martes, 8 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Rojo

 


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Rojo




      El capitán metió la mano en uno de los bolsillos de sus pantalones, y con dificultad, ya que no estaban a los lados sino enfrente y era un hombre corpulento, sacó un gran reloj de plata. Miró la hora y después volvió a ver el sol que se ponía. El canaco que tripulaba le dirigió una mirada, pero no dijo nada. Los ojos del capitán descansaban en la isla a la que se aproximaban. Una línea de espuma blanca dominaba el arrecife. Sabía que había un boquete lo suficientemente amplio como para que pasara la embarcación, y contaba con hallarlo cuando se acercaran un poco más. Les quedaba aún casi una hora de luz. En la laguna el agua era profunda y podían anclar tranquilamente. El jefe de la aldea que ya se avistaba entre las palmeras era amigo de uno de los oficiales, y sería agradable desembarcar por esa noche. En ese momento el oficial se acercó al capitán y éste se volvió hacia él.

Somerset Maugham / Tras una noche de espanto


William Somerset Maugham 

BIOGRAFÍA

Tras una noche de espanto


The Vessel of Wrath by William Somerset Maugham



      Pocos libros hay en el mundo que tengan más enjundia que los Informes Náuticos publicados por el Departamento Hidrográfico por orden de los Lores encargados del Almirantazgo. Forman unos volúmenes preciosos, encuadernados en tela flexible de diferentes colores, y puede decirse que los más caros resultan baratos. Por cuatro chelines puede comprarse El piloto del Yangtse Kiang, que contiene una descripción de dicho río y los informes para navegar por él desde el río Wusung hasta donde es navegable, incluyendo el Han Kiang, el Kialing Kiang y el Min Kiang; y por tres chelines la Parte III de El Piloto del Archipiélago Oriental, que comprende el extremo NE de Célebes, el paso de las Molucas, el estrecho de Giloto, los mares de Arafura y de la Banda y las costas del norte, oeste y sudoeste de Nueva Guinea. Pero no es una compra recomendable si se es una persona de costumbres sedentarias y no quiere alterarlas, o si se tiene una ocupación que le retenga en un sitio fijo. Esos libros, de apariencia comercial, nos incitan a realizar fantásticos viajes imaginarios, y su estilo escueto, su orden admirable, la concisión con que exponen la materia, el sentido práctico que los informa no pueden evitar que la poesía, como la brisa cargada de aromas que penetra en nuestros sentidos con una sutil languidez al acercarnos a una de esas mágicas islas de los mares del Sur, resplandezca con exquisita fragancia en sus páginas impresas. Nos informan de los fondeaderos y puntos de desembarco, de las provisiones que pueden encontrarse en cada sitio y de los lugares donde se puede obtener agua. Nos indican las luces, boyas, marcas, vientos y tiempo que encontraremos en cada paraje. Nos dan una breve noticia de la población y del comercio. Y causa extrañeza, viendo la seriedad con que todo está escrito sin desperdiciar palabras, que, por añadidura, aun encontremos más. ¿El qué? Pues el misterio y la belleza, la fantasía y la fascinación de lo desconocido. No es un libro vulgar aquél que puede ofrecernos, al volver sus páginas al azar, un párrafo como éste: “Abastecimiento: si se conserva un reducido número de aves de la jungla, la isla, en cambio, alberga numerosas especies de aves marinas. En el lago hay tortugas, así como muchos peces, incluyendo el mújol gris, el tiburón y la lija. No cabe utilizar con éxito la jábega, pero hay peces que pueden pescarse con caña. En una choza se guarda una pequeña cantidad de provisiones en conserva y de alcohol para socorrer a los náufragos. Hay agua potable en un manantial, a poca distancia del lugar de desembarco.” ¿Por ventura necesita la imaginación más material que éste para efectuar un viaje a través del tiempo y el espacio?

lunes, 7 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Las tres gordas de Antibes


