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domingo, 7 de enero de 2024

La fotógrafa Colita ha fallecido en Barcelona a los 83 años

 

Colita. Foto: Archivo

Colita. Foto: Archivo


La fotógrafa Colita ha fallecido en Barcelona a los 83 años

Isabel Esteva era una figura destacada en el ámbito del fotoperiodismo y la vida cultural de Barcelona, especialmente asociada a la escena de la Gauche Divine

J.Yuste
1 de enero de 2024

Isabel Steva, más conocida como Colita, ha fallecido la tarde de este domingo en Barcelona a los 83 años a causa de una peritonitis, han informado a EFE fuentes allegadas a la artista, a la que recientemente se le había concedido el premio Oficio de Periodista.

Colita / Fotos




Barcelona, 1969

Colita
FOTOS


Ana María Matute, 1974

Colita / "Hoy hay mucha estrellita del flamenco, ya no es como antes"

Colita


Colita: "Hoy hay mucha estrellita del flamenco, ya no es como antes"

'Colita flamenco. Un viaje sin fin' reúne en el Teatro Español 70 imágenes en las que la fotógrafa se adentra en el universo del cante jondo en su dimensión más familiar e íntima



28 octubre, 2021
Saloa Camarzana

 

En 1962 Colita trabaja en el rodaje de Los Tarantos, película dirigida por Francesc Rovira i Beleta y protagonizada por Carmen Amaya. En uno de los descansos la bailaora se arrancó a bailar contagiando a los músicos que también se animaron a coger la guitarra para acompañarla. Aquel estallido de creatividad improvisado en un bar hizo que la fotógrafa se quedara “prendada” tanto de Amaya como del flamenco. Sin duda, fue su puerta de entrada a este arte del que suma más de 2.000 instantáneas. En una tarea casi titánica de selección 70 de ellas se reúnen, tras su paso por la Alhambra de Granada, en Colita flamenco. Un viaje sin fin, una exposición que se puede ver en la sala Andrea D’Odorico del Teatro Español de Madrid hasta finales de abril.

Colita / "Ahora es popular la fotografía en color pero queda muy de postal"


Colita


Colita: "Ahora es popular la fotografía en color pero queda muy de postal"

La fotógrafa expone una muestra de tirajes de época en la Galería Fernández-Braso hasta el próximo 31 de julio



Saioa Camarzana
18 de junio de 2015


Alguien ha debido de recuperar el nombre de Isabel Stevez para referirse a Colita, una de las fotógrafas imprescindibles que ha retratado la reciente historia de España. Sus instantáneas sociales tienen ese saber mirar y encontrar el detalle diferenciador. Ahora que se ha jubilado comenta que sigue saliendo con la cámara en la mano para retratar lo que se le antoje interesante. Un repaso por las fotografías de toda su trayectoria, hasta 70, son las que muestran la exposición Ojo Colita en la Galería Fernández-Braso. "Todos los originales que están colgados son vintage, son tirajes de época, casi todos muy antiguos. Están seleccionados de las cajas en las que he ido guardando las que me gustaban", apunta. Un repaso a su forma de mirar y de trabajar. 

Pregunta.- Su fotografía es un rico testimonio de la historia reciente de España. ¿Qué le pide a la España de ahora? 

Respuesta.- He estado ahí como vosotros en estos momentos estáis ahí también. La historia no para, paramos nosotros pero la historia continua. Yo he estado en años clave pero los años clave continuan y las nuevas generaciones siguen haciendo fotografías o levantando testimonios fotográficos, o de vídeo. Lo que me ha tocado vivir está ahí, para que la gente lo vea y se informe. 

P.- Su testimonio anterior quedará ahí pero, ¿qué hay del ahora?, ¿sigue fotografiando? 

