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| Lucía Solla Sobral |
He venido a hablar de mi libro: Lucía Solla Sobral, autora de 'Comerás flores'
Creadora y coordinadora de el Club de las Letras Salvajes, en Oviedo, debuta en la ficción con esta novela
Me encantan las comedias románticas porque me alivia saber el final de las cosas. Me hago una bola en el sofá y con mi manta favorita y una bolsa de patatas, estoy preparada para dos horas de felicidad. En el clímax, donde todo se complica, me reacomodo para que el asiento no pierda la forma de mi culo y sigo disfrutando con la certeza de que lo malo pasará, de que, a partir de ese conflicto, Nora Ephron, Nancy Meyers o Richard Curtis me van a dar lo que quiero: una discusión que revienta en un beso largo, una elipsis que nos lleva a la boda o a una pareja en un banco leyendo, esperando a un bebé.
De ahí que comenzase a escribir 'Comerás flores' (Libros del Asteroide) por el final. Si algo tenía claro era cómo acababa. La dificultad estaba en el comienzo, en aceptar la historia de Marina y Jaime, y si a mí misma me costaba escribir ese amor tan urgente y dependiente, ¿sería capaz de evitar los prejuicios de los demás? Claro que no, pasaron las escenas, avanzó su relación y llegó una pregunta digna de fastidiarme cualquier final posible: ¿qué hace una mujer como tú con un hombre como él?
Se lo preguntan a Marina mientras Marina está perdida e intenta superar un duelo. También me lo han preguntado a mí confundiéndome con mi protagonista, y a mis amigas, disfrazando el prejuicio y la revictimización bajo un supuesto halago. ¿Por qué Marina no iba a estar con Jaime si cuando creyó perderlo todo –a su padre, su independencia, a su familia–, él le dio todo lo que tenía? Si, cuando más lo necesitó, Jaime la ayudó a mudarse a su casa, la casa de sus sueños, empaquetando sus cosas y ofreciéndole una llave, un despacho y un vestidor más grandes que cualquiera de sus antiguos pisos de alquiler
Justificación y culpa
¿Por qué no iba a estar Marina con un hombre como él? ¿Acaso alguna de esas personas que se lo reprochaban le dieron pistas de cómo era él? A Jaime nadie le pregunta ¿qué hace un hombre de 45 años con una chica de 25? Pero a Marina la culpan, de Marina se burlan, Marina tiene que contestar por los dos. Tiene que justificarse a sí misma ante unos y tiene que demostrar que está a la altura de Jaime ante otros.
Y esa pregunta que le pesa a Marina me pesaba a mí también, por eso escribí 'Comerás flores', porque me gusta conocer cómo acaban las cosas y porque necesitaba entenderme a mí cuando estuve en alguna relación desigual, necesitaba entender a mis amigas cuando salieron con chicos que no me gustaban para ellas y necesitaba entender por qué Marina estaba con Jaime aunque le hiciese daño. Quería arrancarnos esa culpa chiclosa que otras personas se empeñan en pegarnos por dentro.
A Marina le hacen esa pregunta y ella calla. Quizá sonríe. Quizá les da la razón. Quizá llora al llegar a casa porque no está en una comedia romántica. Pero yo, ahora que estoy en medio de la elipsis y que 'Comerás flores' está en las librerías, ahora yo ya puedo responder por Marina: ¿qué hace una persona como tú haciendo una pregunta como esa?

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