sábado, 31 de octubre de 2026

La metamorfosis de Día de Muertos / “Es para los turistas, no para la devoción”


Catrina monumental en el Zócalo de Ciudad de México, el 29 de octubre. MARIO GUZMÁN (EFE)


La metamorfosis de Día de Muertos: “Es para los turistas, no para la devoción”

La influencia de Hollywood, la cultura pop y el turismo internacional han transformado la celebración, que suma unas 5.000 actividades en Ciudad de México y genera hasta 12.000 millones de pesos



Verónica M. Garrido
México, 31 de octubre de 2026

Todavía no llegaba la fecha cuando comenzó la celebración. Primero, marcha zombi. La siguiente semana, procesión de catrinas. Y aun queda espacio para un Mega Desfile. Paseo de la Reforma, la avenida más importante de Ciudad de México, es a la vez testigo y escenario de la metamorfosis de una de las tradiciones más populares del país. La flor de cempasúchil prematura, los turistas extranjeros con rostros pintados de catrín y las calaveras gigantes que decoran el paseo repleto de luces, transforman el Día de Muertos a un atractivo turístico y cultural de alcance global. La capital acoge los cambios que la rodean: desde la reivindicación de las costumbres indígenas, el boom de las catrinas y la incursión de Halloween, hasta la huella de las películas de James Bond y Coco, el Día de Muertos hoy se alarga durante un mes a unas 5.000 actividades que derraman en la ciudad hasta 12.000 millones de pesos.

La procesión de catrinas del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo celebró este domingo su decimotercera edición. Creado por un colectivo de maquillistas junto al Gobierno de la ciudad, se describe como un proyecto nacido “con el propósito de fortalecer y preservar la tradición del Día de Muertos en un momento en que Halloween comenzaba a ganar mayor presencia en México”. Allí, Bob y Curtis, estadounidenses, se abrían paso entre los 20.000 asistentes. Cuentan en spanglish que recorrerán varios Estados del país durante un mes, aunque lo que más les emociona es el Día de Muertos. “Coco, Coco”, repiten. Se refieren a la película de Disney que retrató el folclor de la festividad desde la mirada de Miguel, su protagonista, un niño que llega con una guitarra al Mictlán, el inframundo de la mitología mexica. Los personajes más populares, un alebrije y un xoloitzcuintle, rodean a los turistas: hay figuras, imágenes, recuerditos. “No es una celebración, es una ceremonia”, explican los norteamericanos.

Carrozas y bailarines de distintos Estados desfilaron con maquillaje, coronas, máscaras y penachos. Les rodeaban cientos de puestos de comida, abrigos, diademas y maquillistas. La mayoría de rostros emulan a las catrinas de José Guadalupe Posada, aunque no han faltado los disfraces de brujas, payasos o personajes animados. Un pequeño grupo de zombis repletos de sangre falsa asusta a los asistentes con sierras. Esmeralda, dueña de un negocio de elotes y esquites que viaja desde el Estado de México a cada evento en el centro de la capital y conoce bien las celebraciones de octubre-noviembre, ha notado una buena cantidad de visitantes de otros países con el paso de los años. “Mucho mucho turista. De todas partes. Pintados, vestidos, de todos los países vienen aquí, les ha de llamar la atención que se llame un día así de muertos”, comenta, mientras celebra las ventas que el festejo le trae: “Aquí estaremos todos los días de evento”. Junto a ella, otro estadounidense describe a un policía a la persona que le robó el celular.

Mega Procesión de Catrinas 2026, el 25 de octubre.EMILIANO MOLINA

Pasar el fin de semana de Día de Muertos este año en la capital mexicana puede costar hasta 10.000 pesos a un extranjero. El paquete Day of the Dead Experience de Journey México incluye por ese precio un recorrido privado por el Museo de Antropología fuera del horario habitual, exploración de los altares artísticos en Coyoacán y San Ángel, paseo por las celebraciones del Zócalo y una visita a un cementerio iluminado por velas (Mixquic). Por otros 14.000, se puede agregar un viaje a la playa. Una experiencia de Airbnb de hornear un pan de muerto con un panadero local cuesta 1.000 pesos y el precio aumenta al doble por pasear en trajinera en los canales de Xochimilco la noche del 1 de noviembre.

