donde siempre, entre Polonia y Rusia”.

Volver a leer ‘Vida y destino’ con la guerra en Ucrania de fondo

 

Vida y destino

Vasili Grossman, en Schwerin (Alemania) en 1945. STUDY CENTER VASILI GROSSMAN

Volver a leer ‘Vida y destino’ con la guerra en Ucrania de fondo

La gran novela de Vasili Grossman ofrece respuestas contundentes para entender hoy la guerra de Ucrania



JESÚS RUIZ MANTILLA
18 AGO 2022 - 22:30 COT

Corrían los años cincuenta en la Unión Soviética cuando Vasili Grossman escribió esta frase: “El hombre ruso ha visto todo durante los últimos mil años, la grandeza y la supergrandeza, sólo hay una cosa que no ha visto: la democracia”. Corrían los años cincuenta del pasado siglo, decimos. Por tanto, el autor sabía perfectamente, al trasladar del silencio de su cabeza a la concreción del papel, lo que se jugaba.

No obstante, Vida y destino, cuya última edición en castellano fue traducida por Marta Rebón y publicada por Galaxia Gutenberg en 2007, está plagada de afirmaciones así. Afirmaciones y personajes que no responden a la ficción como un truco, sino a la experiencia de un hombre que enarboló la bandera de la Revolución Rusa, fue testigo primordial del frente de Stalingrado y la Segunda Guerra Mundial, pasó a la historia por ser el primer reportero que entró en un campo de concentración nazi, sufrió después el castigo y la persecución en su familia y, aun así, no se sometió a los dogmas que impone el delirio del totalitarismo, sino a la más estricta verdad de lo que vio, padeció y testificó.

La libertad de Vasili Grossman









La libertad de Vasili Grossman

Una biografía del autor de ‘Vida y destino’ muy atenta al contexto sociopolítico de la URSS coincide con la versión sin censurar de su libro sobre Stalingrado


7 de enero de 2021


Hace cuatro décadas, cuando se publicó en Lausana el manuscrito microfilmado inédito de Vida y destino después de haber burlado las fronteras, Vasili Grossman ganó póstumamente la partida del tiempo, revalidando así el mensaje contenido en su novela: la vida siempre acaba por abrirse paso, el deseo humano de libertad es inquebrantable. En un breve ensayo aparecido el año de la disolución de la Unión Soviética, Louise Glück afirmó que la creación artística es una venganza contra las circunstancias. Y ante los críticos, añadía la reciente Nobel, el autor cuenta con la mejor baza: sabe que el futuro acabará por borrar las pequeñeces de su presente. Hoy, las obras de los colegas que maquinaron contra el autor de Todo fluye, así como de otros que miraron para otro lado a cambio de prebendas, no se leen. El tiempo, ese “protector sosegado y leal de los tesoros literarios”, según Grossman, es el único juez legítimo. Una sociedad se define por qué y cómo lee, por lo que prohíbe o silencia. De ahí que nos interesen las biografías de escritores.


Vasili Grossman, en primer plano leyendo el periódico Estrella Roja, en el frente soviético durante la Segunda Guerra Mundial.
Vasili Grossman, en primer plano leyendo el periódico Estrella Roja, en el frente soviético durante la Segunda Guerra Mundial.



La única de Grossman disponible hasta la fecha en español era la firmada por los eslavistas Carol y John Garrard. Aparecida en 1996, se centraba sobre todo en el silencio en torno al exterminio judío en Europa Oriental, tal como indica su título original: Los huesos de Berdíchev. El asesinato de la madre de Grossman, junto con otras 30.000 víctimas, a manos de los Einsatzgruppen en la ciudad ucraniana de Berdíchev —donde nació el autor—, fue para él un punto de inflexión tanto en lo personal como en lo literario, subrayaron los Garrard, así como lo que vio y oyó en el frente.

Esa biografía, en que se privilegiaba el acercamiento íntimo (“el impacto de la herencia de la guerra en la vida y obra de un hombre”), se tradujo a nuestro idioma en 2010, cuando aún no se habían vertido al español obras de Grossman como El libro negro, Stalingrado —la versión sin censurar de 1.100 páginas (recién publicada por Galaxia Gutenberg) que, tras tres años de sufrida edición, se convirtió en 1952 en Por la causa justa— o la crónica de su viaje a Armenia como traductor al final de su vida. Tampoco La Madonna Sixtina o El caminoQue estos títulos estén ahora accesibles permitirá a los lectores seguir mejor esta nueva aproximación a la figura de Grossman a cargo de Alexandra Popoff, periodista e historiadora cultural moscovita afincada en Canadá a la que conocíamos por sus ensayos sobre Sofia Tolstaia (Circe, 2011) o sobre las compañeras de varios titanes de las letras rusas (The Wives, 2013).