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Las tres gordas de Antibes 

The Three Fat Women of Antibes by Somerset Maugham



      La primera se llamaba Richman y era viuda. La segunda se llamaba Sutcliffe, era americana y se había divorciado dos veces. La tercera se llamaba Hickson y era soltera. Las tres se hallaban en la llevadera cuarentena y en acomodada posición económica. La señora Sutcliffe tenía como nombre el poco frecuente de Arrow. Mientras fue joven y delgada, este nombre le había agradado mucho, y las bromas a que daba origen, si bien por demás repetidas, resultaban sumamente halagüeñas. No se mostraba menos dispuesta a admitir que era también adecuado a su carácter: sugería derechura, velocidad y resolución. Le complacía menos después que la gordura había abotagado sus delicados rasgos, que sus brazos y hombros se habían tornado tan opulentos y sus caderas tan macizas. Existía una dificultad creciente para hallar vestidos que le proporcionaran el aspecto que ella buscaba. A la sazón, las bromas que su nombre provocaba se hacían a sus espaldas, y la señora Sutcliffe sabía muy bien que tales bromas no le hacían ningún favor. Pero de ningún modo se resignaba con la madurez. Aun vestía de azul para hacer resaltar el color de los ojos, y, con ayuda de algún artificio, su cabello rubio había conservado el antiguo esplendor. Le agradaba que Beatriz Richman y Frances Hickson fuesen mucho más gruesas que ella, de tal manera que a su lado parecía mucho más esbelta. Ambas eran mayores y mostraban una pronunciada tendencia a tratarla como a una jovencita, lo cual no resultaba desagradable. Eran dos mujeres afectuosas, que le daban bromas amables acerca de sus galanteadores. Ambas habían abandonado hasta la idea de esa clase de desatinos (en verdad, la señorita Hickson nunca había prestado la menor atención a estas cosas), pero se mostraban comprensivas, cordiales con los coqueteos de Arrow. Se daba por seguro que el día menos pensado Arrow haría feliz a un tercer hombre.

Somerset Maugham / El collar de perlas

Ilustración de Triunfo Arciniegas


William Somerset Maugham


BIOGRAFÍA

El collar de perlas


Mr. Know-All by Somerset Maugham



      Me hallaba predispuesto a sentir antipatía por míster Max Kelada sin haberlo conocido aún. Acababa de terminar la guerra, y el movimiento de pasajeros que cruzaban el océano era enorme. Difícilmente podían pedirse comodidades, y uno debía darse por satisfecho con lo que le proporcionaban las agencias de vapores. No podía soñarse con obtener un camarote individual y me contenté con uno de dos literas. Cuando me enteré del nombre del que sería mi acompañante, se me encogió el corazón; significaba que las portillas tendrían que estar herméticamente cerradas, prescindiendo de la fresca brisa nocturna.

domingo, 6 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Louise

 


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Louise


Louise by Somerset Maugham



      Jamás pude explicarme por qué le era tan antipático a Louise. Me tenía aversión, y yo sabía perfectamente que no perdía ocasión de criticarme con su gentileza característica.

Somerset Maugham / El poeta

William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

El poeta (1925)

The Poet by Somerset Maugham



      No siento gran interés por la gente célebre, y no puedo soportar a esas personas que tienen la pasión de codearse con las grandes figuras.

Somerset Maugham / Los cuatro holandeses


William Somerset Maugham

LOS CUATRO HOLANDESES

Four Dutchmen by William Somerset Maugham



      El hotel Van Dorth, en Singapur, distaba mucho de ser suntuoso. Los dormitorios eran bastante oscuros, y los mosquiteros tenían remiendos y zurcidos. Los cuartos de baño, en hilera y apartados de los dormitorios, eran húmedos y malolientes. Pero, a pesar de todo, era característico. Entre sus huéspedes había dueños de barcazas que rendían viaje en Singapur; ingenieros de minas sin colocación; plantadores que estaban de vacaciones y que a mi juicio tenían un aire más romántico que la gente elegante; turistas, oficiales del Gobierno con sus esposas, y acaudalados comerciantes que ofrecían almuerzos en el Hotel Europeo, jugaban al golf, bailaban y vestían con elegancia.