R.- Sí, pero sin encargos. La maravilla de estar jubilada es que trabajas lo que te da la gana, cuando te da la gana y sin encargo. No los acepto. Hago las fotos que me apetecen, donde y cuando me apetece. Llevo pegada a la mano una pequeña cámara pero sin responsabilidad, sin facturación. Eso es una gloria. 

P.- Se le considera una fotógrafa social. Ahora que no trabaja por encargo, ¿sigue cultivando esta misma disciplina? 

R.- Cuando me interesa sí. Cuando los indignados se concentraron en la Plaza Cataluña yo estaba con las rodillas hechas polvo, me agencié un bastón, cogí el metro y me planté allí. Estuve haciendo fotos un par de días. No lo puedes evitar porque lo llevas en la sangre y a no ser que te maten te arrastras como un gusano pero ahí estás. Me interesa la gente. 

P.- La gente... estos momentos... 

R.- Son unos momentos absolutamente definitivos. Todos los cambios en los ayuntamientos y ahora hay que esperar a la elecciones generales. Estamos viviendo un momento muy muy importante. 

P.- Y para la fotografía que vive, en parte, del momento es una buena oportunidad, ¿no? 

R.- Es testimonio. Nosotros testimoniamos lo que tenemos alrededor. El fotógrafo tiene que contar lo que está pasando, tanto en foto como en vídeo. Son los tiempos que corren, no podemos hacer nada más que subirnos al carro o caernos de él. 

P.- Una situación parecida a cuando se pasó de lo analógico a lo digital, ¿no? 

R.- Exacto, que todos nos desgarramos las vestiduras y pensamos '¡qué desastre'!. Pues no ha sido tan desastre, hemos seguido trabajando, nos hemos adaptado y no pasa nada. Era algo inevitable, me agencié un profesor de informática y me tiré un año trabajando, compré cámaras digitales y aprendí Photoshop, etc. 

P.- Ahora parece que se está recuperando el uso del carrete de toda la vida y la fotografía analógica… 

R.- No te creas. Estos son los artesanos de toda la vida que siempre han existido en todas las categorías artísticas. Siempre hay un artesano que vuelve al óleo, a la cerámica, al dibujo con plumilla, etc. El artesano fotógrafo que vuelve al rollo también existe y es comprensible, vuelve a la tradición de revelar, de tirar copias, etc. Pero será una minoría muy sofisticada que se dedica a hacer esto pero digamos que la masa irá con el maldito teléfono. 

P.- Desde luego. Pero me refería al boom de la lomografía. ¿Le ha interesado esta disciplina? 

R.- La lomo tiene muchos años. Tengo una que me compré hace 5 o 6 años y estuve haciendo el tonto con ella, ahora se la he regalado a una amiga más joven para que se divierta. Es una máquina horrorosa rusa que hace unas fotos tan feas, tan raras y de un color tan exagerado que acaban siendo graciosas. Si aprendes a manejarla da mucha risa. Se han juntado unos cuantos loquitos y hacen fotos con eso. Es una manera de pasarlo bien. Es un juguete divertido. Yo ahora juego con cámaras digitales automáticas y no me complico la vida. 

P.- Para ese juguete hay infinidad de carretes. En blanco y negro, el normal de toda la vida, con más exposición e incluso con filtro vintage incorporado en el mismo carrete. 

R.- Como las cámaras de foto de digitales. Tienen un filtro, en un ordenador aprietas una tecla y la foto se convierte en blanco y negro. Todo tiene un dispositivo que convierte a una foto antigua. Se añade ruido o grano si quieres, etc. Esto es añoranza.

Hija de porteros, 1966.

P.- ¿Hasta qué punto es positivo añorar? 

R.- La añoranza es una parte de sensibilidad humana que a veces no puedes evitar y que te revuelcas en tu propia mierda y suele ser bastante divertido. Yo no tengo añoranza, siento bastante curiosidad por lo que va a pasar como para empezar a revolcarme en lo que ha pasado. Pero lo comprendo. Es acordarte de la gente que se ha ido, de un bolero que ya no cantan, del Only You, esas cosas. Es la vida misma. 

