martes, 12 de mayo de 2015

Mark Strand / Llegar a esto


Mark Strand
BIOGRAFÍA
Llegar a esto
Traducción de Sandra Toro
Hicimos lo que quisimos.
Descartamos los sueños, preferimos la industria pesada
de cada uno, le dimos la bienvenida a la pena
y llamamos ruina al hábito imposible de romper.

Y ahora estamos acá.
La cena está lista y no podemos comer.
La carne se sienta en el lago blanco de su plato.
El vino espera.

Llegar a esto
tiene su premio: nada se nos promete, nada se nos quita.
No tenemos corazón ni gracia que nos salve,
ni lugar donde ir, ni razón para quedarnos.




Mark Strand / Otro lugar


Mark Strand
BIOGRAFÍA
Otro lugar
Traducción de Sandra Toro



Another Place by Mark Strand

Camino
hacia la luz
que hay

no es suficiente para encandilar
ni para ver claro
lo que está por venir

aun así veo
el agua
el único bote
el hombre parado

no es alguien que yo conozca

este es otro lugar
la luz que hay
se esparce como una red
sobre nada

lo que está por venir
ha sido esto
antes

este es el espejo
donde el dolor duerme
este es el país
que nadie visita.




lunes, 11 de mayo de 2015

Joan Manuel Serrat / Aquellas pequeñas cosas




Joan Manuel Serrat
AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS

Uno se cree que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren vendió boleta
de ida y vuelta.

Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón, en un papel,
en un cajón.

Como un ladrón, te acechan
detrás de la puerta.
Te tienen a tan a su merced
como a hojas muertas
que el tiempo arrastra
allá o aquí,
que te sonríen tristes
nos hacen que lloremos
cuando nadie nos ve. 


Alberto Salcedo Ramos / La profesora y el asaltante


Alberto Salcedo Ramos
La profesora y el asaltante
10 de mayo de 2015

La profesora Susan Castro había oído decenas de veces una frase de cajón que se repite en toda América Latina: “la realidad supera a la ficción”. A ella no le gustaba, pero se le vino a la mente poco después de vivir un rato de espanto por las calles de Caracas, a bordo de una mototaxi comandada por un conductor que, inesperadamente, resultó ser un asaltante.

Descubren quinientos nuevos cuentos de hadas


Descubren 500 nuevos cuentos de hadas

Guillermo Carvajal
14 de marzo de 2012


Ahora que el tema parece volver a ponerse de moda, véase las series de televisión Grimm y Once Upon A Time, nos encontramos con una noticia sorprendente al respecto: han encontrado en Alemania 500 nuevos cuentos de hadas. Bueno, en realidad no son nuevos, ya que han estado perdidos durante más de 150 años en un archivo de Regensburg.

Raquel Villaécija / Perlas literarias contra la depresión

Adrift, de Andrew Wyeth


PERLAS LITERARIAS CONTRA LA DEPRESIÓN
Por Raquel Villaécija
El gran referente de la literatura fantástica desveló en su trilogía de largo recorrido el poder destructivo que puede llegar a tener un pequeño objeto. En apariencia insignificante, el anillo de poder de Tolkien es la representación del mal, el rostro de la ambición, agua que calma la sed de poder. El maquiavélico objeto dorado es la corona del rey, el símbolo de la ambición ciega y de la codicia humana. El lado oscuro del hombre.
Si Tolkien se sirvió de la épica para esculpir su extensa y elogiada obra, a John Steinbeck le bastaron 100 páginas para culminar la suya. Su relato es más sencillo y terrenal aunque encierra la misma moraleja. Es la historia de la perla más hermosa del mundo. Su brillo de doble filo ciega a un humilde pescador, como a todos el anillo de poder. “Esta perla se ha convertido en mi alma, si me deshago de ella, perderé también mi alma”, señala el ya transformado protagonista al final del relato. Lo bello al final destila un eco siniestro y destructor que lleva a la fatalidad.

sábado, 9 de mayo de 2015

Vargas Llosa contra García Márquez / Historia de una amistad rota

Par de fumadores
Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa

VARGAS LLOSA Y GARCÍA MÁRQUEZ 

Historia de una amistad rota

Por Freddy Molina Casusol


Ha dejado a que sus futuros biógrafos desentrañen el misterio. Ni con Beto Ortiz –en la lejana entrevista televisiva del 2000, la más completa que se ha hecho sobre su vida personal y política– ni con Heidi Grossman[i], Vargas Llosa ha cedido. Antes ya lo había intentado el periodista Ricardo Setti para el largo libro que éste publicara en idioma portugués allá por 1986[ii]. Con ninguno hablaría sobre el incidente. En los tres casos, una carcajada contenida y juguetona detuvo la curiosidad de los entrevistadores por arrancarle una confesión acerca de los motivos que lo empujaron a endilgarle un fuerte puñetazo hace 33 años a García Márquez, en el Palacio de las Bellas Artes de México.

