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| Sándor Márai |
Al rescate del escritor callado
Varias editoriales recuperan autores olvidados tras décadas de silencio
La actualidad de una obra o su ingreso en el dominio público pueden devolverla a la fama
El alemán Hans Fallada, en una imagen de archivo.
William Blades, quien estudió por primera vez de manera sistemática los peligros a los que están expuestos los libros, sostuvo en 1881 que estos eran el fuego, el agua, el polvo, la negligencia, los insectos, los coleccionistas, los libreros y los niños. Algo más de cien años después, y aunque es evidente que cosas como el fuego y los libreros pueden todavía hacerle un daño considerable a un libro (y a su autor), los peligros a los que éstos están expuestos se han multiplicado en la misma medida en que aumentaban el número de títulos publicados cada mes y el de los autores.
En ese sentido, ¿qué determina, en el contexto de una oferta editorial superior a la demanda lectora, que un autor destaque y sea recordado, digamos, cinco semanas después de publicar su libro? Responder es una de las preocupaciones clave de aquellos editores que todavía tienen implicación emocional o intelectual con su trabajo, pero hacerlo en un momento histórico como el actual parece más dificultoso que en el pasado, cuando el público lector estaba restringido a una clase social (alta y media-alta), una raza (blanca) y un género (masculino). A esta diversificación del público y de los estímulos que recibe se deben atribuir algunas de las dificultades a las que se enfrentan autores y editores, pero también la recuperación de escritores y libros que, por estas u otras razones, no fueron comprendidos, no fueron apreciados, fueron dejados de lado por los lectores de su tiempo y los que vendrían.