P.- ¿Cómo ha evolucionado su fotografía a lo largo de todos estos años en la profesión? 

R.- Si de una cosa me siento realmente orgullosa y satisfecha es de que siempre he vivido de esto, desde que empecé en 1962-63 hasta ahora. No me considero una artista sino una profesional. Me satisface mucho haber pagado las facturas y haber comido de las fotografías y eso en los tiempos que me tocaron vivir. Es lo que más me satisface de mi vida profesional. 

P.- Colaboró con la prensa progresista en los últimos años del franquismo, ha retratado de todo. ¿Qué época de todas las vividas ha sido la que más le ha enriquecido como profesional? 

R.- Como he vivido siempre al lado de la prensa progresista y de la cultura, digamos que siempre me ha enriquecido esta profesión porque siempre he buscado aquello que me daba más satisfacción y me completaba. Realmente en este aspecto todas han sido buenas, unas mejores que otras, estos últimos tiempos han sido de una mediocridad aplastante. Este último tiempo ha sido francamente desagradable desde el punto de vista de la cultura y la educación, lamentable. Esperemos que las cosas cambien porque la vida da vueltas y las cosas cambian. 

P.- Esa sensación de mediocridad, imagino, fue lo que le llevó a rechazar El Premio Nacional de Fotografía el año pasado. 

R.- Sí y porque, además, todos tenemos dentro de nosotros un rotweiller, un perro muy fiero al cual hemos adiestrado para que muerda el culo a los malos. Además, que el Premio Nacional es mío porque me lo ha dado una serie de gente completamente respetable y maravillosa. Ha habido un jurado que me lo ha dado por lo tanto es mío. 

P.- Hay muchos jóvenes intentando hacerse un hueco en este mundo. ¿Cómo se puede distinguir uno dentro de este mundo? 

R.- En este momento hay muchísima gente joven muy buena y cada vez somos más y es las posibilidades son menos. Las revistas y periódicos van cerrando, se abre más el mundo digital que es por dónde tienen que ir las cosas, supongo. No tengo una bola de cristal porque cada año la cosa cambia. Todo avanza que es una barbaridad. Profesionalmente cambian a tal velocidad que me siento incapaz de cualquier vaticinio. Puedo hablar del pasado pero no del futuro. 

P.- Hablemos entonces del pasado. ¿Qué le hizo diferenciarse en su época? 

R.- Yo tuve la suerte inmensa de estar rodeada de los mejores fotógrafos de Barcelona. Catalá Roca, Oriol Maspons, Leopoldo Pomés. Tuve maestros, los mejores maestros que me enseñaron lo más importante que tiene que saber un fotógrafo, que es mirar. Me enseñaron a mirar. Había sido siempre aficionada a la fotografía, siempre me ha rondado como un abejorro y finalmente ganó la partida. 

P.- En una entrevista el año pasado comentó que lo importante es ganarse la confianza del retratado. ¿Cómo surge esa intimidad entre el objetivo y personaje? 

R.- Mucha de la gente retratada han terminado siendo mis amigos porque me gusta la gente y cuando alguien ve que le gustas, que tienes una actitud de estar jugando a su favor, en su campo se nota en seguida. Estableces una relación y se te entrega porque sabe que no le vas a traicionar, no vas a lucirte tú, vas a lucirle a él o ella. Cuando se ha retratado por prensa a un personaje detestable es otra cosa, no es un retrato. Pero cuando me han encargado un retrato y he accedido a hacerlo yo he jugado siempre a favor del personaje intentando sacar lo mejor, lo más simpático y humano. 

P.- ¿Ha habido alguien con quien no haya habido esa chispa? R.- No me puedo quejar porque si alguna vez me ha ocurrido esto la culpa ha sido mía. 

