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lunes, 16 de junio de 2025

Triunfo Arciniegas / Petro no entendió nada

 




Triunfo Arciniegas

PETRO NO ENTENDIÓ NADA 

Aparte de que desconoce las normas mínimas de redacción, este man no entendió nada. No escribe con claridad porque, entre otras cosas, le falta claridad para pensar. 

El texto es un jeroglífico de un muchacho de bachillerato.

¿Acaso en este día glorioso no marchó el pueblo? ¿De dónde se agarra este político para mezclar marcha y consulta popular? ¿Cómo se le ocurre asociar Uribe y consulta popular? El hombre que hoy lucha por su vida porque le metieron dos balazos en la cabeza, ese mismo que posible y desgraciadamente ya sacaron del juego, es un conocido opositor de la tal consulta. 

“Nos engañaron”, dice, cual inocente quinceañera, acudiendo al plural cuando le conviene.

Por supuesto, el pueblo quiere la paz que Petro no consiguió ni conseguirá. Una promesa que le quedó grande. Por supuesto, el pueblo no quiere las muertes que la inseguridad de su Gobierno ha permitido. El pueblo tampoco quiere la tolerancia con los malandros y los asesinos. Ni menos el ramillete de corruptos que este Gobierno ha reunido.

Es Petro quien quiere la consulta popular, no el pueblo. El político confunde los términos. Petro no es el pueblo, como tampoco lo era el nefasto dictador Hugo Chávez aunque ordenara escribirlo en todas las esquinas. El pueblo somos todos. Yo soy parte del pueblo pero nunca de semejante engendro de mentiras, mitomía y mediocridad.

“Vamos a las calles”, amenaza. Pero que lo hagan sin indígenas pagos, sin estudiantes obligados, sin autobuses alquilados, sin almuerzos, sin contratos. Es decir, sin despilfarrar el dinero de los colombianos. El despilfarro también es corrupción.

En fin, resulta difícil comentar un texto que no se entiende. Un texto tan pésimamente escrito. Una cosa que sólo sirve para desbaratar en un taller de redacción. 

15 de junio de 2025



viernes, 2 de mayo de 2025

Triunfo Arciniegas / Los cuentos de hadas no existen




Triunfo Arciniegas
LOS CUENTOS DE HADAS NO EXISTEN


Mauricio Palomo Riaño*
1 de mayo de 2025


Caperucita Roja y otras historias perversas, de Triunfo Arciniegas, es un verdadero rescate de la memoria infantil. Su primera edición con Panamericana Editorial data de la década de los noventa, y hoy, en esta nueva reedición de la misma casa editorial, se destacan, además de los cuentos que la componen, sus ilustraciones, un trabajo con los colores muy potente y un querer atrapar a los niños, el público que más le ha sido fiel a Arciniegas en su carrera como escritor. El epígrafe, tomado de una cita del gran Charles Perrault, ya expone a Caperucita Roja como una muchacha no tan ingenua.

Por esta galería de tinta el lector transitará por una serie de relatos que no lo dejarán ileso, porque definitivamente reflejan mucho más de lo que su contenido literal manifiesta. Una Caperucita Roja desde una versión antónima, porque es aquí el lobo el que tiene la voz, una voz silenciada por la cultura y por la misma intención inicial del cuento de hadas original, pero que necesitaba ser escuchada, ser leída; pues bien, Arciniegas se preocupa por darle sentir y pensar a la figura más vilipendiada de los cuentos de hadas; el lobo, y resulta que la de aquí es una versión bellísima, de hecho, es un lobo romántico y conquistador, un lobo admirador de la belleza y enamorado de lo imposible; el puro y sincero drama del romántico, el drama de la imposibilidad para amar. Da tristeza el lobo de esta versión, se alcanza uno a compadecer y verse reflejado en su espejo (muchos hemos pasado por estos dramas). Sin embargo, Los tres cerditos volverán a ponerlo en su lugar de origen, tristemente, y seguiremos teniéndolo en la retina como el humillado.



