No percibo arte por ningún lado en ‘Una batalla tras otra’, la triunfadora de los Oscar. Se han olvidado injustamente de las dos películas más hermosas, estéticas y conmovedoras que yo he visto este año: ‘Sueños de trenes’ y ‘Frankenstein’
CARLOS BOYERO
Madrid - 16 MAR 2026 - 12:58 COT
No tengo datos de audiencia ni me interesan, pero sospecho que cada vez hay menos público haciendo vigilia en compañía del televisor hasta las cinco de la madrugada para ser testigo de ese ritual de pompa y circunstancias llamado ceremonia de los Oscar. O sea, el reconocimiento de la sagrada Academia de Hollywood a la gente que ha creado el mejor cine del año. Yo la seguí durante muchos años. Siempre con compañías gratas y graciosas y sin que faltara ese complemento tan estimulante llamado alcohol.
Dennis Lehane: “Somos la cárcel en la que estamos prisioneros”
20 años después de la publicación de ‘Mystic River’, el autor reflexiona sobre los grandes temas de su literatura y cómo creó aquella novela que lo cambió todo para él
Juan Carlos Galindo
Madrid, 4 de mayo de 2021
“Los grandes hombres intentan hacer las cosas bien, que es lo único que importa. El verdadero amor es así”, reflexiona el personaje de Annabeth Marcus en las desoladoras páginas finales de Mystic River, una novela publicada hace 20 años y que marcó un punto de inflexión en la carrera de Dennis Lehane y en el devenir del género negro contemporáneo. Annabeth dice esto a su marido Jimmy, un hombre con las manos manchadas de sangre, marcado, como tantos personajes de Lehane, por el peso de la culpa y de un pasado que no termina de irse, decidido a hacer lo que sea por defender a los suyos. “Es uno de los pocos libros que he escrito a los que todavía soporto volver. Salió muy bien, la construcción es sólida, los personajes tienen profundidad. Es lo más parecido a mi voz, puedo escuchar mi propia cadencia cuando lo leo. Y es fiel al mundo en el que crecí, no idealiza, no sentimentaliza”, reflexiona Lehane una tarde de marzo en Nueva Orleans, donde se ha trasladado desde su residencia en Santa Mónica para grabar con Apple una serie para televisión, una labor que ha ido ocupando cada vez más tiempo en el quehacer del autor de Shutter Island.
Mystic River cuenta la historia de tres hombres —Jimmy Marcus, Sean Devine y Dave Boyle— cuyas vidas dieron un vuelco una aburrida tarde de 1975 cuando se toparon con dos depredadores sexuales. Dave subió al coche de los monstruos, engañado, y pasó cuatro días secuestrado, sometido a las peores vejaciones. Nada volvió a ser lo mismo para ninguno de aquellos niños que 25 años después tratan de sobrevivir a ambos lados de la ley. “Es la destilación de todo lo que pude atrapar acerca del mundo en el que crecí. Capta las alegrías y los horrores, la comedia y el sinsentido de la violencia. Recuerdo haberme dado la misión de desenterrar esos recuerdos solo como fueron, y no como deberían haber sido o como yo querría que fuesen”, rememora Lehane (Boston, 55 años) desde su residencia provisional, rodeado de mansiones de estilo clásico sureño y calles flanqueadas por enormes árboles de los que cuelgan grandes líquenes. Nada parecido a su Boston natal, a esos vecindarios obreros en los que todo el mundo se conocía, parte esencial de su geografía literaria y que ahora han desaparecido. “Prácticamente todos esos barrios están ahora completamente gentrificados y serían irreconocibles para la generación de mis padres”, lamenta Lehane, que ya en Mystic River anticipa un movimiento que luego ha sido imparable.
Sean Penn vuelve a ser un hombre casado. Así lo ha desvelado la esposa del productor Mike Medavoy, Irena, que felicitó a la pareja y publicó varias fotografías de ellos junto con sus alianzas de boda en su cuenta de Instagram. Así lo dan por hecho medios como Hollywood Reporter y Daily Mail. La novia no es otra que su pareja de los últimos cuatro años, Leila George.
