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| Indígenas construyen naves bajo la supervisión de los castellanos en una ilustración de1579 de Diego Durán |
La barrera líquida que propició la caída de Tenochtitlan
Cortés libró una batalla naval en la antigua ciudad mexica, asentada en un islote del gran lago que se desecó hace siglos
Carmen Morán Breña
México, 21 de noviembre de 2019
El agua fue el mejor soldado de Hernán Cortés en su conquista de Tenochtitlan, la actual Ciudad de México, en el corazón interior del país. Sí, el agua. Cuando Cuauhtémoc es apresado, el 13 de agosto de 1520, tras más de dos meses de asedio, en la Venecia de los mexicas se habían librado terribles batallas navales con fuerzas muy desiguales. Cortés atacó con 13 bergantines encañonados a miles de canoas indígenas blindadas con escudos para repeler flechas. El imperio de Moctezuma (anterior a Cuauhtémoc) se asentaba sobre un islote del archipiélago que se extendía sobre cinco enormes lagos. Los mexicas controlaban a la perfección el sofisticado sistema de canales que permitía aprovechar la gran riqueza del agua, pero las tácticas y la ingeniería de guerra navales de los españoles les resultaban desconocidas. El soldado líquido resultó mortal.