Winston Manrique Sabogal / El nido literario de Gabriel García Márquez


Gabriel García Márquez
Ilustración de Triunfo Arciniegas

Winston Manrique Sabogal
EL NIDO LITERARIO
DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
El País, 27 de junio de 2012

Obregontelon1






Admiro las obras acabadas, como todo el mundo. Aquellas obras completas y buenas y por las que el autor alcanza su esplendor o se siente verdaderamente contento. Pero debo decir que siento especial cariño, debilidad, curiosidad y seducción por las primeras creaciones de los artistas. Es más, reconozco que algunas me gustan más que las obras que los han consagrado. Como los bocetos de los pintores, por ejemplo. Y en el caso de los escritores que admiro, me seducen y me suelen gustar más sus primeros textos, sus primeros relatos o libros. En ellos siento, realmente, el primer soplo de inspiración que habrá de extenderse por el resto de su creación. Esos escritos que son el embrión de su literatura; el nido donde se condensa lo que habrá de ser y duerme invisible el aplauso futuro. El destello del big bang creativo.

García Márquez / Yo no sé gramática


Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez 

"Yo no sé gramática"

El premio Nobel colombiano repasa su relación con la literatura

  • "Cuando dije que quería ser escritor me respondieron: 'Comerás papel"
CARLOS ARROYO JIMENEZ Cartagena de Indias 31 DIC 1995

"Lo malo es cuando lees una línea y dices: '¡Ah, esto suena demasiado a García Márquez". El autor de Cien años de soledad mira los folios con tachaduras que tiene delante y se inclina sobre ellos para dar énfasis a su advertencia: "Cualquier escritor tiene un problema: los autores que le gustan ejercen una gran influencia sobre él. La tentación es imitarlos. El reto, defenderse de ellos. Pero lo peor es si el escritor que a uno más le gusta es uno mismo". Hace una pausa y la voz se le nota rasgada cuando continúa: "Escribir es siempre terriblemente difícil. Para pocas personas tan terrible como para mí, porque cada vez que escojo una palabra saco la cuenta de cuántas personas la van a leer". "Y eso es terrorífico", confiesa el premio Nobel echando mano del borrador de su próximo libro, Noticia de un secuestro.
Le cuesta trabajo teorizar sobre la escritura a García Márquez, porque escribir se ha convertido en su segunda naturaleza. Está sentado ante 12 periodistas, con los que lleva cuatro días compartiendo mesa de trabajo en el Centro Cultural Español de Cartagena de Indias (Colombia). En las agitadas sesiones del cuarto taller de reportaje que organiza su Fundación para -un nuevo Periodismo Iberoamericano o en torno a una buena cena, los intentos del escritor por conocer y discutir las ideas de los demás se ven continuamente desbordados por la fascinación y la enciclopédica curiosidad de sus interlocutores.
Con un comentario que suelta con aire de sentencia abona su resistencia a la teoría: "Yo no sé gramática". Ninguno de sus millones de lectores lo diría, pero él está seguro de que nunca podría aprobar uno de esos terribles exámenes que sufren ahora los estudiantes: "Estoy seguro de que me tumbarían". Tan claro como su destino de estudiante tiene su sueño de escritor: "Me gustaría llegar a escribir de forma que cada línea tuviera la trampa que enganchara para la siguiente. Que cada línea dejara en suspenso, y empujara al lector a seguir".

viernes, 8 de mayo de 2015

García Márquez / La orfebrería de Cien años de soledad

La primera página de las pruebas de imprenta. / CARLOS ROSILLO

La orfebrería de ‘Cien años de soledad’