El ghosting y Charlize Theron “Nunca pensé casarme con Sean Penn”
La pareja protagonizó una de las relaciones más famosas de Hollywood por su intensidad como por la manera de romper
Charlize Theron no suele hablar de su vida privada. Es de esas actrices que delimita con cuidado su área personal pero ello no impide que los medios se ocupen de ella. La relación que mantuvo con Sean Penn acaparó muchos titulares ya que formaron una de las parejas más famosas de Hollywood, un romance intenso que acabó de una manera muy extraña. Theron nunca ha hablado de él en detalle hasta ahora. Lo ha hecho en The Howard Stern Show de SiriusXM promocionando su nueva película de Netflix The Old Guard. Cuando Howard Stern, el presentador, le preguntó sobre si estuvo comprometida con Penn, respondió: “¿Qué? Eso no es verdad. No.” Y añadió: “Salimos, eso fue literalmente todo lo que hicimos, salimos”. Para aclarar después: “Fue una relación, sin duda. Definitivamente fuimos exclusivos, pero fue solo durante un año. Nunca nos mudamos. Nunca pensé casarme con él. No fue nada de eso. Nunca quise casarme. Eso nunca ha sido algo importante para mi. Tuvimos una relación y luego ya no funcionó’”
Charlize Theron
Pese a estas palabras los actores cuando eran pareja se prodigaron en declaraciones sobre su amor. “Dejando a un lado que es mi compañero, también es el amor de mi vida”, confesaba Theron a la revista Elle. “Yo mismo me sorprendo de estar enamorado”, reconocía por su parte el actor en una entrevista a la revista británica Esquire. La pareja era ya amigos cuando en 2014 comenzaron a salir. Siete meses después de que se conociera el inicio de su relación, sonaron con fuerza noticias de boda y la idea de tener un hijo. Por entonces la actriz sudafricana revelaba que la relación con Penn surgió “de forma natural” y que “simplemente, pasó”. “Y antes de que me diera cuenta, me había metido en algo que me estaba haciendo la vida mejor. La gente que me quiere puede ver el efecto que esto ha tenido sobre mí”, subrayaba.
Nicoke Kidman y Charlize Theron
Cuando rompieron se habló de que ella cortó toda comunicación con él, algo que desmiente. “Cuando dejas una relación, tiene que existir alguna historia increíblemente loca o con algo de drama. Y acerca del ghosting, literalmente, sigo sin saber qué es”, afirmó la intérprete. Y aclaró: “Teníamos una relación y después no funcionó. Fue decisión de los dos. Así fue”.
Charlize Theron
La actriz asegura que nunca se ha sentido sola. “Mi vida en este momento no permite mucho espacio para que suceda algo así”, dijo Theron. “Pero al decir eso, no hay algo que me impulse [a tener una relación romántica]”. Ella continúa: “Disfruto de tener citas pero no sé si alguna vez podré volver a vivir con alguien. Para ser sincera, tal vez se tengan que comprar la casa a mi lado. No lo sé, soy demasiado vieja para lidiar con eso”.
Nicole Kidman, Margot Robbie y Charlize Theron
Sean Penn ha protagonizado varios escándalos amorosos en las últimas décadas. La cantante Madonna, la actriz Robin Wright, la modelo Petra Nemcova, la también actriz Charlize Theron, la lista es larga e incluye nombres de sobra conocidos. Pero desde 2016, el actor, de 58 años, mantiene una discreta relación con la actriz Leila George D’Onofrio, de 27. Desde el comienzo han escogido mantenerse alejados de los focos mediáticos. Penn y D’Onofrio se conocieron durante las grabaciones de un audiolibro, y al parecer el flechazo fue inmediato. Por entonces, él venía de separarse de Charlize Theron, quien fue su pareja hasta junio de 2015. La actriz, sin embargo, no ha vuelto a tener una pareja estable.
Hace nueve meses que Charlize Theron y Sean Penn terminaron su noviazgo. Desde entonces ninguno de los dos actores habían querido explicar por qué pusieron punto final a dos años de relación. Pero tras varios meses en silencio, la actriz sudafricana por fin ha hablado. En una entrevista con la revista WSJ,Theron negó que hubiera suspendido de repente todo tipo de comunicación con su expareja. "Existe esa necesidad de querer ser sensacionalista con todo", aseguró la intérprete refiriéndose a los rumores que afirmaban que ella había dejado de responder a las llamadas y los mensajes de Penn, en pocas palabras aseguraban que la actriz le había aplicado el famoso ghosting o fantasmeo.