sábado, 5 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Un cuento bien narrado

 



William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Un cuento bien narrado
Julio Serrano
1 de julio de 2016

Contar bien una historia, suscitando la voracidad lectora, con el equilibrio justo para evitar caer en la morosidad sin ser en exceso sucinto, con los oportunos giros y desembocando en un final que regocije al lector por su ingenio, es algo grato de encontrar. Siempre habrá lectores que quieran, sencillamente, un cuento bien contado, sin final abierto a elucubraciones, sin pretensiones de grandeza, carente incluso de una especial originalidad narrativa que le haga tener demasiado presente el talento del escritor en cuestión. Sencillamente, un cuento de corte clásico en el que su autor modestamente desaparezca a favor de lo narrativo y nos haga adentrarnos en una atmósfera –mejor si es algo exótica– que prácticamente podamos ver con unos personajes atractivos en su idiosincrasia. Un cuento que quizá no deje el impacto de lo novedoso, pero que acompaña en la noche como un eco de los cuentos que nos han contado, en otras ocasiones, en otro tiempo. Relatos de esta índole los podemos encontrar en la obra de Somerset Maugham (París, 1874-Niza, 1965), un autor con una vida sumamente novelesca. Fue novelista y dramaturgo de éxito ­–uno de los pocos que pudo preciarse de haber tenido en los teatros londinenses hasta cuatro obras simultáneamente–, ensayista y autor de numerosos cuentos. Viajero infatigable, ambientó muchos de sus relatos en Samoa, Borneo, Malasia, China, India o Tahití, mostrando siempre una fascinación por la vida salvaje. Él, que fue una suerte de gentleman semejante al adinerado y amigo del lujo tío Elliott de su célebre Al filo de la navaja, despreciaba muchas de las convenciones de la sociedad burguesa parisina o londinense y prefería unas maneras menos sometidas al imperio de lo virtuoso. Fue espía –probablemente el primer escritor espía– al servicio de la inteligencia británica durante la Primera Guerra Mundial en países como Suiza, Italia, Francia o la Rusia revolucionaria de 1917. Algunos de sus relatos basados en estas experiencias sentarían las bases de la literatura de género que después tendrá a Graham Greene, John LeCarré o Ian Fleming como grandes representantes. Aunque fue fundamentalmente homosexual, se casó y tuvo una hija, y continuó casado hasta 1927, cuando se hizo pública su relación sentimental con el norteamericano Gerald Haxton. Desde ese momento, el escritor asumió su homosexualidad y se exilió en Cap Ferrat, en la Riviera Francesa, en una suerte de palacete decorado con obras de Picasso, Matisse, Gauguin –cuya vida es el trasunto de su novela La Luna y seis peniques–, Léger, Renoir o Monet, y que acabaría siendo un importante salón literario y social de los años veinte y treinta. Tolerante con los vicios ajenos y crítico con los valores de la sociedad victoriana, no tardó en adquirir cierta aura de escritor decadente. Algunos lectores lamentaron que no condenara suficientemente a los personajes más turbios de sus obras. Maugham replicó en 1938: «Puede ser un defecto mío que no me preocupan mucho los pecados de otros, a excepción de los que me afectan a mí en persona». Lo que sí le afectó personalmente fue un matrimonio erosionado y vacío, rasgo que comparten muchos de sus personajes, quienes, bajo una aparente bendición conyugal, sufren la mentira, el engaño o la indiferencia.