P.- Siempre retrata en blanco y negro. ¿A qué se debe esto? 

R.- Esto es otra leyenda negra de nuestra generación. Nosotros hacíamos fotografía en blanco y negro, básicamente, porque las revistas no editaban apenas en color y las que lo hacían lo hacían fatal y era carísimo. Hasta que fue evolucionando. Ahora es más popular el color porque las cámaras retratan así y tienes que forzarlas para que lo hagan en blanco y negro. El color queda muy de postal pero reproducen mejor el color ahora que el blanco y negro. 


EL CULTURAL






martes, 28 de diciembre de 2021

Paz Errázuriz y Colita / Conversación en el objetivo

 


Las fotógrafas Colita y Paz Errázuriz, en La Fábrica.
Colita y Paz Errázuriz
LUIS SEVILLANO

Paz Errázuriz y Colita: conversación en el objetivo

Las dos fotógrafas son premiadas con los máximos galardones de PHotoEspaña 2015


Ángeles García
Madrid, 2 de julio de 2015

Tanto Paz Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) como Colita (Barcelona, 1940) llevan varias décadas a sus espaldas fijándose en lo que ocurre a su alrededor para contarlo y conmover al espectador. La mirada hacia los excluidos, la pasión por el retrato y el gusto por el blanco y negro son algunas de las muchas cosas que estas dos grandes luchadoras tienen en común. Ayer lunes recibieron los máximos galardones que anualmente concede el festival PHotoEspaña. Errázuriz por el rigor y la empatía de una obra armada sobre la documentación y la experimentación estética; Colita, Premio Bartolomé Ros, por la coherencia de su trayectoria y su independencia profesional. Horas antes conversaron con EL PAÍS sobre su manera de entender el oficio, sobre la mirada diferente de la mujer y sobre la existencia de la fotografía latinoamericana, entre otros asuntos.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Carlos Pérez Siquier / Siempre anclado en su Mediterráneo

Fotografía de Carlos Pérez Siquier


Carlos Pérez Siquier, siempre anclado en su Mediterráneo

El placer del gran fotógrafo, que ha fallecido a los 90 años, era esa luz del mar por la que se aferro a una cámara y por la que permaneció siempre en su costa



14 SEPT 2021 - 09:03 COT
Me esfuerzo en comprender la constante permanencia de Carlos Pérez Siquier en Almería y entiendo que aquel “hombre apostado a una pared de cal” en realidad estaba anclado a la orilla de su mar, por amor a lo visible. Su placer era esa luz del Mediterráneo. Por ello se hizo fotógrafo y permaneció para siempre en su costa, sin echar de menos las metrópolis modernas ni los viajes exóticos. Tanta fue su pasión por la fotografía y la fidelidad a su mar, que llevó la montaña a Mahoma, haciendo de la nada el grupo Afal, un colectivo de la mejor fotografía en el peor momento de la cultura española, y de Almería el eje alrededor del que hizo girar la fotografía española.

El dolor que produce la muerte de Carlos Pérez Siquier


Carlos Pérez Siquier y Pablo Juliá, autor del texto, en Almería en 2015. 


El dolor que produce la muerte de Carlos Pérez Siquier

Ningún amigo lo pensó y ninguno contempló que se pudiera morir. Es más, se comentaba que el gran fotógrafo nos enterraría a todos


Pablo Juliá
14 de septiembre de 2021

¿Carlos Pérez Siquier se ha ido? Imposible. Ningún amigo lo pensó y ninguno contempló que se pudiera morir. Es más, se comentaba que nos enterraría a todos. Mucha vida aunque su calendario se ha obcecado en demostrarnos que los deseos no mandan en los designios… aunque él vaticinó que se estaba acercando a la posición horizontal y no queríamos entenderlo.