Sería como una versión VIP de lo que ahora llaman periodismo ciudadano
El País 19 de enero de 2016 - 18:00 COT
Tengo una idea
buenísima: fundar una revista. Sería una revista especial, no como las que hay
ahora, llenas de periodistas mediocres, sino hecha por gente aventurera,
glamurosa y dispuesta a atravesar el mundo por una buena historia. Todas las
notas tendrían que ser golpes editoriales, y para eso entrevistador y
entrevistado deberían ser igual de famosos. Sería como una versión VIP de lo
que ahora llaman periodismo ciudadano. Por ejemplo, si publicara una entrevista
con el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz, enviaría, para entrevistarlo,
a Paris Hilton, no a un periodista que no supiera distinguir entre un zapato de
Manolo Blahnik y uno de Jimmy Choo. Pero es un mal ejemplo, porque en mi
revista los reyes importarían poco. Yo publicaría entrevistas con gente
peligrosa, siniestra, pesadillas de la humanidad. Por ejemplo, Abu Bakr
al-Baghdadi, el líder de ISIS. ¿Cómo? Fácil. Lo primero sería preguntarle al
señor al-Baghdadi quién desearía que lo entrevistara. ¿Podría ser, por ejemplo,
Susan Sarandon? ¿Justin Bieber? (uno nunca sabe los gustos de esa gente tan
enigmática). ¿Bono? Señor asesino, señor sicario, señor narcotraficante: usted
pida y nosotros le enviamos a su famoso favorito. De Rubén Blades a Madonna,
todo es posible. ¿Que entrevistadores así no sabrían repreguntar, que no lograrían
un texto equilibrado, que ni siquiera se les ocurriría incluir los testimonios
de las víctimas de esa gente siniestra y que entonces escribirían artículos
aberrantes? Esos son pensamientos movidos por la envidia y la maledicencia,
típicos de cerebros resentidos. Mientras, mi revista crecería y crecería, y
cumpliría con el fin que tiene todo medio que se precie: hacer bulla y vender
muchos ejemplares. (Aprovecho para enviar mis saludos al señor Sean Penn, gran
pionero y enorme inspiración con su entrevista al Chapo Guzmán).
La entrevista de Sean Penn al Chapo Guzmán sólo se entiende por la frivolidad que contamina la vida política, que conduce al reemplazo de las ideas por el espectáculo
Una de las profesiones más peligrosas en el mundo de hoy es el
periodismo. Cada año aparecen, en los balances que hacen agencias
especializadas, decenas de reporteros, entrevistadores, fotógrafos y
columnistas secuestrados, torturados o asesinados por fanáticos religiosos y
políticos, dictadores, bandas de criminales y traficantes, o dueños de imperios
económicos que ven como una amenaza para sus intereses la existencia de una
prensa independiente y libre.
Este contexto explica, sin duda, la indignación que ha causadola
entrevista que llevó a cabo el actor Sean Penn al asesino y narco mexicano, el
Chapo Guzmán—cuya
vertiginosa fortuna lo ha hecho figurar entre los hombres más ricos del mundo
según la revista Forbes—,
poco antes de ser capturado por la infantería de marina de México. La
entrevista, que apareció en la revista Rolling
Stone, es malísima, una exhibición de egolatría desenfrenada y
payasa y, para colmo, desbordante de simpatía y comprensión hacia el
multimillonario y despiadado criminal al que se le atribuyen cerca de tres mil
muertes además de incontables desafueros, entre ellos gran número de
violacones.
Habrá a quien le haga gracia que dos celebridades humillen al Gobierno mexicano, pero hay que recordar a los dos periodistas muertos por informar de tan siniestro personaje
Piñata en México de Kate del Castillo, El Chapo y Sean Penn. / REUTERS
Esta es una vieja historia. Tan contada por el cine, la literatura, el corrido o el bolero que hay que ser un maestro de la narrativa para ponerla en pie y que no degenere en culebrón. Se podría pensar, por aquello de que la protagonizan un hombre malo y una tía buena, que un director de acción sabría cómo manejarla, pero el hecho de que en la trama irrumpa de pronto un actor de relumbrón fascinado por el lado entrañable del asesino le concede a este drama un toque de farsa que cuadra más con una película de los Coen, siendo ellos maestros en retratar la ciega tontuna de quien se cree muy listo. Esta es una historia vieja, la de una mujer jaquetona que se rinde ante el turbio encanto de un malvado, que ella imagina, porque ha visto muchas películas de pornoviolencia, como una suerte de justiciero del pueblo. La bella dama, Kate del Castillo, conocida como la Reina del Sur, olvida que su amante bandido no ha llegado a las más altas cimas de la mierda por robar al rico para entregárselo al pobre, al contrario el éxito de su ídolo se escribe sobre la sangre de los inocentes, que son los que le han alzado en el ránking de fortunas de Forbes.