Somerset Maugham / Una teoría del cuento corto

William Somerset Maugham


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Una teoría del cuento corto

Sabido es que el británico William Somerset Maugham (1874-1965) llevó una vida inquieta. Pastor frustrado, médico, periodista, agente del Servicio Secreto, diplomático ocasional, fue ante todo un notable escritor. Así lo atestiguan, por ejemplo, sus obras "Of human bondage" (Servidumbre humana), "The moon and sixpence" (La luna y seis peniques), "The hour before dawn" (Antes del amanecer), "The painted veil" (El velo pintado), "The razor's edge" (El filo de la navaja) o "Creatures of circumstances" (Hijos de las circunstancias). Infatigable viajero, Maugham fue también un lector omnívoro. En su libro "The book bag" (Cuadernos de un escritor) contó acerca del difícil equilibrio existente entre ambas pasiones: "He tomado la decisión de viajar con el bolso más grande y llenarlo hasta los bordes con los libros que convengan a cada una de las ocasiones y disposiciones. Pesa una tonelada y los más forzudos de los porteadores se tambalean bajo su peso. Los oficiales de aduanas lo miran con recelo, pero retroceden con consternación cuando les doy mi palabra de que sólo contiene libros".

Somerset Maugham / El traspiés de un grande

 


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

El traspiés de un grande

Toni Montesinos
7 de junio de 2017

Hace exactamente un año, aparecía la espléndida antología «Lluvia y otros cuentos», de Somerset Maugham, que fue una gran ocasión de recuperar las tramas hondas y entretenidas de un escritor que, como en su relato más célebre asomado en el título, era capaz de transmitir al lector el asfixiante calor samoano en torno a una mujer de vida licenciosa y un misionero intransigente. Ahora, con traducción de Jordi Fibla, se añade a aquel volumen tan recomendable uno que no lo es tanto pese a tener textos de notable valor, «El impulso creativo y otros cuentos», que indaga en ambientes sobre todo burgueses, incluso desde enfoques demasiado anecdóticos, para perfilar gentes acomodadas con sus vanidades y mezquindades.

Más cuentos de Somerset Maugham




Más cuentos de Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Manuel Hidalgo
2 de julio de 2017

Después de publicar Lluvia y otros cuentos, Atalanta prosigue su desacomplejada reivindicación de William Somerset Maugham (1874-1965) con la edición de los doce relatos reunidos en El impulso creativo y otros cuentos. Sabido es, y roza el tópico mencionarlo a estas alturas, que el éxito y la fortuna logrados entre públicos muy amplios por el prolífico autor de Servidumbre humana (1915), El velo pintado (1925) y El filo de la navaja (1944), unidos a las frecuentes adaptaciones de sus novelas y piezas teatrales al cine, colocaron a Somerset Maugham –como a Stefan Zweig, por cierto– en el purgatorio de los escritores de masas que no eran acreedores a la entrada directa en el cielo de los estilistas de inequívoca grandeza literaria. Parece que hoy esta condena ha sido levantada, aunque nunca hay que fiarse.

viernes, 4 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Cuentos

 



William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Cuentos

Luis Junco

Hace años, cuando curioseabas en alguna caseta de libro viejo de la cuesta de Moyano, era rara la vez que no te salía algún título de Somerset Maugham. Solo competía con él en abundancia de ejemplares Stefan Zweig. Moyano estaba llena de libros suyos. Sobre todo de ediciones de los años 50 y 60. Hoy en España se ha rescatado a Zweig y se está reeditando toda su obra. Pero no pasa lo mismo con Maugham, de quien se siguen reeditando algunos títulos, muy pocos si los comparamos con todos los que escribió. Hoy son pocos los que le recuerdan, cuando hubo una época, especialmente el período de entreguerras, en que fue el escritor más popular y mejor pagado del mundo.

