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miércoles, 16 de julio de 2025

2025 / Lecturas para el verano

 


LIBROS PARA EL VERANO

Llegan las vacaciones y en el viaje anual a la montaña o a la playa el libro es un compañero ideal. 

Aunque suene a cliché, el libro es un compañero de viajes único: si usted está aburrido en su hotel, él puede sacarlo del apuro y si el vuelo se retrasa, también. Y es igual de efectivo para aquellos que no tienen la fortuna de salir de casa, pues siempre ha sido el refugio de los que quieren conocer el mundo sin levantarse del sofá. En esta ocasión, le proponemos siete títulos para atravesar el verano sano y salvo.

10 de julio de 2025

lunes, 20 de noviembre de 2023

A. S. Byatt / El libro negro de los cuentos / Reseña




“El libro negro de los cuentos” 

de A. S. Byatt

6 de febrero de 2013

Estoy convencido de que este libro de cuentos es, sin lugar a dudas, la mejor puerta de entrada para conocer a esta escritora; mucho más que otros libros que, probablemente, resulten muy áridos a la hora de ponerse con ellos a pesar de su indudable calidad.

A. S. Byatt / La cinta rosa

 



A. S. Byatt
La cinta rosa


    Sostuvo con la mano izquierda la mata de pelo —largo, áspero, gris acerado— y lo cepilló firme y vigorosamente con la derecha. Estaba grasoso al tacto, pese al esfuerzo que tanto él como la señora Bright habían puesto en lavarlo. Empleaba un cepillo de estilo antiguo, con cerdas negras insertadas en una suave base de caucho color coral, y un armazón negro lacado. Cepilló y cepilló. La señora Bright lo miraba con una sonrisa de aprobación en su negro rostro. Le habría gustado que él la llamara Deanna, que era su nombre, pero él no podía. Habría sido una falta de respeto por su parte, y él respetaba y necesitaba a la señora Bright. Y el nombre tenía asociaciones inapropiadas que en nada se correspondían con una obesa asistenta jamaicana. Separó diestramente el cabello en tres partes. La señora Bright, como era su costumbre, comentó que era un cabello muy fuerte, debía de haber sido muy bonito cuando Mado era joven. «Maddy Mad Mado», dijo con una especie de gruñido la persona sentada en la butaca de orejas. Tenía los ojos clavados en la pantalla del televisor, que estaba apagada, gris y salpicada de motas de polvo. Su rostro se reflejaba vagamente en ella, una cara gruesa y cenicienta, con una boca llena de irritación y oscuros ojos cavernosos. James comenzó a trenzar el cabello en una larga serpiente apretada. Dijo, como solía decir, que con la edad aumenta el grosor del pelo, éste se hace más fuerte. Pelos en las ventanas de la nariz, pelos en la carnosa barbilla, briznas de hierba en una cara pétrea.

A. S. Byatt / Material en bruto

 

A. S. Byatt
Material en bruto

    Siempre les decía lo mismo para comenzar:
    —Intentad evitar lo falso, lo forzado. Escribid sobre aquello que verdaderamente conozcáis. Convertidlo en algo nuevo. No inventéis un melodrama por el gusto del melodrama. No intentéis correr, y mucho menos volar, antes de que seáis capaces de andar con comodidad.

domingo, 19 de noviembre de 2023

A. S. Byatt / Una mujer de piedra

 

Pablo Picasso



A. S. Byatt
Una mujer de piedra


    Para Torfi Tulinius.


    Al principio no pensó en piedras. La pena la volvía insustancial ante ella misma; se sentía revolotear de habitación en habitación en la atmósfera crepuscular del apartamento, como una polilla. El apartamento parecía siempre sumido en el crepúsculo, aunque, como bien sabía, tenía que haber pasado por las habituales secuencias de sol y sombras a lo largo de los días y semanas transcurridos desde que su madre había muerto. Su madre —una mujer fuerte e inteligente— había disfrutado viviendo entre sombras propias de topos y palomas. El cabello de su madre tenía el brillo de la plata y el marfil. Sus ojos se habían descolorido desde el azul de los acianos al de las nomeolvides. Inés la encontró muerta una mañana, los dedos exangües apoyados en un libro abierto, los apergaminados párpados cerrados, como si dormitara, una mueca en los finos labios, como si hubiera probado algo no muy agradable. Rápidamente perdió esa efímera apariencia de vida, y adquirió un aspecto céreo y pálido. Inés, que había sido la mujer joven, pasó a ser la mujer mayor, en un instante.

