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miércoles, 26 de julio de 2017

Javier Marías / Andanadas contra el diccionario

jAVIER mARÍAS

ANDANADAS CONTRA EL DICCIONARIO

La Real Academia Española recibe 
peticiones de supresión de acepciones 
o términos en su ‘Diccionario’, 
pero carece de potestad para 
prohibir nada.


DOMINGO 11 DE JUNIO DE 2017


EN LA REAL Academia Española hay de vez en cuando algún pleno soporífero, pero en las comisiones —divididas en grupos de ocho o nueve académicos, y donde más se trabaja con las palabras—nos divertimos mucho, en contra de lo que cree la mayoría de la gente. Ahí se encuentra uno con la tarea y la dificultad de definir un término, de mejorar o matizar esa definición, de añadir algo nuevo o que extrañamente se nos había escapado; de calibrar si un vocablo está lo bastante arraigado para incorporarlo al Diccionario, por supuesto de atender las peticiones de instituciones y particulares, hay legión de ellas. Pero he de confesar que la mayor fuente de diversión (y de desesperación también) son las quejas y protestas, que rebasan todo lo imaginable. Lo curioso —y de esto ya he hablado en otras ocasiones— es el carácter intolerante y censor de la mayoría: su objetivo final suele ser que el DLE (ahora se llama así lo que se llamaba DRAE) suprima sin más, por las bravas, tal acepción o término, como si con eso fuera a desaparecer su uso. Lo he explicado en esta columna, pero mucha gente no se entera o no se quiere enterar o hace caso omiso, así que hay que insistir infatigablemente: la RAE carece de potestad para prohibir nada. Es un mero registro neutral de lo que los hablantes dicen y escriben, o han dicho y escrito en el pasado. En época de Franco sí había censura (impuesta), y no figuraban en el Diccionario los tacos ni las palabras malsonantes u “obscenas”. Por fortuna esa época pasó a la historia, y hoy nos parecería inaceptable no encontrar en el DLE “follar”, “felación”, “polla” y cosas por el estilo.

viernes, 21 de julio de 2017

García Márquez / La mujer que escribió un diccionario

La mujer que escribió un diccionario


GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
BIOGRAFÍA
10 FEB 1981


Hace tres semanas, de paso por Madrid, quise visitar a María Moliner. Encontrarla no fue tan fácil como yo suponía: algunas personas que debían saberlo ignoraban quién era, y no faltó quien la confundiera con una célebre estrella de cine. Por fin logré un contacto con su hijo menor, que es ingeniero industrial en Barcelona, y él me hizo saber que no era posible visitar a su madre por sus quebrantos de salud. Pensé que era una crisis momentánea y que tal vez pudiera verla en un viaje futuro a Madrid. Pero la semana pasada, cuando ya me encontraba en Bogotá, me llamaron por teléfono para darme la mala noticia de que María Moliner había muerto. Yo me sentí como si hubiera perdido a alguien que sin saberlo había trabajado para mí durante muchos años. María Moliner -para decirlo del modo más corto- hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario de uso del español, tiene dos tomos de casi 3.000 páginas en total, que pesan tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y -a mi juicio- más de dos veces mejor. María Moliner lo escribió en las horas que le dejaba libre su empleo de bibliotecaria, y el que ella consideraba su verdadero oficio: remendar calcetines. Uno de sus hijos, a quien le preguntaron hace poco cuántos hermanos tenía, contestó: «Dos varones, una hembra y el diccionario». Hay que saber cómo fue escrita la obra para entender cuánta verdad implica esa respuesta.

