Flannery O’Connor
LA ESPALDA DE PARKER
Flannery O'Connor / Un hombre bueno es difícil de encontrar
La mujer de Parker estaba sentada en el suelo del porche delantero, limpiando habichuelas. Parker estaba sentado en un peldaño de la escalera, a unos metros de distancia, y la miraba con gesto enfurruñado. Era fea fea. La piel de su cara era delgada y tensa como la de una cebolla y tenía los ojos grises y agudos como punzones de acero. Parker comprendía por qué se había casado con ella —no hubiera podido llevársela a la cama de otro modo—, pero lo que no acertaba a comprender era por qué se quedaba con ella ahora. Estaba embarazada y las mujeres embarazadas no eran su tipo. Sin embargo, él se quedaba allí, como si estuviera bajo su hechizo. Se sentía a la vez desconcertado y avergonzado de sí mismo.