A. S. Byatt / Arte corporal






A. S. Byatt
Arte corporal

    En la sala de ginecología del San Pantaleón se hacían las bromas habituales acerca de quién traería al mundo al bebé de las Navidades. Damian Becket, que estaba visitando a sus pacientes tras haber pasado en vela una noche de sangre y peligro, no se sumó a ellas. Su última paciente ingresada yacía al fondo de la enorme sala, en una sección cerrada con cortinas que se reservaba para aquellas que habían perdido a su bebé, o corrían el riesgo de perderlo, y para aquellas cuyo bebé había sufrido algún daño o se hallaba en estado crítico. El doctor Becket frunció el entrecejo mientras avanzaba entre las camas, casi sin oír los llantos e hipidos de los recién nacidos ni los saludos de las mujeres. Fruncía el entrecejo, en parte porque el bebé de su paciente, un bollito de piel y huesos encerrado en una incubadora en cuidados intensivos, no iba bien. Pero también fruncía el entrecejo porque era tal su cansancio que no conseguía recordar el nombre de su paciente. No le gustaba reconocer un fallo. El bebé debería ir mejor. Su cerebro debería reaccionar a su necesidad de reconocer a la gente.

A.S. Byatt / La cosa del bosque

 



A. S. Byatt
La cosa del bosque

    Había una vez dos niñitas que vieron —o creyeron ver— una cosa en el bosque. Las dos eran evacuadas, y las habían enviado en tren lejos de la ciudad junto con un numeroso grupo de otros niños. Todos tenían una etiqueta con su nombre prendida al abrigo con un imperdible, así como un bolso o mochila en la mano y la reglamentaria máscara antigás. Llevaban bufanda de lana y gorro, y muchos tenían guantes de lana sujetos a una larga cinta que les pasaba por detrás del cuello y a lo largo de las mangas, por el interior del abrigo, de manera que los diez dedos de lana colgaban fuera como un par de manos de repuesto, a semejanza de un espantapájaros. Con las piernas desnudas, los zapatos desgastados y los calcetines arrugados, casi todos mostraban rozaduras en las rodillas en distintos grados de cicatrización. Estaban en esa edad en que los niños sufren caídas frecuentes, y tenían las rodillas desprotegidas. Cargados con sus bolsos, algunos de los cuales eran casi demasiado grandes para que pudieran transportarlos, y con los objetos personales que acarreaban —una muñeca, un coche de juguete, una revista de historietas—, parecían un alborotado ejército de enanos avanzando ruidosamente por el andén.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Muere A. S. Byatt, la autora de ‘Posesión’ y ‘El libro de los niños’





 A. S. Byatt

Muere A. S. Byatt, la autora de ‘Posesión’ y ‘El libro de los niños’

Ganadora del premio Booker en 1990, su literatura era compleja e intelectual, pero logró cautivar a críticos y público a lo largo de cinco décadas de intensa producción


Rafa de Miguel
Londres, 17 de noviembre de 2023

Antonia Susan Duffy, la escritora que firmó sus novelas como A. S. Byatt y las dotó de una carga intelectual que alejó durante años al gran público de su obra —hasta el éxito internacional de Posesión, en 1990— ha fallecido a los 87 años, según ha informado este viernes su editorial Chatto & Windus.

A. S. Byatt / El libro de los niños

 

Zenda recomienda: El libro de los niños, de A. S. Byatt

El libro de los niños, de A. S. Byatt


 El libro de los niños, la penúltima novela publicada hasta la fecha por la escritora británica A. S. Byatt (Sheffield, 1936), aparecida originalmente en el año 2009 —cuando resultó finalista del Premio Booker— y recuperada ahora, con traducción al español de Miguel Temprano García, por el sello editorial Lumen. Ganadora, precisamente, del Booker en 1990 de la mano de Posesión, Byatt es una de las autoras fundamentales de la novela británica contemporánea. En El libro de los niños, precisamente, lleva a cabo toda una exploración de un periodo, el de la época victoriana tardía, en el que comenzó a fraguarse el espacio cultural, moral y político del Reino Unido contemporáneo.

A. S. Byatt / Aventuras y desventuras del 68

 



A. S. Byatt: Aventuras y desventuras del 6804/04/202314:17

Perteneciente a la gran estirpe de mujeres novelistas británicas (es decir, Doris Lessing, Iris Murdoch o su propia hermana Margaret Drabble) clasificadas normalmente de «intelectuales», de escritoras amantes de la referencia culta y multidisciplinar, de la parodia y la visible, y muchas veces no tan visible y mucho más compleja alegoría, las novelas de A. S. Byatt (nacida en Sheffield, Inglaterra, en 1936) filóloga y autora de diversos estudios críticos (sobre Wordsworth, Coleridge, Iris Murdoch y George Eliot), una auténtica maestra en el arte del pastiche erudito y culto, están repletas de profesores, dramaturgos, periodistas de la BBC, especialistas en Thomas Mann, catedráticos de psicología o filología, biólogos y actores del teatro isabelino.