En estos cuentos conseguir princesas de sangre azul es un asunto muy difícil, y, sin embargo, hallamos en ellos princesas reales, de carne y hueso, de cotidianidad, de pies en los asfaltos y de oficio; la princesa Corocora, por ejemplo, que se quedará con el corazón de Fernando VII a punta de matarle piojos y pulgas. Los lectores empezarán a añorar princesas de esta clase en sus casas y castillos. Esto dará el vuelco, usted solo atrévase a entrar en estas páginas, niños y adultos saldrán de ellas fascinados por tantas hadas reales que recorren nuestras calles y ciudades.

Pero, sin duda, lector, y desde lo subjetivo, claramente, el cuento que más cautivará será el del sapito que comía princesas. La redención existe, aunque la fama que nos anteceda sea muchas veces nuestra principal enemiga; nos suele pasar a todos los sapos, por eso, querido lector, tenga usted mucho cuidado de andar por ahí dando besos equivocados. Ni la historia patria se salva aquí: hay muchos sapos en ella, encantados por brujas malhechoras. Los sapos que no hemos tenido fortuna aín en el amor seguimos en la búsqueda invisible de nuestra propia Flordemivida. Un día se producirá el beso verdadero y sabremos entonces dónde estará para siempre el lugar de nuestra casa.




Los cuentos de Triunfo Arciniegas son cuentos de amor, un amor elemental y, sin embargo, potente y diáfano, con todo y las virtudes y los defectos que existen en este afecto cuando empiezan a construirse los vínculos amorosos; no son cuentos idílicos, y por fortuna que no lo son, son cuentos tan reales que cuando uno cierra el portón de su casa después de haberlos leído, puede identificar claramente y con sencillez al sapo de la esquina y a la princesa más linda de la cuadra. 

Dosis de humor también acompañan las páginas de este libro y, al hibridarlo con la poesía, se percibe maravillosa la reinterpretación de los relatos originales. Este ejercicio es metaliterario, es combinar otros cuentos entre los mismos cuentos y lograr en medio de futuros bonitos, árboles de medallas, secretos inenarrables de princesas temerosas de encontrar el amor, no de añorarlo, una apuesta que ya lleva más de treinta años en las pupilas de lectores de varias generaciones, una genialidad literaria que no nos podemos perder.

El guiño a la bella durmiente desde un anuncio en el periódico, la princesa que resulta ser bizca al despertar, y la carcajada del lector al saber este detalle que el cuento original jamás nos reveló, porque quizá le dio miedo reñir con el estereotipo, nos hacen, incluso, cuestionarnos. ¿Iríamos por un beso de la hermosa princesa reconociendo el oculto defecto debajo de sus párpados? Esto es una locura de tinta, una locura feliz. Cuando despertó, el idilio ya no estaba allí.

Radiografías de desamores inmediatos, palacios cogidos de ruana por fiestas ampulosas, recursos inusuales en las narraciones, idioteces de príncipes que no saben por qué tienen que casarse, poesía salpicando la prosa, las hermosas razones de un lobo silenciado por la historia y hasta el mismísimo Pedro Navajas que aquí no se salva y sale a bailar por estos renglones cargados de imágenes reales e inverosímiles, según el lector que se le asome, están a la orden del día en Caperucita roja y otras historias perversas

Los homenajes a grandes de la literatura también se aprecian: cabalgan por estos reinos Kawabata, Vargas Llosa, García Márquez y Sabines.

Una última invitación, si es que toda esta nota ya no lo ha sido, es a que el lector no se pierda a Blancanieves salida de los paisajes de su cuento prolífico y deambulando en bicicleta con una camiseta de los Rolling Stones por las calles atestadas de visajes de San Victorino. Esta imagen, en serio, es imperdible.

A partir de juegos intertextuales, Arciniegas resignifica los personajes emblemáticos de los cuentos de hadas tradicionales, ubicándolos en contextos espacio-temporales disímiles. Así, es fácil encontrar princesas en calles comerciales de ciudades tercermundistas, cafés atendidos por escritores del Boom que no llegaron al reconocimiento, princesas y príncipes con todos los defectos físicos alimentados por los estereotipos, bellas durmientes bizcas, príncipes idiotas, protagonistas pobres, sapos mujeriegos en busca del verdadero amor, etc. Se busca desde el humor y la resignificación inusual desde lo literario dar apertura a los cuentos y por extensión al hábito lector, una manera genial de acercar la literatura a la infancia desde historias jocosas y sugestivas que logran el impacto positivo en el lector. El público más genial de Triunfo sigue siendo el corazón de los niños.