Muere Carlos Pérez Siquier, gran renovador de la fotografía española

Carlos Pérez Siquier, en febrero de 2020, en la exposición sobre su obra que pudo verse en la Fundación Mapfre de Barcelona.JOAN SANCHEZ


Muere Carlos Pérez Siquier, gran renovador de la fotografía española con el grupo Afal

Maestro en el uso del color, se dio a conocer en los años cincuenta con su trabajo sobre el barrio almeriense de La Chanca. Fallecido a los 90 años, una semana antes se había presentado la ampliación del centro dedicado a su obra en Olula del Río


Manuel Morales
14 de septiembre de 2021


A buen seguro que Carlos Pérez Siquier habrá cumplido hasta el final la máxima que repetía los últimos años: “Moriré con las fotos puestas”. Palabras de un hombre socarrón, que hacía humor con el rostro serio y que estuvo siempre enamorado de la fotografía. Pérez Siquier, maestro en el uso del color, a la altura de su amigo Martin Parr, o quizás mejor, ha fallecido el lunes a los 90 años en el Hospital Universitario Torrecárdenas de su Almería natal, donde había ingresado la semana pasada a consecuencia de un aneurisma en el abdomen, han informado fuentes cercanas al fotógrafo.

Carlos Pérez Siquier / "Moriré con las fotos puestas"

 

Fotografía de Carlos Pérez Siquier

Carlos Pérez Siquier: 

"Moriré con las fotos puestas"

 

Una visita íntima al penúltimo héroe de la fotografía española de los 60 descubre un valor de rebeldía en su obra. Él lo sabe y así se reivindica

José Aymá
Olula del Río, Almería, 22 de julio de 2017
Carlos nos invita a pasar, mira, habla justo, mira como mira un fotógrafo, mirando para su foto imaginada. Embelesa la salpicadura agreste de sus cabellos blancos, tan torrenciales como..., no sé quizás como la luz que nos persigue en Almería. El espacio muestra el tránsito del fotógrafo que se muda. Concha lleva su cresta a lo alto, viste con seda blanca una discreción dulcificada con carmín rojo. El mobiliario de la casa está tapado para soportar la ausencia con sábanas de algodón, también blancas. Carlos se mueve despacio, arrastrando la luz, para seguir teniendo sombra densa, igual que aquella con la que contó La Chanca en los 50. La voz delicada, modulada con inteligencia, ejerce hipnosis sobre la voluntad de Concha, que se deja hacer. Carlos consigue su foto, mujer con blusa blanca contra sábanas blancas y carmín rojo. Entonces Carlos me presta atención. Ya estoy. Entiendo su silencio.

La luz del Mediterráneo según Carlos Pérez Siquier

 


La luz del Mediterráneo según Carlos Pérez Siquier

El CAB de Burgos repasa su obra entre los setenta y los noventa

Burgos, 

El almeriense Carlos Pérez Siquier está considerado como una figura fundamental de la fotografía documental española: la ha renovado incorporando el color con maestría en imágenes que fascinan por su fina ironía, su estética pop y sus cuidadísimas composiciones marcadas por la simetría.

Carlos Pérez Siquier / La invención del color


Carlos Pérez Siquier
LA INVENCIÓN DEL COLOR


lunes, 9 de agosto de 2021

Juan Gyenes / España en blanco y negro


JUAN GYENES

ESPAÑA EN BLANCO Y NEGRO

Por Carlos Fuentes

Europa estaba a punto de derrumbarse y él soñaba con llegar a América. Pero el viaje acabó en Madrid. Y aquí János Gyenes, húngaro, judío y fotógrafo, fue retratista de reyes, artistas y famosos de la sociedad española de la segunda mitad del siglo XX. Ahora, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, la Biblioteca Nacional expone la obra de este francotirador de estudio que plasmó el apogeo de la dictadura, su decadencia y el inicio de la democracia. El legado de Gyenes, además de la élite artística nacional, incluye fotografías de actores y músicos canarios que tocaron la gloria en aquella España en blanco y negro.