En torno a Somerset Maugham

 

Somerset Maugham
Foto de Steve Newman


En torno a Somerset Maugham
Adolfo Pardo
1 de octubre de 2017


maugham_01Rescatamos un artículo, sin firma (probablemente una traducción no siempre afortunada), publicado el 11 de febrero de 1966 (casi dos meses después del fallecimiento de Maugham en Niza, Francia, el 16 de diciembre de 1965), en la desaparecida revista chilena EVA, dedicada a la mujer.
Más que un interés teórico, el documento posee el atractivo intrínseco de las cosas y documentos perdidos y vueltos a encontrar 50 o más años después. Por su parte la revista EVA desapareció en diciembre de 1974 después de 32 años de circulación quincenal.

Somerset Maugham / La carta / Bette Davis

 



Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

La carta (The letter)
Bette Davis

LIBROS ENVENENADOS
4 de octubre de 2015

Es una película estadounidense de 1940, un clásico del cine negro, destaca el trabajo de Bette Davis, en una de sus grandes colaboraciones con William Wyler, director también de Jezabel y La loba, que señalaron la era dorada de la actriz. Está basado en la obra de teatro homónima de 1927, escrita por W. Somerset Maugham, que ya había dado lugar a otra película del mismo título estrenada en 1929. La pieza de teatro procede de una historia publicada en la colección de 1924 The Casuarina Tree, libro que reúne cuentos de Somerset Maugham ambientados en la Malasia de los años 20. El cuento y el drama están inspirados en un escándalo real que se había producir en 1911 en Kuala Lumpur.

jueves, 3 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Miedo



William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Miedo

The Yellow Streak by William Somerset Maugham




      Río abajo avanzaban los dos prahos a corta distancia uno de otro. En el primero venían sentados dos hombres blancos. Habían pasado siete semanas en los ríos y ahora, ante la perspectiva de poder dormir en un lecho confortable, se sentían alegres y optimistas. Para Izzart, que estaba en Borneo desde la guerra del 14, las casas y fiestas de los indígenas habían perdido el encanto de la novedad. A Campion, recién llegado a la colonia, le divirtió en un principio todo aquello, pero ahora deseaba tanto más que su compañero llegar a un sitio donde hubiera sillas para sentarse y camas donde dormir. Los dayacos tienen fama de ser gente hospitalaria. Se desviven por atender a los visitantes. Lo malo es que sus casas carecen de las comodidades indispensables para un europeo, y, por si esto fuera poco, las distracciones que ofrecen a sus huéspedes son tan monótonas y aburridas que acaban por cansar al poco tiempo.

Somerset Maugham / El puesto avanzado

 



William Somerset Maugham 

EL PUESTO AVANZADO

The Outstation by William Somerset Maugham




      El nuevo auxiliar llegaría por la tarde. Cuando el Residente, Mr. Warbuton, se enteró de que el praho estaba a la vista, se puso el salacot, dirigiéndose hacia el embarcadero. La guardia, compuesta de ocho menudos soldados dayacos, permaneció en posición de firme, mientras les pasaba revista observando con satisfacción su aspecto marcial, lo arreglado y limpio de sus uniformes y el brillo de sus fusiles. Eran un motivo de orgullo para él. Desde el desembarcadero contempló la curva del río, por la que aparecería el barco de un momento a otro. Mr. Warbuton poseía una elegante apariencia con sus inmaculados pantalones blancos y sus zapatos del mismo color. Bajo el brazo llevaba un bastón de Malaca con puño de oro, regalo del Sultán de Perak.

Somerset Maugham / Antes de la fiesta



William Somerset Maugham 

BIOGRAFÍA

ANTES DE LA FIESTA





      A Mrs. Skinner le gustaba llegar a tiempo a todas partes. Vestía un traje de seda negro en consonancia con su edad y con el luto que llevaba por su yerno. Se ajustó la toca de su sombrero. Dudó antes de hacerlo, porque las plumas de águila marina que lo adornaban podían suscitar acerbos comentarios entre algunos amigos que seguramente encontraría en la fiesta. Claro que era cruel matar a esas hermosas aves en la época de la cría para obtener sus plumas, pero eran tan bellas y elegantes que hubiera sido necio despreciarlas, mucho más cuando eran un obsequio de su yerno. Éste las trajo de Borneo, en espera de que serían del agrado de ella. Kathleen, a propósito de las plumas, había estado un poco desagradable, y ahora, después de lo sucedido, le hubiera gustado que no continuara portándose así. Pero Kathleen, realmente, nunca había simpatizado con Harold. Mrs. Skinner, en su tocador, se puso la toca que, después de todo, iba muy bien con el único sombrero elegante que tenía, y la sujetó con un alfiler de jade. Por si alguien le hablaba de las águilas marinas, tenía ya preparada la respuesta.

