lunes, 17 de octubre de 2022

“Creo que necesito ver el culito” / Cómo Adam Levine arruinó su imagen escribiendo a modelos por Instagram mientras su mujer estaba embarazada

 

Adam Lavine y Behati Prinsloo



“Creo que necesito ver el culito”: cómo Adam Levine arruinó su imagen escribiendo a modelos por Instagram mientras su mujer estaba embarazada

Las publicación de las conversaciones entre el cantante de Maroon 5 y varias modelos por redes resaltan algunos aspectos de la personalidad del líder de Maroon 5 que, hasta ahora, se habían tomado a la ligera


Juan Sanguino
Madrid, 14 de octubre de 2022

La noticia de que Adam Levine (Los Ángeles, 43 años), cantante de Maroon 5 y estrella de la televisión, había enviado mensajes picantes a cinco mujeres causó, a finales de septiembre, gran revuelo en las webs de cotilleos. En parte porque su esposa está embarazada de su tercer hijo y porque las palabras que elige Levine para flirtear y piropear son algo particulares. Pero también culminan una actitud que se remonta a los inicios de su fama como líder del grupo Maroon 5: Adam Levine lleva dos décadas metiéndose en jardines.



Tenía 15 años cuando fundó en su ciudad la banda Kara’s Flowers. El grupo pasó por una etapa Pearl Jam, otra Green Day y otra britpop, fichó con una multinacional, sacó un disco que solo vendió 5.000 copias y se mudó de Los Ángeles a Nueva York. Allí, según cuenta, se juntó “con gente con nombres como Chaos o Shit [mierda]”, quienes le descubrieron el r&b y el hip hop. “Desde luego, no era el instituto Brentwood”, explicó, en referencia a su adolescencia en uno de los barrios más exclusivos de Los Ángeles.


Tras una década intentando molar, Kara’s Flowers desaparecieron y renacieron como Maroon 5, con la exclusiva intención de ser ricos y famosos. Lo consiguieron gracias a su debut, Songs About Jane (2002), un disco pop que vendió 10 millones de copias (el séptimo disco más vendido del año en todo el mundo) gracias a canciones como This Love She Will Be Loved: dos obras de menos de cuatro minutos, con estribillo pegadizo y repetitivo, melodías lo suficientemente predecibles para que inviten a cantar y lo suficientemente impredecibles para que se queden grabadas en el cerebro.


A Levine le encantaba ser una estrella del rock. Se mudó al Chateau Marmont de Los Ángeles, donde celebraba fiestas de toga o de piratas. Salía con una modelo distinta cada noche y, en una entrevista en Details, explicaba que tenía tan buena mano con las mujeres porque había crecido en un hogar lleno de ellas (“mi madre, mi tía, mi prima y mi hermano, quien luego descubrimos que era gay”). “Quizá la razón por la que era promiscuo y quería acostarme con muchas de ellas es porque las amo demasiado”, añadía.


A principios de 2010, acudió a la fiesta de presentación del número de bañadores de la revista Sports Illustrated y se ligó a la modelo de su portada, la rusa Anne Vyalitsyna. Salieron durante dos años y con ella Levine inició su etapa más exhibicionista: posaron desnudos para la edición rusa de Vogue, se pasearon por Los Ángeles dentro de una caja de metacrilato simulando relaciones sexuales para el vídeo de Maroon 5 Never Gonna Leave This Bed y él volvió a aparecer completamente desnudo en la revista Cosmopolitan, luciendo sus nuevos tatuajes, para concienciar del cáncer de próstata, con la mano de Vyalitsyna tapándole la entrepierna. Durante aquella entrevista para Details, que lo coronaba como “el nuevo rey del pop”, Levine se colocó en el centro del pasillo de su jet privado y explicó que el yoga era “bueno para follaaaaaar” mientras movía las caderas. Su promiscuidad estaba tan unida a su imagen pública que la web feminista Jezebel definió a Levine como “el equivalente humano a dar positivo en clamidia”.


Adam Levine durante un concierto en 2003 en San Francisco, antes de la musculación y el corte de pelo.TIM MOSENFELDER (GETTY IMAGES)

En 2011, su labor como coach en la versión americana de La Voz gustó tanto a la audiencia que The Hollywood Reporter constató que Levine había pasado “de estrella del rock en declive a salvador de la cadena NBC”. Y despertó la ambición del cantante, que pasó de ser “un vago” cuya vida se limitaba a “modelos y motocicletas” a un empresario cuyo negocio era él mismo.


