domingo, 20 de febrero de 2022

Somerset Maugham / El filo de la navaja / Reseña

William Somerset Maugham
Edward Sorel


Somerset Maugham: El filo de la navaja

Publicada en 1944, en plena guerra mundial, esta novela, la primera de Somerset Maughan que tuvo un éxito indiscutible en Estados Unidos, narra la historia de un muchacho, nacido cerca de Chicago, tan idealista y valiente como inadaptado a los tiempos modernos. A los dieciséis años se escapa a Canadá y se alista como voluntario en una escuadrilla de aviación para combatir en Europa. Su vida quedará marcada por la experiencia de la guerra.

sábado, 19 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Servidumbre humana / Reseña


William Somerset Maugham Servidumbre humana

José Miguel G. Soriano

7 de noviembre de 2010


Somerset Maugham: Servidumbre humana. Traducción de Enrique de Juan. RBA. Barcelona, 2010. 752 páginas. 32 €


Con motivo de su fallecimiento en 1965, Francisco Alcántara señalaba en un artículo –publicado en el Ya– cómo la otrora exitosa figura de Maugham estaba, en realidad, muerta desde tiempo atrás para buena parte de la crítica y el público. “Yo mismo caí en ese error, incluso después de haber leído algunas narraciones cortas que hubieran justificado, cada una, una existencia literaria. Definitivamente rectifiqué mi juicio cuando conocí el Carnet de un escritor. El tímido, cínico, nómada y displicente Maugham lo era de cuerpo entero. De alma entera (…) Y esa es su aportación. Un escritor no es más que un punto de vista, de voz, de oído y de sentimiento”.

Somerset Maugham / Un escritor de cine



William Somerset Maugham, 

un escritor de cine



Hildy Johnson
21 de septiembre de 2016


Uno de los grandes placeres veraniegos ha sido hundirme en la lectura de novelas y cuentos de William Somerset Maugham, una asignatura que tenía pendiente. Las películas que adaptaban sus obras siempre me habían llamado la atención y llevaba años detrás de leer su legado literario. Así que manos a la obra… y estoy disfrutando de lo lindo. Así he podido ir a las fuentes originales de películas que forman parte de mi memoria cinéfila y sigo buscando los relatos o cuentos que han vomitado películas que me han interesado. Lo que más me ha fascinado de Somerset Maugham como autor es sin duda la psicología de sus personajes. Así sus novelas y relatos trazan un mapa de la naturaleza humana, con sus luces y sus sombras, y la fuerza de sus historias reside en unos personajes perfectamente construidos.

Por qué adoro a Somerset Maugham

William Somerset Maugham
Foto de Irving Penn

Por qué adoro a Somerset Maugham

Daniel Ruiz García

“Cuando pienso en cuántos obstáculos tiene que salvar el novelista, en cuántos escollos debe sortear, no me sorprende que incluso los más grandes autores sean imperfectos; lo que me sorprende es que no sean aún más imperfectos”.
WSM


Se han dicho muchas barbaridades de William Somerset Maugham. Lo pusieron a caer de un burro porque, según la crítica de su tiempo, trabajaba una prosa excesivamente diáfana, donde la metáfora normalmente brillaba por su ausencia. Su gusto por el orientalismo, en el que muchos vislumbraban una estética de souvenir, le granjeó todavía mayores enemigos. Pero lo que sin duda generó en torno a él mayor hostilidad, y sobre todo entre sus colegas del gremio, fue su condición de best-selling author. En los años 30 del pasado siglo no hubo nadie en literatura inglesa que pudiera hacerle sombra.

viernes, 18 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Huellas en la jungla