___________

*Escritor, gestor cultural y docente.

PERIÓDICO DE LIBROS



lunes, 27 de enero de 2025

Triunfo Arciniegas / Petro contra Trump

Gustavo Petro y Verónica Alcocer


Triunfo Arciniegas

PETRO CONTRA TRUMP


Petro es tan egocéntrico que cree que la humanidad anda pendiente de su destino. Le dice a Trump: “Túmbeme presidente, y le responderán las Américas y la humanidad”. Le hace falta una coma al principio, por supuesto. Y el texto completo carece de coherencia y elegancia. Parece un costal donde cabe todo. Una loca, como le decían las abuelas a la manta elaborada con retazos de tela de todos los colores. Petro parece un reciclador que recoge por el camino todo lo que considera que le sirve. ¿Escribió el texto ebrio o trabado? De otra manera no se entienden  tantos desmanes, tanta irresponsabilidad, tanta perversidad para jugar con el destino de los colombianos.

“No me gusta, su petróleo, Trump, va a acabar con la especie humana por la codicia”, dice Petro. Si se le quita la primera coma, que sobra, todavía es una frase absurda. ¿El petróleo es codicioso? Más adelante Petro se pone algo íntimo: “Me matarás”. A ratos habla de tú, a ratos de usted. Primero le acepta a Trump un trago de whisky y luego se niega a estrechar su mano. ¿En fin qué? Pero dejemos las imprecisiones semánticas y sintácticas, donde hay demasiada tela por cortar, y concentrémonos en el insondable mar del ego del mandatario.

A Petro le hizo falta agregar que sin él se acaba la humanidad o que queda incompleta. Se cree un Aureliano Buendía, entre otras cosas, según sus propia palabras, pero le falta talla. No tiene pinta ni tampoco historia. No tiene la leyenda. No fue un personaje sobresaliente en el grupo guerrillero de donde proviene para que venga a darse ínfulas de guerrero.

No es querido por la gente. Carece de carisma y de sentido del humor. Es un tipo mentiroso y no tiene palabra. No cumple sus promesas. Se asocia con cualquiera y pasa por encima de quien sea, recurriendo a todo clase de artimañas, con tal de coronar sus ambiciones. No es una buena persona. Ya ni su propia mujer lo quiere.

¿A estas alturas se habrá dado cuenta del repudio  de la mayoría de los colombianos y la inmensa mala fama en el exterior? ¿Le habrán contado de los gritos en los estadios y los conciertos? Su fracaso es obvio. Al político que aspiraba a gobernar el Universo le quedó grande su propio país.  

Un político tan torpe que arma solo una pelea de tigre con burro amarrado con el arrogante presidente del país más poderoso del mundo, y él no es el tigre. En un país del tercer mundo con numerosos conflictos sin resolver, Petro pretende enredarnos en un berenjenal de dimensiones colosales.

El presidente debería ponerse a gobernar en vez de escribir y vociferar tanta palabrería, en vez de tantas estrambóticas promesas sobre un tren bala en la sedienta Guajira o trenes voladores que atraviesan el país o los tres meses para acabar con la guerrilla. 

Petro armó solo y de madrugada una pelea insensata y en la noche reculó. Un verbo que le queda bien. Debería recular más, ceder lo que se precisa para dar cumplimiento al término y para que durmamos tranquilos.

27 de enero de 2027

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Gustavo Petro

Trump, a mí no me gusta mucho viajar a los EEUU, es un poco aburridor, pero confieso que hay cosas meritorias, me gusta ir a los barrios negros de Washington, allí vi una lucha entera en la capital de los EEUU entre negros y latinos con barricadas, que me pareció una pendejada, porque deberían unirse.

Confieso que me gustan Walt Withman y Paul Simon y Noam Chomsky y Miller

Confieso que Sacco y Vanzetti, que tienen mi sangre, en la historia de los EEUU, son memorables y les sigo. Los asesinaron por lideres obreros con la silla eléctrica, los fascistas qué están dentro de EEUU como dentro de mi país

No me gusta, su petróleo, Trump, va a acabar con la especie humana por la codicia. Quizás algún día, junto a un trago de Whisky que acepto, a pesar de mi  gastritis, podamos hablar francamente de esto, pero es difícil porque usted me considera una raza inferior y no lo soy, ni ningún colombiano.