“Adam es ahora un imperio mundial, una gran industria”, aseguraba su representante Irving Azoff. Al igual que Jennifer Lopez o Rihanna, Levine supo adaptarse al nuevo ecosistema transmedia justo cuando las ventas de discos empezaban a caer en picado. Durante cada emisión de La Voz, Levine recibía más de dos millones de menciones en Twitter y su popularidad se multiplicó. Se esforzaba en gustar y lo cobraba: según The Hollywood Reporter, ganaba entre 10 y 12 millones de euros por cada temporada de La Voz (dos al año). “Nadie había hecho algo a ese nivel: unir el programa con la banda y con la marca. Todo explotó a partir de ahí”, celebraba su representante Jordan Feldstein. O como resumió el propio Levine, “La Voz acabó siendo lo mejor que me ha pasado jamás. A mí y al grupo”.


Maroon 5 reeditó su disco Hands All Over, publicado originalmente en 2010 y que había sido un fracaso. Pero le añadió un nuevo single, Moves Like Jagger, junto a la también coach de La Voz Christina Aguilera. Era la primera vez que confiaban en compositores externos a la banda (el fabricante de hits Benny Blanco). Era puro dance pop que dejaba atrás cualquier rastro de rock que quedase en Maroon 5. Fue el mayor éxito de su carrera. El título de su siguiente álbum, Overexposed (Sobreexpuesto), hacía un guiño a la nueva fama de su cantante. Rompieron la barrera del millón de euros por concierto y, gracias a canciones como Payphone One More Night, el grupo perfecto para la radio hizo la transición hacia el grupo perfecto para las playlists.

“Conozco a Adam desde hace mucho y todo esto encaja en el guion que él se escribió para sí mismo desde pequeño. Siempre dije que la fama justificaba su personalidad”, explicó el bajista de Maroon 5, Mickey Madden. Levine parecía cómodo dentro del rol de celebridad. En 2013, la revista People le nombró el hombre más sexy del mundo (fue el primer cantante en recibir esta distinción), lanzó su propio perfume y presentó Saturday Night Live, donde Cameron Diaz y Jerry Seinfeld le pidieron que se desnudase y Levine, tras oponer una resistencia mínima, lo hizo.


En 2014, debutó como actor en la serie American Crime Story: aseguró encajar “completamente” en ella, pero después admitió que no la veía porque le parecía “demasiado rara”. En la película Begin Again interpretó a un músico indie que renunciaba a sus principios para ser una estrella del pop y se volvía un cretino. ¿Basado en hechos reales? Levine ha sido señalado una otra vez como el máximo exponente de la figura del douchebag, un término estadounidense cuya traducción más aproximada estaría entre “capullo” y “flipado”. Declaraciones como “me encanta la atención, no soporto no recibirla” o “propósito de Año Nuevo: ser más increíble” (que tuiteó en abril); el cuadro que colgó encima del lavabo de su casa con la inscripción: “La única razón por la que te echaría de la cama es para follarte en el suelo”; o sesiones de fotos como la de GQ en 2014, en la que aparecía dentro de un coche lleno de muñecas hinchables contribuyeron a esa imagen. El titular era: “A Adam Levine no le importa si le caes bien (pero preferiría caerte bien”). Él mismo lo sugirió. “He trabajado duro”, aclaraba el cantante. “Pero también me han pasado muchas cosas maravillosas. No me ha tocado una partida difícil. No es fácil ponerse de mi lado”.


En 2014 rompió con una modelo de Victoria’s Secret, Nina Agdal, de 20 años, para casarse con otra, Behati Prinsloo, de 24. “Ha salido con el catálogo entero de Victoria’s Secret hasta encontrarla”, bromeó el copresentador de La voz Carson Daly. Para defenderse, Levine equiparó salir con mujeres guapas a salir con hombres ricos. ¿Su consejo para triunfar en la vida? “Haz cosas por amor, no por dinero”.