Cristina García Rodero, la ‘maga’ de la fotografía que se atreve con todo, cumple 50 años de carrera

 

Cristina García Rodero
Ilustración de Luis Grañena

Cristina García Rodero, la ‘maga’ de la fotografía que se atreve con todo, cumple 50 años de carrera

La autora del revolucionario ‘España oculta’ hace campaña para crear un centro nacional de la fotografía



Manuel Morales
7 de agosto de 2021

La imagen que mejor define a alguien que se dedica a la fotografía como Cristina García Rodero es la de un torbellino, una fuerza de la naturaleza nacida en Puertollano (Ciudad Real) hace 71 años, que ha arrostrado siempre las dificultades en el medio siglo de trayectoria que acaba de cumplir. Una pionera del arte de la imagen en España que, mientras tenga fuerzas, seguirá defendiendo “la dignidad de la fotografía”, como le gusta recordar a menudo, ya sea en una de sus torrenciales charlas, cuando deja boquiabiertos a todos con sus imágenes mientras dice aquello de “si yo no sé hablar en público”, o en una cena con amigos en la que acaba contando, entre risas, las fatigas que pasó en sus inicios, como cuando tuvo que dormir al raso en la estación de autobús en Puente Genil (Córdoba), arropada por un mapa de carreteras. Una metáfora de su nomadismo en busca de fiestas, romerías, procesiones… que, a comienzos de los años setenta, parecía que iban a desaparecer con el franquismo. Ella quería, como otros, dejar testimonio gráfico de algo que podía desvanecerse.

Cristina García Rodero / La sociedad es cada vez menos machista, la fotografía no

Cristina García Rodero
Foto de BERNARDO PÉRE


“La sociedad avanza y es cada vez menos machista; la fotografía no”

Cristina García Rodero reflexiona sobre su vida, su obra y su visión ética de las cosas


SHEILA ALCOCER TESTON
Madrid 29 AGO 2015 - 00:03 CEST
Cristina García Rodero (Puertollano, Ciudad Real, 14 de octubre de 1949), es uno de los más grandes nombres en la historia de la fotografía española. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera docente en 1974 dando clase de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. En 1983 empezó a impartir clases de fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, actividad que realiza hasta 2007. Ha compatibilizado su tarea docente con la creación fotográfica y la colaboración en diversas publicaciones periódicas españolas y extranjeras. En 2009 se convirtió en la primera española en ingresar en la agencia fotoperiodística Magnum.

sábado, 27 de febrero de 2021

Fotógrafos españoles / Sergio Vargas


Sergio Vargas©

Sergio Vargas es un fotógrafo freelance nacido en Bilbao y que vive y trabaja actualmente en Menorca, isla que me trae grandes recuerdos de gente y lugares, y en la que estuve a punto de quedarme a vivir hace ya un tiempo. Como muy bien lo define Jordi en Pasa la vida sus trabajos tienen una luz espectacular y cuando trata o envejece sus fotos lo hace de una forma muy elegante y original. Contrasta además con mucho acierto sus fotografías en blanco y negro con las de color, dejándote en ambos casos con la duda de cual alcanza un mayor grado de belleza y frescura.

Sergio Vargas©

Sergio Vargas

sábado, 4 de julio de 2020

Ramón Masats / Curas, tricornios y ganchos de izquierda

La Mancha, 1960 - by Ramón Masats (1931), Spanish | Foto arte ...
La Mancha, 1960
Foto de Ramón Masats
Curas, tricornios y ganchos de izquierda

Ramón Masats expone en Tabacalera 145 fotografías de la España de los cincuenta y sesenta, en su mayoría inéditas. El conjunto muestra su visión irónica de los tópicos nacionales