Las pruebas de imprenta de la novela de García Márquez vuelven a buscar dueño


Fue un martes de 1965. Gabriel García Márquez acababa de regresar de un fin de semana en Acapulco con su esposa y sus dos hijos, cuando, fulminado por un “cataclismo del alma”, se sentó ante la máquina de escribir y, como él mismo recordaría años después, no se levantó hasta principios de 1967. En esos 18 meses, todos los días, de nueve de la mañana a tres de la tarde, el escritor colombiano gestó Cien años de soledad.
Mucho se ha escrito de la atmósfera mexicana en la que germinó su obra magna, de su obsesión creativa, de sus dificultades económicas, del apoyo inquebrantable de los amigos. Pero muy poco se sabe de su construcción. Las claves de su plasmación material, la ingeniería sobre la que edificó el universo de Macondo, siguen entre sombras. Y este misterio no fue casual. El propio autor, cuando en junio de 1967 recibió el primer ejemplar impreso, rompió el original para que “nadie pudiera descubrir los trucos ni la carpintería secreta”. De aquella destrucción histórica se salvaron contadísimos documentos. Uno de ellos, posiblemente el más importante, fue la primera copia de las pruebas de imprenta. Sobre las galeradas, García Márquez anotó de su puño y letra 1.026 correcciones, dejando a la luz cambios e inflexiones de enorme interés.
Esos papeles, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, han seguido una azarosa existencia. El escritor los regaló al cineasta exiliado Luis Alcoriza y a su esposa Janet. Tras sus muertes, fueron subastados dos veces sin éxito y ahora, olvidados otra vez, buscan acomodo en una institución. “Prefiero que estén en una biblioteca o un museo que conmigo”, dice el mexicano Héctor Delgado, heredero de los Alcoriza.

Las galeradas de Cien años de soledad / La odisea literaria de un manuscrito

Gabriel García Márquez
Poster de T.A.

LAS GALERADAS 
DE 'CIEN AÑOS DE SOLEDAD'
La odisea literaria de un manuscrito

García Márquez relata la historia de las pruebas de 'Cien años de soledad', que saldrán a subasta


GABRIEL GARCÍA MARQUEZ 15 JUL 2001

El próximo 21 de septiembre (2001) será puesto en pública subasta el documento de 180 folios y 1.026 correcciones de su puño y letra con que el escritor colombiano Gabriel García Márquez revolucionó para siempre la historia de la literatura. Lo tituló Cien años de soledad. Y se lo dedicó al matrimonio Alcoriza con estas palabras: 'Del amigo que más los quiere en este mundo'. Junto a la firma escribió la fecha: 1967. Era la primera copia de las pruebas de imprenta de la novela. Treinta y cuatro años después, García Márquez relata en este artículo la historia de aquel original que escribió en 18 meses, acuciado por los prestamistas y con la convicción de que, una vez escrita, se acabarían las penurias económicas.
A principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de San Ángel, en la Ciudad de México, para enviar a Buenos Aires los originales de Cien años de soledad. Era un paquete de quinientas noventa cuartillas escritas en máquina a doble espacio y en papel ordinario, y dirigido al director literario de la editorial Sudamericana, Francisco (Paco) Porrúa. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales, y dijo:
-Son ochenta y dos pesos.
Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que llevaba en la cartera, y me enfrentó a la realidad:
-Sólo tenemos cincuenta y tres.
Tan acostumbrados estábamos a esos tropiezos cotidianos después de más de un año de penurias, que no pensamos demasiado la solución. Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos a Buenos Aires sólo la mitad, sin preguntarnos siquiera cómo íbamos a conseguir la plata para mandar el resto. Eran las seis de la tarde del viernes y hasta el lunes no volvían a abrir el correo, así que teníamos todo el fin de semana para pensar.

'Al cabo de un largo titubeo se atrevió a preguntarme si Aureliano Buendía se acostaría al fin con Remedios Moscote'
Ya quedaban pocos amigos para exprimir y nuestras propiedades mejores dormían el sueño de los justos en el Monte de Piedad.Teníamos, por supuesto, la máquina portátil con la que había escrito la novela en más de un año de seis horas diarias, pero no podíamos empeñarla porque nos haría falta para comer. Después de un repaso profundo de la casa encontramos otras dos cosas apenas empeñables: el calentador de mi estudio, que ya debía valer muy poco, y una batidora que Soledad Mendoza nos había regalado en Caracas cuando nos casamos. Teníamos también los anillos matrimoniales, que sólo usamos para la boda y que nunca nos habíamos atrevido a empeñar porque se creía de mal agüero. Esta vez, Mercedes decidió llevarlos de todos modos como reserva de emergencia.
El lunes a primera hora fuimos al Monte de Piedad más cercano, donde ya éramos clientes conocidos, y nos prestaron -sin los anillos- un poco más de lo que nos faltaba. Sólo cuando empacábamos en el correo el resto de la novela caímos en la cuenta de que la habíamos mandado al revés: las páginas finales antes que las del principio. Pero a Mercedes no le hizo gracia, porque siempre ha desconfiado del destino.
-Lo único que falta ahora -dijo- es que la novela sea mala.

