viernes, 6 de noviembre de 2026

Josefina Licitra / Un posible intercambio

Joan Didion, su marido (John Gregory Dunn) y su hija (Quintana) en su casa de Los Ángeles en 1968.JULIAN WASSER
Josefina Licitra
UN POSIBLE INTERCAMBIO

Ella era feliz.
Su marido era escritor.
Sus amigos eran escritores.
Tenía casa en Malibú.
Sus amigos escritores también tenían casa en Malibú.
A la noche, todos se juntaban a cenar y hablaban de W. H. Auden y de cómo hacer buenos suflés.
Ella era fácil y sofisticada. Ella era hermosa. Qué hermosa era Joan Didion.
Subía a los aviones descalza.
Una noche, a poco de cumplir cuarenta años de casados, ella y John Gregory Dunne -su marido- encendieron la chimenea. Él leía y tomaba escocés con hielo. Ella preparaba la cena.
Hasta que ocurrió el suceso.
Ella todavía lo dice así: el suceso.

La vida cambia rápido.
La vida cambia en un instante.
Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba.

Eso escribió Joan Didion dos o tres días después de que su marido se desplomara de un infarto frente a la mesa del comedor; ocho días después de que su hija fuera internada por una neumonía seguida de choque séptico, y diez meses antes de que su hija muriera en un hospital.

Entonces, la pregunta es si la felicidad se paga.







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