jueves, 18 de noviembre de 2004

El fin de una tetralogía / A.S. Byatt hurga otra vez en la verdad con 'La mujer que silba'

 

AS Byatt – black and white close-up photo of author in the snow, wearing a black fedora-style hat and scarf, laughing

AS Byatt / Foto de Ian Cook

EL FIN DE UNA TETRALOGÍA
A.S. Byatt hurga otra vez en la verdad con 'La mujer que silba'

ANGEL A. GIMÉNEZ | EFE

12 de enero de 2004                                                                                                                                                                                                                                                                                

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La revisión de las protestas sociales de 1968, que convulsionaron y sirvieron de acicate para una parte de la izquierda, y el análisis metafórico del progreso tecnológico forman los hilos conductores de la última novela de la escritora A. S. Byatt.

'La mujer que silba', un libro con el que la autora, una vez más, y a pesar de ser "mujer e inglesa", procura "salir afuera a buscar la verdad". Un camino que no siempre lleva al lugar deseado.

Pero esta búsqueda es infructuosa en la mayoría de los casos, por no decir siempre, reconoció luego en una reducida conferencia de prensa que se celebró en Madrid para presentar la novela.

Enemiga acérrima de las entrevistas individuales, que prohíbe para evitar asuntos de índole personal, Antonia Susan Byatt constituye una de las voces narrativas más prestigiosas de la actualidad británica, por mucho que le moleste el término debido a una inocente aversión a los escoceses, de quienes no gusta "su modo de celebrar los goles de su equipo". 

'La mujer que silba' (Emecé) completa la historia de la alter ego de la escritora, Frederica Potter, una profesora de literatura que súbitamente se convierte en conductora de un programa de televisión. 

En el trayecto, Potter aparece atrapada en un mundo compuesto por conferencias científicas, comunas hippies, una televisión que, cuando menos, no era entonces tan "boba", matizó, y múltiples alusiones científicas. 

Último de una tetralogía

La novela es el cuarto y último título de una tetralogía que comenzó en 1978 con 'The virgin in the garden' y que siguió con 'Still Life' y 'Babel Tower', todas ellas con el protagonismo de Frederica, un personaje que la novelista no volverá a retomar. "No la echo de menos; ya ha tenido atención más que suficiente", destacó. 

Byatt señaló que su alter ego "es un personaje que se atreve a hacer cosas a las que seguramente no se atreverían los hombres, por lo que comete grandes errores, como casarse con el hombre equivocado por un extraño ideal literario".

Ninguna de las novelas que forma la tetralogía se encuentra en el mercado español, hecho que la editorial Emecé pretender subsanar en las próximas fechas con la publicación, además de 'La mujer que silba', del resto de los trabajos. 

La escritora inglesa -Premio Booker por "Posesion" en 1993- gusta de alternar en sus trabajos el pasado con el presente con el fin, aseguró, "de averiguar qué similitudes y diferencias hay entre ambos". "Este es uno de los propósitos de mi literatura", sentenció.

Revueltas sociales del 68

Así, Byatt, también profesora de Historia del Arte y de la Literatura en la Universidad de Londres durante muchos años- conoce profundamente las épocas que recorre en sus novelas y lee todo lo que sobre ellas cae en sus manos. De hecho, en "La mujer que silba" se adentra en las revueltas sociales del 68, lo que le permite lanzar algunos juicios.

"Fue -manifestó- una época tan enérgica como repleta de ideas absurdas ya que esa energía generó muchos problemas políticos", explicó la autora de 'Angeles e insectos'. 

Su obsesión por la recreación -ahora, anunció, trabaja en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX para rastrear los orígenes del socialismo en Europa- no impide que su visión de la actualidad combine la acidez con la lucidez.

Así, indicó que le da miedo pensar que "alguien que no ha salido de Estados Unidos rija el destino del mundo" y, en alusión a Tony Blair, agregó que "le apoyaba hasta la guerra de Iraq, aunque nadie puede reprocharle que haya hecho cosas imposibles para otros, como sacar profesores de ciencia de la nada". 

Con todo, mira con satisfacción el panorama, pese a la desconfianza que le produce el llamado trío de las Azores. "Soy un ser biológico, me ha tocado vivir aquí y ahora, de modo que, qué puedo decir, me gusta manejar mi ordenador", comentó entre risas esta autora cuya hermana, también profesora y escritora, no puede nombrarse en las entrevistas bajo amenaza de marcharse.


EL MUNDO