jueves, 7 de mayo de 2015

Alberto Salcedo Ramos / Los que van bien y el país que va mal

La sed del vagabundo
Bogotá, 3 de mayo de 2015
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Alberto Salcedo Ramos
Los que van bien y el país que va mal
12 de abril de 2015

Un colega extranjero me dice que en Colombia, al parecer, solo se produce esta noticia: un ciudadano ensoberbecido acaba de discriminar a otro en la calle.
- Aquí siempre encuentro un alboroto que me hace creer que el país se va a acabar, pero al rato comprendo que están discutiendo por la misma tontería.
Estoy de acuerdo con él: Colombia es víctima de una gran insensibilidad que la ha ido dejando sorda, hasta el punto de que a estas alturas solo es capaz de percibir lo escandaloso. Cualquier ciudadano que hable sin hacer bulla, aunque necesite auxilio, solo encontrará indiferencia como respuesta. En cambio quien insulte, quien amenace, se erigirá en el acto como una figura mediática.

Alberto Salcedo Ramos / Insultos elegantes




Alberto Salcedo Ramos
INSULTOS ELEGANTES
26 de abril de 2015

La semana pasada dije en mi columna que los colombianos reflejamos en nuestros insultos un espíritu pendenciero y segregacionista.
Entonces el lector Elkin Arbeláez me envió al día siguiente un extenso correo electrónico que podría resumirse en estos tres puntos: 1) hasta en los países más desarrollados quien insulta queda mal, porque el insulto no es una expresión de acercamiento sino de agresividad. 2) No vamos a mejorar como nación “solo porque, como usted dice, aprendamos a insultarnos”. 3) ¿Podría citar ejemplos de insultos “mejores que los de nosotros”?

Alberto Salcedo Ramos / El insulto y la piedra


Alberto Salcedo Ramos

El insulto y la piedra

12 de abril de 2015








Digámoslo en seguida para que nos vayamos entendiendo: pelear es una actividad connatural a los seres humanos, como comer. Si a un hombre lo criaran como salvaje sin permitirle ningún contacto con sus semejantes, el día en que finalmente lo juntaran con otro hombre no lo vería como un aliado sino como un rival.
El hombre sucio de las cavernas era tan beligerante como el rey perfumado de hoy, solo que el primero atacaba con un garrote y el segundo lo hace a través de sus escoltas, o de sus abogados.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Lengua y sexo / Dos placeres iguales

Where your thoughts meet mine
Adam Martinakis



Lengua y sexo: dos placeres iguales

Sexo con Esther

Aunque muchos no lo crean, aprender idiomas produce tanto placer como un buen polvo.



Por ESTHER BALAC |
11:03 p.m. | 1 de noviembre de 2014



“No hablo, pero lo entiendo”, “me defiendo” y “no pronuncio, pero leo bien” son disculpas que se inventan las personas a las que un idioma distinto al de su mamá les vuelve la lengua un ovillo, para no aceptar que no entienden ni jota.

Georgina Ramírez / Dispepsia


Georgina Ramírez

DISPEPSIA

Estoy indigestada de recuerdos

Te transpiro
goteo

mi cordura cayó en cama
vencida

pensar que eras pasado
y cómo pesas

Desde entonces
no hay letra
que no lleve tu nombre

aunque nadie lo sepa

después de hecho
el amor
refleja tu rostro
en cualquier cuerpo

indigestada de recuerdos
nada calma

esta acidez de tí.



José Barroeta / Ocho poemas

Más allá de estas hojas
Central Park, New York, 2012
Fotografía de Triunfo Arciniegas
José Barroeta
OCHO POEMAS

ARTE DE ANOCHECER
Hay un arte de anochecer.
De la entrada del cuerpo al alma,
de la niebla a la redondez
y del círculo al cielo;
hay un arte de luz,
un campo donde anochecer
es mirar la vida
con el cuerpo cerrado.
Hay un arte de anochecer,
un descenso en la entrada del día
a la completa oscuridad.
Un intermedio donde es necesario
recibir y saber todo sin estremecimiento.
Hay un arte,
un paisaje a veces amable,
a veces torvo,
donde ascenso y descenso son accesorios
de la materia limpia.
Hay un arte de anochecer.
Quien haya vivido o soñado con bosques,
luces y demonios,
lo sabe.
«Fluvial», en Arte de anochecer, 1975.


martes, 5 de mayo de 2015

Linsabel Noguera / Mapamundi


Linsabel Noguera

MAPAMUNDI

Bajo tu fronda joven
la piel se hace más suave

si allí me quedo
tiemblo

mi lengua te dibuja sin decoro
y entonces
te guardo en mí

eres
mi mapa del placer