William Somerset Maugham 

HUELLAS EN LA JUNGLA

Footprints in the Jungle by Somerset Maugham



      En toda Malasia no hay sitio más encantador que Tanah Merah. Se halla a las orillas del mar y su costa arenosa está orlada de cocoteros. Las oficinas del Gobierno siguen estando en la antigua Raad Huis, que construyeron los holandeses cuando eran dueños de aquellas tierras, y en una colina se ven las ruinas grises de un fuerte en el que los portugueses mantuvieron su dominio sobre los rebeldes indígenas. Tanah Merah tiene su historia, y en las grandes e intrincadas casas de los comerciantes chinos, próximas al mar para que en los frescos atardeceres puedan sentarse en sus galerías y disfrutar de la brisa marina, habitan familias que viven en el país desde hace tres siglos. Muchas han olvidado su lengua vernácula, y hablan entre sí en malayo o en el inglés chapurrado que se usa en China. Allí la imaginación disfruta a sus anchas, porque en los Estados Federales de Malasia el pasado vive aún en los padres de los actuales habitantes.

Somerset Maugham / El número doce

 



William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

El número doce



      Me gusta Elsom. Es un puerto de mar del sur de Inglaterra, no lejos de Brighton, que parece conservar algo del encanto de la época georgiana. No es un sitio bullicioso ni llamativo. Hace diez años solía ir con cierta frecuencia. Entonces aún se veía alguna vieja y sólida casona con ciertas pretensiones —como un caballero venido a menos y cuyo discreto orgullo por sus antepasados divierte más que ofende—, construidas en el reinado del Primer Caballero de Europa y donde un cortesano en desgracia podía haber pasado muy bien sus últimos años. La calle principal ofrecía un lánguido aspecto y el auto del doctor resultaba un poco fuera de lugar. Las amas de casa se entregaban a sus trabajos domésticos sin ningún apresuramiento. Se entretenían charlando con el carnicero mientras contemplaban cómo les cortaba un excelente trozo de carne, o preguntaban al tendero de ultramarinos por su mujer mientras él les servía media libra de té y un paquete de sal. Ignoro si alguna vez Elsom estuvo de moda; desde luego, en la época a que me refiero no lo estaba, pero era un lugar respetable y barato. Vivían allí señoras de edad madura, señoritas y viudas, funcionarios procedentes de la India y militares retirados. Todos aborrecían los meses de agosto y septiembre en que Elsom se llenaba de veraneantes; sin embargo, no desdeñaban alquilar sus casas, y con lo que obtenían se alojaban durante unos días en una pensión de Suiza. No conocí el Elsom febril de los meses en que las pensiones estaban llenas, los jóvenes abarrotaban el paseo situado frente al mar, vestidos con sus chaquetas de franela, y en el billar del Hotel Delfín se oía el ruido de las bolas hasta las once de la noche. Yo sólo lo conocí en invierno. Entonces, en todas las casas de estuco, de ventanas en arco, construidas hacía un siglo, se veían anuncios indicando que se alquilaban habitaciones, y los huéspedes del Delfín eran atendidos por un solo camarero. A las diez, el conserje aparecía en el salón y se ponía a mirar a la gente de una forma tan insistente, que a uno no le quedaba otro remedio que levantarse e irse a la cama. Entonces Elsom era un lugar muy tranquilo y el Delfín un hotel muy confortable. Me gustaba recordar que el Príncipe Regente había ido allí más de una vez con mistress Fitznerbert a tomar el té. En el vestíbulo había una carta de Thackeray colocada en un marco, encargando dos habitaciones con vistas al mar y una salita, y dando instrucciones para que le mandasen un coche a buscarle a la estación.

jueves, 17 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Retrato de un caballero



William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Retrato de un caballero



The Portrait of a Gentleman by Somerset Maugham



      Llegué a Seúl al atardecer, y después de cenar, hallándome algo cansado por el largo viaje en tren desde Pekín, resolví salir a dar una vuelta para estirar un poco las piernas.

