

Vimos esta semana a un Gustavo Petro agónico —el pato cojo, como llaman en Estados Unidos al mandatario de salida—, vestido de blanco y disfrazado de pastor de secta engañabobos. Y mientras nos ofrecía el espectáculo de sus delirios de ‘cafeína’, y trinaba sobre fraudes electorales que solo habitan en su perturbada mente, el agudo investigador Ricardo Calderón, del Canal Caracol, nos puso ante la evidencia de la componenda mafiosa que, a inicios de este cuatrienio, el gobierno de Petro acordó con los narcotraficantes y masacradores del ‘clan del Golfo’.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial, una de las preguntas más importantes no está en los electores de Abelardo de la Espriella ni en los de Iván Cepeda, sino en quienes votaron por otros candidatos en la primera vuelta y ahora deberán decidir qué hacer el próximo domingo.
Pocas fechas han sido tan decisivas en la historia de Colombia. Cerca de 25 millones de votantes efectivos definimos hoy si el país cae en la trampa de pobreza y represión del socialismo del siglo XXI, al elegir al candidato comunista Iván Cepeda. O si, por el contrario, apuesta por el liderazgo de Abelardo de la Espriella, para recuperar mucho de la seguridad perdida, salvar al Estado de la quiebra por el gasto público desbordado y la corrupción y, sobre todo, para preservar nuestra democracia —imperfecta, pero democracia al fin—, y el sistema de pesos y contrapesos gracias al cual, por muy autoritario que quiera ser un gobernante, encuentra talanqueras en los demás poderes públicos.

El ultraderechista Abelardo de la Espriella llega como favorito a unas elecciones presidenciales en las que pesa especialmente el voto anti
Los colombianos van a las urnas este domingo con dos emociones recorriéndoles el cuerpo: el miedo y la rabia. La carrera entre dos candidatos antagónicos ha dividido y polarizado al país y, más allá de las propuestas, los dos bandos se temen o se odian entre sí.

Cada elección produce sus propios oráculos. En Colombia, como en casi todas partes, basta que un grupo de escritores, profesores, artistas o académicos se incline por un candidato para que cierta prensa lo presente como un indicio de superioridad moral. Si los “intelectuales” están con Cepeda, pareciera sugerirse, algo deben saber que el resto no entiende. Y si critican a De la Espriella, entonces la advertencia debe tomarse como una especie de dictamen filosófico nacional.
Muchos creen que el 7 de agosto de 2026 será un simple relevo. La realidad es que para Gustavo Petro inicia una cuenta regresiva judicial sin precedentes. Al perder el blindaje del cargo, la Fiscalía General de la Nación y la Corte Suprema de Justicia tendrán vía libre para actuar de forma directa sin el freno de la Comisión de Acusaciones del Congreso, destrabando expedientes que hoy duermen por conveniencia política.
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| Gustavo Petro |
VEINTE ESCÁNDALOS DE PETRO
El único cambio que se ha visto con Petro es el cambio de escándalo cada mes. Para la muestra, 20 botones:
1) Durante su campaña presidencial, el hermano de Gustavo Petro visitó capos en prisión ofreciendo beneficios judiciales y freno a extradiciones a cambio de apoyo electoral, suceso conocido como el Pacto de La Picota.
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Durante más de ocho meses de campaña política hemos visto un proselitismo ampliamente basado en las redes sociales, donde, por un lado, el gobierno de Gustavo Petro y sus bodegas interneteras han trabajado con vigor por su candidato, el comunista Iván Cepeda, y, por el otro, el aspirante ‘outsider’ Abelardo de la Espriella ha cabalgado sobre una poderosa y robusta red de decenas de miles de influenciadores, seguidores y replicadores de su mensaje en las redes sociales. Si los demás candidatos han quedado rezagados, ha sido en buena medida porque fueron incapaces de usar, con intensidad y eficacia, esas tecnologías.