Uno de los atractivos principales, dentro y fuera de la capital, es el Gran Desfile, un espectáculo al mero estilo estadounidense, que se creó tras la película 007: Spectre, en 2015. La producción resolvió retratar el Día de Muertos con un supuesto desfile en el que todos los asistentes están maquillados como muertos. Gustó tanto que el Gobierno quiso hacerlo realidad. Y se ha mantenido desde entonces.

El impacto de la cultura pop y la globalización

Veka Duncan, autora de Entre Flores nos reciben y entre ellas nos despiden (Larousse, 2026), un libro recién publicado sobre la historia y tradición del Día de Muertos, explica que la festividad actual tiene raíces que combinan el catolicismo colonial con el sincretismo de las cosmovisiones prehispánicas. Una investigación de cinco años le permite describir que ese proceso se transformó en el siglo XIX con la creación de los panteones civiles, dando pie a la verbena popular en los cementerios. “: “En realidad, casi todo lo que nosotros podríamos pensar que es una tradición, es una invención bastante más reciente de lo que quisiéramos pensar [...] Las tradiciones no se quedan estáticas nunca”, advierte.

Por su parte, la doctora María Angélica Galicia Gordillo del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, señala que la forma en que se entiende la muerte es “lo que nos unifica como mexicanos”, destacando que “la celebración se va adaptando a los contextos religiosos, culturales, a la propia naturaleza, a la economía”. Sin embargo, lamenta que prácticas comunitarias esenciales se hayan perdido: “Se preparaba una gran cantidad de comida [...] El acto de ofrendar sigue, pero no como antes”.

Galicia Gordillo ve lo bueno y lo malo en el punto de inflexión que ha supuesto el cine internacional para la festividad. Por un lado, critica la romantización extranjera en productos mediáticos como Coco, mientras valora que la figura de la Catrina, impulsada por 007, haya frenado la invasión del Halloween: “Los chavitos se dejaron de disfrazar de brujas o monstruos gringos, y ahora prefieren vestirse como Catrines y Catrinas”, festeja. Duncan también ve el fenómeno actual como una reivindicación de lo mexicano frente a productos extranjeros y apunta a los proyectos de nación, recordando que el Estado ha moldeado la fiesta a lo largo de los siglos. La creación de los cementerios en el siglo XIX, en el marco de la separación entre la Iglesia y el Estado, transformó la relación de los mexicanos con la muerte y sus formas de honrar a sus difuntos. Más tarde, el nacionalismo revolucionario construyó la idea de que se trataba de una fiesta mexicana, indígena y laica, vinculada al rescate de las raíces prehispánicas. En tiempos más recientes, el turismo ha contribuido a moldear y difundir la festividad mediante iniciativas como los pueblos mágicos. “No queremos pensar que la tradición que amamos y disfrutamos tanto, en realidad es el resultado de un proyecto político. La política ha jugado un papel fundamental en cómo entendemos hoy el Día de Muertos y cómo lo celebramos”.


Asistentes a la proseción de las catrinas en Reforma, Ciudad de México, el 25 de octubre.ARMANDO VEGA (REUTERS)

Galicia Gordillo advierte que en las grandes ciudades la festividad se ha transformado en un espectáculo: “Es para los turistas, no para la devoción. Mientras tú folclorices un elemento tan tradicional y de un arraigo tan antiguo, se va a comercializar”, y añade que la masificación turística no siempre beneficia a los pobladores locales: “Haces más ricos a los ricos, nada más. A la comunidad no”. Pese a todo, ambas mantienen una postura optimista sobre la flexibilidad cultural.


El año pasado, la aparición de ofrendas con colores neutros abrió un debate sobre la protección del altar y la fiesta. Hace unos siete años, se agregó el 27 de octubre como el Día de Muertos de mascotas. Ahora, además coincide con el fin de semana del Gran Premio de la Fórmula 1 que atrae también a visitantes de todo el mundo y representa una derrama económica de hasta 21.000 millones de pesos. Cada adaptación tiene sus detractores, ante lo que la antropóloga lanza una reflexión final: “Una tradición que no tiene cambios se muere [...] Lo importante es no olvidar que el festejo de la muerte en México es para recordar la conexión con nuestros antepasados”.


EL PAÍS



No hay comentarios:

Publicar un comentario