Somerset Maugham / El sacristán


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

El sacristán 


The Verger by Somerset Maugham


      Aquella tarde se había celebrado un bautizo en la iglesia de San Pedro, situada en la plaza Neville, y míster Albert Edward Foreman no se había despojado aún de su sobrepelliz. Conservaba sus mejores sobrepellices guardadas tan cuidadosamente que los pliegues parecían hechos de metal y no de tela, y las usaba sólo en las grandes ocasiones en que se celebraban funerales o casamientos, porque la iglesia de San Pedro estaba considerada como el templo más aristocrático para tales ceremonias. Aquel día tenía puesta su sobrepelliz de uso diario. La llevaba con orgullo, porque la consideraba un símbolo que dignificaba su ministerio, y cuando tenía que quitársela para regresar a su casa experimentaba entonces la sensación de hallarse insuficientemente vestido. La cuidaba con esmero, planchándola personalmente. Durante los dieciséis años que había sido sacristán de aquella iglesia había reunido una serie de tales vestiduras, y no había querido nunca desprenderse de ninguna, por muy viejas que estuviesen. Las conservaba todas cuidadosamente envueltas en papel de seda en el cajón inferior del armario de su dormitorio.

Somerset Maugham / Sanatorio

Sanatorio
Bruno Schulz

William Somerset Maugham 

BIOGRAFÍA

SANATORIO

Sanatorium by Somerset Maugham



      Las primeras seis semanas que Ashenden pasó en el sanatorio, tuvo que guardar cama. No veía a nadie, salvo al médico que le visitaba mañana y noche, a las enfermeras y a la criada que le llevaba las comidas. Ashenden había contraído una tuberculosis pulmonar, y, existiendo razones que le impedían ir a Suiza, los especialistas le recomendaron un sanatorio en el norte de Escocia. Llegó al fin el anhelado día en que el doctor le autorizó a levantarse. Por la tarde, la enfermera le ayudó a vestirse, lo envolvió en mantas y le acompañó a la galería. Allí le puso unos cojines tras de la espalda y le dejó disfrutar del sol que brillaba en un cielo sin nubes. Era pleno invierno. El sanatorio estaba en lo alto de una colina desde la que se dominaba el paisaje tapizado de nieve. En la galería, extendidos en tumbonas, había varios pacientes, unos conversando y otros leyendo. Algunos, de vez en cuando, sufrían un acceso de tos y miraban con ansiedad sus pañuelos. La enfermera, antes de alejarse, se volvió con profesional afabilidad al hombre acomodado junto a Ashenden.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Hay vida después del Nobel / La buena muerte según Louise Glück

 

Louise Glück


Hay vida después del Nobel: la buena muerte según Louise Glück

La poeta estadounidense publica su primer libro tras recibir en 2020 el galardón más prestigioso de las letras universales. ‘Recetas invernales de la comunidad’ es un particular tratado sobre la vejez y la extinción escrito con su habitual mezcla de hondura y claridad, trascendencia y vida familiar. Adelantamos tres poemas en traducción de Andrés Catalán



Babelia
14 de febrero de 2020

lunes, 14 de febrero de 2022

Triunfo Arciniegas / Cata

Cata
Fotografía de Triunfo Arciniegas


Triunfo Arciniegas
CATA

2 de febrero de 2022

Cata, otro animal que me abandona.

Y en el mes del amor precisamente.

Desapareció anoche. Fui a ver Spencer, la conmovedora película de Pablo Larraín sobre Diana de Gales, tan sabiamente interpretada por Kristen Stewart, y cuando volví, como a las nueve, ahí estaba, con Mío. Pero esta madrugada, antes de las cuatro, cuando entré al estudio, no la vi. A veces pasa la noche en la silla o junto al computador. A veces duerme conmigo.

Si no aparece de inmediato, lo hace cinco o diez minutos después, y permanece conmigo mientras trabajo, mientras amanece, y luego bajamos a desayunar.

Me pregunto qué le habrá pasado. No es su costumbre desaparecer tanto tiempo. Es un animal muy casero, me sigue por la casa como una sombra. Si voy a leer a la azotea, ahí está. Lo mismo cuando estoy en el estudio o en la cocina.