Somerset Maugham / La caída de Eduardo Barnard

 



William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

LA CAÍDA DE EDUARDO BARNARD

Aquella noche Bateman Hunter durmió intranquilo. Durante los quince días de Tahití a San Francisco, en el vapor había estado pensando en la historia que tenía que contar, y durante los tres días de tren se había repetido interiormente las palabras con que trataba de contarla. Pero dentro de unas horas estaría en Chicago y todavía le asaltaban las dudas. Su conciencia, siempre muy sensible, estaba intranquila. No tenía la seguridad de haber hecho mucho más de lo posible y, por su honor, debía de haber hecho mucho más de lo posible; le atribulaba el pensamiento de que en una materia tan estrechamente relacionada con su interés hubiese permitido que éste prevaleciera sobre su quijotismo. El propio sacrificio exaltaba de tal manera su imaginación que la imposibilidad de realizarlo le desilusionaba bastante. Era su situación la del filántropo que, por motivos altruistas, edifica una casa para los pobres y se encuentra con que ha hecho un negocio lucrativo y que no puede evitar la satisfacción que siente viendo premiado lo que daba por perdido, pero con un extraño sentimiento que desmerece su acto virtuoso. Bateman Hunter sabía que su corazón estaba limpio, pero no se hallaba muy seguro de poder sufrir la escrutadora mirada de los ojos azules y fríos de Isabel Longstaffe cuando le explicara lo que sabía. Unos ojos que eran agudos y penetrantes. Ella medía la conducta de los demás por su propia meticulosa alteza de miras, y no podía haber mayor censura que el frío silencioso con que expresaba la desaprobación de una conducta que no satisfacía su rígido código. Sus juicios no tenían apelación, pues una vez que había decidido una cosa nunca se volvía atrás. Pero Bateman tampoco la quería diferente. Amaba no sólo la belleza de su persona, alta y esbelta, con un orgulloso porte de la cabeza, sino más aún la hermosura de su alma. Con su sinceridad, su rígido código del honor, le parecía que reunía todo lo más admirable de las mujeres de su país. Además, veía en ella algo más que el perfecto tipo de la mujer americana: sentía que su exquisitez era natural con cuanto le rodeaba, y estaba seguro de que ninguna otra ciudad del mundo, excepto Chicago, podía haberla albergado. Una angustia se apoderó de él cuando pensó que iba a asestar tan amargo golpe a su orgullo, y su corazón se encendió de ira al recordar a Eduardo Barnard.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Neil MacAdam





William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Neil MacAdam



El capitán Bredon era un hombre de buen carácter. Cuando Angus Munro, el conservador del Museo de Kuala Solor, le dijo que había aconsejado a Neil MacAdam, su nuevo auxiliar, que cuando llegase a Singapur fuera al «Hotel Van Dyke» y le rogó a Bredon que se encargara de él para que no le sucediese nada desagradable durante el poco tiempo que tenía que permanecer en la ciudad, le contestó asegurándole que haría todo lo que estuviese en su mano. El capitán Bredon mandaba el Sultán Ahmed, y cuando estaba en Singapur iba siempre al «Hotel Van Dyke». Tenía una mujer japonesa, y en el hotel le reservaban permanentemente una habitación. Aquélla era su casa. Cuando llegó al hotel, después de su viaje habitual de quince días a lo largo de la costa de Borneo, el encargado holandés le dijo que hacía dos días que Neil había llegado. El muchacho estaba en el polvoriento jardincillo leyendo números atrasados del Straits Times. El capitán Bredon le observó primero, dirigiéndose después hacia él. 

