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jueves, 19 de septiembre de 2019

Ocho novelas para ocho viajes entre lo real y lo imaginario

El callejón de Blecktornsgränd, en el barrio de Södermalm de Estocolmo, donde transcurre parte de la trama de la saga 'Millennium', de Stieg Larsson.   

Ocho novelas para ocho viajes entre lo real y lo imaginario

Del Estocolmo de ‘Millennium’ al desierto jordano de ‘Los siete pilares de la sabiduría’ y la Comala mexicana de ‘Pedro Páramo’, grandes rutas inspiradas por la literatura


Paco Nadal
3 de mayo de 2019

Muchas veces el envoltorio en el que transcurre una novela es tan subyugante como su propia trama. Y el título y su autor quedan para siempre ligados a ese territorio. Aquí van ocho viajes en busca de otros tantos escenarios de grandes obras literarias.




El arco de piedra Um Fruth, en el desierto jordano de Wadi Rum.ampliar foto
El arco de piedra Um Fruth, en el desierto jordano de Wadi Rum. GONZALO AZUMENDI


1 Thomas E. Lawrence en Wadi Rum


Es un desierto de piedra de Jordania, fronterizo con Arabia Saudí. Es el desierto de Lawrence de Arabia, quien lo recorrió muchas veces durante sus correrías con la Revolución Árabe de 1916-1918. Lawrence estaba enamorado de este lugar del que escribió en su libro autobiográfico Los siete pilares de la sabiduría (1926) frases halagadoras: “Los paisajes, en los sueños infantiles, tenían aquel mismo aspecto vasto y silente”. Wadi Rum es un lugar mágico. Las grandes montañas de piedra arenisca han sido talladas por la erosión con formas extravagantes. Los gigantescos afloramientos de roca emergen de la llanura como ciudades misteriosas de un planeta lejano. Las grandes columnas de arena fosilizada quedan rematadas por cúpulas de aires bizantinos y los colores de la roca y la arena, que van del rojo intenso al nácar acaramelado, parecen incendiarse cada tarde con las tonalidades del ocaso.

martes, 1 de mayo de 2018

El escándalo de abusos sexuales que la Academia del Nobel silenció



Ciudadanos se manifiestan en Estocolmo contra los abusos sexuales, por la transparencia en la Academia Sueca y en apoyo a su ex secretaria Sara Danius.  



El escándalo de abusos sexuales que la Academia del Nobel silenció

Las denuncias públicas contra un influyente artista vinculado a la institución escandalizan a Suecia, país símbolo de la igualdad, y destapan filtraciones e irregularidades


Estocolmo, 23 de abril de 2008
María R. Sahuquillo

Esa noche, en medio de la fiesta, sin mediar palabra, él le metió la mano entre las piernas, le apretó la vulva y trató de introducirle los dedos. Gabriella Hakansson, impactada, le empujó y le dio un bofetón antes de que Jean-Claude Arnault desapareciese de la sala en la que conversaban escritores, pintores y otros artistas. Quienes les rodeaban en aquella velada cultural en casa de un editor en Estocolmo murmuraron que Arnault había perdido los papeles. Otra vez. Después, cuenta Hakansson, giraron la cabeza y siguieron con la soirée. La escritora recogió sus cosas y se marchó. Había escuchado rumores sobre Arnault, dramaturgo y fotógrafo y uno los hombres con más poder del panorama artístico sueco por sus vínculos con la Academia de Suecia, prestigiosa institución que elige cada año al Nobel de Literatura. “Sabía que tenía cierta fama, pero jamás pensé que llegaría tan lejos”, comentaba Hakansson el jueves.

domingo, 8 de octubre de 2000

Isaac Bashevis Singer / "Las cosas de los judíos siempre han oscilado entre la vida y la muerte"

Isaac Bashevis Singer

"Las cosas de los judíos siempre han oscilado entre la vida y la muerte"



Gabriel Guevara
Estocolmo, 12 de diciembre de 1978

La entrega de los premios Nobel, efectuada el pasado domingo en las capitales de Suecia y de Noruega, se desarrolló como es habitual. Los galardonados con el de la Paz este año fueron el primer ministro israelí, Begin, y el presidente egipcio, Sadat -representado en el acto-, y fueron recibidos con grandes medidas de seguridad. El acto de entrega desató las mismas controversias que la propia concesión. Este desacuerdo sobre la idoneidad de los premiados con el Nobel de la Paz ya resulta tradicional.

Frágil, cerúleo, pero implacable contra toda tontería periodística, el septuagenario Isaac Bashevis Singer -Premio Nobel de Literatura de 1978- se resiste al show televisivo en que los usos y costumbres de los años setenta han convertido a la tradicional ceremonia sueca de entrega de los lauros.¿Qué significa en su vida premio Nobel?, se entromete un enjundioso corresponsal inglés. «La pérdida de dos meses de trabajo», dice el anciano, y la malicia judía, más allá de las cosas de este mundo, le brilla en los ojuelos.
¿Por qué escribe en yidish y no en hebreo?, interroga otro, como trampolín a preguntarle por qué no usa la lengua oficial del Estado de Israel. «Porque el hebreo es una lengua muerta», osa decir Singer, sin respetar que Menahem Begin está desde ayer en Oslo para recibir otro premio Nobel. «Porque el yidish es el idioma que usaban los personajes de mis novelas cuando les pasaba lo que narro», agrega.
¿Cómo controla, entonces, las traducciones de sus novelas al inglés? La calavera de Singer sonríe de nuevo, mirando hacia el suelo: «A veces las hago yo mismo». Y agrega, misteriosamente: «El yidish es el idioma para relatar las cosas de los judíos, que siempre han oscilado entre la vida y la muerte. Para los judíos, la muerte sólo puede mencionarse en yidish.
El pasado domingo, cuando leyó en la Academia Sueca la tradicional disertación de todo premio Nobel, dijo cosas más discutibles:
«El narrador y el poeta de nuestra época, como el de cualquier época, debe ser un entertainer del espíritu en el cabal sentido de la palabra, no apenas un predicador de ideas sociales o políticas. No hay excusa para una literatura tediosa que no intrigue al lector, que no estimule su espíritu, que no le proporcione la alegría y el escape que el arte siempre asegura. Dicho esto, también es verdad que el escritor serio de nuestra época debe estar profundamente preocupado acerca de los problemas de su generación.»
La conferencia fue en inglés, pero ese primer pasaje Singer lo leyó en yidisch. En parte porque la televisión se lo había pedido, pero quizá también como forma de retener un secreto cuya esencia no contará a nadie.
En su conferencia, Singer subrayó que el poder de la religión es hoy más débil que nunca y que la familia está perdiendo sus bases espirituales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 1978