El título de su biografía, Vasili Grossman y el siglo soviético, revela cuál ha sido su intención al colocar a Grossman junto a su época, “el siglo soviético”, pues Popoff ha otorgado más peso al contexto que sus antecesores. Su vida estuvo estrechamente ligada a los acontecimientos históricos, que contó en sus reportajes bien como testigo directo, bien mediante declaraciones de otros, como cuando entrevistó a supervivientes del Holocausto o a expresos del Gulag, gracias a lo cual careó un totalitarismo con otro. Y antes presenció la guerra civil rusa, también los planes quinquenales, las purgas, las hambrunas genocidas o el antisemitismo soviético estructural.

Un planteamiento ambicioso, el de Popoff, encajado en 440 páginas de texto, que satisfará a un público amplio que busque guiarse por el laberinto de la burocracia y los códigos de la era soviética. Cierra el volumen un epílogo centrado en el actual clima de revisionismo. Según Popoff, la fría recepción dispensada hoy en Rusia a Grossman demuestra que su cosmovisión —humanista— está en las antípodas de la del Kremlin y que, en tiempos de Putin, su lectura es perentoria. Con todo, la hondura con la que Grossman analizó las raíces de la tiranía trasciende Rusia.

Stalingrado

Popoff no destaca por ser una gran estilista. Hay pasajes en que la narración se difumina. La cantidad de nombres que asoman la obligan a detenerse para presentarlos, cuando un anexo con notas biográficas habría evitado tener que dar esa información en el cuerpo de texto. Otras veces, se echan de menos más datos específicos e ilustrativos, en lugar de citas de otros escritores, como cuando aborda la atmósfera efervescente de los años veinte moscovitas.

La ambición de totalidad prima sobre la mirada lenta hacia los detalles, una de las máximas de Grossman. Aun así, Popoff logra ofrecer una idea de conjunto que permite detectar los elementos de continuidad en su obra, en la línea de otros investigadores que no ven en él tanto una “conversión” a partir de la guerra como una confirmación de los principios que regían su mirada, ya perceptibles en su primera novela ambientada en las minas del Donbás. Si bien la extensión no alcanza para profundos análisis literarios, sí acierta Popoff en subrayar las ideas relevantes de sus principales obras, ricas en implicaciones literarias y filosóficas. Debido a su imperativo de contar la verdad —su crónica sobre Treblinka se adjuntó como prueba en los juicios de Núremberg—, Popoff a veces incurre en usar aspectos de su narrativa de ficción con valor factual.

Esta biografía se ha beneficiado de la apertura de archivos oficiales rusos y de los de familiares y amigos del escritor, que sirven para corroborar o desmentir aspectos del “mito Grossman”, construido a partir de finales los setenta, cuando se quiso atraer la atención sobre su obra para facilitar la publicación en el extranjero. Presentarlo como un disidente indoblegable resultaba más eficaz.

Grossman ascendió en las filas de la literatura oficial, a la sombra del realismo socialista, y trabajó para medios estatales. De no ser así, no habría podido publicar, y si se salvó en las arremetidas de Stalin contra el Comité Judío Antifascista, se debió a que el georgiano murió súbitamente en 1953. La ambición de Grossman fue no tanto renovar la literatura como reflexionar sobre cuestiones atemporales —”lloro cuando leo o miro obras de otras personas que han unido con amor la verdad del mundo eterno y la verdad de su yo mortal”— o defender que no hay novela sin subjetividad. En una sociedad atrofiada inyectó el lenguaje de la libertad adoptando puntos de vista marginales: un asno, un anciano, un exconvicto, un judío, un operario, un perro, un niño, un soldado raso. Popoff muestra que Grossman escribió en las condiciones más adversas, ya fuera en las minas, el frente o el ostracismo de sus últimos años. Aunque el secuestro de Vida y destino fue una estocada dolorosa, no dejó de escribir ni hacer valer eso que proclamó Zamiatin en 1921: la literatura avanza gracias a los ermitaños, los herejes, los soñadores, los rebeldes, los escépticos.

Vasili Grossman y el siglo soviético 

Autor: Alexandra Popoff. Traducción de Gonzalo García.

Editorial: Crítica, 2020.

Formato: 512 páginas. 24,90 euros.


Stalingrado

Autor: Vasili Grossman. Traducción de Andrei Kozinets.

Editorial: Galaxia Gutenberg, 2020.

Formato: 1.200 páginas. 27 euros.