Manuel Morales
Madrid, 1 de julio de 2020

Si la palabra “instantánea” cobra sentido como sinónimo de fotografía, es al contemplar muchas de las imágenes que ha tomado Ramón Masats (Caldas de Montbui, 89 años) a lo largo de su trayectoria. Son fotos que atrapan un instante, un fragmento de la realidad, que nos empujan a preguntarnos qué historia hay detrás de lo que vemos y por qué demonios las hizo así su autor. Esa es la sensación que domina el recorrido por la exposición Ramón Masats. Visit Spain que, desde el 2 de julio y hasta el 12 de octubre se presenta en el centro Tabacalera de Madrid, sala dependiente del Ministerio de Cultura. Son 145 imágenes en blanco y negro que el fotógrafo catalán capturó entre 1955 y 1965 por encargo de varios medios y del Ministerio de Información y Turismo. Están sus piezas icónicas, “pero casi el 70% son imágenes inéditas”, dice el comisario, Chema Conesa.

Mi mejor foto / Ramón Masats / Seminario de Madrid

'Seminario de Madrid', (1960), de Ramón Masats.
Seminario de Madrid (1960)
Fotografía de Ramón Masats

El gol del seminarista

‘Babelia’ propone a los fotógrafos que escojan una imagen de la que guardan un recuerdo especial. Ramón Masats, que acaba de inaugurar una retrospectiva en Tabacalera (Madrid), selecciona ‘Seminario’, la instantánea más icónica de su larga trayectoria

Gloria Crespo MacLennan
2 de julio de 2020

Cuando haces una buena fotografía, hay un clic en el cerebro que te dice que es buena”, asegura Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931). “Muy pocas veces al revelar una imagen me he encontrado con que era mucho mejor de lo que yo había intuido al hacerla. He sentido el clic en un 98% de las fotografías que he dado por buenas”. A sus 89 años, la fotografía es ya “un recuerdo”, como él mismo expresa, pero hace solo 12 seguía siendo toda su vida. “Lo era todo“, recalca. Así, la trayectoria de este fotógrafo catalán ha transcurrido en la persecución de un momento de revelación, una epifanía dentro de un mundo visible que, pese a estar allí para todos, solo el ojo adiestrado del fotógrafo sabe discernir. Rápido e intuitivo, ha sido capaz de crear imágenes de gran potencia expresiva y frescura, por las que fue merecedor del Premio Nacional de Fotografía en 2004, como lo es Seminario.

Fotógrafos españoles / Ramón Masats


Moral de Calatrava

Fotógrafos españoles
Ramón Masats

Casa de Campo, Madrid, 1959

Mercado de San Antonio, Barcelona, 1955

Cádiz, 1963

Así rodó Buñuel la maldita ‘Viridiana’


Luis Buñuel (de pie) ajusta una toma con las manos en el rodaje de una secuencia de 'Viridiana'.
Luis Buñuel (de pie) ajusta una toma con las manos en el rodaje de una secuencia de 'Viridiana'.
Fotografía de Ramón Masats

Así rodó Buñuel la maldita ‘Viridiana’

Por primera vez se exponen las fotos que tomó Ramón Masats de la filmación de la película que ganó la Palma de Oro y condenó el Vaticano


Manuel Morales
Madrid, 19 de agosto de 2017

Fueron solo dos días, pero el fotógrafo Ramón Masats, entonces un joven que quería abrirse paso en Madrid, fue un intruso permitido en el rodaje de una de las películas más importantes de la historia del cine español, Viridiana, de Luis Buñuel. Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931) tuvo la suerte de pasearse por la filmación en exteriores del filme, protagonizado por Silvia Pinal, Fernando Rey y Francisco Rabal, y retratar al cineasta de Calanda con su camisa blanca y boina, meditabundo mientras fumaba, dando órdenes a los actores o con el guion en sus rodillas, como si lo acunara. Por primera vez se exponen 35 fotografías, prácticamente todas inéditas, tomadas por Masats, en una exposición en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano, en Zaragoza, hasta el 3 de septiembre. La muestra está producida por el Gobierno de Aragón.