FUENTE DE LA IMAGEN, GETTY IMAGES
Al menos 20 personas murieron y más de 45 resultaron heridas este sábado en varios ataques con explosivos en el departamento de Cauca, en el suroccidente de Colombia, en una jornada violenta con múltiples incidentes.
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El presidente, que hoy niega cualquier vínculo con el mayor contrabandista de Colombia, fue quien primero le abrió la puerta. Mucho antes de que alguno de sus funcionarios se reuniera en secreto con emisarios de Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, Gustavo Petro se sentó con el abogado del llamado “zar del contrabando”. CAMBIO revela esa reunión, hasta ahora mantenida en reserva.
Sylvia Charry
19 de abril de 2026
La historia de los acercamientos entre el Gobierno de Gustavo Petro y Diego Marín, conocido como ‘Papá Pitufo’ o el zar del contrabando en Colombia, se ha contado a medias. La reconstrucción completa muestra que el propio presidente fue quien inició el contacto entre las partes. Antes de que existieran los viajes, reuniones, audios y ofrecimientos conocidos por la opinión pública, hubo una reunión —hasta hoy inédita— en la que Petro se sentó con el abogado de Marín. De ese encuentro salió una decisión concreta —abrir un canal— que, meses después, se convirtió en una cadena de contactos que hoy está bajo escrutinio público y la lupa de las autoridades. CAMBIO revela los hechos.
El 6 de abril de 2026, un día después de que Noticias Caracol revelara los audios de las reuniones que sostuvieron el jefe de la inteligencia del Estado, Jorge Lemus, y el abogado de Diego Marín, Luis Felipe Ramírez, el presidente Gustavo Petro publicó en X un hilo extenso. “Yo no tengo ningún trato con él que no sea que se siente a declarar ante la justicia y se someta a ella y declare la verdad”, decía uno de sus mensajes. Esa afirmación es, por lo menos, incompleta. Antes de que cualquiera de sus subordinados se reuniera con emisarios de Diego Marín fue el propio presidente quien se sentó con Gonzalo Boye Tuset —el abogado europeo del contrabandista— en una reunión a la que también asistió Ramón Devesa, el español que había servido de primer enlace entre el entorno del mandatario y el zar del contrabando. Petro no se reunió directamente con él, pero sí con su representante legal más poderoso.
Primero trinó que TIME lo nominó como uno de los 100 dirigentes más influyentes del mundo. No aparece en la lista, o a lo mejor Petro se equivocó de lista: él sale es en la Lista Clinton que es la de los más corruptos del mundo.
El presidente Gustavo Petro quedó en el centro de las críticas tras asegurar que había sido incluido en la lista de los 100 líderes más influyentes de Time, algo que no corresponde con el listado oficial.
La denuncia del exconcejal, Juan Martín Bravo, se centra en tres puntos críticos de inconsistencia institucional:
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En más de 40 años de periodismo, he cubierto diez elecciones presidenciales y, aparte de seguir la actividad de los candidatos y sus propuestas, siempre he analizado la evolución del comportamiento de los electores, desde cuando expresan sus preferencias iniciales en las encuestas antes de Navidad hasta la recta final en mayo. Y en esa labor he aprendido que la pausa de Semana Santa marca el momento de reflexión en que millones de votantes toman su decisión final.
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| Paloma Valencia |
Pasadas las consultas presidenciales del 8 de marzo, las encuestas registran el rápido ascenso de la senadora uribista Paloma Valencia, en compañía de su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo. De marcar entre 4 y 8 % en los sondeos previos a la consulta del centro-derecha que ella ganó, Valencia pasó ahora a ubicarse por encima de 20 %. En pocos pero agitados días, sumó más de una docena de puntos, mientras el otro aspirante de la derecha, el abogado Abelardo de la Espriella, cedió entre 3 y 5 puntos, aunque resiste arriba de ella con un promedio de 26 %.
Las agencias federales de Estados Unidos (principalmente la DEA, junto con fiscales federales de las oficinas de Manhattan y Brooklyn en Nueva York, y apoyo de Investigaciones de Seguridad Nacional - HSI) están investigando al presidente colombiano Gustavo Petro por presuntos vínculos con el narcotráfico. Estas indagaciones se encuentran en etapas iniciales y no está claro si derivarán en cargos formales contra él.