No hemos tenido problemas. La consiento todos los días. Le hablo, le comento cosas, mientras le rasco la cabeza. Ayer mismo pensaba, en un ataque de ternura, que Cata y Mío dependen totalmente de mí. Que soy todo cuanto tienen. Y que son mi responsabilidad.

¿Qué hará Mío sin los baños de lengua de Cata? Algo así es difícil de olvidar. Lenguas no se encuentran todos los días. Mío es tan solitario como yo y, para colmo de desdichas, no tiene Facebook.

Elegí para iniciar el texto una frase ambigua, para atrapar al lector, y me desvié a la soportable levedad del ser en el párrafo anterior, pero la situación en realidad no resulta nada graciosa. La verdad sea dicha.

Ya recorrí el barrio y los parques del vecindario. Se la pregunté al vigilante. Grité su nombre como borracho enamorado.

Ya hace más de dos horas que oscureció.

Me pregunto qué comería hoy, dónde pasará la noche, tan llena de fantasmas y demonios, le dolerá algo.

Me pregunto si volverá.

Qué vacío tan horrible.

***
3 de febrero de 2022


Al parecer, los perros mataron a Cata y el suceso quedó grabado. Me enviaron el video. Se ven seis o siete perros persiguiendo a otro animal, frente a mi casa, rumbo al parque del barrio, la misma noche que desapareció mi gata, y se oyen unos chillidos. La mala iluminación y la pésima calidad de la grabación no permiten afirmar con certeza que se trata de Cata en ninguno de los 28 salvajes segundos, pero René aisló una imagen donde se aprecian sus paticas blancas en el aire cuando ya ha sido derribada por la jauría. No voy a compartir el espantoso video, que ya circula en las redes.

***

9 de febrero de 2022

He tratado de escribir unas palabras de despedida pero no he podido. Tengo el dolor, como un animalito encima de la mano, pero no encuentro la forma.

Es preciso desembolatar el tormento. Escribirlo, pintarlo, bailarlo. O arrojarlo como una bola de fuego en la mesa de un bar. O gritarlo en la calle como un borracho aunque no haya puertas ni ventanas abiertas. Herida que no cierra se encona, envenena y mata.

He tratado de contar nuestra historia y todas las páginas se han ido a la basura. Fue amor a primera vista. Esta era la primera frase. Durante días pensé que esta primera frase me garantizaba el texto. La vi acomodada en el sofá de la sala de una casa ajena, en Cuatrovientos, y caí rendido.

Qué animal más bello.

Compré la casa y me quedé con la gata. El cuento no es tan simple. La gata se fue con el trasteo y se les escapó. Apareció dos meses después al fondo del solar. Nos miramos sorprendidos y desapareció de inmediato. Le dejé comida y volvió cuando no había nadie. Día tras día fui acercando el plato mientras se acostumbraba a mi presencia, hasta que llegamos a la cocina. Cuando por fin entró a la casa, salté regocijado.

Hice como si no estuviera, dejando que recuperara su espacio. Los gatos son profundamente territoriales. Son los dueños. Uno apenas es el pinche inquilino. Las puertas permanecieron abiertas. Jamás pretendí encerrarla. Algunas veces despertaba y la veía espiarme, sin atreverse a entrar al dormitorio. Creo que se necesitaron dos meses más para que saltara a la cama.


Vinieron a preguntarla. "A veces viene", mentí. "Se volvió una salvaje." Llegaron de sorpresa alguna vez, pero Cata no se dejó atrapar. Al fin se cansaron, se resignaron.

Al principio la dejaba sola cuando regresaba a Pamplona y René se encargaba de llevarle comida. Luego decidí viajar con ella, sobre todo porque los gatos del vecindario le robaban la comida y porque no soportaba su cantaleta de protesta por los abandonos, y así estuvimos, para arriba y para abajo, ella en el huacal y yo frente al volante, hasta que llegó Mío, hijo de una gata que René y la Negra recogieron de la calle. Y así resultamos los tres. Los tres en la camioneta y, como dicen en México, pelo suelto y carretera. Y ahora Mío y yo extrañamos a Cata por igual. Mío, que había sido tan independiente, ahora no se me despega.