Así que si conoce alguien terco, ese soy yo, punto. Puede con su fuerza económica y su soberbia intentar dar un golpe de Estado como hicieron con Allende. Pero yo muero en mi ley, resistí la tortura y lo resisto a usted. No quiero esclavistas al lado de Colombia, ya tuvimos muchos y nos liberamos. Lo que quiero al lado de Colombia, son amantes de la libertad. Si usted  no puede acompañarme, yo voy a otros lados. Colombía es el corazón del mundo y usted no lo entendió. Esta es la  tierra de las mariposas amarillas, de la belleza de Remedios, pero también de los coroneles Aurelianos Buendía, de los cuales soy uno de ellos, quizás el último

Me matarás, pero sobreviviré en mi pueblo que es antes del tuyo, en  las Américas. Somos pueblos de los vientos, las montañas, del mar Caribe y de la libertad

A usted no le gusta nuestra libertad, vale. Yo no estrecho mi mano con esclavistas blancos. Estrecho  las manos de los blancos libertarios herederos de Lincoln y de los muchachos campesinos negros y blancos de los EEUU,  ante cuyas tumbas lloré y recé en un campo de batalla, al que llegué, después de caminar montañas de la toscana italiana y  después de salvarme del covid.

Ellos son EEUU y ante ellos me arrodillo, ante más nadie. 

Túmbeme presidente, y le responderán las Américas y la humanidad.

Colombia ahora deja de mirar el norte, mira al mundo, nuestra sangre viene de la  sangre del califato de Córdoba, la civilización en ese entonces, de los latinos romanos del mediterráneo, la civilización de ese entonces, que fundaron la república, la democracia en Atenas; nuestra sangre tiene los resistentes negros convertidos en esclavos por ustedes. En Colombia está el primer territorio libre de América, antes de Washington, de toda la América, allí me cobijo en sus cantos africanos.

Mi tierra es de orfebrería existente en época de los faraones egipcios, y de los primeros artistas del mundo en Chiribiquete.

No nos dominarás nunca. Se opone el guerrero que cabalgaba  nuestras tierras, gritando libertad y que se llama Bolívar

Nuestros pueblos son algo temerosos, algo tímidos, son ingenuos y amables, amantes, pero sabrán ganar el canal de Panamá, que ustedes nos quitaron con violencia. Doscientos héroes de toda Latinoamérica yacen en Bocas del Toro, actual Panamá, antes Colombia, que ustedes asesinaron.

Yo levanto una bandera, y como dijera Gaitán, así quedé solo, seguirá enarbolada con la dignidad latinoamericana, que es la dignidad de América, que su bisabuelo no conoció, y el mío sí,  señor presidente inmigrante en los  EEUU.

Su bloqueo no me asusta, porque Colombia, además de ser el país de la belleza, es el corazón del mundo. Sé que ama la belleza como yo, no la irrespete y le brindará su dulzura.

COLOMBIA, A PARTiR DE HOY , SE ABRE A TODO EL MUNDO, CON LOS BRAZOS ABIERTOS, SOMOS CONSTRUCTORES DE LIBERTAD, VIDA Y HUMANIDAD.

Me informan que usted pone a nuestro fruto del trabajo humano 50% de arancel para entrar a EEUU, yo hago lo mismo.

Que nuestra gente siembre maíz que se descubrió en Colombia y alimente al mundo.


miércoles, 9 de octubre de 2024

Triunfo Arciniegas / Nobel de Literatura 2024

 


 

Haruki Murakami

Triunfo Arciniegas

NOBEL DE LITERATURA 2024

En cuanto al Nobel de Literatura uno piensa con el deseo. Quiere que gane alguno de sus escritores favoritos. Uno de los pocos que conoce. La vida no alcanza para leer a tantos buenos escritores regados por el mundo.

La Academia examina a sus finalistas desde hace medio año y no tienen nada que ver con las casas de apuestas. De ahí que siempre hay sorpresas.

Haruki Murakami se está convirtiendo en el eterno candidato. Ya es hora de que la Academia se decida a premiarlo. Sus méritos son más que suficientes. 