EL PAÍS




martes, 21 de junio de 2022

Cinco pistas sobre Mijaíl Lérmontov / El mito romántico

 





CINCO PISTAS SOBRE MIJAÍL LÉRMONTOV

El mito romántico

De obra deslumbrante y vida irreverente, el conocido como Byron ruso fue represaliado y censurado




Marta Rebón
14 de octubre de 2014


1. Rebelde sin causa. Mijaíl Lérmontov (1814-1841), el Byron ruso, siguió el guion del mito romántico: desenlace prematuro y trágico en duelo a los 27 años, que engrandeció su figura, dejando tras de sí una obra deslumbrante pero truncada y una vida irreverente, desmedida. Tras la muerte de Pushkin, también en duelo, este cantor del individualismo acusó de esta pérdida a la corte zarista con un poema, lo que le valió su primer destierro al Cáucaso, la "Siberia del sur". Lérmontov es uno más en la larga lista de escritores rusos censurados y represaliados. En Ciscaucasia, el imperio ruso impuso su expansión a sangre y fuego. Su paisaje montañoso, escenario ideal para la desazón romántica, constituía también un lugar de encuentro con la otredad musulmana y un espacio de libertad para los proscritos. Como se sabe, el conflicto en el Cáucaso ha permanecido latente en la época postsoviética. Diario ruso, de Anna Politkóvskaya; La guerra más cruel, de Arkadi Bábchenko; Patologías, de Zajar Prilepin; Cuadernos rusos, de Igort o Salam, Dalgat, de Alisa Ganíeva, dan buena cuenta de ello.

viernes, 4 de marzo de 2022

Isaak Bábel / Elegio de la brevedad

Isaak Bábel según Scianmarella

ISAAK BÁBEL

Un elogio de la brevedad

Los relatos del ruso Isaak Bábel, ejecutado por el régimen estalinista, son un ejemplo maestro de lo que la exactitud y la concisión pueden obrar en una pieza literaria
Marta Rebón
21 de octubre de 2022

Hay escritores que, olvidándose de la extensión, se lanzan a registrar hechos ocurridos o imaginados con el afán de que no se les quede nada en el tintero. Otros aspiran a sintetizar lo más significativo, aquellos episodios que, aun siendo anecdóticos y fugaces, iluminan y dan sentido a su universo narrativo. Isaak Bábel fue un gran maestro de entre los segundos. De origen judío, nacido en la cosmopolita Odesa de finales del siglo XIX -la otra ventana a Europa del imperio ruso, con permiso de San Petersburgo-, este autor es para la literatura lo que Cartier-Bresson fue para la fotografía: ambos tenían la agudeza de reconocer ese «instante decisivo» capaz de desvelar un secreto latente. «Una historia bien inventada no tiene por qué parecerse a la vida real», leemos en uno de sus cuentos; «la vida siempre trata de parecerse a una historia bien inventada».

sábado, 23 de noviembre de 2019

Marta Rebón / La cáscara y el grano


Dostoievski


La cáscara y el grano

Algunos políticos se bastan con la bandera, la familia, la religión y las fronteras para salir a la arena pública



Marta Rebón
23 de enero de 2019


Cualquier lector de Dostoievski sabe que debe echarse a temblar cuando la realidad empieza a parecerse a una de sus novelas. En la república de las letras, el ruso es el retratista de las ideologías: cómo nacen, nos gobiernan, se propagan y… ¿mueren? No, mutan en boca de una nueva generación. Porque echemos un vistazo a lo que pasa por ahí: en Estados Unidos encontramos funcionarios en jaque por el enroque de Trump con el muro; en Brasil, barra libre para las armas de fuego; en Hungría se prohíben los estudios de género en las universidades; en Polonia… ¿Seguimos?

domingo, 22 de enero de 2012

El libro negro / El valor de la memoria

 




Auschwitz (1945).
Auschwitz (1945).GETTY NEWS

El valor de la memoria

Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg reunieron testimonios y documentos sobre la aniquilación de los judíos para 'El libro negro', un catálogo de la infamia cuyas particularidades no por ya mejor conocidas ahora dejan de ser escalofriantes: violaciones en masa, sadismo, pogromos, inanición, quema de personas vivas, estrangulamiento de niños, gases letales…



21 de enero de 2012

Como muchos textos gestados en la Rusia soviética, El libro negro arrastra tras de sí una historia penosa y delirante. Destinado a recoger los atroces crímenes en masa perpetrados por los fascistas alemanes contra los judíos, nunca vería la luz en la Rusia de Stalin. De hecho, no llegó íntegramente a las librerías rusas hasta 1993. La idea, acopiar material que brindase evidencias documentales de lo que más tarde se llamaría el Holocausto, contó al principio con el beneplácito de las autoridades soviéticas. Una vez ganada la guerra, sin embargo, esa actitud cambió de raíz: se borró de un plumazo la solidaridad internacional para con los judíos y la histeria antisemita reapareció en Rusia. Tampoco jugó a favor el incipiente clima de la guerra fría.