Me asombran y me reconfortan los mensajes de la gente. Uno cree que le cayó la desgracia y lo cierto es que nos pasa a todos. Nos encariñamos con los animales y después no están. Su vida es incluso más corta que la nuestra.

Todavía me domina la incredulidad. Pienso que Cata va a aparecer de un momento a otro, hambrienta y ruidosa, y entonces tendré que disculparme con toda esa gente tan generosa que me escribió para acompañarme en la pena.

Pero no. Debo acostumbrarse a que el breve paso de Cata por esta tierra de nadie ha terminado. Queda su memoria. Las numerosas fotos que le hice.

La vida no es justa. Es salvaje, despiadada, nos trata como se le da la gana. Una criatura tan bella, tan amorosa, no merecía terminar así, despedazada por los perros en la calle.

Al principio, cuando Cata desapareció y aún no había recibido el siniestro video de su muerte, pensé en los secuestrados y la terrible incertidumbre de las familias. ¿Habrá comido? ¿Cómo pasará la noche? ¿Que dolores lastimarán su cuerpo y su alma? Mi situación resulta ridícula ante diez o más años de cautiverio. Porque no sólo han encerrado al secuestrado sino a toda la familia. Diez o más años en un corral en plena selva no tienen perdón. Algunos nunca volvieron a casa.

Luego pensé en los secuestradores y los crímenes que quedan impunes. Unos pasaron al Congreso, sin un día de cárcel, y desde entonces disfrutan de más de treinta millones de pesos mensuales y de las riquezas que acumularon durante el tiempo de la infamia, mientras sus víctimas murieron o se arruinaron o todavía despiertan en medio de la noche con un alarido porque sienten que siguen encadenados en la selva.

Y así es la vida, una cosa feroz.

Alguna vez leí sobre un hombre que estaba emocionado porque la guerrilla le había dicho por fin dónde estaban enterrados los huesos de un familiar secuestrado. La incertidumbre había terminado.

Así es la vida, en una casa intentan cerrar un duelo, y en otra los asesinos festejan.

Dolor y rabia anidan en mi corazón.

La verdad, estamos tan solos. Nos inventamos juegos y espejos, nos ilusionamos con el amor, pero luego todo acaba. Llega la oscuridad y encendemos unas luces que el viento, a través de las rendijas, se empeña en apagar.

Adiós, Cata, mi cielo.

Adiós, mi amor.



sábado, 12 de febrero de 2022

Fernando Iwasaki / George Steiner y la patria real del escritor






George Steiner y la patria real del escritor


El gran pensador, crítico y escritor fallecido en Cambridge creó el concepto de “extraterritorialidad” para designar a los autores del exilio y del desarraigo cuya lengua literaria no es la materna.


29 de febrero de 2020


Carlos Ruiz Zafón / El hombre que lo dejó todo por un sueño


Ruiz Zafón, el hombre que lo dejó todo por un sueño
El escritor Carlos Ruiz Zafón, retratado en su estudio de Beverly Hills, en Los Ángeles, en el 2011 (Xavier Cervera)

LA INMORTALIDAD DEL GENIO

Ruiz Zafón, el hombre 

que lo dejó todo por un sueño


Marius Carus
20 de junio de 2020

A Sergio Vila-Sanjuán y a mí nos correspondió convencer a Carlos Ruiz Zafón de que escribiera –y leyera- una glosa de La Vanguardia, a raíz de que al diario le fuese concedida la medalla de oro de la ciudad, en su 125 aniversario. Aunque teníamos buena relación con el autor, el hecho de ser una figura de la literatura, tras el espectacular éxito de La sombra del viento, temíamos que, con su amabilidad habitual, declinaría la invitación. Pero sucedió todo lo contrario: se sintió agradecido de que pensáramos en él, porque La Vanguardia era parte de su vida.

