sábado, 15 de octubre de 2022

‘Este es un movimiento partidario de una nación partidaria' / Reflexiones de la poeta bielorrusa Valzhyna Mort sobre la agitación de su país

 


Poeta bielorrusa Valzhyna Mort. Fotografa(c): Tanya Kapitonova, usada con autorización.

‘Este es un movimiento partidario de una nación partidaria': Reflexiones de una poeta bielorrusa Valzhyna Mort sobre la agitación de su país

BIOGRAPHY



 

A medida que se desarrollan los sucesos en Belarús tras las elecciones presidenciales, cuyos resultados son impugnados por la oposición y una gran parte de la población, los artistas bielorrusos se pronuncian para denunciar la violencia de Estado y expresar solidaridad con los manifestantes. Valzhyna Mort, aclamada poeta bielorrusa que vive en Estados Unidos y escribe en bielorruso e inglés, habló con Global Voices acerca de su reacción, sus impresiones y lo que está realizando para informar sobre el tema.

Valzhyna Mort es autora de dos poemarios, Fábrica de Lágrimas y «Collected Body» [Cuerpo sereno]. Recibió la beca de investigación de la fundación Lannan, la beca del programa de residencia Amy Clampitt, y fue galardonada con el premio Bess Hokins de Poetry Maganize. Además, imparte clases en la Universidad Cornell. Su segundo libro escrito en bielorruso “Эпідэмія Ружаў” [La epidemia de la rosa], fue publicado en 2017. Su próximo libro, «Music for the Dead and Resurrected» [Música para los muertos y resucitados], saldrá a la venta este año.

Esta entrevista se editó por motivos de brevedad y estilo.

Bordado creado por la artista bielorrusa Rufina Bazlova que retrata a los bielorrusos apoyando a la candidata de la oposición Sviatlana Tsihanouskaya. Imagen usada con autorización.

Filip Noubel (FN): Después de ocupar el poder por 26 años sin mayor oposición, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko ahora enfrenta el mayor desafío de su régimen, entre lo que podemos mencionar las manifestaciones y las huelgas. ¿Por qué ahora?


Valzhyna Mort (VM): Se suponía que esto sería un cambio de poder pacífico en mi país. Esto se demoró demasiado tiempo en manifestarse porque las personas no quisieron violencia. Los bielorrusos, que hemos soportado muchas guerras, nos dijimos: «Soportémoslo un poco más de tiempo. Ninguna revolución merece acabar con una vida humana».

Este año, cuando recluyeron a los candidatos presidenciales y los declararon delincuentes de la noche a la mañana, las personas tomaron acción al ver claramente cuán débil y patético es nuestro Gobierno en realidad. Los bielorrusos no tienen que realizar nada para asegurarse de que su Gobierno les tema, con solo existir es más que suficiente. La policía antimotines y las tropas del Ministerio de Gobernación infligen violencia a personas indefensas. Comenzó con golpizas propinadas a personas y arrestos por realizar una señal de victoria de camino a su trabajo. Ahora mismo, los elementos de la policía antimotines retiran a las personas a la fuerza de las tiendas de abarrotes y de sus vehículos de manera aleatoria para abatirlas y arrestarlas.

Cuando el fraude electoral se originó con la creación de los comités de votación y los observadores independientes no autorizados, pareció obvio que era necesario combatirlo siguiendo los medios legales más básicos. Aunque el tribunal controlado por el Estado no estuviera de acuerdo, el simple hecho que llevara a cabo una audiencia al respecto hizo visible la corrupción. Un fuerte sentido de solidaridad común que se formó durante la pandemia de la COVID-19 cuando el Gobierno no pudo ofrecer apoyo sistemático se transformó en una colaboración civil bien informada. Cuando el fraude comenzó en las urnas de votación, sentí que podía ver a través de las paredes y leer la mentalidad vergonzosa de los funcionarios, pese a estar al otro lado del océano.

Al mismo tiempo, el Gobierno no supo qué esperar de su población. ¿Quizá previó la violencia? ¿Es esa la razón por la que la policía antimotines y las tropas se comportan como si alguien los está agrediendo? Justo ahora, observé una fotografía de un muchacho de 15 años que permaneció inmóvil en el suelo mientras tres policías lo golpeaban. Quizá la mayor debilidad que salió a relucir en estos últimos meses fue lo poco que el Estado conoce a sus ciudadanos.

FN: A menudo describen a los bielorrusos como indeferentes desde el punto de vista político. Hemos observado que salieron a manifestar durante cuatro noches y soportar la violencia policial, los arrestos y las amenazas. ¿Qué tiene de diferente esta ocasión?


VM: Lo que está sucediendo en Belarús es único. No queremos sacrificar ninguna vida: en Belarús, no hay nada más que la sangre de nuestro pueblo debajo de nuestros pies. Esta sangre no tiene nombre, huesos ni voz. Nacer en este país significa heredar miedo y valentía, vergüenza y osadía, voz y cautela. Pero hay una cosa que es innegable: nacer en Belarús significa heredar una gran invisibilidad y autonomía. Cultivar jardines de verduras, preparar conservas para el invierno, sembrar, arreglar cosas, leer, participar en actividades educativas y culturales: todas estas son actividades políticas de personas autónomas que se alimentan, visten y educan por su propia cuenta. Es por eso que lo que presenciamos en la segunda semana de agosto es diferente a las protestas de otros lugares. Este es un movimiento parcial de una nación parcial que ha sobrevivido de manera autónoma durante siglos.