William Somerset Maugham / Samoa




William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Samoa

The Pool by William Somerset Maugham



      Cuando Chaplin, el propietario del Hotel Metropol, de Apia, me presentó a Lawson, apenas si paré atención en él. Estábamos sentados en el vestíbulo del hotel, tomando el primer cocktail, y escuchaba divertido las habladurías de la isla.

Somerset Maugham / El traidor


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

el traidor



“The Traitor” by William Somerset Maugham


      Cuando Ashenden fue enviado primera vez a Suiza, encargado de dirigir a un gran número de espías que tenían su base de operaciones en ese país, R. le mostró dos comunicados, para que viese el tipo de informes que se le iba a pedir que obtuviese; le mostró, pues, un montón de documentos mecanografiados, escritos por un hombre a quien se conocía en el servicio secreto como Gustav.

Somerset Maugham / Condenado a muerte




William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Condenado a muerte





“P & O” by William Somerset Maugham

      Tendida en un chaise-longue (5), la señora Hamlyn miraba negligentemente a los pasajeros que subían a bordo. El barco llegó a Singapur durante la noche, y desde el amanecer comenzó a desembarcar la carga. Las grúas rechinaban sin descanso, pero los oídos de la señora Hamlyn ya no percibían ese ruido.

martes, 1 de febrero de 2022

Thomas Mann / Horas penosas

Thomas Mann

Thomas Mann
HORAS PENOSAS

Se levantó del escritorio, un mueble pequeño y frágil; se levantó como un desesperado y se dirigió con la cabeza colgante al ángulo opuesto de la habitación, donde estaba la estufa, alta y alargada como una columna. Puso las manos en los azulejos, pero se habían enfriado casi del todo, pues era ya muy pasada la medianoche, por lo que se arrimó de espaldas a la estufa, buscando un bienestar que no encontró; recogió los faldones de su bata, de cuyas solapas sobresalía colgando una descolorida pechera de encaje, y resopló con todas sus fuerzas por la nariz, para proporcionarse un poco de aire, pues, como de costumbre, estaba acatarrado.

Thomas Mann / La montaña mágica / Reseña



Thomas Mann
LA MONTAÑA MÁGICA

30 de diciembre de 2015
Posiblemente, la metáfora que mejor expresa la sensación de quien emprende la lectura de La montaña mágica sea la del combate de boxeo. Uno tiene que combatir con el libro, un asalto tras otro, un capítulo tras otro. La intensidad del combate se relaja en algunas ocasiones, pero enseguida vuelve el párrafo denso, el monólogo interminable, la conversación aparentemente frívola. En algunos pasajes, Mann parece exigir al lector una perseverancia casi ciega; pero en muchos otros nos regala fragmentos clarividentes, donde una literatura con mayúsculas brilla con luz propia.

“La muerte en Venecia” y “La montaña mágica”, de Thomas Mann: dos ficciones insuperables sobre la enfermedad y la reclusión



“La muerte en Venecia” y “La montaña mágica”, de Thomas Mann: dos ficciones insuperables sobre la enfermedad y la reclusión

En esta nota, una reconsideración de obras clásicas del gran escritor alemán, ficciones complementarias que exploran la relación entre la epidemia, el confinamiento y el arte de lidiar con el tiempo en circunstancias anómalas

Podemos encontrar anticuado el dilema entre la disciplina del arte y el desenfreno de los sentidos que sostiene la trama de La muerte en Venecia, novela breve que Thomas Mann publicó en 1912. ¡Sin duda lo es, a esta altura! Pero los grandes escritores realistas tienen la ventaja de continuar suscitando interés cuando las discusiones que animan los destinos de sus personajes se han vuelto asuntos remotos.