Adam Levine y su esposa Behati Prinsloo en una fiesta en Los Ángeles en 2021.JON KOPALOFF (GETTY IMAGES FOR CALIROSA)


Levine es una contradicción viviente. Ha criticado la romantización del “sexo, drogas y rock & roll” pero ha admitido también haber compuesto las mejores canciones de su carrera colocado (un guarda de seguridad de su estudio se quejó del olor a marihuana y le respondieron: “Es Adam Levine, si quisiera salir a la recepción y ponerse una raya en el suelo se lo permitiríamos”). Ha despreciado la telerrealidad, a pesar de participar en La voz, porque estaba llena de “putos gilipollas y zorras que buscan fama”. Pidió la pena de muerte para los famosos que lanzaban perfumes y cuando él lanzó el suyo declaró: “Si te pagan por hacer esta mierda ridícula, al menos esfuérzate”. Tras el éxito de su single Girls Like You, que pasó siete semanas en el número 1 de Estados Unidos, explicó a Variety que lo que le había conectado con la causa feminista era “tener hijas”.


En 2019, Maroon 5 actuó en el intermedio de la Super Bowl, básicamente, porque nadie más quería hacerlo. El quarterback Colin Kaepernick había perdido su plaza en la liga de fútbol americano por hincar su rodilla en el césped durante el himno nacional como protesta por la brutalidad policial, lo cual llevó a los artistas más importantes del pop (Rihanna, Jay-Z, Cardi B) a rechazar la oferta de actuar en la Super Bowl. “Maroon 5 es una elección segura y apolítica”, analizó el periodista Alex Abad-Santos.


Lo más memorable de aquella actuación fue que Adam Levine consiguiese, en 13 minutos, empezar el show con una gabardina y terminarlo sin camiseta. “El torso de Adam Levine no pudo salvar una actuación tediosa”, criticó The Guardian. El baile de Levine, mientras su artista invitado Travis Scott rapeaba, recibió mucha atención y Buzzfeed describió al cantante como “el hombre blanco más blanco de América”. El torso de un hombre blanco intentó (sin éxito) hacer olvidar la rodilla de un hombre negro.


Y llegaron los mensajes

“Maroon 5 es música de ascensor”. Esta apreciación no viene de un crítico sino de Sumner Stroh, la modelo de 23 años que hace tres semanas aseguró haber tenido una relación con Levine de casi un año. Stroh contó los detalles en su perfil de TikTok cinco días después de que el cantante anunciase que su esposa estaba embarazada de su tercer hijo. Levine negó la infidelidad, pero admitió haberse “pasado de la raya” enviando algunos “mensajes de tonteo inapropiados”. A lo largo de la semana siguiente, cuatro mujeres más compartieron mensajes privados que Levine les había mandado por Instagram y, al poco, se desenterraba en redes una entrevista de 2009 (aquella del desnudo por el cáncer de próstata) en la que Levine aseguraba que “la monogamia no está en nuestra estructura genética”.

Una gran pantalla en Times Square, Nueva York, proyectó en noviembre de 2013 la portada de la revista People con el cantante Adam Levine, elegido ese año como el hombre más sexy.CINDY ORD (GETTY IMAGES FOR PEOPLE)

La supuesta infidelidad de Levine levantó cejas por dos motivos. Por un lado, el cantante es lo que la periodista Scaachi Koul denomina un wife guy de Instagram: “Un hombre cuya marca se centra en lo enamorado que está de su esposa”, como John Legend Ryan Reynolds. Por otro lado, es el contenido de los mensajes de Levine lo que resulta más comentable. “Es irreal lo buena que estás, en plan que me vuela la cabeza”. “Estás 50 veces más buena en persona. Y yo también jajajaja”. “Creo que necesito ver el culito”. “Ver tu culo menearse me ha marcado de por vida, haría cualquier cosa por él, lo invitaría a cenar entrecot y le susurraría piropos”. Y, por encima de todos, el que envió a Sumner Stroh: “Ok, pregunta seria. Voy a tener un bebé y si es niño quiero llamarlo Sumner. ¿Te parece bien?”. Estos mensajes han sido descritos por Buzzfeed como “los Maroon 5 de los DM [mensajes privados]”.


Levine guarda silencio. Maroon 5 acaba de anunciar una serie de conciertos en Las Vegas para el próximo año y el sábado pasado se lo vio paseando por la playa con su mujer y sus dos hijas. Pero el asunto entró en terreno legal hace unos días, cuando la exinstructora de yoga de Levine, Alanna Zabel, lo acusó de mandarle un mensaje proponiéndole pasar el día desnudos. Según Zabel, este flirteo provocó una discusión violenta con su entonces pareja, tras lo cual Levine rompió su relación profesional con ella sin darle explicaciones. “Creía que éramos amigos”, lamentó Zabel. “Pero a los amigos no se los trata como basura”.


EL PAÍS

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