García Márquez / Un diccionario de la vida real


Un diccionario de la vida real



GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
BIOGRAFÍA

18 NOV 1981


Hace cuatro años fue llevado a París el cuerpo momificado del faraón egipcio Ramsés II para ser sometido a un examen médico que determinara la naturaleza y el remedio de una floración parasitaria que amenazaba con destruirlo. Puesto que era el cadáver del monarca de un país con el que Francia tiene buenas relaciones, el presidente de entonces, Valéry Giscard d'Estaing, lo recibió en el aeropuerto con honores militares. Pero no fue ese el problema más difícil que planteó el examen del cuerpo, sino otro menos convencional y tal vez sin solución: las vísceras estaban rellenas con una especie de aserrín de diversas materias vegetales, y entre ellas, picadura de hojas de tabaco. Aquel descubrimiento parecía un disparate histórico. En efecto, Ramsés II murió en 1235 antes de Cristo. Es decir, hace 3.000 años, y es una verdad aceptada por todo el mundo que el tabaco fue descubierto por Cristóbal Colón y llevado por él a Europa después del descubrimiento de América. El hecho de que un faraón milenario lo tuviera en las vísceras, sin embargo, ha puesto a pensar en la posibilidad de que los egipcios conocieran el tabaco, pero no para fumarlo, sino para usos medicinales, y muy en concreto para embalsamar a esos faraones que creían seguir vivos mientras se conservara su cuerpo.

García Márquez / La vaina de los diccionarios



La vaina de los diccionarios


Uno de los placeres de la vida es encontrar las imbecilidades de los diccionarios. Para mí, en especial, constituyen una cierta forma de venganza contra el destino, porque mi abuelo el coronel me enseñó desde muy niño que los diccionarios no sólo lo sabían todo, sino que además no se equivocaban nunca. El suyo, que era un mamotreto muy viejo y ya a punto de desencuadernarse, tenía pintado en el lomo un Atlas corpulento con la bola del mundo sobre los hombros. "Esto quiere decir que el diccionario tiene que cargar con el mundo entero", me decía mi abuelo, a quien, sin duda, no se le ocurrió nunca buscar la nota sobre Atlas en el propio diccionario. De haberlo hecho, se habría dado cuenta de que ese dibujo era un error muy grave. Atlas, en efecto, era uno de los titanes de la mitología griega que provocó una guerra contra los dioses, por lo cual lo condenó Zeus a sostener el firmamento sobre sus espaldas.El firmamento, por supuesto, y no el mundo, como estaba dibujado en el lomo del diccionario, porque ni el propio Zeus sabía en sus tiempos que la Tierra era redonda como una naranja.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Nuevo Diccionario de la lengua española









EL LIBRO DE LA SEMANA / EL NUEVO DICCIONARIO

Jugando al juego del ‘mouse’ y el ratón

La 23ª edición del 'Diccionario', publicado 13 años después que la anterior, trata de abrirse a América y huir de la perspectiva exclusivamente española. Le queda camino por recorrer


Ejemplares del nuevo diccionario en la encuadernadora de Barcelona. / MASSIMILIANO MINOCRI
Una nueva edición del Diccionario por antonomasia siempre es un acontecimiento. Pero este 23º diccionario no se limita a dar fe de novedades que ya conocíamos por su web: aprovechando la oportunidad, se ha modernizado la obra y mejorado su utilización. Recordemos que en el origen remoto de los diccionarios académicos está el de Autoridades (acabado en 1739). Desde entonces ha habido una veintena de ediciones, la última hace 13 años, que mantenían la mayoría del vocabulario y parte de las definiciones presentes en su lejano progenitor, añadiendo por supuesto muchas otras: esta edición cuenta con 4.600 entradas más que la anterior. Por eso elDiccionario es una obra singular, que conserva la herencia (y a veces el peso) de sus orígenes, que lleva siglos gozando de gran popularidad, pero que no renuncia a reflejar la modernidad, y eso es problemático. El edificio de la lengua cambia ante los mismos ojos del lexicógrafo: áreas enteras del vocabulario se convierten en ruinas (que tendrá que etiquetar como tales), mientras que debe construir alas nuevas con ladrillos de estabilidad incierta.