Rihanna, embarazada de su primer hijo

Rihanna y A$AP Rocky salen de un restaurante de Nueva York el 28 de enero de 2022.(C) JACKSON LEE 


Rihanna, embarazada de su primer hijo

La cantante de Barbados ha mostrado su incipiente embarazo en un paseo por Nueva York junto a su pareja, el rapero A$AP Rocky


María Porcel
Madrid, 31 de enero de 2022


No ha hecho falta declaración en Instagram ni comunicado oficial porque una imagen ha dejado ver lo evidente. La cantante Rihanna está embarazada y espera al que será su primer hijo junto al rapero A$AP Rocky. Los dos músicos, de 33 años, han posado durante un paseo por Nueva York en el que ella ha dejado ver que su estado es ya bastante avanzado.

viernes, 11 de febrero de 2022

Somerset Maugham / La esposa del coronel



William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

La esposa del coronel

The Colonel's Lady by Somerset Maugham



      Todo lo que aquí escribo sucedió tres años antes de empezar la guerra.
       Los Peregrine estaban desayunando. Se hallaban solos y la mesa era larga, pero aun así, cada uno se sentaba a un extremo de ella. En las paredes campeaban los antepasados de Jorge Peregrine, retratados por los pintores de moda en sus tiempos.
       El mayordomo trajo el correo de la mañana. Había varias cartas de negocios para el coronel, así como el Times, y un paquete dirigido a su esposa Evie. Jorge abrió las cartas y después, desplegando el Times, comenzó a leerlo. El matrimonio acabó de desayunar. Ambos se levantaron. El coronel notó que su mujer no había deshecho el paquete.

jueves, 10 de febrero de 2022

Somerset Maugham / El elemento humano

William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

El elemento humano

The Human Element by Somerset Maugham



      Siempre he ido a Roma en pleno verano. En los meses de agosto y septiembre, de paso para un sitio u otro, me quedo un par de días en la ciudad y vuelvo a ver lugares y cuadros a los que van asociados gratos recuerdos de mi vida. En tal época del año hace mucho calor y los habitantes de Roma pasan el interminable día paseándose de un extremo a otro del Corso. El Café Nacional está lleno de gente que permanece sentada ante los veladores durante largas horas teniendo delante una taza de café vacía y un vaso de agua. En la Capilla Sixtina se ven rubios alemanes con pantalones cortos y camisas abiertas, que han venido por las polvorientas carreteras de Italia, con la mochila al hombro, y la Plaza de San Pedro aparece llena de pequeños grupos de piadosos y cansados peregrinos procedentes de países lejanos. Van acompañados de un sacerdote y hablan extrañas lenguas. El Hotel Plaza es fresco y acogedor. En las habitaciones suelen reinar una semioscuridad y un silencio muy agradables; además, son amplias. En el salón, a la hora del té, sólo hay un elegante oficial italiano acompañado de una mujer de hermosos ojos; ambos toman una limonada helada en tanto que hablan en voz baja con la inagotable verbosidad de los de su raza. Uno sube a su habitación, lee y escribe algunas cartas, y cuando vuelve a bajar dos horas más tarde se ve que la pareja continúa charlando. Antes de la cena se congregan algunas personas en el bar, pero durante el día está vacío, de modo que al barman le queda tiempo para decirnos que su madre está en Suiza y contarnos sus aventuras en Nueva York. Se discute sobre la vida, el amor y el elevado coste de los licores.