Pienso en esos periodistas, torturados y masacrados por informar, investigar, seguir la pista a tipos como el Chapo Guzmán
CARLOS BOYERO
16 ENE 2016 - 14:18 COT
En la dedicatoria de los libros, los autores acostumbran a citar a sus seres amados, los agentes literarios, los especialistas que les donaron información sobre el tema que ellos han tratado. Y casi siempre dan las gracias a la paciencia de esos seres cercanos por haberles soportado durante la creación de ese libro.
Hace muchos años leí sin descanso y con terror la magnífica novela El poder del perro que firmaba Don Winslow. Y con ella su expresividad se secó. Con sus siguientes y vulgares libros me asaltaba la sensación de que El poder del perro la había escrito un negro literario. Hace unos meses, Winslow ha publicado Elcartel. Es la continuación de El poder del perro y tan brutal y apasionante como el arranque de la saga.
En la primera página leo la dedicatoria. Hay entre trescientos y cuatrocientos nombres y apellidos. Y me planteo que Winslow debe tener infinitos familiares, amigos y colaboradores. Pero todos los apellidos de estos son españoles. Cuando llego al final de la dedicatoria leo esto: “Todos ellos son periodistas asesinados o desaparecidos en México durante el periodo que abarca esta novela. Hubo otros”. Mi escalofrío es inmediato y duradero.
En El cartel vuelvo a encontrarme con Art Keller, el agente de la DEA obsesionado por matar a su amigo de juventud Adan Barrera, sabio e implacable jefe del cartel más poderoso de México. Habla del narcotráfico, ese motor que ensucia el mundo, la generalizada corrupción que engendra, su complicidad con el poder político, militar, jurídico, policial.
Y pienso en esos periodistas, torturados y masacrados por informar, investigar, seguir la pista a tipos como el Chapo Guzmán. Y además de parecerme un lío demasiado retorcido y surrealista, supongo que Sean Penn no corrió ningún peligro por hacer de periodista durante diez horas con el monstruo.
Kate del Castillo y Sean Penn. / ARMANDO MOTA/ORLANDO BARRÍA (EFE)
En esta historia de amor propia de una telenovela mexicana, queda claro que El Chapo la quería, tanto como para exponerse por ella, pero el hombre convertido en leyenda por fugarse dos veces de las autoridades quería más a su propia libertad. Estas fueron las conversaciones entre Joaquín Guzmán Loera, el narco más poderoso del mundo, y la actriz Kate del Castillo. Comenzaron el 25 de septiembre de 2015 y terminaron el 9 de noviembre, cuando el capo de capos deja sin responder a la chica porque se temía lo peor: la Marina venía pisándole los talones.
En el centro de este triángulo amoroso estaba una estrella de Hollywood, Sean Penn, a quien El Chapo no logró reconocer ni por la película 21 gramos. Ni aunque le dijeran que era "más chingón que el que hizo la de El Padrino". En una de las conversaciones entre él y su enlace, le cuentan que a la estrella se le cae la baba por venir a México a charlar con El Señor. Pero a él sólo le podía encandilar de esa forma La Reina del Sur, tanto, que se preocupó de darle "lo más bonito": un teléfono "rosita" de última generación.
Este miércoles el diario mexicano Milenio publica las conversaciones completas entre El Chapo, el enlace y Kate del Castillo interceptadas por los servicios de inteligencia mexicanos. Los tres usan los motes de Papá (El Chapo), Olvidado (Enlace), Guapa y Ermoza (Kate) y Licenciado Óscar (Enlace). Aquí mostramos los fragmentos más relevantes en orden cronológico.
El fin del compromiso entre Charlize Theron y el oscarizado actor saca a la luz el ‘fantasmeo’ o cómo abandonar a tu pareja y desaparecer sin dejar rastro
No hace mucho, Sean Penn y Charlize Theron eran una pareja feliz. Sin embargo, hace poco llegaron noticias de que Theron había dejado de responder a las llamadas y los mensajes de Penn. Lo estaba fantasmeando.
¿Qué es el ghosting?
El término, como casi siempre, viene se ha acuñado primero en inglés: ghosting, de la palabra ghost (fantasma, en español). Una palabra generalmente asociada con Casper, el niño que veía a gente muerta y el título de una película de 1990 protagonizada por Demi Moore y Patrick Swayze, ha pasado a utilizarse también como un verbo que se refiere a poner fin a una relación amorosa por el procedimiento de interrumpir todo tipo de trato y hacer caso omiso de los intentos de la expareja por establecer contacto.