En vez del polémico Michel Houellebecq, me gustaría que se quedara con el premio otro francés cuya obra me parece más sólida e importante, Emmanuel Carrère.

Otro de mis favoritos pero seguramente fuera de la ilustre lista sueca es Stephen King. 

El húngaro László Krasznahorkai sería una bonita sorpresa. Su difícil obra y la lista de premios, que incluye el Man Booker Internacional y el Formentor, seguramente complacen a la Academia.

Otro peso pesado, el irlandés John Banville. La Academia le debe a Irlanda más de un Nobel.

Aunque, siguiendo la corrección política de estos tiempos, el Nobel de este año será para una mujer, y en mis afectos dos canadienses ocupan el primer lugar: Anne Carson y Margaret Atwood. La prolífica norteamericana Joyce Carol Oates se ha convertido en otra eterna candidata. La rusa Liudmila Ulítskaya es otra escritora importante pero la situación de su país juega en su contra.

Las casas de apuestas favorecen dos nombres, la china Can Xue y el australiano Gerald Murnane. Poco o nada sabemos de sus obras. No sucede lo mismo con el rumano Mircea Cartarescu. La lista de las apuestas incluye al estadounidense Thomas Pynchon, pero no creo que la Academia se atreva a premiar a un fantasma, sobre todo después del trago amargo llamado Bob Dylan. Aunque no pertenece a mis afectos, seguramente el atentado habrá puesto en consideración de la Academia otro nombre que sube y baja en las apuestas, Salman Rushdie. Hace apenas un año las listas incluían a dos mujeres que ya no están con nosotros, Marisé Condé y Edna O’Brien. La irlandesa seguirá por siempre en mis afectos. Otras dos mujeres se mencionan con frecuencia: Jamaica Kincaid y Elena Poniatowska.

(Tengo en el baúl de los secretos unos cuantos nombres para los años venideros: Javier Cercas, Tomás González, Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Siri Hustvedt, Jhumpa Lahiri, Zadie Smith, Sofi Oksanen y, para cerrar con la gloriosa Irlanda, Sally Rooney. Sigo pensando con el deseo.)

El Nobel es una lotería. En todo caso, sea uno de estos nombres o no, ojalá la Academia no se equivoque y nos ponga a leer una obra que valga la pena. Amanecerá y veremos el afortunado conejo guardado en el sombrero.

9 de octubre de 2024


(


martes, 16 de julio de 2024

Triunfo Arciniegas / Una foto extraordinaria

 

Donald Trump
Foto de Anna Moneymaker


Triunfo Arciniegas

UNA FOTO EXTRAORDINARIA

Trump, en el suelo, tras el ataque sufrido en el mitin de Butler, Pensilvania. Anna Moneymaker, en el lugar y el momento precisos, disparó (un verbo inapropiado en estas circunstancias) y consiguió una foto extraordinaria.

Detesto al personaje, pero se trata de una fotografía impecable. El instante irrepetible, aparte de histórico. El arrogante Trump en el piso, segundos después del roce de la muerte.  En un triángulo de luz, muy parecido a la entrada de una cueva, el rostro con las líneas de sangre, la boca que ansía el aire, la mano entreabierta.

El momento político de Estados Unidos es incierto y muy particular. Dos ancianos se disputan la presidencia. Uno, oscuro y mentiroso, putañero y siniestro, y otro, decrépito y necio, sin las facultades necesarias para el cargo. Con su necedad e insensatez, Joe Biden le está sirviendo en bandeja la presidencia al otro.

Trump le sacará partido al intento de asesinato. Sus seguidores lo apoyarán con más fervor que nunca. El hecho de escapar a la muerte por un pelo o por una oreja le concede cierta gloria al candidato republicano, cierto aire de inmortalidad y victoria. Es demasiado pronto pero en este mitin, por desgracia, se define la próxima presidencia de Estados Unidos. Esas imágenes de Trump ensangrentado, con el puño levantado o con la bandera de fondo, quedarán para siempre en la memoria colectiva.

En fin, se hablará de esta foto de Trump derribado y Anna Moneymaker se fundirá con su apellido. Le caerán los merecidos premios. Sin duda, una de las fotos del año.

14 de julio de 2024