Somerset Maugham / La fuerza de las circunstancias






William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

La fuerza de las circunstancias

The Force of Circumstance by Somerset Maugham


      Estaba sentada en la veranda esperando a su marido para comer. El criado malayo había bajado las persianas al perder la mañana su frescura, pero había levantado en parte una de ellas para poder contemplar el río. Bajo el agobiante sol del mediodía, tenía la blanca palidez de la muerte. Un indígena remaba en un dugout, tan pequeño que apenas se distinguía sobre la superficie del agua. Los colores del día, cenicientos y pálidos, solo expresaban las varias tonalidades del calor (como una melodía oriental en sol menor, que exacerbaba los nervios con su ambigua monotonía mientras los oídos esperaban impacientes una resolución que no llegaba nunca). Las cigarras cantaban su alegre canción con furiosa energía, y era tan continua y monótona como el murmullo de un arroyo entre las piedras; pero repentinamente todo fue ahogado por el poderoso trino melifluo y rico de un ave, que, por un instante, le hizo pensar, con una sacudida en el corazón, en el mirlo inglés.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Somerset Maugham / Honolulu



William Somerset Maugham 

BIOGRAFÍA

Honolulu

Honolulu by Somerset Maugham



      El viajero sabio viaja tan sólo en su imaginación. Un antiguo francés (en realidad era saboyano) escribió alguna vez un libro titulado Viaje alrededor de mi cuarto. No lo he leído y ni siquiera sé de qué se trata, pero el título estimula mi fantasía. En un viaje así yo podría circunnavegar el globo. Un icono junto a la chimenea puede conducirme a Rusia, con sus grandes bosques de abedules y sus blancas iglesias con cúpulas. El Volga es amplio y en un extremo de una desordenada aldea, en la taberna, se sientan a beber hombres barbudos enfundados en rudos abrigos de piel de carnero. Yo estoy parado en la pequeña colina desde la que Napoleón vio Moscú por primera vez, mirando la vastedad de la ciudad. Descenderé a ver a la gente que conozco mucho más íntimamente que a varios de mis amigos, Aliosha, Vronsky, y una docena más. Pero mis ojos se posan en una pieza de porcelana y huelo los acres aromas de China. Soy transportado en una silla por una estrecha calzada elevada entre los arrozales, o bordeo una montaña cubierta de árboles. Mis portadores conversan animadamente mientras caminan con dificultad ante la clara mañana y de vez en cuando, distante y misterioso, escucho el profundo sonido de una campana monasterial. En las calles de Pekín hay una multitud variopinta que se hace a un lado para dar paso a una hilera de camellos, caminando con delicadeza, que traen pieles y extrañas drogas de los pedrosos desiertos de Mongolia. En Inglaterra, en Londres, hay algunas tardes invernales en que las nubes cuelgan pesadas y bajas y la luz es tan tenue que el corazón se hunde, pero es posible mirar por la ventana y ver las palmeras apiñadas en la playa de una isla coralina. La arena es plateada, y caminar bajo la luz solar es tan deslumbrante que apenas puede mirarse. Encima de uno, los pájaros mynah arman un gran jaleo, y las olas se estrellan sin cesar contra el arrecife. Ésos son los mejores viajes, los viajes que se emprenden junto a la chimenea, porque así no se pierde ninguna de las ilusiones.

martes, 8 de febrero de 2022

Somerset Maugham / El filósofo


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

El filósofo

The Philosopher by Somerset Maugham



      Fue para mí algo sorprendente hallar una ciudad tan vasta en un lugar que me pareció tan remoto. Mirando desde sus almenadas puertas hacia occidente podían divisarse las nevadas montañas del Tíbet. Era tan populosa que solo era posible caminar con comodidad por las murallas, y un paseante rápido tardaba tres horas en completar el perímetro. No había ferrocarril en mil millas a la redonda, y el río junto al cual se hallaba era tan poco profundo que solo algunos juncos de ligero porte podían navegarlo sin peligro. Cinco días en sampán eran necesarios para alcanzar el Yangtsé Superior. Por momentos uno se preguntaba si los trenes y los vapores son tan necesarios para el transcurrir de la vida como creemos los que los empleamos todos los días, pues aquí un millón de personas estaban enteramente dedicadas al comercio, al arte y a la reflexión.