Suspendieron internet en Belarús, y pese a esto, vi una breve entrevista con una conserje en una estación del metro que muestra un video grabado con un teléfono móvil de la sangre que tuvo que limpiar. Con la ayuda de los canales de Telegram bielorrusos he visto más televisión bielorrusa que durante los años que viví en el país. Todos estos son videos de violencia policial grabados por personas particulares con sus teléfonos móviles, que luego difundieron al mundo. Esto, junto con la protesta parcial autoorganizada y autónoma, es una versión de la polifonía, el recurso literario predilecto de nuestros escritores Ales Adamovich y Svetlana Alexievich. Esta es nuestra tradición

Bordado creado por la artista bielorrusa Rufina Bazlova que representa a las fuerzas de la policía soltando sus armas y equipo de protección. Ilustración usada con autorización.

FN: Muchos bielorrusos como tú han tomado la decisión de vivir fuera de su país por razones políticas y económicas. ¿La comunidad de emigrantes bielorrusos juega un papel en esto actualmente? ¿Puede o debería involucrarse?


VM: Este es un momento de solidaridad bielorrusa internacional. Todos tenemos poco conocimiento de nuestras raíces, con árboles genealógicos que dependen de un único sobreviviente, todo lo que tenemos es el uno al otro. Somos demasiado solitarios e invisibles en el mundo para no ser unidos. Y sí, la comunidad de emigrantes bielorrusos está haciendo de todo para atraer la atención internacional hacia la lucha por la dignidad bielorrusa. Se están organizando manifestaciones con exigencias y solicitudes concretas y recaudaciones de fondos. También se está estableciendo comunicación, tan simple como superar las interrupciones telefónicas para saber cómo está la familia y los amigos y hacerles saber que no están solos.

En Belarús, las personas se encuentran atrapadas y no cuentan con ningún medio para comunicarse con el mundo exterior, ignoran lo que los demás perciben o entienden sobre su situación. Han deportado a los periodistas extranjeros. La Policía ha disparado y abatido a muchos periodistas. Algunos reporteros, particularmente en Rusia, tienen tan poco conocimiento de la situación bielorrusa que podrían estar perjudicando más que ayudando con sus paralelos infundados con Ucrania o marcos coloniales sin reservas.

Por lo tanto, es el deber de todos los que estamos en el exterior hacer que Belarús sea visible y reciba apoyo. De nuevo, esto no es algo que se deba declarar. En cambio, fue algo que se sintió de manera inmediata, no hubo necesidad de decirlo. Creo que la mayoría de las personas que se marcharon el país no lo hicieron de manera permanente. Tenemos vínculos en casa, regresamos regularmente, educamos a nuestros hijos sobre dónde provienen, brindamos un sistema de apoyo para nuestra gente en Belarús y para los compatriotas donde quiera que se encuentren.

FN: Eres una poeta que escribe en bielorruso e inglés. ¿Cómo se manifiesta Belarús en tus escritos? ¿Los acontecimientos actuales en Belarús influyen lo que escribes o lo que podrías escribir?


VM: Mi nuevo poemario «Music for the Dead and Resurrected» [Música para los muertos y resucitados] es un trabajo completamente bielorruso. Lo publicaré en bielorruso en Belarús cuando sea posible.

Estos últimos días he vivido totalmente en línea, en una Belarús virtual. Mi reloj interno cambió, no puedo decir qué trabajo tuve que realizar realmente durante estos días. Puede que tenga una versión ligera de estrés postraumático, ver a las personas hablar sobre la política estadounidense o vivir su día como si nada estuviera sucediendo en Belarús parece absurdo, hasta me enfurece. En los muchos años que tengo de vivir en el exterior, en muchas ocasiones me he sentido fuera de lugar, pero ese sentir lo estoy experimentando a un nuevo nivel. No quiero que se me acerque nadie que no esté prestando atención a BBelarús en este momento. Por supuesto, que todo esto es emoción en estado puro. Los estadounidenses no hicieron huelgas cuando murieron niños en jaulas en la frontera con México. Pero si puedo decir esto: estoy cansada de la curiosidad ignorante. Quiero ver empatía internacional.

Escribí una declaración en solidaridad con los bielorrusos y la envié a algunos editores. Quise publicarlo inmediatamente para que todos cesaran sus actividades para ver lo que está sucediendo en mi hogar. Cuando di clic sobre «enviar» y el texto escapó de mis manos, un gran temor me agobió. Me pregunté si en realidad había soñado lo que describí en mi declaración. Imaginé a alguien leyendo, alguien almorzando y diciendo «¡guau!, ella es lo méximo, está enfurecida y es emotiva», y temí que todo fuera un jugarreta de mi propia mente delirante.

Luego, mi teléfono sonó. Mi querida amiga me escribió vía Telegram desde Minsk: «Escuchamos disparos y explosiones. ¿Alguien en el exterior nos ve?».


GLOBAL VOICES

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