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| La calle Marques de Larios, de Málaga, el 13 de marzo. JESUS MÉRIDA |
PASEOS LITERARIOS
Pasear sin rumbo fijo es un ejercicio que durante siete semanas ha estado prohibido. Autores como H. D. Thoreau, Walter Benjamin, Guy Debord o Rebecca Solnit sostienen que es una forma de pensar.
Málaga, punto de llegada
Justo Navarro
1 de mayo de 2020
Imagino que subo desde el malecón por el paseo de la Farola de Málaga hace seis meses y dejo a mi derecha el antiguo gobierno militar y a mi izquierda el muelle 1 y el muelle 2 del puerto, fondeadero de tiendas y bares restaurantes y un cubo-museo de cristal y vinilos de colores, y busco la sombra de los plátanos del Paseo de los Curas, porque el palmeral del puerto siempre me recuerda a Miami aunque nunca haya estado en Miami. Hay coches, incluso coches de caballos, pero no tanto tráfico como otros días. Es sábado y estoy ya en la Plaza de la Marina, un día espléndido, de noviembre. O no he llegado desde el malecón por el Paseo de los Curas y es otro sábado de hace seis meses y acabo de bajarme del autobús en la parada del puerto.