Somerset Maugham / Rojo

 


William Somerset Maugham

BIOGRAFÍA

Rojo




      El capitán metió la mano en uno de los bolsillos de sus pantalones, y con dificultad, ya que no estaban a los lados sino enfrente y era un hombre corpulento, sacó un gran reloj de plata. Miró la hora y después volvió a ver el sol que se ponía. El canaco que tripulaba le dirigió una mirada, pero no dijo nada. Los ojos del capitán descansaban en la isla a la que se aproximaban. Una línea de espuma blanca dominaba el arrecife. Sabía que había un boquete lo suficientemente amplio como para que pasara la embarcación, y contaba con hallarlo cuando se acercaran un poco más. Les quedaba aún casi una hora de luz. En la laguna el agua era profunda y podían anclar tranquilamente. El jefe de la aldea que ya se avistaba entre las palmeras era amigo de uno de los oficiales, y sería agradable desembarcar por esa noche. En ese momento el oficial se acercó al capitán y éste se volvió hacia él.

Somerset Maugham / Tras una noche de espanto


William Somerset Maugham 

BIOGRAFÍA

Tras una noche de espanto


The Vessel of Wrath by William Somerset Maugham



      Pocos libros hay en el mundo que tengan más enjundia que los Informes Náuticos publicados por el Departamento Hidrográfico por orden de los Lores encargados del Almirantazgo. Forman unos volúmenes preciosos, encuadernados en tela flexible de diferentes colores, y puede decirse que los más caros resultan baratos. Por cuatro chelines puede comprarse El piloto del Yangtse Kiang, que contiene una descripción de dicho río y los informes para navegar por él desde el río Wusung hasta donde es navegable, incluyendo el Han Kiang, el Kialing Kiang y el Min Kiang; y por tres chelines la Parte III de El Piloto del Archipiélago Oriental, que comprende el extremo NE de Célebes, el paso de las Molucas, el estrecho de Giloto, los mares de Arafura y de la Banda y las costas del norte, oeste y sudoeste de Nueva Guinea. Pero no es una compra recomendable si se es una persona de costumbres sedentarias y no quiere alterarlas, o si se tiene una ocupación que le retenga en un sitio fijo. Esos libros, de apariencia comercial, nos incitan a realizar fantásticos viajes imaginarios, y su estilo escueto, su orden admirable, la concisión con que exponen la materia, el sentido práctico que los informa no pueden evitar que la poesía, como la brisa cargada de aromas que penetra en nuestros sentidos con una sutil languidez al acercarnos a una de esas mágicas islas de los mares del Sur, resplandezca con exquisita fragancia en sus páginas impresas. Nos informan de los fondeaderos y puntos de desembarco, de las provisiones que pueden encontrarse en cada sitio y de los lugares donde se puede obtener agua. Nos indican las luces, boyas, marcas, vientos y tiempo que encontraremos en cada paraje. Nos dan una breve noticia de la población y del comercio. Y causa extrañeza, viendo la seriedad con que todo está escrito sin desperdiciar palabras, que, por añadidura, aun encontremos más. ¿El qué? Pues el misterio y la belleza, la fantasía y la fascinación de lo desconocido. No es un libro vulgar aquél que puede ofrecernos, al volver sus páginas al azar, un párrafo como éste: “Abastecimiento: si se conserva un reducido número de aves de la jungla, la isla, en cambio, alberga numerosas especies de aves marinas. En el lago hay tortugas, así como muchos peces, incluyendo el mújol gris, el tiburón y la lija. No cabe utilizar con éxito la jábega, pero hay peces que pueden pescarse con caña. En una choza se guarda una pequeña cantidad de provisiones en conserva y de alcohol para socorrer a los náufragos. Hay agua potable en un manantial, a poca distancia del lugar de desembarco.” ¿Por ventura necesita la imaginación más material que éste para efectuar un viaje a través del tiempo y el espacio?